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¿Por qué esta disolución congresal es diferente a la del 5 de abril?

Lo ocurrido el último lunes difiere de la disolución hecha por Alberto Fujimori por múltiples razones. Una de ellas es la propuesta política encarnada por cada presidente tras la disolución congresal, pero la otra, y quizá más importante, es la no vulneración de derechos civiles por parte de Martín Vizcarra, así como el respaldo popular hacia sus medidas.

Por José Díaz

Servindi, 2 de octubre, 2019.- La disolución del Congreso de la República, ejercida por el presidente Martín Vizcarra ha abierto un debate nacional respecto a la actual gestión presidencial. Por un lado, se encuentran quienes apoyan la medida exhaustos de un parlamento dedicado a proteger a los corruptos. Por el otro lado, están quienes cuestionan la decisión ejecutiva y la comparan con la disolución hecha por Alberto Fujimori el 5 de abril de 1992.

¿Es realmente comparable lo ocurrido el pasado lunes con aquel evento? En primer lugar, la propuesta realizada por Alberto Fujimori y Martín Vizcarra es diametralmente opuesta. Mientras Fujimori buscaba reformular el parlamento con una composición que le aprobará una nueva constitución y su reelección, Vizcarra llamó a la disolución luego de que se le rechazara un pedido de adelanto de elecciones que implicaba, entre otras cosas, su propia salida del poder.

Lejos de buscar perpetuarse en Palacio de Gobierno, Vizcarra ha promovido desde julio el adelanto de elecciones y su propia no reelección, consciente de la parálisis legislativa que se vivía en el país por el enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Congreso.

Ninguna de las reformas planteadas por Martín Vizcarra, la mayoría de las cuales apuntaban a la lucha anticorrupción, ha tenido éxito en un Congreso. La mayoría fujimorista y aprista se ha dedicado a entorpecer la labor del Ejecutivo y, cada vez que ha podido, proteger a los principales personajes vinculados a actos de corrupción, desde jueves hasta expresidentes.

Las formas importan

Otra diferencia sustancial, entre aquel lejano 5 de abril de 1992 y lo ocurrido este lunes, son las formas. La disolución del Congreso hecha por Martín Vizcarra, ocurrió un lunes por la tarde y a vista de todos los medios de comunicación. En tanto que Fujimori, realizó el anunció un domingo por la noche, lo que le permitió tomar por asalto el Palacio Legislativo.

Aquella lejana disolución congresal vino seguida de una serie de abusos de derechos humanos. Por un lado, el Ejército intervino en las principales instituciones: Fiscalía, Poder Judicial y Congreso. Asimismo, se interrumpió la labor de los medios de prensa, muchos de los cuales fueron asaltados y censurados en la información que brindaban sobre los acontecimientos aquel 5 de abril.

Hasta el momento Martín Vizcarra no ha dado síntomas de pretender vulnerar los derechos civiles fundamentales de ningún funcionario ni ciudadano. Quienes lo acusan de dictatorial, parecen responder más a una reacción política que a un análisis frío de los hechos. ¿Fue constitucional su decisión? Esta es una pregunta que los abogados constitucionalistas deberán responder en el terreno legal, pues en lo social y político, queda claro que Martín Vizcarra cuenta con un amplio y legítimo respaldo.

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