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¿El fracaso del Banco Mundial es el fracaso de Bretton Woods?

La reciente renuncia de Jim Yong Kim a la presidencia del Banco Mundial abre el debate sobre la utilidad de esta institución. Creada en 1944 como parte de los Acuerdos de Bretton Woods, la institución afronta una fuerte crisis de ingresos frente a un sector privado que le reduce capitales, lo que le impide cumplir con su objetivo original: reducir la brecha de infraestructura en los países más pobres.

Por José Díaz

La reciente y sorpresiva renuncia del ya expresidente del Banco Mundial (BM) Jim Yong Kim ha reabierto el debate sobre la necesidad de una institución creada con el objetivo de ayudar a los países menos desarrollados. En las siguientes líneas trazaremos una hipótesis sobre lo que podría ser el fracaso histórico de esta institución.

Creada en 1944 con el objetivo de apoyar a los países menos desarrollados a cerrar la brecha de infraestructura, al cabo de casi 80 años de historia el BM afronta la renuncia de su presidente por la imposibilidad de alcanzar sus objetivos. Durante ese tiempo, lejos de reducir la brecha que separaba ya desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial a los países desarrollados de los pobres, esta ha empeorado.

Al final del día, el poco peso que demuestra en términos políticos y económicos el BM es también un reflejo del fracaso del modelo suscrito durante los Acuerdos de Bretton Woods en 1944.

Como se recuerda, en dicha cumbre celebrada en New Hampshire, Estados Unidos, se definieron las políticas económicas que regiría la segunda mitad del siglo XX, estableciendo aquel entonces al país norteamericano como principal potencia y al dólar como la principal divisa de circulación internacional.

Sin embargo, al cabo de varias décadas el BM se ha convertido en una inmensa mole de burocracia costosa y que, desde el 2013, solo ha movilizado el 2% del total de fondos para el desarrollo. Si su principal objetivo era trabajar de la mano del sector privado, también fracasó, pues el creciente poder de los bancos ha debilitado el flujo de dinero.

Panorama sombrío

El panorama para el BM sigue siendo bastante oscuro. Mientras que por un lado la administración de Donald Trump se ha decidido a afectar los fondos de esta institución, capitalizando sustancialmente a los bancos. Por otro lado, la otra gran potencia, China, ha decidido destinar m[as fondos a un órgano donde tiene mayor influencia política: Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

Frente a este panorama se explica la renuncia de Jim Yong Kim quien desde febrero dejará el BM para pasar a trabajar para un fondo de inversión en infraestructura del sector privado. Efectivamente, la propia voracidad del capitalismo parece haber derrotado a una de las instituciones abanderadas de los Acuerdos de Bretton Woods.

“Es el camino a través del cual podré tener mayor impacto sobre temas globales como el cambio climático y el déficit infraestructural en los mercados emergentes’’, dijo Kim al anunciar su renuncia. El subtexto de su declaración es claro: no hay nada qué hacer por la infraestructura global desde el Banco Mundial.

Incapaz de recuperar fondos, el BM se encuentra de momento a la deriva. Algunos nombres femeninos, aunque bastante dispares, se han barajado en los últimos días para reemplazar a Kim. Una de ellas es la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet y la otra es la hija de Trump, Ivanka Trump.

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