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COVID-19: los respiradores que el Perú necesita

(Foto: Ministerio de Salud del Perú)

Países de todo el mundo continúan dando batalla a la pandemia por el COVID-19. La crisis ha comprometido diversos sectores, tanto sociales, políticos, económicos y laborales. Sin embargo, la consecuencia más grave del COVID-19 es el colpaso de los sistemas de salud. La insuficiencia respiratoria es la fase más delicada que requiere de los servicios médicos de cuidados intensivos con el fin de seguir salvando vidas. ¿Perú está preparado para esto?

Por Lourdes García U.

Servindi, 7 de abril, 2020.- Hoy se cumple un mes desde que el coronavirus llegó a Perú. A la fecha se han realizado 20 414 pruebas, dando 2 561 casos positivos por COVID-19 y teniendo 387 pacientes hospitalizados.

De los enfermos, 89 personas se encuentran internadas en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) con ventilación mecánica. 

Ante las cifras, el personal de salud asegura que al menos el 5% de todos los infectados por el coronavirus requerirán de respiración asistida.

"Estamos en un problema serio, nunca visto, nunca pensado excepto en películas de catástrofe, y la verdad es que lo estamos viendo con preocupación", indicó el médico Gustavo Zabert, neumólogo de la Clínica Pasteur de Neuquén de Argentina y presidente de la Asociación Latinoamericana del Tórax (ALAT).

Es un hecho que necesitaremos de respiradores artificiales. "En la región no vamos a poder sortearlo de una manera distinta a lo que está ocurriendo en otras partes del mundo, a menos que logremos mitigar el pico de la epidemia", dijo Zabert para BBC Mundo.

Pero, ¿por qué necesitamos con tanta urgencia los respiradores artificiales?

Una carrera contra la muerte

Como sabemos, el coronavirus SARS CoV-2 produce la enfermedad del COVID-19 que afecta, principalmente, al sistema respiratorio de todos los casos que han dado positivos.

Gracias a diversos estudios y el avance de la tecnología, podemos saber qué es lo que realmente dicha enfermedad le hace a nuestro organismo. 

Según la explicación del doctor Elmer Huerta, el virus ataca al organismo infectando primero a la nariz, la garganta y la tráquea; posteriormente y en los casos más severos, va hacia lo más profundo de los pulmones: los alvéolos, pequeños sacos de aire, responsables de la función vital de respiración en el ser humano.

Cuando el SARS CoV-2 infecta los alvéolos pulmonares, provoca una reacción intensa de inflamación.

"De esa manera, el sistema de defensa del pulmón, en su afán de atacar el virus presente, destruye su propio tejido, acumulando así líquido en los alveolos. Lo que causa una neumonía, cuyo síntoma principal es la dificultad respiratoria", contó Huerta.

El ejemplo más claro se puede ver a través de un video ilustrativo en 3D que publicó el Hospital de la Universidad George Washington (USA), donde claramente se muestra la evolución del coronavirus en los pulmones de un paciente de 59 años. 

El paciente había estado asintomático unos días antes, pero su estado empeoró rápidamente a tal punto que necesitó oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), según explicaron los médicos.

Para Keith Mortman, jefe de cirugía torácica del Hospital de la Universidad George Washington, existe una posibilidad de daño permanente a los pulmones de quienes sobreviven a la enfermedad del COVID-19. 

"Las áreas marcadas en amarillo en el video representan las partes infectadas e inflamadas de los pulmones. Según el video, es claro que el daño no se ubica en pequeñas zonas, sino que cubre gran parte de ambos pulmones".

Debido a que el coronavirus SARS CoV-2 es de naturaleza respiratoria, dicha inflamación evita que los pulmones puedan oxigenar la sangre y eliminar el dióxido de carbono. Ello hace que un paciente empiece a jadear o inhalar mucho aire para equilibrar los niveles de oxígeno y dióxido de carbono y que necesite un respirador para vivir.

Esta condición no tiene un tratamiento. Lo único que se puede hacer es esperar a que el organismo reaccione con suerte, según manifestó el exjefe del servicio de neumonología del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona, el Dr. Ferran Morell.

"Es una condición que no tiene un tratamiento. Lo único es poner a los pacientes en ventilación mecánica y esperar que haya suerte y que el organismo reaccione y venza al cuadro", mencionó Ferran.

El respirador no es algo que cure por sí, pero juega un rol crítico en la batalla contra el COVID-19 pues permite que los médicos y especialistas ganen tiempo para que el tratamiento haga efecto.

La última esperanza

Los estudios han demostrado que muchos de los pacientes en la segunda semana de la enfermedad comienzan a presentar una mejora; sin embargo, a las horas los síntomas se agravan a tal punto que la persona siente que muere por no poder respirar.

Los pacientes con ese síntoma, rápidamente serán llevados a emergencia e internados en la UCI para que los especialistas coloquen un "tubo de plástico a través de la boca de los pacientes que llega hasta la tráquea y luego conectarlo al respirador", indicó doctor Elmer Huerta en entrevista para RPP Noticias.

Los respiradores funcionan en base al óxigeno. Los médicos regulan cuántas veces debe funcionar la máquina por minuto imitando una respiración normal, entre 12 a 16 veces por minuto la máquina le dará óxigeno al paciente.

"En condiciones normales nosotros respiramos porque nuestro diafragma se contrae y hacemos entrar el aire que hay alrededor a nuestros pulmones. Pero cuando estos están inflamados el proceso, que en condiciones normales gasta muy poca energía, es mucho más costoso para el paciente y puede llegar a agotarlo", explicó para la BBC Mundo el médico intensivista del Vall d´Hebron, Dr. Roca.

"Entonces, lo que el respirador hace es empujar el aire dentro del paciente y además darle no aire sino hasta el 100% de oxígeno, es decir, mucho más oxígeno del que estamos respirando".

Capacidad nacional

Sin embargo, el gran problema en el mundo es la falta de suficientes respiradores para hacer frente a la demanda generada por la pandemia de coronavirus SARS CoV-2. 

Perú no es un caso aislado, en realidad dentro de la región de América Latina es el caso más grave, según cálculos de Zabert, presidente de ALAT.

Loret de Mola, director académico de MatLab, señaló que, en promedio, el 4% de las personas infectadas en Perú llega a necesitar un respirador artificial, por lo que no debería superarse el número de 12,500 personas infectadas o, de lo contrario, “tendríamos problemas”.

Después de conocer y ser conscientes de la vitalidad de los respiradores mecánicos para afrontar la pandemia por COVID-19 y lo escaso que estas máquinas son en Perú, el Ministerio de Salud aseguró que se incorporarán nuevas unidades de ventilación destinadas a las UCI, listas para responder a la demanda.

Hasta el jueves 2 de abril, a nivel nacional, el número de plazas de UCI con respiradores artificiales subió de 276 a 500, según lo anunció el presidente de la República, Martín Vizcarra. Si bien hubo un aumento, el número aún no parece cubrir las expectativas que tenemos como país en esta emergencia sanitaria.

Actualmente y de acuerdo al último Censo (2017), Perú cuenta con 32 millones 131 mil 400 habitantes, según el reporte del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Lo que significa que solo hay un respirador para cada 64 mil 262 peruanos.

La cifra es preocupante y alarmante. Ante ello al Gobierno peruano no le ha quedado mayor alternativa que comenzar con la producción nacional de respiradores mecánicos. 

Sobre todo porque dichos equipos tienen un alto precio en el exterior, el cual es hasta 10 veces mayor a los US$ 5.000 por costo de fabricación en Perú.

Mediante conferencia de prensa el sábado 4 de abril, Vizcarra declaró que se está procediendo con la fabricación de las primeras 10 unidades de respiradores artificiales, bautizados con el nombre Samay, que en quechua significa “respira”.

“Estamos disponiendo para que inmediatamente se proceda a fabricar las primeras diez unidades. Esperemos que en diez días ya tengamos diez unidades con este procedimiento ya probado por el Ministerio de Salud”, dijo el mandatario.

"Si tenemos esas diez unidades en diez días, quizás de acá podamos tener cien unidades. Los recursos que requieran los vamos a dar", agregó, señalando también que se podría llegar a esa cifra en aproximadamente un mes o 45 días.

Por su parte, Victor Zamora, ministro de Salud, explicó que habían tres alternativas para adquirir los respiradores: comprar en el exterior, recibir donaciones del sector privado y la transferencia de equipos de hospitales aún no inaugurados; pero aun así, era insuficiente. 

"Esta sería nuestra cuarta estrategia, incorporar respiradores artificiales producidos en el país. Que lo puedan hacer con la velocidad que nosotros esperamos" dijo Zamora.

La iniciativa ha sumado esfuerzos de las Fuerzas Armadas, representadas por la Marina de Guerra del Perú, universidades y empresas privadas.

A pesar de ello, debemos recordar que una cama UCI es todo un equipo de trabajo: una cama UCI está compuesta del ventilador, monitor y las personas que trabajan ahí (intensivistas, enfermeros/as y técnicos/as) y que, aunque Lima presente la mayoría de casos confirmados en esta emergencia nacional, Perú tiene 24 departamentos a los cuales debe abastecer.

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Fuente: BBC, RPP, El Comercio, Gestión, La Mula.
 

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