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Día del Agente Comunitario: por su reivindicación inmediata

Foto: Andina/Difusión

Perú conmemora cada 4 de junio el Día del Agente Comunitario de Salud. Conoce en esta nota qué labor desempeñan y por qué es importante que cuenten con mayor reconocimiento.

Por Renzo Anselmo

Servindi, 4 de junio, 2021.- El 4 de junio el Perú conmemora el Día del Agente Comunitario de Salud (ACS), fecha establecida en 1999 en reconocimiento a la labor de estos servidores voluntarios.

Con motivo de esta conmemoración, Servindi recogió el testimonio de agentes en Loreto, Amazonas y Lima, así como de personal médico que resalta el papel clave que desempeñan a favor de la salud.

Conozca en esta nota más detalles sobre la labor de estos agentes y por qué se recomienda promover su reconocimiento reforzando las capacitaciones y brindándoles un incentivo económico.

El agente comunitario

Un Agente Comunitario de Salud (ACS) es una persona elegida o reconocida por su comunidad que realiza acciones voluntarias de promoción de la salud y prevención de enfermedades.

Desempeña su labor en coordinación con el personal de salud y otras instituciones locales y regionales, ejerciendo la representatividad de su comunidad a través de la participación ciudadana.

A través de su labor, el ACS contribuye a generar comportamientos y estilos de vida saludables en la población, así como al desarrollo de entornos saludables en las comunidades.

De acuerdo al documento técnico “Orientaciones para el fortalecimiento de la labor del agente comunitario de salud”, del Ministerio de Salud (Minsa), el ACS cumple diversos roles en su comunidad.

Entre ellos figuran el ser promotor de la salud, orientador, comunicador y educador, y opcionalmente, puede ser un articulador, líder, agente de cambio y movilizador social.

Al 2019, en Perú había 34.580 agentes comunitarios de salud, distribuidos en 25 departamentos del país, según datos de las Direcciones Regionales de Salud, alcanzados al Minsa.

Agentes en el campo

Servindi se comunicó con algunos agentes comunitarios de salud que desarrollan su labor en regiones amazónicas del Perú para conocer el trabajo de campo que realizan.

Luz Marina Ayambo Mecedo, de Loreto, es una de ellas. Tiene 31 años y desde el 2016 se desempeña como ACS en coordinación con el establecimiento de salud San Juan.

Este centro de salud pertenece a la Microred Iquitos-Sur y está ubicado en el distrito San Juan Bautista, provincia de Maynas. Hasta allí llegó Luz con ánimos de servir a su comunidad.

“Lo que me motivó a ser agente es que me gusta servir a mi comunidad, a los niños menores de 5 años, madres gestantes, adultos mayores y adolescentes en temas de salud”, dice.

Cuenta que su labor, plenamente voluntaria, consiste en hacer visitas domiciliarias cada semana para informar sobre el control alimentario de los niños recién nacidos o reportar algún incidente médico.

También apoyan en las campañas que el centro de salud de la comunidad realiza, que pueden ser contra la anemia o, más recientemente, a favor de la vacunación contra el COVID-19, añade.

Una función similar es la que realiza Gianina Shahuano Quevedo, de 39 años. Ella también coordina con el mismo centro de salud, y comenta que, por la pandemia, algunas cosas cambiaron.

“Con la llegada de la pandemia, nos capacitaron para aprender a usar el pulsioximetro y saber diferenciar el COVID-19, de otras enfermedades por aquí, como el dengue y la malaria”, señala.

Estos conocimientos, comenta, también los comparte luego a las familias que visita cada semana desde hace 3 años, fecha en que decidió sumarse al equipo de agentes comunitarios de su zona.

Gianina Shahuano y Luz Ayambo, dos agentes comunitarios de salud de la región Loreto agasajadas este 4 de junio. Foto: Cortesía.

Desde Amazonas, Gerardo Piro Amasifuen, de 60 años, nos responde al otro lado del teléfono. Él es agente del centro poblado Nuevo Seasme, en el distrito de Nieva, provincia de Condorcanqui.

“Soy agente desde hace 19 años”, dice. “Fui elegido por mi comunidad donde somos 70 comuneros, entre indígenas awajún y población mestiza”, añade.

La labor que Gerardo realiza también incluye las visitas domiciliarias a familias con madres gestantes o con recién nacidos, a quienes aconseja en temas de salud y alimentación.

Sus visitas le sirven, además, para reportar complicaciones de salud y recomendar tratamiento elemental contra la pandemia con plantas medicinales, como el matico, añade.

El espíritu que mueve a los agentes comunitarios entrevistados es uno solo: ganas de servir a su comunidad, algo con lo que Isabel Castillo se identificó muy temprano estando en Lima, allá por el año 1972.

Isabel es considerada una de las fundadoras de la organización de promotoras de salud del Ermitaño Bajo, una zona ubicada en el distrito de Independencia, al norte de la capital.

Ella le contó a Servindi que su gestión como promotora inició cuando vio cómo el frío y el hambre golpeaba a las familias de dicho lugar, lo que la llevó a organizarse.

Así, junto a un grupo de compañeras, consiguieron alimentos y abrigo para las familias. Luego vendría la organización de ollas comunes y el aprendizaje de conocimientos en primeros auxilios.

“Nosotras creemos que la visión de un agente está en su relación con la comunidad y su capacidad preventiva para ayudar a contener los problemas que puedan afectar a las familias”, dice.

Actualmente, agrega, hay un grupo de mujeres que continúa desempeñándose como agentes comunitarios en Ermitaño Bajo, aunque reconoce que hace falta un mayor reconocimiento que impulse la labor de estos agentes.

Visita de un agente comunitario a mujer embarazada, en la Amazonía peruana. Foto: Cortesía.

Por un mayor reconocimiento

Aunque los Agentes Comunitarios de Salud (ACS) son agasajados desde 1999 cada 4 de junio en los centros de salud a nivel nacional, muchos concuerdan en que su labor merece mayor reconocimiento.

“Nosotros consideramos que los agentes al menos deberían recibir un pequeño incentivo económico por su labor voluntaria y el servicio a su pueblo”, dice José Barboza.

Barboza es director de Participación Ciudadana de la Dirección Regional de Salud (Diresa) de Loreto, región que cuenta con 1.200 agentes comunitarios activos a la fecha, afirma.

En esta región, donde la pandemia se ensañó duramente con la población, los agentes comunitarios tuvieron un rol fundamental, señala Barboza.

“Ellos han tenido una función importante en la captación de pacientes y el contacto con los hospitales para que puedan ser atendidos a tiempo”, indica.

Esto, sin dejar de considerar el trabajo de monitoreo que no descuidaron durante esta crisis por la COVID-19, en relación a la salud de madres gestantes y lucha contra la anemia.

Ciro Gálvez, responsable de Promoción de la Salud del puesto de salud Nuevo Seasme, en la provincia de Condorcanqui, Amazonas, también reconoce la labor de los agentes.

“Lo que hacen es una labor integral. Son un brazo derecho para el Minsa que no debemos descuidar y necesitan que la capacitación y el apoyo hacia ellos se incremente”, dice.

Gálvez, desde su cargo, mantiene comunicación con los 9 agentes comunitarios que existen en el centro poblado Nuevo Seasme, y ha visto cómo ellos se esfuerzan por cumplir su labor.

“Hay veces que acompañan a una mujer en trabajo de parto, trasladándola desde su comunidad hasta el puesto de salud. Están donde se les necesita”, apunta.

Visita domiciliarias de agentes comunitarios de salud en el departamento de Amazonas. Foto: Cortesía 

El líder awajún y dirigente de la organización indígena Aidesep, Edwin Montenegro, también cree en la necesidad de reforzar el trabajo de los agentes comunitarios de salud.

“Son una alternativa que puede salvar la vida de los pueblos indígenas”, dice desde Amazonas, haciendo hincapié en la importancia de fortalecer a estos agentes en la atención a comunidades nativas.

A fines de 2020, la Defensoría del Pueblo también emitió una recomendación en esa línea al Ministerio de Salud, mediante un informe que evalúa la atención de salud a pueblos indígenas.

Allí indicaron la necesidad de incorporar a los agentes comunitarios y promotores de salud en el modelo de atención integral de los servicios de salud a los pueblos indígenas.

Así como generar incentivos o beneficios a la función que desempeñan, además de reforzar las acciones de capacitación hacia los agentes con pertinencia cultural en temas de COVID-19.

Cabe mencionar que todos los agentes comunitarios de salud entrevistados para este reportaje también consideraron que su labor necesitaba ser más reconocida.

Algunos señalaban que sería bueno que les dieran para sus viáticos cuando hacen visitas domiciliarias, mientras que otros pedían más capacitaciones al año y la renovación de sus uniformes.

“Hace cuatro años vino de Lima una señorita y nos dio capacitaciones de tres días. Fue muy interesante, pero ya no ha vuelto a regresar”, dice una agente comunitaria de Loreto.

“Yo me siento muy importante por el trabajo que hago día a día; pero a veces, como el polito que me dieron ya está viejo, me voy con mi blusita y al llegar siento que no me tienen confianza”, agrega.

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