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La agencia científica y climática que el Senado de EE.UU. debería restituir

Una columna publicada originalmente en The Guardian revela la historia sobre la agencia de evaluación tecnológica que advirtió sobre el cambio climático a los Estados Unidos en los 90’s. El cambio de senaduría a un régimen demócrata podría significar el retorno de esta entidad.  

Por William H. Westermeyer

The Guardian, 12 de enero, 2018.-  Muchos están de acuerdo en que uno de los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo hoy es el cambio climático. Sin embargo, la cuestión de qué hacer al respecto se ha politizado mucho. El escepticismo sobre el cambio climático es típicamente una posición conservadora y la confianza en las conclusiones de la comunidad científica es más progresista. Si bien esta politización es quizás más evidente en los Estados Unidos, es bien conocida en muchos otros países.

Pero este no fue siempre el caso. Entre 1972 y 1995, una agencia estadounidense llamada Oficina de Evaluación de Tecnología (OTA) existió para proporcionar los medios prácticos para ayudar a superar dicha politización. Durante sus 23 años de existencia, la OTA estuvo en una posición única para ayudar a los miembros del Congreso a comprender problemas complejos en ciencia y tecnología.

La OTA era una agencia no partidaria gobernada por una junta de evaluación de tecnología que consistía en un número igual de senadores y representantes e igual número de demócratas y republicanos. Sus evaluaciones procuraron la objetividad y la amplitud, y muchos los consideraron documentos de vanguardia. La OTA le proporcionó al Congreso, a su solicitud, la información y las opciones que necesitaba para los problemas con los que estaba lidiando, pero tuvo cuidado de nunca decirle al Congreso lo que debía hacer. La metodología que usó OTA fue ampliamente admirada e imitada en las unidades parlamentarias que muchos países europeos establecieron siguiendo el liderazgo de OTA.

A principios de la década de 1990, el Congreso todavía tenía interés en tomar medidas sobre el cambio climático, que la mayoría de la comunidad científica ya entendía que se convertiría en un problema importante si no se abordaba. Así, en octubre de 1993, la OTA publicó un informe de dos volúmenes y 700 páginas, ‘’Preparación para un clima incierto’’, a solicitud de tres comités del Congreso. Yo era un autor principal y el informe identificó más de 100 opciones para ayudar a las áreas costeras, los sistemas de recursos hídricos, la agricultura, los humedales, los bosques y las áreas naturales protegidas por el gobierno federal a adaptarse al cambio climático. No solo eso, sino que la OTA también propuso, en su evaluación integral de 1991, “Cambiando por grados’’, pasos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que ayudarían a los Estados Unidos a evitar el cambio climático.

Imagine dónde estaríamos ahora si el Congreso hubiera comenzado a abordar el cambio climático en el momento de estos informes (y los primeros informes de otras organizaciones, como el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático).

En cambio, la OTA fue abolida en 1995, poco después de que los republicanos retomaron el control del Congreso y Newt Gingrich se convirtió en orador de la Cámara de Representantes. En ese momento, la OTA era una de las agencias más respetadas en Washington.

Se han sugerido muchas razones para la mudanza, pero principalmente se debió a un cambio en la actitud hacia el valor de la ciencia y el análisis en el Congreso. La abolición de la OTA fue el proverbial canario en la mina de carbón con respecto a la actual actitud anticientífica entre muchos conservadores dentro y fuera del Congreso. Desde la década de 1990, el ritmo del cambio tecnológico ha seguido acelerándose, pero pocos en el Congreso tienen los antecedentes científicos o tecnológicos para comprender los nuevos desarrollos.

Ahora más que nunca, el Congreso de los EE. UU., así como los cuerpos legislativos de otros países, necesitan fuentes de información y análisis imparciales y completos en los que puedan confiar. Cuando los demócratas vuelvan a tomar el control de la Cámara en 2019, tendrán la oportunidad de restablecer la OTA o una agencia similar para ayudar al Congreso con problemas complejos de ciencia y tecnología. Lo ideal sería que los demócratas y sus colegas republicanos lo hicieran juntos, para que la evaluación de la tecnología pueda ser una vez más un beneficio bipartidista para el Congreso.

Artículo original: “In 1993 my agency warned of climate change. In 1995 it was abolished”.

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