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Paulina Acevedo: "En la región de Copiapó, el agua es intomable"

Paulina Acevedo del Observatorio Ciudadano de Chile participó del EICI 2019

Servindi, 18 de octubre, 2019.- Chile también estuvo presente en el Encuentro Internacional de Comunicación Indígena (EICI), celebrado en la ciudad de Cusco del 10 al 12 de octubre. El evento congregó a más de 400 comunicadores/as indígenas de América.

Paulina Acevedo Menanteau, coordinadora del programa Ciudadanía e Interculturalidad del Observatorio Ciudadano de Chile, concedió una entrevista a Servindi en la que hace referencia a la Conferencia de las Partes (COP25) que tendrá lugar en Chile, del 2 al 13 de diciembre.

Acevedo también habla sobre las “falsas soluciones” que se establecen en el marco de un “desarrollo sostenible” en la que, por ejemplo, en Chile la construcción de hidroeléctricas acelera la crisis hídrica afectando al pueblo Mapuche.

— ¿Cuál es el panorama en Chile a menos de dos meses de realizarse la COP?

En este momento hay al menos cuatro espacios paralelos a la Cumbre oficial de los gobiernos que manda la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Uno de ellos es la tradicional Cumbre de los Pueblos que siempre ha acompañado los procesos paralelos a las reuniones de los gobiernos tanto en ámbitos ambientales, pero también económicos y políticos.

Otro espacio es la Cumbre Social por la Acción Climática donde han convergido una serie de organizaciones no gubernamentales y académicas, además de algunas organizaciones de carácter sindical y social. Esa cumbre se va a desarrollar en forma relativamente cercana a la Cumbre oficial y, al igual que la Cumbre de los Pueblos, va a tener actividades durante todos los días en paralelo.

Finalmente, hay un espacio que se denomina el Foro Paralelo de la Sociedad Civil, una instancia que está demandando a las Naciones Unidas implementar un espacio permanente para la participación de las organizaciones sociales y de la sociedad civil en general y la Minga Indígena que se ha promovido por parte de organizaciones y liderazgos indígenas de la región que han venido participando también en los sistemas de las Naciones Unidas.

— ¿En qué realidad llegan tanto el Gobierno como las organizaciones indígenas y sociales a esta COP?

El Gobierno de Sebastián Piñera ha querido denominar esta cumbre como “La Cumbre ciudadana” y eso ha implicado que impulse procesos de diálogo o de información. Ha promovido –algo que hay en otras COP también– un área verde, pero que quiere darle un carácter mayor. Esto es solamente un discurso, un espejismo porque, en realidad, el espacio que está garantizado para las organizaciones sociales de forma gratuita fue un espacio exigido por las organizaciones luego de que no había previsto nada en el espacio verde.

Era una COP ciudadana para que las organizaciones sociales pudieran estar presente. Sin embargo, son espacios donde básicamente están las empresas promoviendo sus nuevas imágenes sustentables  donde el valor del metro cuadrado es absolutamente inaccesible para alguna organización, yo te diría incluso internacional. Estamos hablando de valores de mercado para empresas que van a ocupar esta COP para blanquear su imagen.

— ¿Y los pueblos indígenas?

Los pueblos indígenas están desarrollando caminos muy interesantes en torno a una estrategia frente a la COP. Por una parte está la Minga informativa, pero también han habido al menos dos encuentros en territorio Mapuche: en Curarrehue y luego en Icalma y va haber un tercer encuentro en Villarrica, en donde se están construyendo y adoptando decisiones sobre las formas de participar.

Una de ellas es que los distintos pueblos, que ya se han venido convocando, han decidido participar dentro del Espacio Azul; es decir, incidir en los espacios donde los gobiernos van a estar tomando las decisiones. Y esa es una circunstancia muy interesante de cara a lo que se puede hacer. Podemos decir que es prácticamente hoy una cumbre marcada por un componente indígena muy importante que la atraviesa.

— Cada COP es una ventana para que el Gobierno anfitrión muestre los mejor de sí, ¿Qué cree que exhibirá Chile en esta oportunidad?

En esta COP hay un punto difícil que no ha logrado tener consenso y es la determinación del artículo 6 (del Acuerdo de París), o sea, los mecanismos del mercado para hacer frente al cambio climático. Y la verdad es que como las instancias de las Naciones Unidas son multilaterales que se basan en el consenso, no hay garantías de que ese llegue a este acuerdo.

Además, bajo los mecanismos que se han adoptado hay una crítica desde los pueblos indígenas de que muchos de ellos constituyen soluciones falsas y que lejos de solucionar, mitigar o avanzar a reducir el calentamiento global, lo aceleran en muchos casos. Ese es uno de los puntos relevantes que podría llegar a tener un resultado en la COP, pero la verdad es que después de haber visto que Estados Unidos y Arabia Saudita restan su voto de consenso para incorporar en las negociaciones el informe 1.5 del comité de expertos de las Naciones Unidas se ven pocas pretensiones respecto a un resultado importante.

No es admisible procesos  o compromisos no vinculantes y que estén planteados al 2040 o 2050. Si la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible es al 2030, todas las metas y compromisos que se impongan los Estados deberían ser a esa fecha.

— ¿Cuáles son esas “falsas soluciones” a las Ud. hace referencia?

En Chile, hay dos grandes falsas soluciones. Una de ellas tiene que ver con la generación hidroeléctrica. Chile es un país que en su zona sur posee aún grandes fuentes hídricas que han sido utilizadas para la generación eléctrica con grandes impactos –en particular–  en el pueblo Mapuche.

Las centrales hidroeléctricas de gran escala como las que se instalan en la zona sur de Chile, generan deforestación, producen gases de efecto invernadero y hoy día son promovidas como energía limpia. Y la verdad no es así, ni desde una perspectiva técnica ni desde el impacto que tienen en las comunidades, en algunos casos obligando no solo al traslado, sino inundando sitios sagrados y espirituales del pueblo Mapuche.

Y la otra está en la zona norte donde está concentrada la minería y tiene que ver con la desalinización. Chile señala que está produciendo minería sustentablemente porque no estaría presionando la crisis hídrica, que es el principal problema que tiene. Entonces, sacan agua del mar, la desalinizan y la ocupan para sus procesos, pero existen informes del Instituto Nacional de Derechos Humanos, por ejemplo, que dan cuenta que en la región de Tacama, en Copiapó los derechos del agua en un país que tiene privatizadas sus aguas están en gran cantidad en manos de mineras y crecientemente también de la agroindustria.

Hay 28 desalinizadoras en Chile que son utilizadas más bien para abastecer eventualmente la población. En la región de Copiapó el agua es intomable. Y esto da cuenta de que la minería sigue usando su derecho de agua y que lo que esté haciendo es entregar el agua desalinizada a las sanitarias para que la distribuyan a la población. Y eso, además de ser una falsa solución, es una vulneración de derechos porque lo que se está haciendo aquí es contaminar a la población. La desalinización genera además en la zona costera de donde se extrae, pérdida de biodiversidad marina.

— ¿Qué tan importante fue el EICI para articular organizaciones de América con miras a la COP25?

Creo que ha sido gravitante en dos formas. Uno de los ejes fue precisamente reflexionar en torno al cambio climático y eso fortalece los argumentos y el conocimiento sobre estos procesos que determinan los Estados y donde los pueblos no estamos presentes. Comprender esa magnitud y tener también la visión de cómo poder levantar el aporte de los pueblos indígenas que sostenida y ancestralmente han hecho por la conservación del planeta. Lo segundo es la declaración, el compromiso por intentar llegar la mayor cantidad de representantes de pueblos indígenas a Chile para poder levantar la voz de los pueblos indígenas del Abya Yala. Estamos empezando a generar una articulación y un relacionamiento que no creo que se acabe en la COP25. Esto es uno de los logros que debemos reconocer de este Encuentro: plantear una articulación desde la comunicación indígena con las decisiones que se adopten en el marco de la COP.

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