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Conservación de la biodiversidad no debe excluir a pueblos indígenas

Foto: ccmss.org

Estudio revela que conservación basada en los derechos es el camino más pragmático y económicamente viable para lograr el programa mundial de la biodiversidad de las Naciones Unidas, en particular la meta propuesta de destinar el 30% de la Tierra a la conservación para 2030.

Servindi, 4 de diciembre, 2020.- Excluir a los pueblos indígenas y las comunidades locales de la agenda de conservación de la biodiversidad al 2030 sería un error y podría implicar un alto costo.

Así lo afirma un reciente estudio de la Iniciativa de Derechos y Recursos (RRI) titulado Conservación basada en derechos: ¿el camino para preservar la diversidad biológica y cultural de la Tierra?

Dicho estudio proporciona pruebas científicas de que la conservación basada en los derechos es el mejor camino para lograr el programa mundial de la biodiversidad de las Naciones Unidas.

Así, revela que más de 1.65 mil millones de pueblos indígenas, comunidades locales y afrodescendientes viven en áreas importantes para la conservación de la biodiversidad que actualmente no están protegidas.

Y que el costo estimado de reconocimiento de los derechos de tenencia de estos grupos en las áreas de biodiversidad actualmente desprotegidas, es menos del 1% del costo que implicaría reasentarlas para crear nuevas zonas protegidas.

Además de que resulta más viable reconocer sus derechos, la participación de estos grupos, señala el informe, “es fundamental para evitar un colapso de la diversidad biológica mundial”.

“Aunque históricamente rechazado por la conservación de exclusión, el papel de las comunidades indígenas y locales es integral para llevar a cabo la ambiciosa agenda de biodiversidad a nivel mundial de la ONU para el 2030”, apunta el informe.

1.65 mil millones de pueblos indígenas, comunidades locales y afrodescendientes viven en áreas importantes para la conservación de la biodiversidad que actualmente no están protegidas. 

Otro hallazgo muestra que el 56% de las personas que viven en áreas importantes para la conservación de la biodiversidad se encuentran en países de ingresos bajos y medios.

Mientras que solo el 9%, vive en países de altos ingresos, lo que demuestra “el impacto desproporcionado de la conservación en el Hemisferio Sur”, apunta el informe elaborado en colaboración con la Campaña para la Naturaleza.

La presentación de este estudio se da en medio de un impulso desde la ONU, las ONG y los grupos conservacionistas por colocar el 30% o más del área terrestre del planeta bajo conservación formal para el 2030.

Con estos hallazgos, la IRR busca demostrar que, si bien existe la obligación de prevenir el colapso de la biodiversidad global, se debe respetar la tenencia y los derechos humanos de los grupos antes mencionados.

Ello, porque resulta siendo “el camino más pragmático y económicamente viable para lograr el programa mundial de la biodiversidad de las Naciones Unidas”.

Y, en particular, la meta de destinar el 30% de la Tierra a la conservación para 2030.

Lea aquí el resumen ejecutivo en español del estudio y el informe completo en inglés.

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