Servicios en comunicación Intercultural

Masacre en la Amazonía, una historia repetida

Han pasado 11 años desde la masacre de Bagua y, aunque con un saldo fatal menor, la historia se repitió este último fin de semana en Loreto. Una vez más el impulso de políticas extractivas y la deuda histórica con los pueblos amazónicos termina con muerte de indígenas defendiendo su territorio.

Por José Díaz

Servindi, 12 de agosto, 2020.- El último domingo se celebró el Día de los Pueblos Indígenas, pero el destino no puedo ser más paradójicamente trágico. En la región de Loreto, la más grande de la Amazonía peruana, se libró una batalla que acabó con la muerte de tres indígenas del pueblo Kukama y más de una decena de heridos. El motivo, como casi siempre, la presencia de un proyecto extractivo.

Sobre el evento ya se han dado varios reportes, aunque queda pendiente una exhaustiva investigación fiscal, pero ocurrió que la madrugada del domingo un grupo de indígena kukama protestaba en las afueras del Lote95, un pozo petrolero ubicado en la localidad de Bretaña y operado por la transnacional PetroTal. A esta protesta la Policía Nacional respondió con armas de fuego de manera, aparentemente, desproporcionada.

El Lote95 reactivó sus operaciones hace un par de semanas, en el marco del plan de reactivación económica que impulsa el gobierno de Martín Vizcarra en medio de la pandemia de la COVID-19, conocida como coronavirus. La extracción de este lote no ha reportado mayores beneficios a las poblaciones locales en los últimos años, pero este es solo uno de los tantos puntos de la demanda indígena.

El reclamo forma parte de la deuda histórica del Estado peruano con los pueblos indígenas de la Amazonía. No hay muchas variantes entre el reclamo de los Kukama en 2020 y el de los Awajún-Wampis en 2009 en el marco del Baguazo. En ambos casos la vulneración del territorio indígena a favor de proyectos extractivo se hizo presente. Y en ambos casos el conflicto terminó en tragedia.

Política neocolonial

El problema es el siguiente, los Kukama reclaman que se culmine con su proceso de titulación del territorio (como tantos otros pueblos indígenas en el Perú) y que se les provea servicios básicos mínimos, entre ellos los de salud, que en el marco de una pandemia son indispensables para evitar un etnocidio. No hay que olvidar que la presencia de los trabajadores de PetroTal aumenta el riesgo de contagio entre los indígenas locales.

El pasado martes, en el marco de su presentación ante el Congreso de la República, el primer ministro Walter Martos tuvo una declaración bastante tibia respecto a esta tragedia: “Esperamos que lo ocurrido este fin de semana en la Provincia de Requena en Loreto con nuestros hermanos indígenas kukamas, llegue a buen puerto […] abordaremos sus principales demandas y se dará pronta atención”.

Han pasado más de 11 años de la masacre de Bagua que acabó con la vida de más de 30 personas entre policías e indígenas, y dejó más de un centenar de heridos. Y, sin embargo, la relación entre el Estado peruano y los pueblos indígenas de la Amazonía no ha variado. El impulso desmedido de los proyectos extractivos y las deudas históricas continúan.

Por el momento, las labores en el Lote95 se han paralizado, mientras la investigación fiscal recién ha comenzado. El Gobierno central ha anunciado la reapertura del programa “Cierre de brechas” que tiene como objetivo implementar servicios básicos proveídos por el Estado peruano a los pueblos indígenas de la Amazonía. ¿Se repetirá la historia?

Te puede interesar

Valoración: 
0
Sin votos (todavía)

Añadir nuevo comentario