Servicios en comunicación Intercultural

Käthe: Una entrañable mujer alemana con hondas raíces en el Perú profundo

Käthe Meentzen acompañada del comunicador shipibo Cecilio Soria y su hijo

El colectivo de trabajo Servindi celebra tener entre las personas que fundaron la asociación a una mujer que ha dedicado la mayor parte de su vida a acompañar y aconsejar con su honestidad y experiencia a líderes y organizaciones indígenas, tanto de los Andes como la Amazonía. En la celebración de sus 89 años de edad le expresamos nuestro saludo y homenaje porque nos complace tenerla siempre activa en nuestro equipo intergeneracional de trabajo.

Servindi, 5 de marzo, 2020.- Käthe Meentzen cumple esta semana 89 años de una vida dedicada al apoyo incondicional del movimiento indígena, y a pesar de las dolencias y malestares propias de la edad se mantiene activa y recomienda temas, proporciona orientaciones y propone artículos que publica Servindi.

Desde que llegó al Perú procedente de su natal Alemania, Käthe tiene como principal motivación de vida trabajar voluntariamente por el reconocimiento y la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, principalmente del Perú. Cada éxito, cada logro indígena lo celebra y le alegra la vida. Cada fracaso, cada caída... la acongoja y entristece.

Quienes la conocen de cerca saben que su entrega de vida ha sido total. Muy joven, desde Alemania, apoyó como activista en denunciar la intención del cineasta Werner Herzog de filmar la película Fitzcarraldo en territorio awajún, en condiciones inaceptables.

Invitada por el Consejo Aguaruna Huambisa (CAH) a inicios de la década de los 80 del siglo pasado, aprendió junto con los awajún a perseverar por defender los derechos y la dignidad.

Por aquel entonces acompañó al joven líder awajún Evaristo Nugkuag al IV Tribunal Russell en 1980 en Europa, para conocer un espacio dónde denunciar los abusos a los derechos humanos de los pueblos indígenas amazónicos.

De esta manera, Käthe se involucra con los jóvenes dirigentes indígenas que hicieron realidad la idea de crear una gran organización que aglutine al movimiento indígena amazónico del Perú. En 1980 el sueño se volvió realidad, cuando nace la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).

Cuatro años más tarde, en el marco de un encuentro internacional en el Perú, y nuevamente con su colaboración, se decide la creación de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que actualmente articula a nueve organizaciones de la región amazónica.

Foto: http://www.infostelle-peru.de/

El hogar de Kaethe es un cálido y fresco lugar rodeado de plantas donde líderes indígenas, varones y mujeres, tanto andinos como amazónicos, visitan para gozar de su compañía y consejo experimentado. Ella alberga en su feliz memoria detalles de numerosos pasajes históricos de la causa indígena.

Cuando la violencia subversiva y terrorista asestó duros golpes a la población ashaninka de la selva central Käthe se involucró activamente en apoyar la creación de la Comisión de Emergencia Asháninka (CEA), una instancia para socorrer a la población diezmada por Sendero Luminoso.

La CEA luego dio paso a la Asociación Regional de los Pueblos Indígenas de la Selva Central (ARPI S.C.), actual filial regional de la nacional Aidesep.

A inicios del nuevo siglo los esfuerzos de Käthe se orientaron a una finalidad principal: la comunicación intercultural. Luego de varios años de actividad voluntaria en setiembre de 2002 participa de la fundación de Servicios en Comunicación Intercultural Servindi, una asociación sin fines de lucro con el lema: "Comunicación intercultural para un mundo más humano y diverso".

Käthe interviene activamente en el diseño del logo de Servindi dibujado por el artista shipibo Robert Rengifo “Chonomëni”, que falleció en 2019 a consecuencia de la diabetes y una secuela de afecciones. 

El logo de Servindi simboliza el encuentro y la unidad de los pueblos andinos y amazónicos del Perú que van hacia un nuevo amanecer con equidad, inclusión y justicia social.

Al inicio Servindi solo fue un boletín de correo electrónico con pocas informaciones recogidas principalmente de las organizaciones indígenas y que se distribuía a reducidas personas.

Jorge Agurto, otro de los fundadores de Servindi, recuerda que el primer envío apenas se efectuó a una decena de direcciones de correo electrónico. Hoy son decenas de miles quienes acceden a la información de Servindi en el Perú y el extranjero.

Luego el trabajo se profundizó con la organización de un sistema informativo con informes y textos propios redactados con enfoque crítico y ético, siempre desde la perspectiva de los derechos de los pueblos originarios.

Käthe celebrando con alegría la culminación de un taller con comunicadores indígenas en 2005

Y es que la comunicación intercultural es uno de los temas que siempre preocupó a Käthe. Hace unos años, en un texto que escribió para la edición especial de la revista Voz Indígena con motivo del 25 aniversario de Aidesep, ella advirtió de la necesidad de un Programa de Comunicación para mejorar el intercambio dentro de las organizaciones y con canales interculturales hacia afuera.

Por aquellos años también advertía de la necesidad de que las organizaciones indígenas se preparen para enfrentar los desafíos exteriores que van en aumento y para lo cual se necesitan líderes indígenas bien formados y honestos.

Kathe Meentzen (la segunda de izquierda a derecha) en el Encuentro Nacional de Comunicadores Indígenas en el 2006.

A la par de esas palabras, Käthe no perdía la oportunidad de mantener contacto con comunicadores indígenas de diversas regiones del país. Por esto, además de los talleres que inició Servindi el 2005 ella participó de la formación de la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP) el 2006 en un encuentro de comunicadores de 18 regiones del país.

En 2017 contribuyó con un valioso archivo de fotografías inéditas en el homenaje que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos realizó en reconocimiento y homenaje póstumo a la señora Angélica Mendoza, «Mamá Angélica», quien personificó la búsqueda de las personas desaparecidas durante el periodo de violencia 1980-2000.

Y es que Kaethe participó en 1985 en la misión a Ayacucho que enviaron los Grupos de Solidaridad con Perú en Europa para apoyar a los parientes, sobre todo mujeres, que habían perdido sus esposos o hijos y enterarse más sobre lo que estaba pasando en el Perú en este tiempo.

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, con mamá Angélica. Ayacucho, 1985. Foto: Álbum de Kaethe Mëentzen

En la misión participaron miembros solidarios de Francia, Bélgica y Alemania, entre estos catedráticos y un diputado alemán. También al Premio Nobel de la Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, a quién Kaethe Mëntzen fotografió.

Mencionar los aportes que ha hecho Käthe Meentzen a favor de la lucha de los pueblos y comunidades tomaría mucho tiempo. El jueves 5 de marzo cumple 89 años y desde el calor de su hogar en Lima, no pierde oportunidad para mantenerse activa y contribuir a la selección de información que se difunde diariamente por el sistema de comunicación Servindi.

En su larga trayectoria Käthe ha conocido a muchas personas que al igual que ella siguen en la lucha por reivindicar los derechos de los pueblos originarios. Seguramente, estas personas también recordarán aspectos de su contribución que las nuevas generaciones desconocen.

Desde el equipo de Servindi celebramos que Kaethe haya participado de la iniciativa de fundar Servindi y decidido sembrar fuertes y poderosas raíces en el Perú.

 

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Excelente Información. Saludos

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