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Silvio Valles: «Aprendamos que no se puede relegar más a las comunidades»

Fuente: Municipalidad Distrital de Masisea

El ejemplar líder shipibo y alcalde de Masisea acaba de partir a consecuencia del COVID-19. En esta crónica a modo de un merecido homenaje, repasamos su vida que estuvo ligada a las causas indígenas y recordamos uno de sus últimos deseos antes de fallecer. Sin duda, una vida abocada al servicio de lo demás.

Por Renzo Anselmo

Servindi, 14 de mayo, 2020.- Cuando le diagnosticaron COVID-19, el pasado 3 de mayo, Silvio Valles Lamas, líder shipibo de 42 años y alcalde en funciones de la Municipalidad Distrital de Masisea (Ucayali) sintió miedo.

Ese mismo día, él lo describió así: «¿Saben qué es lo peor? Lo peor es el miedo que se siente de no saber a quién pude contagiar, si mi familia estará contagiada, si nuestros trabajadores están contagiados, si mis vecinos, amigos y padres [lo están]. ESE ES EL VERDADERO MIEDO», escribió por la noche en su red social.

Silvio era así. Un hombre que aún con la adversidad encima —porque mientras escribió las líneas de arriba respiraba con oxígeno asistido— no dejaba de pensar en los demás, en su familia, en sus hermanos indígenas y, desde que asumió el cargo edil, en sus trabajadores.

«Fuimos amigos desde la adolescencia. Silvio era uno de los cuadros profesionales shipibos más importantes: humilde, preparado, honesto y con vocación de servicio; pero se nos fue», se lamenta Cecilio Soria (59), comunicador shipibo que fue uno de sus amigos más íntimos y su brazo derecho en la municipalidad que Silvio dirigía.
 

El nacimiento de un líder

Silvio Valles nació en la comunidad nativa de Vista Alegre de Pachitea, lugar donde realizó sus estudios de primaria y secundaria. Allí también participó en talleres para elaborar planes de desarrollo y sesiones de liderazgo organizadas por la filial en Ucayali de la Confederación Campesina del Perú (CCP).

Más adelante, Silvio formó parte del Consejo de Estudiantes Nativos de Ucayali (CENU) y en 1996 ingresó a la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) para estudiar la carrera de Contabilidad.

Durante su juventud, entre 1997 y 1998, asumió cargos en diversas organizaciones indígenas donde promovió la educación en jóvenes que querían postular a la universidad.

Tras participar en varios intercambios culturales y de estudios promovidos por el Instituto Vida, asumió el directorio del Instituto de Desarrollo de las Comunidades Nativas (IRDECON), la oficina de asuntos indígenas del Gobierno Regional de Ucayali que trabajó proyectos de desarrollo para las comunidades originarias.

Cecilio Soria, su amigo de toda la vida, recuerda que Silvio siempre tuvo un espíritu servicial y eso fue lo que lo animó a postular como alcalde a la Municipalidad Distrital de Masisea, cargo que finalmente alcanzó en el 2018 con el apoyo de las bases indígenas.

«Muchas autoridades no tienen vocación de servicio y la gran mayoría solo piensa en asumir un cargo para recuperar el dinero que invirtieron en la campaña electoral. En cambio, Silvio siempre se preocupaba por su comunidad y decía: “Yo soy del campo, yo soy del sector rural”», recuerda Soria.

Honrar el cargo

Cuando el confinamiento y la paralización de actividades a causa del COVID-19 empezaba a dejar sin alimentos a los pobladores de Masisea, el municipio que lideraba Silvio Valles, salió en ayuda de las comunidades.

«Nosotros empezamos a repartir los víveres de primera necesidad por voluntad de él (Silvio) mismo. Recién, al tercer o cuarto día, el gobierno empezó a hacer la transferencia económica», cuenta Cecilio Soria, también jefe del Área de Comunicación Intercultural Indígena del municipio.

Después de abastecer a todos sus pobladores y no contento con ello, Silvio Valles ordenó a su equipo de trabajo llevar la misma ayuda a los pobladores de Masisea que residían en la ciudad de Pucallpa. Silvio fue con ellos casa por casa. Cecilio cree que aquí es cuando pudo haberse contagiado.

Las fotos de aquella repartición, dadas el 24 de abril, quedaron registradas en el Facebook de la Municipalidad de Masisea. A su retorno, Silvio empezaría a sentir los primeros síntomas del COVID-19, enfermedad que, al confirmarse, el 4 de mayo, lo obligaría a pedir una licencia de trabajo para seguir un tratamiento.
 

Foto: El alcalde Silvio Valles repartiendo víveres en la ciudad de Pucallpa el 24 de abril / Fuente: Municipalidad Distrital de Masisea

La ambulancia nunca llegó

Pese a mostrar signos de recuperación, la madrugada del martes 12 de mayo, internado ya en el Hospital Amazónico de Yarinacocha, la situación de Silvio se complicó y requería de un balón de oxígeno para sobrevivir.

El hospital, increíblemente, no contaba con el balón y lo único que podía salvarle la vida era ser trasladado de emergencia al hospital de EsSalud de Ucayali donde sí contaban con el balón de oxígeno necesario. Aunque sus familiares aseguran que cumplieron con todos los trámites para su traslado, la ambulancia nunca llegó y Silvio falleció al mediodía.

Cecilio Soria le contó a Servindi que a las 10:30 a.m. de aquel martes se comunicó con el vicegobernador de la región Ucayali, Ángel Gutiérrez Rodríguez, quien además es médico de profesión. «Le dije: “El hermano Silvio está mal, necesita oxígeno, tiene que ser trasladado”». No hubo respuesta.

«Lo peor es que nunca se acercó el gobernador regional de Ucayali (Francisco Antonio Pezo), quien encima era de la bancada de Alianza Para el Progreso (APP) —partido por el que postuló Silvio en la contienda municipal—. Esto es lo que más me indignó», señala Soria.

Tres shipibo de oro: Cecilio Soria, Silvio Valles y Ronald Suárez

Soria también contó que en octubre iba a viajar junto a Silvio a Suecia para recibir un reconocimiento de parte de la Asociación Amazónica de Suecia. «Ellos estaban muy contentos y nos decían que querían hacernos un pequeño reconocimiento. Hace media hora nos llamaron y están llorando, hermano. Están llorando. No puedo más», dice, con la voz quebrantada.

Mientras la muerte repentina de Silvio Valles no deja de conmocionar al mundo y a la comunidad shipibo-conibo de Ucayali; en Lima, los 2,000 miembros de esta comunidad indígena asentados en Cantagallo, ya reportaron sus dos primeros muertos a causa del COVID-19 y estarían superando los 500 contagiados.

El mensaje que Silvio escribió el 4 de mayo en sus redes sociales, cuando le diagnosticaron el coronavirus, bien podría ser el mensaje que hoy se necesita escuchar más que nunca para no sufrir en vano la muerte de más líderes indígenas.

«Tenemos que aprender todos de esta pandemia, aprender que no se puede relegar más a las comunidades alejadas, fronterizas, a los pueblos indígenas, a las provincias, dejar de centralizar el país en Lima, dejar de hacer oídos sordos a los pueblos y aprender a priorizar la salud, el trabajo digno y la educación en todos los niveles para dar el nivel adecuado a todo. Hoy les pido que se cuiden. Hoy solo déjenme pedirles que se protejan y que ayuden cada uno de ustedes a los demás a superar este mal momento. Solidaridad y empatía por favor. […] Volveré en poco y volveré fuerte porque me debo a mi distrito y porque mi corazón está en él».

Foto: «Cuiden a los suyos y aprendan que se puede relegar más a las comunidades indígenas», fue uno de los últimos pedidos del líder shipibo Silvio Valles

Nota de condolencia de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA)

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Medios de comunicación nacionales y diversas instituciones expresaron su pesar por la muerte del líder indígena Silvio Valles:

 
 
 
 
 
 
 
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