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Necesidad de democratización digital gana espacio en la agenda social

Imagen: SoyTecno

Con el propósito de comprender y socializar las características del sistema tecnodigital actual e identificar estrategias de lucha para frenar la indebida apropiación corporativa monopólica de estas tecnologías, tuvieron lugar las Jornadas “Utopías o distopías. Los Pueblos de América Latina y el Caribe ante la era digital”.

Por Internet Ciudadana*

14 de mayo, 2021.- Las poblaciones están inmersas en una acelerada revolución tecnológica, en la que las tecnologías digitales tienen un papel central, modificando casi todos los aspectos de la vida; abriendo posibilidades, facilitando tareas, acortando tiempos y espacios, pero también, dada su actual orientación mercantilista, profundizando desigualdades preexistentes, condicionando hábitos o instrumentando el control social.

Las transnacionales se han apoderado de la digitalización, ofreciendo al capitalismo en decadencia una perspectiva de reconversión de su crisis de rentabilidad productiva. La facción ultraminoritaria de poder económico incluso encontró en las aplicaciones derivadas del modelo tecnológico vigente un modo de entorpecer el libre juego democrático para evitar la transformación del sistema excluyente.

Sin embargo, pese al fuerte impacto que esto tiene en la vida diaria de las personas y en las aspiraciones colectivas de los pueblos, el debate en la ciudadanía y entre los movimientos sociales de Nuestro Sur global todavía es incipiente, restringiéndose en gran medida a los activistas del ámbito digital.

En ese contexto, estas Jornadas, impulsadas desde el Foro de Comunicación para la Integración de NuestrAmérica y el espacio latinoamericano caribeño Internet Ciudadana, en conjunto con diversas organizaciones de la región, debatió en tres sesiones consecutivas la generación de alternativas y las posibles acciones conjuntas para hacer frente al desafío.

En una etapa previa, se trabajó en el análisis de los principales impactos de la digitalización en ámbitos como el Trabajo y el Empleo, la Comunicación, la Educación, el Agro y el Campo y los Derechos Digitales Colectivos, surgiendo de allí algunas primeras reivindicaciones y propuestas.

La primera Jornada (28/4) fue dedicada al debate sobre “Políticas Públicas para la Soberanía y democratización digital”, en la cual se reafirmaron tres ideas fuerza principales: la conectividad a internet como servicio público esencial y regulado como tal, el requerimiento de legislación para que las personas y comunidades puedan ejercer la potestad individual o colectiva sobre sus datos y el fortalecimiento de la soberanía tecnológica –nacional y regional– como factor indispensable para poder desarrollar la economía digital, sin generar nuevos parámetros de dependencia.

En un segundo encuentro (5/5) se abordaron aspectos relacionados con las “Buenas prácticas de uso de las tecnologías y la necesidad de una alfabetización digital crítica”.

La autonomía digital, como condición necesaria para superar las brechas digitales y romper la dependencia de las corporaciones, los apoyos mutuos y el trabajo en red para entrar en la disputa tecnológica y la indispensable formación para poder asumir estos desafíos, fueron los ejes planteados para el debate.

Al igual que en la primera sesión, surgieron numerosas propuestas conexas y posibles estrategias a implementar para impulsar estos puntos junto a la certeza que la sensibilización social y en particular, de la ciudadanía organizada, es una condición imprescindible para avanzar en el logro de políticas públicas y adopción de otros usos y tecnologías.

En la jornada de cierre, cuyo tema fue precisamente la construcción de “Una agenda de sensibilización social para la democratización digital”, se configuraron diversas actividades para ampliar el eco de estos interrogantes y propuestas y aumentar así el protagonismo y la incidencia de la base social organizada en el diseño, la aplicación y la gobernanza de estas tecnologías.

A la iniciativa convocada por estas Jornadas, se han sumado ya organizaciones campesinas y sindicales, espacios de comunicación, cooperativas tecnológicas, estudiantes y académicos, activistas digitales, militantes políticos y profesionales del ámbito de la infraestructura de una veintena de países de la región.

Sin embargo, el desafío hacia adelante es enorme. Para todes resulta clara la necesidad de instalar el tema digital entre las reivindicaciones de los movimientos populares, llegando a los territorios, para generar una masa crítica imprescindible que consiga transformaciones de cierta envergadura.

Por otra parte, es un imperativo que América Latina y el Caribe puedan avanzar como región en su soberanía e integración, para afrontar los retos surgidos de un pasado de explotación colonial y evitar caer en un nuevo colonialismo tecnológico.
 

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