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Crónica de un contagio anunciado en el río Corrientes

Atención de salud en Villa Trompeteros. Foto: Personal de salud.

"Hasta el día en que escribo esto, sábado 16 de mayo, un total de 24 trabajadores de salud del IPRESS I-4 de Villa Trompeteros han dado positivo a la prueba de COVID-19".
 

Crónica de un contagio anunciado en el río Corrientes

Cuando la ayuda social sin protocolos sanitarios se convierte en vector de contagio Covid-19

Por Cynthia Cárdenas*

“Si el virus llega a la cuenca del Corrientes será una bomba de tiempo,
porque no estamos preparados para atenderlo"
Testimonio de miembro personal de salud.

Foto: Personal de salud

17 de mayo, 2020.- “Si el virus llega a la cuenca del Corrientes será una bomba de tiempo, porque no estamos preparados para atenderlo". Con esta frase, el 11 de abril un enfermero técnico achuar que trabaja en la Micro Red Villa Trompeteros, en la región Loreto, me expresaba su temor sobre lo que podría suceder en las comunidades indígenas y la población mestiza de la cuenca del río Corrientes. Su presagio se volvió realidad días después.

El 20 de abril, la lancha “Tocache”, contratada por la Municipalidad de Trompeteros para repartir alimentos, recorrió aproximadamente unas 26 comunidades del distrito a pesar de que el personal de salud de la Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPRESS I-4) advirtió que parte de la comitiva presentaba síntomas de COVID-19.

El alcalde Lorenzo Chimboras continuó con el reparto de víveres sin aplicar protocolos de bioseguridad adecuados (ver alerta de la Federación de Comunidades Nativas del Corrientes, Feconaco, del 29/04/20; comunicado de la C.N. Pucacuro en el portal del Observatorio Petrolero Pueblos Indígenas Amazónicos Unidos en Defensa de sus Territorios (Puinamudt), del 30/04/20).

Hasta el día en que escribo esto, sábado 16 de mayo, un total de 24 trabajadores de salud del IPRESS I-4 de Villa Trompeteros han dado positivo a la prueba de COVID-19.

Las trágicas secuelas de esta asistencia social que terminó convirtiéndose en un vector de contagio empezaron a sentirse en la primera semana de mayo. Hasta el día en que escribo esto, sábado 16 de mayo, un total de 24 trabajadores de salud del IPRESS I-4 de Villa Trompeteros han dado positivo a la prueba de COVID-19.

La mayoría se encuentra en sus hogares haciendo cuarenta, los casos más graves han sido trasladados a Iquitos. En consecuencia, solo 10 trabajadores de salud están activos, precarizando aún más la ya precaria situación de este remoto Centro de Salud. Sobre la salud de las comunidades que recibieron los víveres se sabe muy poco debido a la falta de medios comunicación, pero los dirigentes achuar de las federaciones indígenas locales ya han alertado sobre varios casos con síntomas de COVID-19 en las comunidades Pucacuro y Peruanito (Ver comunicado CN Pucacuro en Puinamudt, del 13/05/20).

¿Cómo un río tan lejano pudo contagiarse de un solo golpe?

Cuando la noticia de la pandemia del COVID-19 llegó al río Corrientes a mediados de marzo, las comunidades achuar, kichwas y urarinas y los mestizos del centro poblado Villa Trompeteros cerraron sus fronteras y prohibieron el tránsito por el río. Solicitaron apoyo urgente a las autoridades con alimentos y exigieron la paralización de las actividades petroleras para evitar el tránsito de personas de fuera.

Por medio de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), la plataforma Puinamudt y la federación de base Feconaco, exigieron al Gobierno peruano, a las autoridades del Ministerio de Cultura y Ministerio de Salud tomar acciones concretas: diseñar una estrategia sanitaria e implementar protocolos de bioseguridad para la distribución de víveres, medicinas e implementos de higiene básicos.

Sin ningún protocolo aprobado por el Ministerio de Cultura, entre el 17 y 18 de abril fueron las mismas organizaciones indígenas, ORPIO y PUINAMUDT, las que publicaron pautas para el ingreso a las comunidades nativas.

 “Es lamentable lo que está pasando acá, nos hemos reunido varias veces para pedir ayuda, para hacer una denuncia pública… no es justo que las propias autoridades expongan así al pueblo” (personal de salud, 19 abril 2020, conversación personal)

Como afirma el antropólogo Alberto Chirif, en un artículo publicado el 22 de abril, la situación de Trompeteros demuestra que en el Ministerio de Cultura existe una falta de percepción del sentido de la urgencia. Las constantes demoras del Ejecutivo sumado a la negligencia de las autoridades locales han expuesto al contagio a toda una cuenca. ¿Será que los funcionarios públicos encargados de velar por los pueblos indígenas no entienden que estamos en una situación de emergencia? ¿Por qué la demora en el Ministerio de Cultura en elaborar un protocolo para la entrega de alimentos?

Era urgente vencer las trabas burocráticas, prever los riesgos, fortalecer las medidas de aislamiento adoptadas por las comunidades y el funcionamiento de los Centros de Salud.  El siguiente cuadro resume una cronología del contagio en el río Corrientes y las demoras que intervinieron.

Cronología del contagio en el río Corrientes

Distancias que juegan en contra de la atención de la salud

El centro poblado Trompeteros es la puerta de entrada al río Corrientes y se encuentra a 2 días de viaje en barco desde la ciudad de Nauta. En deslizador, con motor fuera de borda rápido, las horas de viaje pueden disminuirse a 14. En Trompeteros se encuentra el único Centro de Salud del distrito, al que refieren sus emergencias los puestos de salud pues cuenta con mayor personal, infraestructura y equipos.

En el Corrientes solo hay 12 puestos de salud (Providencia, Nuevo San Martín, Nuevo Porvenir, Boca de Copal, Santa María de Copal, Pucaruro, Valencia, Belén, San José de Nueva Esperanza, Pampa Hermosa, Nueva Jerusalén y José Olaya). En las otras comunidades solo hay botiquines comunales atendidos por promotores.

Cuando comenzó la pandemia, la Red de Salud Loreto-Nauta comunicó al personal de la IPRESS 1-4 de Villa Trompeteros que debía priorizar la atención de los posibles casos COVID-19. Sin embargo, el material de protección e información fue escaso.

Con una infraestructura deficiente y, en el nuevo contexto de la pandemia, sin pruebas ni medicamentos ni equipos para descartar los casos positivos, el personal de salud solicitó apoyo a la municipalidad, a la Red Ejecutora de Salud de Loreto y la empresa Pluspetrol, que opera este lote desde el año 1996.

Mientras se esperaban los resultados de los tripulantes de la barca Tocache, a fines de abril el personal de salud comenzó a manifestar los primeros síntomas de covid-19. En ese momento, la Red Ejecutora Loreto-Nauta organizó una comisión para llevar inmediatamente pruebas de descarte a Villa Trompeteros. Sin embargo, demoró 2 semanas en llegar.

Aunque llevaron pruebas y medicamentos a Villa Trompeteros, no pudieron ingresar a todas las comunidades ni proporcionar tratamiento completo a las personas con diagnóstico confirmado. Los casos más graves del personal de salud han sido trasladados a Iquitos para ser hospitalizados.

Estamos desbordados, nos han aislados en nuestras casas, mal estamos y no sabemos qué hacer. Los que dieron negativo siguen atendiendo a la población en la institución educativa, el centro está cerrado”  Testimonio de miembro del personal de salud, 9 de mayo 2020.

A partir de ese momento, el colegio de Villa Trompetero fue habilitado como lugar de aislamiento para los enfermos. Ahí, 4 pacientes de la población reciben tratamiento del poco personal de salud que no se ha contagiado hasta el momento. Sin embargo, de seguir confirmándose más casos positivos, este establecimiento no se dará abasto. Además, las condiciones sanitarias mínimas de atención no están garantizadas.

El colegio de Villa Trompetero fue habilitado como lugar de aislamiento para los enfermos. Foto: Personal de Salud

El personal de salud explica que urge recibir personal de salud de reemplazo, medicamentos y equipos para que los pacientes puedan recibir el tratamiento en Villa Trompeteros sin la necesidad de trasladarlos a Nauta e Iquitos en un largo viaje en barco. Para esto, se tendría que utilizar el aeródromo de la Pluspetrol, que se encuentra en el lugar, y que podría acortar los largos viajes y acelerar la llegada de la entrega de materiales y equipos. Se espera que una colaboración en este sentido se pueda concretar.

Fortalecimiento del primer nivel de atención y articulación comunitaria

La información que nos mandaban parecía más para hospitales, era como una propaganda de las cosas de la DIRESA, pero, nada nos daban. Bien preocupado nos quedamos, ahí estábamos actuando con lo que teníamos, buscando que nos apoyen porque no se preocupan por la realidad de los establecimientos de las riberas
Testimonio de un miembro del personal de salud, 24 abril 2020.

Como señala un trabajador de salud de Villa Trompeteros, la estrategia del MINSA en la Amazonía se ha centrado en implementar y fortalecer los hospitales en las ciudades y se ha olvidado de los establecimientos de salud de las riberas del interior, en particular de las comunidades nativas y de los caseríos mestizos.

Desde que vengo conversando con personas en Villa Trompeteros, me he preguntado ¿quiénes son la primera línea de lucha contra el COVID-19 en los ríos de la Amazonía? Son los pueblos indígenas, los promotores de salud, los técnicos sanitarios y los enfermeros técnicos y, cuando los hay, los obstetras, enfermeros y médicos.

Mientras la pandemia se extiende rápidamente, las respuestas del Gobierno para pueblos indígenas se diseñan lentamente. Han pasado más de 2 meses desde el inicio de la cuarentena y por más que las organizaciones indígenas han elevado sus voces en pronunciamientos alertándonos sobre lo que podía pasar en la Amazonia, el desconocimiento de la diversidad geográfica y cultural del país por parte de los funcionarios y la tremenda burocratización de las instituciones han generado demoras imperdonables que han obstaculizado tomar medidas sanitarias y sociales concretas a tiempo.

Las estrategias, así como el aparato logístico y normativo que se está diseñando lentamente en las instituciones del Gobierno Central deben responder a la coyuntura de los pueblos indígenas en esta pandemia, y no a viejas retóricas sobre una interculturalidad burocratizada y desconectada de la experiencia de los pueblos indígenas.

Es lamentable el tiempo perdido en reuniones de coordinación en los ministerios que no culminan en resultados concretos, porque no parten desde lo local,

Es lamentable el tiempo perdido en reuniones de coordinación en los ministerios que no culminan en resultados concretos, porque no parten desde lo local, no toman en cuenta las percepciones y exigencias de las comunidades y no consiguen coordinar con todos los actores que podrían contribuir a encontrar soluciones adecuadas para cada caso particular. Incluyendo, para el caso de Trompeteros a las empresas petroleras que han continuado operando durante la cuarentena en la zona, pero cuya infraestructura de transporte no se usa para socorrer a la población ni a los trabajadores de salud del lugar.

La base de la atención en salud son los promotores y personal técnico, no debemos olvidar esto; y aunque por jerarquía los protocolos casi ni los toman en cuenta, son quienes tienen y tendrán el primer contacto con los posibles casos de COVID -19. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), a través de su Programa Salud Indígena, ha demostrado que con una buena capacitación pueden ofrecer servicios más complejos.

En la actual crisis se requiere que estén preparados con información, equipos y materiales para promover la prevención y evitar más contagios, identificar signos y síntomas de alarma, reportar inmediatamente casos a un sistema epidemiológico comunitario que articule la logística indígena con la logística del sector salud.

Se deben fortalecer los cercos epidemiológicos que varias comunidades ya han establecido, apoyándolos con víveres y combustible para que mantengas activas las rondas y los comandos COVID-19 que se están formando desde las mismas comunidades. Garantizar las condiciones sanitarias, la seguridad y soberanía alimentaria permitirá que continúen en aislamiento y tengan un mejor control de ingreso y salida a las comunidades.

No esperemos a que se repitan más casos como el de Villa Trompeteros para actuar con mayor celeridad.

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*Cynthia Cárdenas es educadora y antropóloga, miembro de la Plataforma Pueblos Amazónicos en la pandemia COVID-19.

 

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