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CIDH demanda frenar la emergencia medioambiental

Fuente: Se lo explico con plastilina

Los Estados deben comprender que la salud humana está directamente relacionada a la salud de los ecosistemas. Proteger y restaurar la naturaleza será una inversión a largo plazo.

Servindi, 19 de agosto, 2020.- En muchos países de América se ha debilitado la protección ambiental a causa de la pandemia del COVID-19. Los Gobiernos en vez de reforzar las medidas conservación para asegurar la salud de los pueblos, las han abandonado.

Estas decisiones políticas tomadas durante la pandemia generan un deterioro acelerado del medio ambiente y afectan directamente a los derechos humanos, en especial al de la salud, del agua, de cultura y de alimentación.

Ante esta situación, David R. Boyd, relatador especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos y el medio ambiente, y Soledad García Muñoz, relatadora especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se pronunciaron para frenar la emergencia ambiental.

"Pedimos a los Estados que refuercen sus leyes, políticas, programas y reglamentos medioambientales. Los Gobiernos tienen la obligación de prevenir nuevos daños y de establecer fuertes marcos institucionales", señala el comunicado.

Asimismo, el pronunciamiento advierte que los Estados no deben aprobar cualquier actividad industrial o agrícola a gran escala que no haya sido previamente aceptada mediante consultas y participación de los pueblos indígenas.

Los Estados deben cumplir obligaciones contenidas en los instrumentos regionales y universales de derechos humanos, en particular las que están señaladas en el Protocolo de San Salvador y el Acuerdo de Escazú, indica el pronunciamiento.

En caso que se adopte nuevas medidas para las normas medioambientales, estas deben realizarse de manera transparente y con la participación de las organizaciones y comunidades interesadas.

Los Estados deben velar que todo cambio en la normativa medioambiental respete los principios de no discriminación y no retroceso, además, deben garantizar los derechos humanos de los defensores ambientales.

El surgimiento de nuevas enfermedades infecciosas está directamente relacionada a las acciones humanas que dañan los ecosistemas y la biodiversidad.

Por eso, los Estado deben comprender que la salud humana está directamente relacionada a la salud de los ecosistemas, proteger y restaurar la naturaleza será una inversión a largo plazo.

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