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Aeropuerto de Chinchero traerá secuela de afectaciones

Foto: Juan Cincunegui

El proyecto de aeropuerto de Chinchero es una megaobra que se superpone al territorio de tres emblemáticas comunidades quechuas del Cusco, y generará una diversidad de afectaciones al agua, a la soberanía alimentaria, al patrimonio, a la flora y fauna, al paisaje, etc. advierte antropólogo.

Nuevo aeropuerto se superpone a tres emblemáticas comunidades quechuas

(Primera Parte)

Por Juan Cincunegui de la Vega*

12 de diciembre, 2016.- Las personas que me brindaron la información que consigno a continuación son los directos afectados de una nueva ampliación en la adquisición de terrenos que, en el último mes y con miras a consolidar el proceso en enero próximo, viene llevando adelante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú (en adelante, MTC) en tres comunidades campesino-andinas con el propósito de cubrir zonas de amortiguamiento y vías de acceso para el -por algunos anhelado y por otros cuestionado- nuevo Aeropuerto Internacional de Chinchero – Cusco (en adelante, AICC).

Esta nueva etapa -actualmente en proceso, y que a mi modo de ver viene agilizándose en forma obcecada y no sin vulnerar una serie de derechos- obliga a los comuneros a entregar tierras por alrededor de 169 hectáreas adicionales a las 356 que ya les llevó el Estado en 2012.

Foto: Juan Cincunegui

En un análisis anterior (https://www.facebook.com/juan.cincunegui.5/posts/1810252402549543?__mref=message_bubble) formulé dos preguntas orientadoras que buscaban interpelar a la sociedad civil en general, y conseguir el pronunciamiento de autoridades e instituciones competentes en particular (léase, Ministerio de Cultura a nivel nacional y Dirección Desconcentrada de Cultura – Cusco a nivel local, así como el Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de América Latina (Crespial) -por su compromiso con la salvaguardia del patrimonio inmaterial-, la Defensoría del Pueblo, las universidades públicas y privadas, y por qué no los partidos políticos).

El primero de esos interrogantes giraba en torno a cómo les afecta a estas familias la compra de sus predios y viviendas; y el segundo, cuáles son los impactos que tendrá el mencionado proyecto sobre estas comunidades.

Sin embargo, también se deslizó la preocupación por otro tipo de afectaciones, como es el efecto que sin dudas tendrá la construcción del nuevo aeropuerto sobre la soberanía alimentaria (se produce en esa pampa, conocida como “la despensa agrícola de Cusco”, una enorme variedad de papas, además de ocas, olluco y habas, tarwi, quinua, mashua, arvejas, avena y cebada); sobre los recursos hídricos de la región (hay, en la zona, la presencia de grandes cochas, puquios y humedales, así como canales y acueductos subterráneos); sobre el medio ambiente (desde ese territorio se aprecian los grandes nevados y glaciares que ya en el presente se encuentran en un franco y acelerado retroceso); y sobre la flora y fauna del lugar (piénsese en las aves y peces que albergan las lagunas de Waypo y Piuray, así como en las hierbas naturales que utilizan los pobladores con fines medicinales tanto como para el teñido de sus lanas y tejidos).

A todo ello hay que sumar posibles impactos en lo que se refiere al patrimonio cultural material (a pocos kilómetros del polígono hay importantes restos arqueológicos como los muros del Palacio Inca de Tupac Yupanqui, y templos coloniales como el de Tiobamba en Maras o el que se alza en el centro poblado de Chinchero por encima de aquel, al interior del cual hay pinturas murales que además de ser únicas en su género, poseen un valor artístico e histórico insustituible); e impactos sobre la cultura viva y el patrimonio cultural inmaterial (a la fecha, ya se puede hablar de un notable trastorno sobre una costumbre ritual como el linderaje. Hay que estar atentos a qué consecuencias traerá, ese cambio, sobre el sistema de autoridades tradicionales conocido como varayoc; y no se espera algo diferente en relación a la celebración del día de los muertos en caso se avance en la remoción del cementerio de Racchi Ayllu).

Finalmente, mencionar las alteraciones que se producirán en la armonía paisajística de la región (merece la pena recordar que desde esa pampa no sólo se observa en toda su magnificencia la laguna de Piuray sino también las esplendorosas cumbres de importantes apus de la región como el Salkantay, Verónica, Chicón, Pumahuanca, Pitusiray, Sahuasiray, Mama Simona, entre otros); y aquellas que se darán igualmente en la calidad de vida de los lugareños (existe el temor de que aparezcan fenómenos como la contaminación -no solo ambiental sino también auditiva-, la presencia de gente de mal vivir y el incremento de la delincuencia y el alcoholismo, la invasión de terrenos y el crecimiento desordenado de áreas urbanas y periurbanas, etcétera).

Insisto: quienes se pronuncian en los párrafos siguientes son los titulares de los terrenos que se encuentran dentro de esta nueva área de incidencia del AICC. Esto es, campesinos pertenecientes a las comunidades de Yanacona y Ayllopongo -del distrito de Chinchero- y Racchi Ayllu -del distrito de Huayllabamba-; ubicadas todas ellas en la provincia de Urubamba, departamento de Cusco. Claro que pensándolo mejor parece más apropiado decir que es más bien esta mega obra la que aterriza y perturba al territorio ancestralmente ocupado por las comunidades aludidas, y no al revés.

Se trata de alrededor de mil ochocientos terrenos afectados, que a su vez involucra a innumerables familias campesinas (más de quinientas); cientos de hombres y mujeres entre los cuales hay jóvenes, niño/as y anciano/as.

Por razones que no viene al caso mencionar acá, me abstengo de dar los nombres propios de mis interlocutores. En lugar de ello, opto por proteger sus identidades, no obstante señalar que los testimonios con los que cuento son prácticamente los de un altísimo porcentaje de todos ellos. Campesinos andinos cuyos apellidos compuestos -en gran proporción de origen quechua- combinan entre muchos otros los siguientes: Amau, Quispe, Ttito, Cusihuaman, Callañaupa, Ayma, Pañahuara, Inquiltupa, Mayta, Champi, Llihuac, Uscamayta, Huaman, Cjuiro, Auccapuma, Sallo, Huillca, Pumayalli, Mamani, Choqque, Quillahuaman, Huallpayunca, Marca, Quispillo, Sahuarahua, Raime, Sullca, Mescco, Marca, Choqueconza, Cusicuna, Huarhua, Condori, Achahui, Paucar, Llancay.

Expongo, a continuación, algunas de las problemáticas a que se ven enfrentadas estas familias ahora mismo, de las cuales una prensa poco crítica afirma con absoluta liviandad, y de manera groseramente simplificada, que tienen una total predisposición para vender sus terrenos. Pero, ¿la tienen verdaderamente?

los que aprueban la construcción del aeropuerto lo hacen no tanto por convencimiento propio sino más bien por resignación.

Digamos que algunas sí y otras no, pero de ninguna manera es cierto que haya una corriente de opinión favorable hacia el proyecto. Por el contrario, el futuro se les muestra a todos ellos incierto, y los que aprueban la construcción del aeropuerto lo hacen no tanto por convencimiento propio sino más bien por resignación. Sobre todo, a partir de que ya les dejaron en claro que no hay lugar para que se respete la voluntad y decisión de mantener la intangibilidad de ese territorio, ya que en agosto de 2012 se promulgó la Ley N° 29908, la misma que declara de necesidad pública la expropiación de inmuebles para la ejecución del AICC, y que no significa otra cosa que la firme posibilidad de que en caso se resistan recaiga sobre ellos la amenaza de que el Estado los expolie coactivamente. Argumento, este último, que en su momento se esgrimió maliciosamente para fijarles un precio a la baja por unas tierras que como señalé en otro lugar no son eriazas, ni áreas de cultivo como cualquier otras, sino tierras agrícolas increíblemente fértiles y de inmejorable producción.

¿acaso la mencionada ley [de expropiación] no viola compromisos internacionales suscritos y ratificados por el Perú como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (en adelante, OIT), tanto como la Ley Nº 29785 a favor del derecho a la consulta previa?

Pregunto: ¿acaso la mencionada ley no viola compromisos internacionales suscritos y ratificados por el Perú como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (en adelante, OIT), tanto como la Ley Nº 29785 a favor del derecho a la consulta previa? Pues, a mi modo de ver, lo hace a todas luces y de manera fragrante; en concreto, al darle al territorio comunal un tratamiento como si se tratara de simples bienes inmuebles de dominio privado.   

Pero al margen de si los miembros de estas comunidades están verdaderamente dispuestas a vender o no -al respecto, ya lo dije antes, hay diferentes posiciones; no obstante sentir, muchos de ellos, que lo que en realidad sucede es que les están quitando literalmente sus tierras- lo cierto es que la mayoría de los comuneros advierte, con manifiesta tristeza y preocupación, que con el proyecto de construcción del aeropuerto saldrán injustamente perjudicados por el simple hecho de que verán disminuir considerablemente sus chacras (en el mejor de los casos), o las perderán definitivamente y para siempre (en el peor).

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*Juan Cincunegui de la Vega es antropólogo por la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco, y maestrando en los programas de Antropología Social de esa misma universidad y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO - Argentina).

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Comentarios

He leído con atención y detenimiento el artículo publicado por el Doctor Juan Cincunegui de la Vega antropólogo de la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco, con versación suficiente para declarar la inconveniencia de construir el aeropuerto de Chinchero.

La defensa del hábitat, las condiciones de la vida agrícola, la protección del derecho de propiedad de los campesinos obligados a vender sus tierras, los daños a las fuentes de agua y otros recursos ecológicos de seres vivos que habitan el lugar, la flora y fauna, a más del valioso patrimonio cultural que es propiedad en herencia de la Nación “son más importantes” que el beneficio utilitario y egoísta que ofrece la explotación del aeropuerto de calidad internacional en dicho lugar.

Y ahora se despiertan…de verdad que son burros de no decir nada antes…y después se lamentan que no se hace nada para la región Cusco, ya que joden todo el tiempo blocando el ferrocarril de Machu Picchu, pero para engañar los turistas con el precio si buenos que son

¿Acaso, no se han hecho estudios que compensen los sacrificios sociales que cuestan los beneficios del aeropuerto?

¿Cuáles son los parámetros de justicia, de SERVINDI a la libertad de opinión? Incomodan con sus vallas burocráticas a los comentarios. ¿Qué pues les gusta?

Hay que ser majadero para calificar de "valla burocrática" la aprobación previa de los comentarios que lo hacemos únicamente para evitar mensajes comerciales, publictarios u ofensivos. Ya hemos explicado más de una vez que no podemos aprobar automáticamente todos los comentarios porque hay personas inescrupulosas que aprovechan esta libertad para insertar avisos publicatarios de préstamos de dinero que resultan en estafa. Por esta razón los comentarios tienen que ser revisado y apobados previamente. Si a veces nos demoramos un poco en aprobarlos es porque este trabajo es manual y no automático. Si esto molesta al señor Jorge Marreros mejor que se abstenga de participar y asi evitar la molestia. Por que a quienes francamente nos molesta es a nosotros este tipo de comentarios injustos y arbitrarios.

es un atentado paisajistico y cultural lo d chinchero... pregunto.. hay algun plan para el pueblo?

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