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«El asesinato de Floyd acentúa la crisis de Estados Unidos»

Fuente de la imagen: Nueva Sociedad

Dos preguntas a Cornel West, teólogo, filósofo y activista por los derechos humanos. Es miembro del partido Socialistas Democráticos de América. Ha enseñado en la Universidad de Harvard y de Princeton. Su obra se centra en el estudio del papel de la raza, el género y clase en la sociedad estadounidense.

En esta breve entrevista, el teólogo y filósofo Cornel West analiza las protestas en Estados Unidos tras el asesinato de George Floyd. Asegura que Estados Unidos está en una profunda crisis y que el capitalismo racializado se encuentra en jaque por el hartazgo popular.

Por Amy Goodman y Nermeen Shaikh*

- Dr. Cornel West, ¿podría responder a lo que ha dicho la profesora Keeanga-Yamahtta Taylor? Estará lógicamente de acuerdo en que el asesinato de George Floyd ha sido un linchamiento. Usted también ha expresado que este asesinato y las manifestaciones que se han producido después demuestran que Estados Unidos es un experimento social fallido. ¿Qué quiere decir eso? ¿Qué piensa sobre la actuación del Estado y las fuerzas policiales en las manifestaciones de repudio al asesinato de George Floyd?

No cabe ninguna duda de que esta es la hora de la verdad para Estados Unidos. Pero lo que me gustaría es establecer la conexión entre lo local y lo global, entendiendo lo que sucede cuando se siembran las semillas de la avaricia. En la arena doméstica se produce desigualdad y en la arena internacional se evidencian los tentáculos imperiales, con 800 unidades militares en el exterior, la violencia y el Mando África de Estados Unidos [AFRICOM, por sus siglas en inglés], mientras se apoya a diversos regímenes autoritarios y algunos gobiernos dictatoriales en Asia.

Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y dentro. Lo mismo puede decirse de las semillas del odio, del supremacismo blanco que odia a las personas negras, del odio antinegro, que tiene su propia dinámica en el contexto de una civilización capitalista depredadora que está obsesionada con el dinero, la dominación de los trabajadores, la marginalización de los que no encajan (hermanos gays, hermanas lesbianas, transexuales y demás). Esa es precisamente la relación de la que habla mi querida hermana profesora Taylor, de cómo el imperio estadounidense está implosionando, de cómo se están tambaleando sus cimientos a raíz de las sublevaciones desde abajo.

Hay una relación entre las semillas de la violencia que siembras fuera y dentro

El catalizador ha sido, sin duda, el linchamiento público del hermano George Floyd. Pero los fallos son muy superiores: son los fallos que tiene la economía capitalista depredadora para satisfacer las necesidades básicas de comida, la asistencia sanitaria y la educación de calidad, trabajos salarios dignos.

Por otra parte, asistimos a la desintegración de la clase política, la desintegración de la clase profesional. Su legitimidad ha sido puesta en tela de juicio de forma radical desde una perspectiva multirracial. Estamos ante la dimensión neofascista de [Donald] Trump; ante la dimensión neoliberal de [Joe] Biden, de [Barack] Obama, de los Clinton y de todos los demás. Y esto también incluye a una gran parte de los medios de comunicación e incluye a muchos de los profesores universitarios. Los jóvenes están diciendo: «Son todos unos hipócritas. No les preocupa nuestro sufrimiento, nuestra miseria. Y ya no creemos en su legitimidad». Y eso desemboca en una explosión violenta.

Una rebelión no es para nada lo mismo que una revolución. Y lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento a gran escala

En mi opinión, los legados de Ella Baker, Fannie Lou Hamer, Rabbi Heschel y Edward Said, y sobre todo los de los hermanos Martin Luther King y Malcolm X, se han vuelto fundamentales porque proporcionan el tipo de testimonio de la verdad. En definitiva, aportan la relación entre justicia y compasión con su ejemplo, con la forma de organizarse. Y eso es lo que hace falta ahora mismo. Una rebelión no es para nada lo mismo que una revolución. Y lo que necesitamos es un proyecto revolucionario no violento a gran escala que promueva una «democracia del compartir»: compartir el poder, la riqueza, los recursos, el respeto, la organización. Una democracia que, en definitiva, promueva una transformación fundamental del imperio estadounidense.

- ¿Qué piensa de las declaraciones del gobernador de Minessota, que ha dicho que están investigando la relación de los supremacistas blancos con el saqueo y la quema de la ciudad? ¿Y qué opinión le merecen las declaraciones del presidente Trump, que ha tuiteado que va a intentar incluir a Antifa, la organización de activismo antifascista, en la lista de terroristas (algo que legalmente no puede hacer)?

Eso es ridículo. Personalmente, Antifa me salvó la vida durante los sucesos de Charlottesville. No cabe ninguna duda al respecto, ellos garantizaron la seguridad. La simple idea de que puedan ser considerados como una organización terrorista, mientras que la gente que estaba intentando acabar con nuestras vidas (los nazis, el Ku Klux Klan) no postulan para obtener ese estatus, es verdaderamente absurdo. Pero eso es lo que va a pasar. Eso tiene que quedar muy claro. El neofascismo tiene esa clase de obsesión con la imposición militar para enfrentarse a cualquier tipo de desorden. Y por eso tenemos que fortalecernos frente a ello.

toda esta energía de rebelión tiene que canalizarse a través de organizaciones que tengan sus raíces en la búsqueda de la verdad y la justicia.

Pero hay algo más importante. Creo que tenemos que asegurarnos la conservación de nuestro propio enfoque moral, espiritual, cualitativo y esencial en cuanto a la verdad y la justicia. No debemos perder de vista ese saqueo legalizado que es la avaricia de Wall Street, los asesinatos legalizados de la policía, los asesinatos legalizados en el exterior: en Yemen, en Pakistán, en África con el AFRICOM. Eso es en lo que tenemos que concentrarnos, porque toda esta energía de rebelión tiene que canalizarse a través de organizaciones que tengan sus raíces en la búsqueda de la verdad y la justicia.

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Traducción: Álvaro San José. Revisión: Mariano Schuster. La versión original de este artículo fue publicada en Democracy Now y una versión en español en CTXT.

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Fuente: Revista Nueva Sociedad: https://nuso.org/articulo/el-asesinato-de-floyd-acentua-la-crisis-de-estados-unidos/

 

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