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Del "Panem et circenses" a la parrillada y fiesta

Foto: http://elardmelgar.blogspot.com

Por Mario Tabra Guerrero*

6 de octubre, 2018.- Han pasado más de dos mil años de la denominada “democracia”, desde la antigua Grecia cuando solamente los patricios o dueños de tierras y esclavos tenían el derecho de opinar tal como lo sentenciaban los “filósofos” griegos como Aristóteles que decía:

“La autoridad y la obediencia no son sólo cosas necesarias, sino que son eminentemente útiles. Algunos seres, desde el momento en que nacen, están destinados, unos a obedecer, otros a mandar”

Así vivían del trabajo de millones de esclavos del Imperio Griego y luego del Romano, que tapaban sus fechorías con pan y circo para el pueblo.

La Edad Media y durante mil años, no trajo más que la esclavitud reducida a feudos que se desmembraban de los antiguos imperios esclavistas.

El mercantilismo extendió el poder de los nuevos amos comerciantes que devinieron en burgueses financistas que se fueron apropiando de los medios de producción, llámense manufacturas, fábricas e industrias, dominando el mundo luego de la Revolución Francesa durante más de 200 años, distrayendo al pueblo con medios de comunicación masiva desinformativos, desde los periódicos, revistas, radio, televisión y cine comercial

Hoy, los gobernantes y candidatos, usan la misma política de “pan y circo para el pueblo” que usaban los romanos pero ahora se expresa en “parrilladas y fiestas” para alejar al pueblo de la gran crisis moral y económica del país, y para satisfacer su ego de poder.

Para ello se apoyan en bandas paramilitares, la policía, eejército y grupos delincuenciales u organizaciones criminales que les son fieles y serviles incondicionalmente, con una doble moral, para reprimir y denigrar a los que se les oponen, repartiendo recursos del Estado que no les pertenecen y edificándose lujosas residencias que cuestan millones de dólares compradas a nombre de sus testaferros.

Las actuales candidaturas no ofrecen ningún tipo de garantía, toda vez que no respetando los debidos procesos se autoproclamaron candidatos sin tener el mínimo de principios éticos, filosóficos o políticos, alquilando vientres electorales de cualquier partido o movimiento ya inscrito, no importando cuál es su ideario. Sólo les importa el propósito de tener un símbolo, con el cual lanzarse a la arena electoral. 

De su equipo técnico ni hablan y hasta tienen vergüenza de presentar a su plancha de regidores o consejeros; planes de gobierno elaborados con copia y pega, totalmente alejados de los planes de desarrollo estratégico concertados con que cuentan sus provincias o regiones.

En síntesis, todo un pandemonio en el que compiten candidatos y candidatas con denuncias de ilícitos penales, más buscados, pistoleros, agarra a botellazos, con desbalance patrimonial, malversadores de fondos públicos, dinastías y toda la fauna de más baja calaña, auspiciados y patrocinados con fondos de desconocida procedencia.

Es lamentable que al terminar esta segunda década del nuevo siglo y milenio -que lo recibimos con gran esperanza de cambio y renovación- la corrupción y la repartija ha aumentado desproporcionalmente.

Tambien se ha incrementado la responsabilidad de las instituciones que deberían garantizarnos un Estado de derecho, el poder ha caído en grandes organizaciones criminales que hoy se hacen llamar “partidos” o “movimientos políticos independientes”, financiados con dinero proveniente del lavado de activos,y de componendas burocráticas para beneficiar a sus empresas y a sus amos de las grandes transnacionales extractivistas.

Pero no todo está perdido —como manifestara el cantautor Fito Páez— en su canción “yo vengo a ofrecer mi corazón”:

no será tan fácil, ya sé qué pasa, no será tan simple como pensaba… y hablo de paí­ses y de esperanzas, hablo por la vida, hablo por la nada, Hablo de cambiar ésta nuestra casa, de cambiarla por cambiar, nomás…

Hablaremos luego de las elecciones, cuando acabe esta fiebre electoral que obnubila a todos donde los familiares y vecinos se enfrentan entre sí por intereses ajenos. Falta poco y así podremos ver y reconstruir nuestra provincia, región y país desde las bases, mano a mano, sin pasionismos ni divisionismos, con el único objetivo de salir de esta postergación en un país de grandes oportunidades para todos y todas. 

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*Mario Tabra es cantautor, comunicador, escritor y activista ambiental originario del pueblo de Ayavaca.

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