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“El fujimorismo tiene un historial de prácticas duras”

Candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. El gobierno de su padre fue uno de los más corruptos a nivel mundial. Foto: Correo

- Según defensor de derechos humanos, de ganar Keiko Fujimori las elecciones de mañana, la conciencia y movilización ciudadana serían la única salida para hacer frente a cualquier exceso del poder.

Por Patricia Saavedra

Servindi, 4 de junio, 2016.- En medio de la reñida contienda electoral es crucial preguntarse acerca del rumbo que tomará el próximo gobierno en materia de derechos humanos. A fin de delinear lo que podría verse en el caso de un eventual gobierno de Fuerza Popular, recurrimos al análisis de Francisco Soberón Garrido, fundador de la Asociación Pro Derechos Humanos APRODEH

Retroceso en temas de derechos humanos

Como es sabido, el próximo Congreso de la República tendrá mayoría fujimorista, en total 73 congresistas. Para Soberón este número "deja muy pocas posibilidades de que algún tema en legislación en derechos humanos prospere; por el contrario, puede haber un retroceso."

Esta situación, sostuvo, se agravaría de llegar al Poder Ejecutivo Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, quien hasta hace solo días mantenía una amplia ventaja en las encuestas sobre su rival político Pedro Pablo Kuczynski, de Peruanos Por el Kambio. Cabe precisar que dicha ventaja en las últimas horas se ha reducido notablemente. 

Soberón criticó también la "mano dura" que la candidata Fujimori anunció aplicará en materia de seguridad ciudadana, que incluye movilizar a las Fuerzas Armadas y declarar estados de emergencia. "El fujimorismo tiene una trayectoria e historial de prácticas duras", recordó el defensor de derechos humanos y agregó que no duda que estos mecanismos sean trasladados al abordaje de los conflictos sociales.

Concentración de poder

De lograr la presidencia, además de la mayoría congresal, el fujimorismo se convertiría en una fuerza imparable. Sin embargo, Soberón considera que la conciencia y movilización ciudadana serían la única salida para hacer frente a cualquier exceso del poder.

“Creo que hay que estar preparados para resistir embates que van a venir. Hubo la ‘Ley Pulpín’, ‘la repartija’ y hubo movilización ciudadana. Por eso, si se incrementa la movilización ciudadana, es posible arrinconar al poder político. Porque lo que puedan hacer los congresistas de otras bancadas no será suficiente para frenar decisiones de una mayoría”.

Durante el gobierno de Alberto Fujimori grupos paramilitares asesinaron a inocentes. Esto se vio claramente en los casos Barrios Altos y La Cantuta. Es el video Francisco Soberón explica la importancia que tuvo la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en ambos casos.

Delitos de lesa humanidad y esterilizaciones forzadas

Estos dos temas son resistidos por el fujimorismo. Los hechos tuvieron lugar durante el gobierno del expresidente hoy encarcelado Alberto Fujimori (1990-2000), padre de Keiko Fujimori. 

En el caso de las esterilizaciones forzadas aplicadas a cerca de 300 mil mujeres, en su mayoría indígenas, Keiko Fujimori ha dicho que solo se tratarían de poco más de cien y que la responsabilidad son de los médicos involucrados. 

Al respecto, Soberón indicó que el caso se encuentra politizado, hallándose a expensas de la voluntad política. Remarcó que tanto la debilidad institucional del sistema del justica como también la presión política que recae sobre el caso, han sido fuertes limitantes para que a la fecha aún no encuentre justicia.

“No hay duda de que hay debilidad institucional, pero también creo que es legítimo evaluar que la presión política también está presente”, expresó Soberón, en referencia a la investigación de los casos que se viene aplazando en la Fiscalía Penal Supraprovincial de Lima, que atiende Marcelita Gutiérrez Vallejos. 

Señales de alarma

Igualmente, consideró que el fujimorismo no ha cambiado, y que por el contrario es el mismo de siempre, con sus viejas prácticas. 

“Se está evidenciando cada vez más estos nexos con el lavado de activos, el narcotráfico, con prácticas antidemocráticas como la de José Chlimper (candidato a la vicepresidencia de Fujimori) y la pretensión de incidir sobre un medio de comunicación (caso Cuarto Poder), todas esas son señales del comportamiento del viejo fujimorismo”, remarcó.

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