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Derrame en Nación Chapra sigue sin atenderse a un mes de ocurrido

Un derrame de petróleo en la Nación Chapra (Loreto) ha dejado 3 kilómetros y cinco comunidades afectadas. La respuesta de la compañía responsable Petroperú ha sido y continúa siendo negligente. Máxima autoridad de la nación indígena alerta que la paciencia de su pueblo se está agotando.

Por Renzo Anselmo

Servindi, 18 de octubre, 2022.- El derrame de petróleo reportado el 10 de setiembre en el kilómetro 177 del Oleoducto Norperuano, dentro de la Nación Chapra, sigue sin atenderse, pese a que ya pasó más de un mes desde que ocurrió.

Así lo señaló a Servindi la presidenta de la Nación Chapra, Olivia Bisa, quien llegó a Lima para denunciar la inoperancia de Petroperú y el Estado en su respuesta frente al desastre ambiental.

“Son 35 días que han pasado y seguimos viviendo este infierno. Mi pueblo sigue desesperado para que entren a limpiar. Ya esperamos pacíficamente, pero la paciencia se está agotando”, dice.

Nación Chapra

La Nación Chapra se ubica en los distritos de Morona y Pastaza, provincia de Datem del Marañón, región Loreto. Está conformada por 28 comunidades que agrupan a alrededor de 3.500 habitantes.

Los orígenes del pueblo Chapra como Nación se remontan al año 2008, cuando empezaron a hablar de la titulación de sus tierras y advirtieron que había espacios concesionados para lotes mineros y petroleros.

“Dado ello, fuimos conversando de qué manera podíamos proteger todo nuestro espacio territorial, pues si bien una comunidad puede ser titulada, el pueblo va salir fuera de esa comunidad a cazar, a pescar, a sacar productos para elaborar sus casas, sus canoas”, cuenta Olivia Bisa.

Fue así como nació el concepto de territorio integral, luego redefinido como territorio ancestral, mediante el cual se consolidó un acta de colindancia territorial entre el pueblo Chapra y diferentes pueblos originarios.

Pero, mientras preparaban la solicitud al Estado para que reconozca este acuerdo, advirtieron que una organización no podía manejar esta magnitud de territorio —84 mil hectáreas, en el caso de la Nación Chapra—, sino solo a sus comunidades afiliadas.
 

Mapa territorial de la Nación Chapra compuesto por 84 mil hectáreas. Foto: Nación Chapra

 

“Entonces, ahí sale la idea de formar una directiva que gobierne todo este espacio, y que dentro de este grupo estén las federaciones y comunidades, es decir, que lidere a todo un pueblo originario”, relata Bisa.

De esa manera, en 2016 se empezó a trabajar la Constitución Política de la Nación Chapra donde se establecen normas de acuerdo a las costumbres de sanción, prevención, manejo económico, social y territorial del pueblo.

Y para agosto de ese año, habiendo culminado y socializado el documento con las federaciones y comunidades, se elige al primer Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra, por un periodo de cinco años.

Tras un primer mandato, el 16 de agosto de 2022, Olivia Bisa fue elegida como nueva presidenta de la Nación Chapra, convirtiéndose en la primera mujer en Perú a cargo de una nación originaria.

Bisa asumió el cargo con el objetivo principal de encaminar el reconocimiento jurídico del territorio ancestral de su pueblo. Sin embargo, su tarea se ha visto interrumpida abruptamente por un derrame de petróleo que afecta a su territorio y lleva más de un mes sin ser atendido.

La gravedad del asunto radica en que, en la cosmogonía indígena chapra, el aire, la tierra y el agua, más el ser humano, son uno solo. “Si se afecta a la tierra, nos afectamos todos”, dice Bisa.

Desastre ambiental

El derrame de petróleo en la Nación Chapra se reportó el 10 de setiembre, a la altura del kilómetro 177 del Oleoducto Norperuano, el oleoducto más largo del Perú, a cargo de la empresa estatal Petroperú.

Este oleoducto es utilizado para transportar petróleo desde las zonas de explotación petrolera del departamento de Loreto cruzando los Andes hasta la costa en el terminal de Bayóvar, en Piura.

Olivia Bisa, presidenta de la Nación Chapra, cuenta que fueron advertidos de inmediato sobre el desastre pues en la zona afectada mantienen proyectos productivos de pesca artesanal que ya les venían generando ingresos.

Además, porque en una parte de la zonificación territorial del lugar, tienen espacios restringidos para sus actividades cosmogónicas. “Solo lo usamos para tener contacto con el agua, los bosques”, dice.

Ese mismo 10 de setiembre entonces, según Bisa, reportaron el incidente al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y a la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA).

El 13 de setiembre llegaron representantes del OEFA, un día después de la FEMA, y el 14 partieron a la zona afectada; adonde solo pudieron ingresar el 15 por problemas climatológicos del lugar.

“Lamentablemente cuando llegamos, notamos un desastre muy fuerte, habiendo ocurrido lo que más temíamos: que el petróleo caiga en la fuente de agua y esto sea arrasado hacia el lago que nosotros tenemos reservados para nuestros proyectos”, cuenta Bisa.
 

Derrame de petróleo en la Nación Chapra ha afectado 3 kilómetros y cinco comunidades habitadas por 250 personas. Foto: Nación Chapra

Ese día, el fiscal que acompañó la constatación solo pudo levantar un acta donde señaló que no fue posible visualizar la causa del derrame.

Esto porque Petroperú no había dispuesto de personal para abrir una grapa metálica aparentemente colocada por la propia empresa para contener la fuga de crudo, sin coordinar con la población afectada.

El fiscal añadió en el acta que iba a pedir una segunda intervención —la cual se realizó el 9 de octubre y donde se identificó que el derrame se originó por la corrosión de ductos—.

Olivia Bisa entonces viajó de retorno a San Lorenzo, capital de la provincia de Datem del Marañón, para seguir gestionando la ayuda.

Sin embargo, grande fue su sorpresa cuando al llegar de viaje, recibió una notificación donde Petroperú la denuncia por supuestamente haber obstruido el pase de sus trabajadores, el 14 setiembre, día de la inspección, a la zona afectada.

“Yo tengo mi firma en el acta de la inspección, están mis fotos y el video donde aparezco trasladando a las autoridades al lugar, el 14 y 15. En qué momento voy a estar obstruyendo, es ilógico”, dice Bisa.

Para la presidenta de la Nación Chapra estos serían los primeros indicios de la actitud negligente que Petroperú adoptaría frente al derrame. La autoridad indígena no se equivocó.

Paciencia agotada

Lo que ha seguido desde entonces son una serie de actos de parte de Petroperú que han incrementado la indignación en la población indígena afectada por el derrame de petróleo.

El 27 de setiembre, una embarcación de la empresa solo recogió a tres de las 20 autoridades que se presentaron en la comunidad Shoroya Nuevo para ser trasladadas a una reunión, solicitada por Petroperú, donde se abordaría el desastre ambiental.

El 30 de setiembre, fecha en que se acordó una nueva reunión en la comunidad Patria Nueva, solo llegaron a las 3:00 p.m. —cuando el pueblo esperó desde las 8:00 a.m.— dos relacionistas comunitarios de la empresa con quienes no pudieron alcanzar acuerdos.

“Llegaron, presentaron a la empresa contratista que se iba a encargar de instalar el muro de contención y la limpieza; pero ellos dijeron que solo tenían la capacidad de pagar 85 soles diarios a cada persona”, cuenta Bisa.

El pago, que sería por limpiar los restos de petróleo de crudo en las quebradas y tierra, era menor al que la compañía efectuó en otros derrames por corrosión de ductos (150 soles), según alertó un apu en la reunión.

“Petroperú dijo que no tenía las facultades para tomar este tipo de decisiones”, dice Bisa. Se acordó entonces que el 5 de octubre irían nuevamente con personas que tomen decisiones, pero no regresaron.

Esto llevó a la Nación Chapra a coordinar el envío de una comisión que viaje a Lima para visibilizar el problema. Fue así como Olivia Bisa llegó a la capital el 10 de octubre, junto a una delegación.

Desde entonces ha sostenido reuniones con representantes del Ministerio de Cultura, la Comisión de Pueblos del Congreso, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e incluso el presidente de Petroperú.

En dichos encuentros, Bisa pidió acción inmediata para contener el derrame con la instalación de un muro de contención y la limpieza del crudo, además de dotar de agua y víveres a las comunidades afectadas.

Sin embargo, siente que no se ha logrado nada concreto. Una última acta firmada el 13 de octubre, establece como nueva fecha de reunión en campo con Petroperú el 20 de octubre.

Pero, antes de eso, se tenían que hacer las coordinaciones el viernes 14. “No se hicieron porque los funcionarios a cargo están de viaje. Recién se haría el miércoles 19 de octubre”, señala Bisa.
 

Olivia Bisa, presidenta de la Nación Chapra, en reunión con el presidente de Petroperú, Humberto Campodónico. No fue suficiente para sensibilizar a la compañía. Foto: Nación Chapra

La presidenta de la Nación Chapra planea retornar a su comunidad la noche de este martes 18 de octubre. “Regreso más indignada que nunca porque necesitamos esa reunión urgente”, dice.

La falta de contención ha provocado que el área impactada inicial —que era de 100 metros— se extienda a lo largo de 3 kilómetros, afectando a 5 comunidades chapra habitadas por entre 200 y 250 personas.

"Mis niños están con diarrea, a las madres que están gestando cómo les voy a decir que tomen esa agua, ahora las personas mayores están con problemas de respiración; yo que tengo 35 años estuve en el sitio y no podía hablar ni respirar bien ni 3 minutos", relata Bisa.

"Hablaba y tenía que taparme porque no se puede respirar, el dolor es insoportable provoca mareos, náuseas y dolor de cabeza. Pese a ello, hay personal indígena con sus propios recursos cuidando el lugar, intentando contener el derrame", añade.

"Que quiere Petroperú, que quiere el Estado, que mi pueblo muera para así tener libre el territorio. Basta, necesitamos acción inmediata, son 35 dias que han pasado y seguimos viviendo este infierno", dice.

La compañía les ha propuesto recientemente a cuatro empresas (Oasis, Ecosac, Relux y Otorongo) para hacer el trabajo de limpieza del derrame; pero según Bisa, hay desconfianza en la población porque estas empresas estarían vinculadas a extrabajadores de Petroperú.

“Nosotros nos preguntamos entonces, a quienes realmente benefician estos derrames. Esta corrupción que existe dentro de Petroperú viene matando a los pueblos indígenas y su territorio”, añadió.

Además de exigir la contención y remediación del derrame, la Nación Chapra evalúa ahora nuevas medidas de fuerza ante este desastre ambiental, en coordinación con otras naciones indígenas por donde pasa el Oleoducto Norperuano.

Una de estas medidas sería exigirle a Petroperú que cambie de oleoducto si quiere seguir sacando petróleo y transportarlo por sus territorios, ya que el actual oleoducto ya cumplió su ciclo.

“Por qué decimos que ya cumplió su ciclo, porque están habiendo muchos derrames, no todos por corte, sino por corrosión la mayoría, por falta de mantenimiento”, sostiene la lideresa indígena.

En caso la compañía no acepte esta demanda, “exigiremos que saquen sus oleoductos de los pueblos indígenas”, dice Bisa. La paciencia de la Nación Chapra definitivamente se está agotando.

 

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