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Justicia oficial y Justicia alternativa en el Estado peruano

Justicia ordinaria y justicia indígena, justicia alternativa, justicia comunal, justicia rondera

Por Antonio Peña Jumpa*

1 de enero, 2017.- La huelga de trabajadores del Poder Judicial y del Ministerio Público que al 30 de diciembre de 2016 lleva 38 días de paralización en sus labores, muestra los límites del Sistema de Justicia del Estado peruano.

De un lado, se han afectado a pobres litigantes, como las alimentistas, los pensionistas o personas vulneradas en sus derechos fundamentales, pero también se afectaron a los jueces y fiscales que no pudieron cumplir con sus funciones, acrecentando la carga procesal, y también se afectaron a los abogados litigantes y a los propios trabajadores quienes perdieron días de trabajo y de ingresos.

La causa principal de esta huelga es los bajos sueldos de los trabajadores del Poder Judicial y del Ministerio Público, los mismos que se encuentran entre los más bajos en la administración pública. Por ejemplo, un abogado especialista del Poder Judicial puede tener un ingreso de 1,500 a 2,500 soles mensual, mientras que ese mismo profesional en su categoría pero en otra entidad percibe una remuneración de 4,000 a 5,500 soles mensuales.

El problema se acrecienta si es que comparamos el sueldo del mismo trabajador con el de un juez o fiscal; el sueldo de estos últimos puede ser 10 veces más. Sin embargo, la pregunta de fondo es comprender cuán preparado se encuentra nuestro Estado con sus finanzas públicas para atender dicha demanda.

Si cada año se acrecienta el número de despachos judiciales y fiscales, en razón a que la carga procesal se acrecienta y porque el Estado debe estar presente en los lugares más alejados del país, ¿Es viable con las actuales finanzas públicas garantizar ese crecimiento judicial y fiscal?

Nuestro Estado es débil, respecto a sus finanzas públicas, por dos razones principales: la corrupción de muchos de nuestros políticos y funcionarios públicos, pero también porque muchos ciudadanos y empresas privadas eluden el pago de sus impuestos.

El alto grado de informalidad de nuestra economía, incluso cuando se hace efectiva la corrupción, demuestra ello. Bajo este Estado débil es muy difícil pensar que las crecientes demandas de los trabajadores del sistema de Justicia sean atendidas.

¿Cuál es la solución?

¿Cuál es la solución? ¿Qué otras alternativas de Justicia podemos buscar como solución? Ciertamente que, ante todo, no debemos dejar de atender los dos problemas principales antes citados: el de investigación y juzgamiento de actos de corrupción y el de fomento del pago de impuestos por parte de las personas naturales y jurídicas.

cabe promover la implementación de un sistema de Justicia más realista para nuestro país (...) el sistema de justicia nacional se puede fortalecer con formas alternativas de Justicia, como es la Justicia Comunal de los Andes y la Amazonía peruana, así como de la justicia rondera que se practica en muchas regiones de nuestro país.

Luego cabe promover la implementación de un sistema de Justicia más realista para nuestro país. Ante los límites de los despachos judiciales y fiscales por nuestras finanzas públicas, el sistema de justicia nacional se puede fortalecer con formas alternativas de Justicia, como es la Justicia Comunal de los Andes y la Amazonía peruana, así como de la justicia rondera que se practica en muchas regiones de nuestro país.

Se trata de fomentar que la propia población resuelva sus problemas o conflictos a nivel distrital, provincial y regional. Incluso los casos de corrupción se resuelven en forma más efectiva en esos niveles con la participación colectiva de la misma población. Solo los casos difíciles, como el asesinato, el narcotráfico o los casos de corrupción que trascienden la provincia y la región, necesitan ser abordados por los jueces y fiscales, y por los trabajadores del sistema de justicia nacional.

La Justicia comunal de regiones como Puno, Cusco, Huancavelica y Amazonas, y la contemporánea Justicia rondera de regiones como Cajamarca y San Martín, pueden ayudar a conseguir ese objetivo.

¿Nos podemos imaginar un Poder Judicial y un Ministerio Público con la mitad de su carga procesal? ¿Nos podemos imaginar a un sistema de justicia con jueces y fiscales preparados y con tiempo para atender los casos de su competencia? Esto solo es posible si las autoridades del Estado promocionan su Justicia alternativa. La Justicia comunal de regiones como Puno, Cusco, Huancavelica y Amazonas, y la contemporánea Justicia rondera de regiones como Cajamarca y San Martín, pueden ayudar a conseguir ese objetivo. Ello supone ciertamente respaldar estatalmente, con presupuesto y otro enfoque de Estado, a las comunidades, caseríos, anexos, centros poblados, distritos y provincias interesadas en el cambio.

La huelga de los trabajadores del Poder Judicial y del Ministerio Público nos muestra las debilidades del sistema de justicia nacional, pero al mismo tiempo nos hacen recordar que existen formas alternativas de resolución de conflictos para la población de nuestro país. Las dificultades de las finanzas públicas y la búsqueda por que la población aprenda a resolver sus propios conflictos, orientan una solución sostenible basada en esa justicia alternativa.

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*Antonio Peña Jumpa es profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Abogado, magister en Ciencias Sociales, y PhD. in Laws.

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