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¿Para qué debemos fortalecer las capacidades forestales?

Foto: Osinfor

¿Para qué buscamos fortalecer las capacidades forestales? Para que los bosques contribuyan al crecimiento económico o para el respeto de los bosques. ¿Es posible combinar ambas perspectivas? Estas son algunas de las reflexiones centrales que propone Rodrigo Arce Rojas en el siguiente artículo.

Repensando el fortalecimiento de capacidades forestales

Por Rodrigo Arce Rojas*

4 de marzo, 2019.- Hablar de fortalecimiento de capacidades forestales entonces implica reconocer cuatro cuestiones básicas: i) Qué actores están involucrados, ii) El marco paradigmático en el que se inscribe, iii) Los objetivos, y iv) La metodología empleada.

Con relación a los actores involucrados automáticamente se suele pensar que fortalecen capacidades forestales las autoridades forestales, las empresas o las organizaciones forestales y puede tener una orientación interna para que el personal sea más efectivo o puede estar dirigido a los usuarios externos (“administrados”, clientes, proveedores, usuarios, involucrados en general). Quiere decir que hablar de fortalecimiento de capacidades asume que el conocimiento está de un lado y la necesidad de conocimiento está en el otro lado, los sujetos destinatarios del fortalecimiento de capacidades.

Sabemos que el fortalecimiento de capacidades es de tipo individual y organizacional. Sabemos también que el fortalecimiento de capacidades alude no sólo a la capacitación, sino también a la información, comunicación y acompañamiento. En todo este proceso el conocimiento emergente es clave. Pero no es sólo el conocimiento que fluye en un solo sentido sino la convergencia de todos los conocimientos en el sistema. Fortalece capacidades no es únicamente pensar lo que ya está pensado sino generar condiciones para el pensamiento propio, el pensamiento crítico, el pensamiento complejo.

Fortalece capacidades no es únicamente pensar lo que ya está pensado sino generar condiciones para el pensamiento propio, el pensamiento crítico, el pensamiento complejo.

Múltiples son las razones por las cuales se considera que el conocimiento está de un lado y no en el otro, o en todo caso está incompleto o distorsionado. Son razones legales, administrativas, académicas, cuando no razones de poder y de prestigio, las que sustentan la primacía del ejercicio del fortalecimiento de capacidades.  La pregunta es: ¿Siempre tiene que ser así? Inmediatamente surgen varias preguntas: ¿Qué pasa con los conocimientos, experiencias, vivencias, percepciones y significados locales? ¿Los saberes locales no podrían ingresar a programas de fortalecimiento de capacidades? ¿Quién asegura que lo que se pretende fortalecer tiene plena sintonía con la realidad compleja? ¿Quién asegura que la efectividad del fortalecimiento de capacidades se mide en función de sostenibilidad genuina?

Un programa de fortalecimiento de capacidades bien podría estar inscrito en una lógica de conceptos acabados y de lógicas inequívocas. En ese caso el programa se considera emisor y transmisor de esas verdades incuestionables. Pero, ¿Es cierto que tiene conceptos acabados? ¿Cómo está entendiendo la efectividad de su accionar? Un programa de fortalecimiento de capacidades forestales bajo tal orientación busca disciplinar, normalizar, estandarizar, uniformizar el comportamiento de los sujetos para que sean predecibles. Otra vez, la pregunta es: ¿Qué tan cierto es que el programa de fortalecimiento de capacidades forestales bajo este enfoque logra captar la complejidad de la realidad? Inmediatamente surgen otras preguntas: ¿Qué se está buscando finalmente, el cumplimiento de la normatividad a ciegas, el conocimiento de un procedimiento establecido, el manejo de una habilidad o se está buscando pertinencia y sostenibilidad?

Todo ello nos lleva a reconocer que un programa de fortalecimiento de capacidades forestales no es neutro ni aséptico en el fondo obedece a un marco paradigmático científico, filosófico, político o incluso económico. Una cosa es fortalecer capacidades desde la apuesta de incrementar la contribución del aprovechamiento de los bosques a la economía nacional que fortalecer capacidades forestales para mejorar la interacción entre la sociedad y la naturaleza sin que necesariamente ambas perspectivas sean excluyentes.

Una cosa es incorporar en el sistema palabras fuerza como productividad, competitividad que incorporar palabras relación como ética, cuidado, sostenibilidad. Una cosa es fortalecer capacidades forestales para el dominio humano sobre la naturaleza y otra cosa es fortalecer capacidades forestales para el respeto de ciudadanos y ciudadanas humanos y de personas no humanas como las plantas y animales.

Consecuentemente, un programa serio de fortalecimiento de capacidades debe hacer explícito sus marcos paradigmáticos y ser capaz de dialogar y negociar con las expectativas de los diversos tipos de actores en el marco de una buena gobernanza forestal. Bajo esta premisa es posible que el fortalecimiento de capacidades forestales encuentre sintonía con lo que piensan y desean algunos actores forestales pero también es posible que no siempre comulgue con las expectativas de otros actores. Esta situación es especialmente relevante en países de alta diversidad biológica y de alta diversidad cultural en los que no hay una única forma de ver, mirar, sentir y percibir los bosques. También cobra especial relevancia en socioecosistemas de alta complejidad como las nuestras en donde hay que saber articular situaciones de crecimiento demográfico y necesidades legítimas de producción y conservación. De todo ello se desprende que un programa de fortalecimiento de capacidades forestales con perspectiva de sistemas adaptativos complejos supera largamente la tradición sectorial de enfoques y competencias y de especialización disciplinaria.

Un programa de fortalecimiento de capacidades desde una perspectiva de complejidad implica reconocer, valorar y respetar las diversas fuentes de conocimientos y experiencias, por eso se dice que son programas de fortalecimiento de capacidades que se inscriben en el marco de la ecología de saberes y por tanto no constituyen procesos unilaterales de transmisión de ideas, información y conocimientos sino que se generan condiciones objetivas y subjetivas para que las ideas, información, conocimientos, experiencias, percepciones, sentires y significados fluyan en todas las direcciones y permitan la ebullición de la energía cultural del sistema. Del diálogo generativo y transformador emergerán sentidos compartidos con visión de sostenibilidad. En el contexto de una sociedad estructurada y legalista estos planteamientos no son bien recibidos porque altera y perturba el orden establecido o el orden que se quiere establecer.

Ahora bien, no se trata únicamente de una relación intercultural entre humanos también es necesario una relación intercultural con la naturaleza. Bajo una perspectiva de democracia de la vida las plantas y los animales son también ciudadanos y ciudadanas que compartimos el planeta. Esta posición por ejemplo, simplemente es rechazada de plano por quienes consideran que en nombre de su racionalidad y dignidad el ser humano tiene dominio sobre la naturaleza y tiene licencia para explotarla de manera selectiva o de manera integral. Se dirá entonces que la cultura es solo humana, o que la conciencia sólo es humana, pero la realidad desdice esas firmes convicciones y podemos reconocer en plantas y animales diversos grados de conciencia e inteligencia. Se sabe por ejemplo que la cultura no es sólo atribuible a personas pues existe comportamiento socialmente aprendido también en algunos animales.

Consecuentemente, estamos generando fortalecimiento de capacidades forestales únicamente para hacer que los bosques contribuyan al crecimiento económico o estamos haciendo fortalecimiento de capacidades para el respeto de los bosques. ¿Es posible combinar ambas perspectivas? Posiblemente sí pero requiere compromiso genuino por la sostenibilidad y un respeto profundo por toda forma de vida. Sólo así podremos entender que en el fondo fortalecer capacidades forestales es en el fondo fortalecer capacidades para hacer que los paisajes forestales representen un proceso democrático con visión de sostenibilidad, un reencuentro con nosotros mismos, con el hermano humano y con los hermanos de la naturaleza.

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*Rodrigo Arce Rojas doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México. Correo: [email protected]

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