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Papa Francisco abandona Chile entre protestas y contradicciones

El papa visitó el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín en Santiago / Foto: EFE

La visita del papa Francisco a Chile del 15 al 18 de enero fue marcado por protestas en un país que ha perdido la mayor cantidad de fieles católicos en toda Latinoamérica. Solo el 44 por ciento de chilenos se considera católico y el 38 por ciento manifiesta no seguir ninguna religión. El tema de los abusos sexuales cometidos por los miembros de la iglesia chilena, entre ellos Fernando Karadima, fue muy discutido durante la visita. El papa Francisco condenó los abusos y pidió perdón a las víctimas en sus primeras declaraciones públicas en Chile; sin embargo, defendió al obispo Juan Barros, acusado de encubrir los abusos de Karadima.

Por Roger Tunque

Servindi, 18 de enero, 2018.- La visita del papa Francisco a Chile estuvo marcada por protestas y polémicas debido a la crisis que enfrenta la iglesia católica por la pérdida de fieles y el escándalo de abusos sexuales cometidos por sus miembros.

Actualmente, en el país sureño, el 44 por ciento de personas se declara católica, mientras que el 38 por ciento dice no seguir ninguna religión; cifras muy por debajo de los otros países latinoamericanos.

En este contexto, a cuatro días de su llegada a Chile, tres iglesias fueron atacadas con artefactos explosivos durante la madrugada.

Lo que más llamó la atención de estos ataques fueron los panfletos que se hallaron con amenazas contra el papa. “Papa Francisco las próximas bombas serán en tus sotana”, se podía leer en uno de los panfletos.

El caso Karadima

La revelación del caso de Fernando Karadima en el 2011, sacerdote condenado por abusos a menores de edad, constituyó uno de los escándalos que ha debilitado la imagen de la iglesia católica chilena.

Con respecto al tema, Francisco aprovechó la visita para, desde sus primeras declaraciones públicas en tierras chilenas, condenar y pedir perdón por los abusos sexuales cometidos por miembros del clero.

“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, declaró el papa luego de reunirse con la presidenta chilena, Michelle Bachelet en el Palacio de la Moneda.

“Es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, agregó.

Sin embargo, el mensaje no fue recibido de la mejor manera por todos. Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadima, escribió en su red social que lo dicho por Francisco constituía un “titular barato” y pidió más acciones antes que perdones.

Otra de las críticas frente a este tema fue la defensa de Francisco al obispo de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir los abusos de Fernando Karadima y quien además estuvo presente en todos los actos del papa en Chile.

“El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No una sola prueba en contra. Es todo calumnia. ¿Está claro?”, aseguró Francisco cuando fue consultado por un periodista de radio Bio Bio.

Pueblo Mapuche

El segundo día de la visita del papa fue dirigido al pueblo Mapuche en Temuco, capital de la Araucanía. Se trata del pueblo originario más importante de Chile que reclama sus tierras tanto en Chile como en Argentina desde que fue arrasado a finales del siglo XIX.

Para el vocero del Consejo de Todas las Tierras en Teumuco, Aucán Huilcamán, el papa Francisco no expresa su compromiso con el pueblo Mapuche y sus mensajes constituyen “términos genéricos”.

Durante una entrevista concedida a Telesur, Huilcamán sostuvo que "el papa Francisco ha pronunciado palabras generales que no dicen nada en relación al pasado y al pueblo mapuche” y no mostró un "compromiso claro y sincero".

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