Los problemas de la carrera nuclear

Protestas en Taiwan ante políticas nucleares del Gobierno

La acelerada construcción de plantas de tratamiento y reciclaje nuclear en los últimos años viene generando más problemas que soluciones. Y es que, mientras en países como China la población rechaza estos proyectos, en otros escenarios genera incluso tensiones geopolíticas.

Por José Carlos Díaz Zanelli

Servindi, 18 de agosto, 2016.- En las últimas décadas, más que solucionar la vida de la población, la energía nuclear se ha convertido en un problema de convivencia social, llegando a generar incluso tensión política.

El rechazo de la ciudadanía a las plantas de reciclaje, tratamiento y a los cementerios nucleares genera la impresión de que hasta el momento este tipo de energía genera más problemas que solucionares.

Uno de los casos más recientes es el de China, puntualmente en la ciudad de Lianyungang, donde se espera construir una planta de reciclaje de desechos radioactivos.

Ahí la ciudadanía ha realizado una serie de movilizaciones en rechazo de la construcción de tal complejo, ante el temor de afectación a la población. Cabe recordar que en este país ya se presenta una alta contaminación del suelo producto de la actividad química y nuclear.

La planta nuclear que planea construir en China está destinada a iniciar sus operaciones en el 2020 y trataría hasta 800 toneladas de residuos nucleares por día.

Es necesario precisar que, más allá de las protestas realizadas por la población asiática, existe ya un acuerdo firmado por el Gobierno de China con el francés.
Problemas geopolíticos

A todo esto, las llamadas potencias económicas parecen haber entrado en una especie de carrera por la construcción de plantas nucleares en países en desarrollo, sin medir las consecuencias.

Si bien Francia planea hacer una en China, Ucrania ha firmado un acuerdo con los Estados Unidos para la construcción de una planta en su territorio. 

El proyecto se llevará a cabo por parte de la transnacional norteamericana, Westinghouse y, de manera paradójica, se construirá en una zona aledaña a los yacimientos de la Central Nuclear de Chernóbil, donde tuvo lugar una de las más grande tragedias nucleares.

En esa misma línea, Inglaterra también se encuentra atravesando una especie de tensión nuclear con China. Y es que, contrario a lo que ocurre con Francia, el gigante asiático tiene un proyecto de construcción de una central nuclear (Hinkley Point), el mismo que ha sido frenado por la nueva primera ministra británica, Theresa May, provocando así un impasse entre ambas naciones. 

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