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Las hijas de Nantu y los cantos mágicos anen

Foto: Tulio Toche

Servindi, 20 de marzo, 2019.- En la siguiente entrevista, Willy Guevara, antropólogo, investigador y cineasta peruano explicó las razones que los motivaron dirigir “Las hijas de Nantu”, película protagonizada por mujeres del pueblo awajún.

A través de 20 años de investigación consiguió descubrir el complejo tejido social que viven las mujeres awajún, las prácticas de envenenamiento y los cantos mágicos anen.

En seguida la entrevista realizada por Tulio Toche Martínez, comunicador del equipo de Radio Servindi.

—  Para empezar, cuéntanos un poco de ti.

Yo  nací en la localidad de Totora, en Candarave, Tarata, región de  Tacna y empecé a hacer radio y cine a los 15 años. Mi primera película fue en Súper 8 sobre la laguna de Aricota, que en Tacna tiene una central hidroeléctrica que da luz a todo el valle Tacna, Sama, valle Jorge Basadre, a todos los valles que están en la parte de la costa e incluso a valles interandinos. Con mi familia; mi papá, mi mamá y mis hermanos; fuimos bajando hasta llegar a la ciudad de Tacna.

Hice mi primera película a los 15 años sobre la laguna de Aricota también hice radio, radio teatro, teatro y luego terminado eso fui a estudiar cine en la escuela documental de Santa Fe, Argentina. Al volver al Perú estudié antropología en la Universidad Católica y me interesé de inmediato por la Amazonía. Conozco toda la Amazonía, la amazonía peruana y la amazonía sudamericana. Me fui a todos los países que tienen Amazonía: Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam, Brasil, Bolivia y Perú. Mi conocimiento de la Amazonía fue desde muy temprano.

En Tacna mi madre me contaba de la Amazonía, ella era muy aficionada a la Amazonía no la había conocido nunca pero había leído libros de viajes, de viajeros, de etnógrafos. Me contaba además que el Perú es un país amazónico y finalmente, porque el 60 por ciento del territorio de lo que es la nación del Perú; lo que se llama nación peruana, que todavía no es una nación realmente es un país no más, pues seguimos en construcción y al parecer no se termina de construir nunca; es Amazonía. Solo que hemos estado mirando desde los preíncas e incas desde el virreinato y república mirando hacia el mar, todo vino del mar y le dimos la espalda a la amazonía, como si fuese un depósito deshabitado y lleno de recursos para extraer.

Sin embargo, aún hoy después de las enfermedades, de las epidemias, de la demonización, de las múltiples agresiones que sufrió la Amazonía, superviven cerca de 45 etnias distintas algunas con mayor número de población, otras con medianía de población, otras con un rango menor de población y casi en extinción también. Entonces, la Amazonía es una región riquísima biológica, cultural e idiomáticamente hablando y cada etnia es una cosmovisión en sí misma. Cada uno tiene su propia cosmovisión, es una realidad que no la conoce el Perú, la conocen por las noticias negativas que de vez en cuando salen de la Amazonía (como) la tala ilegal, la trata de personas en Madre de Dios, a los mineros ilegales, por ejemplo. Existe un conocimiento periodístico parcial de la Amazonía, pero la Amazonía misma, como tal, no es conocida.

— ¿Cuándo empezó su interés por lanzarse sobre el proyecto de Las hijas de Nantu?

Hace más de 20 años fui llamado por la Organización Mundial de la Salud para que vaya a Amazonas —que para ese entonces lo que era la Dirección de Salud (DISA) Bagua ahora es una Micro Red de Salud para todas las poblaciones awajún y wampis; es decir Bagua, Shiriaco, Imasita, Cenepa, Nieva, Río Santiago— ahí descubrí que había un fenómeno secreto, totalmente desconocido, totalmente complicado y complejo que consistía en que las mujeres awajún tomaban veneno, plantas venenosas, que ellas solamente conocían cuando eran agredidas por algún varón. Cuando eran insultadas, agredidas, violentadas.

Descubrí que había una violencia de género que venía desde las eras del guerrerismo awajún, de la época cuando los awajún eran guerreros, ahora ya no existen guerreros pero los varones de hoy se atribuyen algunas prácticas que tenía los guerreros como la poligamia, tener muchas mujeres, violentar a las mujeres. Entonces las mujeres que solamente conocen plantas venenosas las tomaban para sancionar la conducta del varón y de eso trata Las hijas de Nantu.

Si tú has visto la película puedes ver que ellas cuentan ahí —en la segunda parte, porque la película tiene cuatro partes siendo la primera mi interpretación personal al cabo de 20 años— están los testimonios de las propias mujeres donde se ve claramente porqué es que toman, porqué han tomado el veneno.

— Claramente en la película se ve un alto índice de violencia hacia las mujeres y, como también usted dice, se ve cómo castigan al hombre castigándose a sí mismas, ¿cómo es explica eso?

Claro, es que eso se explica por el tipo de pensamiento que ellas tienen aún, ese pensamiento mágico, te explico. Hay una ley de la magia pero la magia no cristiana. La magia como ciencia natural, precristiana, no demonizada, que tiene sus leyes y eso lo puedes leer muy bien en Marcel Mauss en su libro "Sociología y Antropología", (en el apartado) "Teoría sobre la magia" donde señala que la magia tiene leyes y una de las leyes dice que cuando yo genero en esta "cosa" algo espero que esto repercuta en lo semejante. Si hago esto en lo similar repercute en lo semejante. Entonces si yo consumo muerte, porque estoy consumiendo muerte al consumir plantas, estoy demostrando varias cosas. Una, que el varón que me ha  insultado, pues dice que es descendiente y se atribuye conductas de los antiguos guerreros que manejaban la muerte, con mi accionar le estoy demostrando que yo soy más poderosa que él, porque estoy tomando muerte y estoy sobreviviendo, estoy tomando el veneno de una planta venenosa y estoy sobreviviendo. Dos, si tomo veneno mi cuerpo se vuelve escenario de muerte para que luego cuando yo sobrepase la muerte se vuelva escenario de vida.

Esas son lógicas del pensamiento mágico que todavía perviven en las culturas amazónicas y sobre todo en una cultura como la awajún que es una cultura de pensamiento mágico, o sea que es relacionador, relaciona todo. Relaciona el cosmo, relaciona a los bosque, relaciona a las aguas, el cuerpo interior como reflejo del mundo exterior; es decir, las venas son como los ríos, el corazón es como un lago y todo eso está relacionado. Hay una relación interna de las venas como un sistema de bosque, dentro de mi cuerpo hay una Amazonía.

— ¿Por qué escogió estos relatos tan desgarradores de las mujeres nantu y los relacionó con los cantos de sanación?

Son cantos de sanación, son los cantos mágicos Anen, que es la tercera parte de la película. Estos cantos se están perdiendo pero fueron un invento de las mujeres awajún, después los hombres se apropiaron de ellos diciendo que fueron ellos los que los inventaron, lo cual es mentira. Por eso, es importante que cuando uno analiza una cultura amazónica sea sumamente cuidadoso, crítico y vaya desbrozando todo lo que es verdad de lo que es mentira, todo lo que es ficción de lo que es reinventado o lo que es acomodado por alguien que tiene poder.

Los varones han acomodado la historia a su manera y la versión de las mujeres es otra muy distinta; los cantos mágicos fueron inventados por la mujer para enseñarle al guerrero el amor pero no pudieron conseguirlo, ¿por qué?, porque un guerrero no se concebía ni enamorado ni enfermo, porque ambos estados lo debilitaban. En la concepción guerrera clásica awajún de los antiguos guerreros, estar enfermo o estar enamorado era debilitante.

— Podemos hacer un paréntesis y decir que eso es diferente al machismo.

Es una forma de machismo, patriarcalismo, son diferentes comportamientos del patriarcalismo que están en todas las culturas porque en la humanidad empezaron con los matriarcados y cuando se crearon las religiones monoteístas como la católica, la musulmana, la judaica, etcétera; sometieron a la mujer, destruyendo matriarcados. Inclusive en la cultura awajún hubo un matriarcado alimentario inicial organizado por Nantu y las mujeres Nuncuy. Entonces, evidentemente son formas de machismo, de patriarcalismo.

Yo he estudiado todas las culturas llamadas guerreras para hacer estudios comparativos porque este caso lo vengo siguiendo ya más de más de 20 años y tengo un libro que publicaré pronto —que es un libro enorme— donde cuento todo este proceso y la promesa que hice a las mujeres awajún de hacer algo después de 20 años desde que las conocí en el año 97, en medio de una epidemia que hubo, donde de cada 10 chicas 7 tomaban plantas venenosas, y de ellas cada 2 morían.

Como les da cólera, que los hombres las insulten y las agravian toman la planta con cólera y la toman delante del agresor y muchas veces se les pasa la mano y mueren, eso produce todo un problema en la comunidad porque luego la familia le reclama al causante que repare el daño o que sea sancionado en asamblea general. Los familiares denuncian y ahí es toda una problemática, que yo llamo envenenamiento, pero es un complejo social, una realidad social muy secreta y quienes más la mantienen en secreto son los varones porque ellos son los que causan esto... 

Yo he puesto esos testimonios para que la gente se dé cuenta desde sus propias voces y las caras de las mujeres, para que vean que no es ficción, que no he mentido... Ellas mismas hablan.

— ¿Y frente a esa problemática del envenenamiento, de los canto Anen, cuál es el futuro que tiene estas mujeres?

El futuro lo veo por el lado de rescatar los cantos mágicos Anen. Estoy tratando de conseguir fondos también para hacer una serie de escuelas, no con el Ministerio de Salud, no con el Ministerio de Educación, ni siquiera con las organizaciones, sino directamente con las comunidades que quieran, con las comunidades que acepten, cuyos Apus y en asamblea general acepten... Entonces en todas las comunidades esta red de escuelas de cantos mágicos Anen van a ser hechas en su momento, no este año o el próximo, sino cuando haya financiamiento, hay que hacer un expediente y hacer que lo declaren Patrimonio Cultural de la Nación.

— ¿Qué son los cantos mágicos Anen?

Son unas canciones pacificadoras que hablan de que en las relaciones entre seres humanos, con los animales y con el bosque —que son sus pares en una cosmovisión amazónica nadie es superior— todos son iguales, homólogos, tienen el mismo nivel. Entre las relaciones humanas hay el mismo nivel también pero hay alguien que siempre crea conflictos y en las relaciones humanas: hombre y mujer, generalmente en la cultura awajún es el hombre el que crea conflictos.

Por eso que los cantos mágicos Anen están hechos para hacer que la persona cambie, cambie su violencia por una actitud más pacífica en general. Y hay cantos mágicos Anen para que me entiendas, para que me recibas bien en tu casa, para que no me haga mal la comida que me invitas, para que me quieras un poco más como amigo o como vecino.

Todos los cantos mágicos Anen tienen ese fin. Esa es la temática, una temática pacificadora, una temática pacífica entre relaciones humanas.

— ¿Algo terapéutico quizás?

Es terapéutico desde el momento que está sanando las relaciones humanas, es terapéutica-relacional digamos, porque todos son seres nos relacionamos con todo. Entonces hay que incentivar eso porque al pacificar las relaciones entre hombres y mujeres la tasa de envenenamiento puede ir bajando paulatinamente.

— ¿Cuál es la explicación o cuál es la propuesta en todo caso de los awajún? Ya sabemos pues que con los cantos parte de la tasa de suicidio podría bajar y sentir una cierta sororidad entre las mujeres.

Hay una sororidad entre ellas pero siempre y cuando sean de la misma familia, si son de familias que son enemigas no hay sororidad, porque vienen de clanes que lo han sido en el pasado, a pesar del mestizaje, de los matrimonios intrafamiliares, hay familias que son enemigas entre sí. Hay mucha conflictividad en el pueblo awajún. Y eso lo digo abiertamente porque lo he vivido, yo no soy un mistificador que anda diciendo mentiras sobre los pueblos indígenas y sobre los awajún, que los vengo siguiendo más de 20 años pues. Hay conflictividad y hay sororidad entre las mujeres que son de la familia.

Por ejemplo cuando una mujer toma veneno, ella no quiere morir, como has visto ahí, no quiere morir, piden que la sanen, que las curen, que las desintoxiquen, que les saquen el veneno porque piensan que sus hijos van a quedar huérfanos. Entonces ellas solamente quieren sancionar al hombre usando su cuerpo como escenario de muerte para tomar veneno y así demostrarle que es más poderosa. Pero ellas no quieren morir y piden que las sanen.

— ¿Y cómo es el tema de las violaciones contra la mujer? ¿Cómo en su concepto, como mujeres awajún, que deberían reaccionar? (En nuestra cultura occidental) la mujer se siente desprotegida pero es la misma reacción.

¿Cuándo la OIT crea el Convenio 169? ¿Cuántos países han adscrito al Convenio 169? El convenio no tiene mucho, fue ratificado recién en el Perú en 1994. En la década de los pueblos indígenas es tardíamente que las Naciones Unidas —y no lo hace un organismo de las Naciones Unidas como por ejemplo la UNOPS, sino lo hace la Organización Internacional del Trabajo— le da derechos a los pueblos indígenas y reconoce una serie de derechos territoriales pero ¿cuántos se han suscrito? del mundo entero solamente 22 países han suscrito el Convenio 169 y de ellos 14 son de América desde Canadá hasta Tierra del Fuego; o sea que es un convenio que está en crecimiento, en construcción. Y los derechos de los pueblos indígenas, que incluye los derechos de las niñas y de las mujeres, también está en construcción porque según la lógica étnica y las costumbres ancestrales la iniciación sexual de las mujeres, tanto en las culturas musulmanas, donde la mujer también es un objeto, en las culturas orientales y en las culturas amazónicas, es a los 9 o 12 años. Eso era una costumbre, ahora es un delito.

Partiendo solamente de los avances del Convenio 169 —que todavía no están plenamente desarrollados internamente— ¿por qué hay muchísimas comunidades que no saben qué es [el Convenio 169]? porque las dirigencias indígenas se han dedicado a otras cosas y no se han dedicado a ir de comunidad en comunidad socializando y diciendo: este es el Convenio 169, lo que era costumbre antes ahora es un delito.

Yo tengo otro proyecto en ese sentido, de comunidad en comunidad, de etnia a etnia, en toda la Amazonía, socializar todo lo que es el Convenio 169 y que sepan que las costumbres antiguas ahora son delitos.

— Explíquenos algo, en el común de la gente hay una duda, ¿sabe? Dicen lo que para una cultura es algo normal y que ahora es delito significa ir en contra de la misma cultura, por ejemplo el tema de la violación.

Eso es el relativismo cultural, dicen que hay que respetar lo que la cultura haga. Entonces, si es así, sigamos respetando en el África la extirpación de los clítoris en las niñas, sigamos respetando que las violen que las hagan mujeres a los 12 años, porque la costumbre es que la primera menstruación de la mujer es el bosque interior, el bosque de sangre, porque todas nuestras venas son sangre y el corazón es una laguna, es un lago; entonces, la mujer a los 12 años que ya menstrúa se ha purificado y ha extendido su menstruación, que es sangre, y se ha diluido en los ríos reales de la Amazonia. A esa edad según las creencias y las prácticas culturales ya era una mujer que podía ser objeto de penetración y las hacían sus esposas. Bueno, eso ya no es pues, eso ya cambió con el derecho positivo y ya también cambió porque el grado de escolaridad de las propias comunidades y las propias etnias es mayor, ahora están más interculturales. Y aparte de que se están aculturando, que es pérdida de grado de cultura interna; están interculturales, que es ganancia simétrica entre cultura externa y cultura interna. Entonces, ya conocen derechos, sino no tendría ningún sentido el Convenio 169, siguiéramos respetando las costumbres tradicionales ancestrales absolutas. En ese sentido, el Convenio 169 es un avance ya no aculturador sino interculturador.

— ¿Lo que quiso hacer con esta película?

Mostrar una realidad secreta que nadie la conoce.

— ¿Y con esto qué impacto buscaba dentro de la sociedad peruana?

Los impactos no lo sé, yo no quería impactar, solamente quería dar a conocer una realidad que no la conoce nadie y ese es el único objetivo de la película.

— De manera particular ¿qué es lo que usted desearía, qué la sociedad peruana cambie su actitud frente a las comunidades amazónicas?

La actitud que debe cambiar sería conocer más a la Amazonía. Que conozcan más lo que es verdaderamente la Amazonía.

— ¿Hay mucho más por conocer?

Muchísimo más, no solamente entre los awajún, entre los wampis que es Amazonas, sino en Madre de Dios, en Ucayali. Hay muchísimo por conocer. No se conoce la Amazonía. En el Perú es mar, costa, andes y Amazonía.

Bueno los tres primeros territorios no conocen que es la Amazonía en su real dimensión. Conocen por terceras fuentes... Por periódico, por notas periodísticas, cuando hay alguna crisis como que se ha roto el oleoducto —maldito este— y hay un derrame o hay un algún problema con algún lote, etc. Cuando hay problemas con alguna compañía, cuando hay un brote de dengue, nada más. Pero no conocen las culturas amazónicas.

— ¿Qué próximos proyectos vienen de su parte?

Bueno muchísimos proyectos y prefiero que se concreten un poco para poderlos expresar... Pero lo que sí tengo que hacer es comprometerme con las mujeres awajún en el rescate de los cantos mágicos Anen.

 

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