A 100 años de la masacre indígena Huancho Lima sigue esperando justicia

Monumento a los mártires de Huancho Lima, 1923. Monumento a los mártires de Huancho Lima, 1923.

El 16 de diciembre de 1923, la naciente Ciudad de las Nieves de Huancho Lima, fue tomada por asalto por fuerzas combinadas que iniciaron la más grande masacre indígena de la época republicana. No solo, incendiaron la capital de la República Tawantinsuyana, muchas viviendas familiares sufrieron la misma suerte.

A cien años de la masacre indígena Huancho Lima sigue esperando justicia

Por Leoncio Sejje Mamani*

29 de junio, 2023.- A casi una centuria de la llamada independencia del Perú, a comienzos del último siglo, del segundo milenio, se habría intensificado la vigencia colonialista; los abusos inhumanos que cometían los criollos y mestizos colonizados en contra de los descendientes del gran Tahuantinsuyo, así lo evidenciaban.

No hubo ninguna liberación para los pueblos sometidos por el yugo español. La tal proclama ‘libertaria’ no fue ningún acto de reivindicación de los colonizados, sino, un cambio de estrategia de dominación. Pasamos de un colonialismo externo de ultramar a un colonialismo interno, donde el poder que heredaron los ‘españoles americanos’ la usaron para explotar con mayor libertad a las poblaciones indígenas sometidas desde la llegada Colón a América y Pizarro al Tahuantinsuyo.

En ese contexto, frente a los continuos abusos que cometían los gamonales y autoridades de Huancané en contra de las poblaciones indígenas, desde los inicios del siglo XX, en el poblado de Huancho, de la provincia de Huancané, departamento de Puno, se gestó un movimiento libertario, orientado a implementar respuestas estratégicas frente a la dominación asfixiante que ejercían las ciudades republicanas, como Huancané.

Entre otras acciones principales, la inmensa masa indígena sometido a la servidumbre repugnante de los ‘mistis’(1), bajo el liderazgo arriesgado de sus dirigentes, empezó con lo siguiente: el inicio de la formación de un núcleo revolucionario de futuros maestros indígenas aimaras en la casa de Mariano Luque Corimayhua en Huancho y el nombramiento de los ‘mensajeros’ (2) que iniciarían varios viajes a las ciudades de Puno y Lima, para presentar sus reclamos ante las autoridades del departamento y también directamente al presidente de la República.

Dichos reclamos, no tuvieron la respuesta esperada, a pesar de que algunos gamonales, como el más sanguinario Darío Lucas Carpio, tuvieran una sentencia firme por sus crímenes cometidos; nunca purgaron cárcel. Todo lo contrario, fueron usados por los ‘mistis’ y las autoridades de la provincia, como pretexto, para perseguir, flagelar y asesinar impunemente a los dirigentes y maestros indígenas, acusándolos de instigadores y azuzadores que lo único que buscaban eran generar sublevaciones en perjuicio de los ‘honorables vecinos comprometidos con los sagrados intereses de la República’.

Entonces, estaba bien institucionalizada la obligación de proveer de alimentos sin costo alguno y prestar servicios gratuitos a favor de las autoridades y ‘vecinos’ de Huancané. Lo peor, se incrementó la usurpación de tierras comunales a través de escrituras fraudulentas que se extendían en las notarías de Huancané. 

Entonces, frente al incremento de los atropellos de parte de las autoridades civiles, eclesiásticas, judiciales y los propios ‘mistis’ de la provincia, los indígenas aimaras no se quedaron con las manos cruzadas, influenciados por las ideas revolucionarias de la Asociación Pro Indígena, el levantamiento Teodomiro Gutiérrez Cuevas (Rumi Maki) y del Comité Central Pro-Derecho Indígena del Tahuantinsuyo, optaron por implementar acciones estratégicas de respuesta efectiva, como:

  • La creación de escuelas clandestinas en todas parcialidades de las actuales provincias de Huancané y Moho, para el acceso al mundo letrado, que les permita ejercer ciudadanía y presentar sus reclamos por escrito ante las autoridades departamentales y nacionales. Los maestros serían los líderes que se formaban de manera clandestina en la escuela de Aña Aña – Huancho y otros contratados procedentes del lado boliviano.
  • Organizarse y persistir en el envío de comisionados para la entrevista con el presidente Augusto B. Leguía, con la esperanza de ser escuchados, por su aparente actitud a favor del indígena.
  • Organización del Subcomité Distrital Pro-Derecho Indígena de Tahuantinsuyo Las Nieves de Huancho, cuya presidencia recayó en manos de Antonio F. Luque, así también se organizaron los sub comités en cada una de las parcialidades y ayllus de la provincia.
  • Establecimiento de ferias semanales en las parcialidades de la provincia y no acudir definitivamente a la feria de Huancané, a fin de cortar la provisión de productos agropecuarios a los explotadores.

Plano de la Ciudad de las Nieves de Huancho fundada el 1 de junio de 1923
  • Fundación de una ciudad indígena, denominado “Las Nieves de Huancho”, el 1° de junio de 1923, con la anuencia fáctica de Leguía, como un nuevo centro político y administrativo, libre de las influencias de las autoridades y ‘mistis’ de Huancané.
  • Declarar a la Ciudad de las Nieves de Huancho, no solo, como el principal centro político y administrativo de la provincia, sino darle la categoría de capital de la nueva República Tahuantinsuyana del Perú, cuyo presidente, elegido provisionalmente, sería Carlos Condorena Yujra. 

Por estas acciones, los mistis de Huancané entraron en zozobra, elevaron sendos telegramas a la capital del departamento y a Lima, solicitando el envío de la fuerza pública para contener la inminente ‘sublevación de la indiada’ en contra de ‘honestos ciudadanos que contribuyen al desarrollo del país’.

Al mismo tiempo, valiéndose de su poderío, iniciaron con la persecución de los dirigentes, denunciándolos por organizar supuestos actos de vandalismo indígena y saqueos en las haciendas de la provincia. Con esos argumentos falaces cometieron una serie de crímenes, violaciones y usurpaciones de tierras comunales. Así lograron que el presidente Leguía autorizara la presencia del ejército para sofocar el ‘levantamiento indígena’.

iniciaron la más grande masacre indígena de la época republicana

De esta manera, el jueves 13 de diciembre de 1923, a bordo del vapor “el Inca” llegó al muelle de Vilquechico el mayor Luis Vinatea, con cincuenta hombres de línea del Batallón de Infantería N. ° 15 de Puno, portando además de sus fusiles, dos ametralladoras nuevas, y por la vía Azángaro, procedente de Cusco, llegaron veinticinco hombres armados al mando del teniente Barriga, sumados con los efectivos del capitán Segura y las milicias urbanas conformadas por los propios vecinos de Huancané, iniciaron la más grande masacre indígena de la época republicana (Díaz, 1950). Los primeros ataques se produjeron en las parcialidades de Vilquechico, causando cuantiosas bajas a los indígenas.

Panorama de la Comunidad de Huancho, escenario de la rebelión de 1923. Al fondo el nuevo centro poblado levantado sobre los escombros de la antigua Ciudad de las Nieves.

El 16 de diciembre de 1923, la naciente Ciudad de las Nieves de Huancho Lima, fue tomado por asalto por las fuerzas combinadas. No solo, incendiaron la capital de la República Tawantinsuyana del Perú, muchas viviendas familiares sufrieron la misma suerte. Ese día lúgubre, fueron fusilados: Cecilia Luque, Evaristo Corimayhua, Eduardo Carcasi, Ignacio Hancco, Manuel Mamani, Tomás Mamani y Manuel Condori (que se salvó con el dedo mutilado), algunos dirigentes que pudieron esquivar la masacre, fueron perseguidos y apresados en los siguientes días; purgando prisión en las cárceles públicas de Huancané y Puno o asesinados de manera extrajudicial.

No les perdonaron la vida a los principales líderes. Mariano Luque Corimayhua, después de permanecer varios días escondido en los cerros de Huancho, fue capturado, luego de ser flagelado en la cárcel pública de Huancané, todo malherido, en la noche de navidad del mismo año, fue sacado de la cárcel y conducido a las inmediaciones del río Huancané en el lugar llamado ‘Coca Uta’, donde fue fusilado y nunca se pudo recuperar su cadáver.

El 10 de enero de 1924, Mariano Pacco, de manera similar, fue conducido al mismo lugar, pero este se salvó de morir, habiéndose zambullido a las turbulentas aguas antes de los disparos. Rita Poma Justo, fue capturada, flagelada, masacrada a golpes y ahorcada en la Plaza de Armas de Moho, el 9 de enero de 1924, los autores del crimen fueron los propios hacendados de Moho.

En los días, semanas y meses siguientes, no cesó la masacre, al contrario de intensificó en toda la provincia. Por su parte, los ‘mistis’ de Huancané, organizadas en verdaderas hordas de asaltantes, salían a las comunidades conjuntamente con la gendarmería y ejército a saquear víveres, dinero y semovientes. Sobre el caso, Condorena precisa que los ‘mistis’ arrearon a la plaza pública de Huancané: más de ocho mil cabezas de ganado lanar, tres mil cabezas de ganado vacuno y cientos de caballos de propiedad de los indígenas, para repartirse como si fueran suyos, y con ello aumentar el volumen de producción de sus haciendas.

Resulta imposible precisar la cantidad exacta de indígenas asesinados y desaparecidos, muchos cadáveres fueron enterrados en fosas comunes o fondeados durante las noches al río Huancané o al Lago Titicaca

Resulta imposible precisar la cantidad exacta de indígenas asesinados y desaparecidos, muchos cadáveres fueron enterrados en fosas comunes o fondeados durante las noches al río Huancané o al Lago Titicaca. Algunos estudiosos hablan de mas de dos mil muertos, otros tratan de reducir a su mínima expresión, no más de doscientos ejecutados. El propio Mayor Vinatea, no supo dar cuenta de la cantidad de bajas ocasionadas en los ‘enfrentamientos’, solo atinó a decir que ‘se produjeron numerosas bajas’. Similar testimonio dio un sargento, que fue partícipe de parte del ejército, don Tomás Valdivia Delgado, quien refiere que, ‘con los indios hicieron leña’ (Ramos, 1984. pp. 34,37).

 A cien años, Huancho Lima sigue clamando justicia, reconstruir la ‘Ciudad de las Nieves de Huancho Lima’, sería el primer gesto de parte del estado peruano.

Notas:

(1) El término ‘misti’, identifica a los descendientes de los españoles, ya sean criollos o mestizos.

(2) Los primeros ‘mensajeros’ viajaron a Lima en los primeros años del siglo XX, a presentar sus quejas al gobierno de Manuel Candamo, sobre usurpaciones de terrenos comunales o particulares, cometida por los hacendados en contra de las poblaciones indígenas.

Referencias:

- Díaz, F. (1950). Los Levantamientos de Indígenas en la Provincia de Huancané. p.71. Cusco: Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco.

- Ramos, A. (1984. pp. 34,37). La Rebelión de Huancané 1923 - 1924. Puno - Perú: Samuel Frisancho Pineda.

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* Leoncio Sejje Mamani es presidente del Comité Central del Centenario de la Rebelión de Huancho Lima 1923-2023.

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Comentarios (1)
Edwin rene arap... (no verificado) Jue, 24/08/2023 - 00:00

Me siento muy orgulloso de esos hombres valerosos.. que lucharon por reivindicarnos

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