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Deforestación: 140 mil hectáreas arrasadas durante el 2019

Foto: Perú21

Pese a la reducción de la deforestación en el Perú, el año pasado se registraron afectaciones en espacios vecinos a las zonas de amortiguamiento de tres áreas naturales protegidas y en bosques de universidades que estaban dedicadas a la investigación científica.

Servindi, 9 de marzo, 2020.- Aunque las cifras oficiales y las mediciones del Monitoring of the Andean Amazon Project (MAAP) registraron, por segundo año consecutivo, la reducción de la deforestación en el Perú, lo cierto es que este problema continúa siendo una amenaza latente para la Amazonía peruana.

Así lo revela un informe del diario La República que en su edición dominical da cuenta de las 140 mil hectáreas que fueron arrasadas durante el 2019 —una cifra un poco inferior a los registros de 2018—; y donde además se exponen los últimos reportes de deforestación.

Foto: La República

El pro y las contras de los últimos reportes

Para empezar, el reportaje asocia la reducción de cifras de deforestación, con el éxito que tuvo el operativo ‘Mercurio’, realizado por el Gobierno peruano en la zona conocida como La Pampa (Madre de Dios), un espacio emblemático donde proliferaba la extracción minera ilegal.

Sin embargo, las cifras se diluyen cuando se presentan los últimos registros que dan muestra del estado de vulnerabilidad en el que aún se encuentra la Amazonía peruana.

En Madre de Dios, las actividades de extracción minera asociadas con la ganadería, tuvieron lugar en las zonas de Iberia y otras áreas vecinas; mientras que los espacios vecinos a las zonas de amortiguamiento de tres áreas naturales protegidas, también se han visto afectadas por su relación a nuevas e ilegales carreteras.

los espacios vecinos a las zonas de amortiguamiento de tres áreas naturales protegidas, también se han visto afectadas por su relación a nuevas e ilegales carreteras.

Asimismo, los reportes del 2019 señalan que el VRAEM (Valles de los Ríos, Apurímac, Ene y Mantaro) es la zona de deforestación más crítica, estando asociada al narcotráfico; y que la zona oriental de Huánuco y Ucayali también son consideradas como zonas de grave deforestación.

En este último lugar, desde hace años se ha advertido la excesiva tala para la instalación de palma aceitera y, en los últimos años, para la ganadería.

Los bosques de universidades

La presencia de las comunidades menonitas en las selvas de San Martín, Loreto y Ucayali llama la atención, por el manejo que tuvieron con las autoridades para lograr establecerse en la zona sin ningún tipo de control gubernamental.

Se trata de una comunidad cristiana ultraconservadora de origen holandés y alemán, muy conocida en Bolivia por la depredación de los bosques para la agricultura y la ganadería; y que en nuestro país ha logrado asentarse en Tierra Blanca (entre Loreto y San Martín) y en Masisea (Ucayali).

Los menonitas ocupan un área que antes perteneció a la Universidad Alas Peruanas, destinada a la investigación forestal.

Similar situación atraviesa el Bosque de Macuya, un espacio de selva primaria perteneciente a la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) que se ha visto afectada desde el 2017, con la llegada de traficantes de tierra que arrasan con sus árboles.

Pese a las constantes denuncias de parte de las autoridades de la UNU y ante los diversos actos de violencia de parte de los invasores—que incluso acabaron con la vida del guardaparque Julio Crisanto López—, el bosque sigue invadido y las nuevas autoridades, a la espera de los avances de las investigaciones.

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Fuente: Con información de La República

 

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