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“Los pasivos son la mejor evidencia del daño de la minería”

Mirtha Vásquez, congresista del Frente Amplio / Foto: Cortesía

En una entrevista con Servindi, la congresista Mirtha Vásquez del Frente Amplio, explica por qué es importante mejorar la regulación sobre los pasivos mineros en el país.

Servindi, 7 de agosto, 2020.- En días donde la minería volvió al debate político de la mano del discurso del ahora expremier Pedro Cateriano, es preciso recordar qué implicancias ha tenido apostar por esta actividad en las últimas décadas.

Los Pasivos Ambientales Mineros (PAM) o residuos producidos por operaciones mineras, son la muestra más comprobada de lo que es capaz de dejar la minería a su paso: daños a la salud de las personas y al medio ambiente.

Pese a su potencial impacto, en el Perú la cifra de PAM no ha dejado de ascender, en términos generales, desde el 2006, año en que se publicó el primer registro de pasivos mineros.

Actualmente existen 8,448 pasivos mineros distribuidos en 20 regiones del país.

Para abordar esta preocupante situación, Servindi contactó a la parlamentaria del Frente Amplio, Mirtha Vásquez, quien detalla por qué, a pesar de los avances en cuanto a la regulación de los pasivos, aún existe camino por recorrer.

Registro de pasivos ambientales mineros en la provincia de Hualgayoc, región Cajamarca / Foto: ANDINA - Eduard Lozano

- Durante su intervención en la sesión donde se debatía el voto de confianza, usted dijo que los daños causados por la minería no eran un invento y citó el caso de los padres de familia que en febrero llegaron desde Cerro de Pasco al Ministerio de Salud para pedir que atiendan a sus hijos contaminados con metales pesados. ¿Por qué cree que, a pesar de las evidencias de daños, se sigue apostando tan cerradamente por la minería?

Me parece que siempre hay una visión facilista de parte del gobierno que insiste en este tipo de modelos económicos que ya están agotados y han demostrado que tienen sus límites y muchas fallas. Insisten porque creo que es la manera más fácil de conseguir impuestos y, en función a eso, es el camino fácil para obtener unos cuántos ingresos; pero no se valora ni los impactos que estas actividades generan a nivel ambiental, ni los impactos en la salud y en los modos de vida de las personas. En lugar de generar alivio a la pobreza, más bien profundizan las desigualdades.

- Un documento aprobado por el Ministerio de Salud en 2018 confirma que los pasivos ambientales mineros son los principales causantes de la contaminación de personas por metales pesados, metaloides y otras sustancias químicas. Siendo así ¿no es acaso contradictorio proponer a la minería como la solución del problema, existiendo más de 8 mil pasivos mineros actualmente?

Efectivamente. Es absolutamente contradictorio insistir en este tipo de actividades que generan daños irreparables. Ahora mismo tenemos casi 8,500 pasivos en el país que no han podido solucionarse, a pesar de que se ha invertido algunos recursos para intentar superarlos. El mejor ejemplo es Hualgayoc, en Cajamarca, que tiene pasivos desde la época colonial. A pesar de los recursos dispuestos, debido a que algunos son pasivos “huérfanos” y otros no se pueden subsanar porque el daño generado es irreversible, esta es una situación que subsiste. Es decir, el gobierno no se quiere dar cuenta que, con un modelo económico de esta naturaleza, puede haber algunas ganancias en términos de renta, pero lo que se pierde en términos ambientales es, de lejos, muchísimo mayor.

Ahora mismo tenemos casi 8,500 pasivos en el país que no han podido solucionarse [...] algunos son pasivos "huérfanos" y otros no se pueden subsanar porque el daño generado es irreversible.

 

- Sobre esos pasivos “huérfanos” a los que hace referencia. ¿Cómo se explica que, de los 8,448 pasivos registrados en la última actualización del Ministerio de Energía y Minas, el 62%, más de 5 mil, figuren como “no gestionados”, en otras palabras, sin responsable directo y expuestos a la población?

Eso tiene que ver mucho con la regulación. Estos pasivos “huérfanos” de los que hablamos, son pasivos de hace muchísimos años, de cuando no había una sola norma que obligara a las empresas a que, una vez que terminaran sus actividades, remediaran [los pasivos]. Por eso es que muchas terminaron sus actividades y se fueron. Las empresas son personas jurídicas y es muy fácil que desaparezcan, cambian de nombre y ya no se les puede perseguir para que cumplan con estas responsabilidades.

Ahora mismo hay una regulación sobre pasivos ambientales; pero, por ejemplo, nosotros no hemos establecido una norma que asegure que, si esta persona jurídica desaparece o no tiene formas de responder, haya sanciones que le impidan a quienes conforman esta empresa, generar otra persona jurídica con la que sigan trabajando de manera tranquila.

- ¿Qué caminos hay para mejorar esta regulación?

En este momento, necesitamos modificar la ley de pasivos ambientales que es una ley no estandarizada. Por ejemplo, existe una fórmula para atender pasivos mineros y, para otros sectores, existe otra metodología. Hay que estandarizar y encargarle a un solo órgano, en este caso la OEFA, la función de identificar y hacerse cargo de supervisar cómo se cierran los pasivos ambientales. En el sector minero, por ejemplo, la OEFA no es la que identifica e interviene desde el inicio en pasivos ambientales y, es un contrasentido porque la autoridad ambiental es la que debe intervenir inmediatamente para fiscalizar cómo se hace el cierre y no la propia autoridad de Energía y Minas.

Creo que es urgente que se puedan atender estos temas, sobre todo cuando tenemos la tentación del gobierno de volver a sostener la economía en este tipo de actividades tan perjudiciales para el medio ambiente.

- Desde el Congreso, ¿han presentado alguna iniciativa sobre las modificaciones que se necesitan?

Mi despacho está preparando una iniciativa, pero todavía no hemos podido presentarla porque en esta primera legislatura hemos estado concentrados en normas que puedan atender la emergencia sanitaria, sobre todo. Pero, en esta segunda legislatura, tendríamos ya que presentar una iniciativa de esta naturaleza porque creo que es urgente que se puedan atender estos temas, sobre todo cuando tenemos la tentación del gobierno de volver a sostener la economía en este tipo de actividades tan perjudiciales para el medio ambiente.

- El martes 3 de agosto el Gobierno publicó la Resolución Ministerial N° 152-2020 que aprueba el “Reglamento del Decreto de Urgencia N° 022-2020, Decreto de Urgencia para el fortalecimiento de la identificación y gestión de pasivos ambientales”. ¿Sirve de algo este reglamento en cuanto a la remediación de pasivos mineros?

Justamente este decreto de urgencia nos parecía positivo en el sentido de que ya no solo habla de regulación de pasivos ambientales en las actividades mineras y petroleras, sino también en otras actividades, como las industriales. En esa medida es importante, pero subsiste un problema: hace una diferenciación de cómo tratar los pasivos ambientales por sector y todavía no centra la responsabilidad sobre el tema ambiental en una sola autoridad. No está mal este decreto; pero creo que todavía necesitamos y, es una oportunidad, para empezar a hablar de una regulación más estricta en todos los sectores y bajo un mismo régimen.

No podemos volver a viejos modelos agotados y que tienen esta suerte de distorsiones tan fuertes en contra de la población. La mejor evidencia son los pasivos ambientales, la mejor evidencia es la gente que ha sido afectada en su salud por estas actividades [...].

- En este contexto, ¿es adecuado seguir proponiendo más minería con una cantidad tan elevada de pasivos mineros?

El vicepresidente del Banco Mundial se ha pronunciado mucho sobre el tema de las economías en América Latina y señala que sería un error volver al tipo de dinámica económica que han tenido los países que, sobre todo, han fijado su economía en la exportación de minerales, en el extractivismo mismo. ¿Por qué? Porque este tipo de modelo, en los últimos 15 años, lo que ha demostrado es que profundiza mucho las desigualdades.

Espero que este gobierno entienda el mensaje y que, a pesar de esta situación de crisis económica que vivimos, valore que no podemos volver a viejos modelos agotados y que tienen esta suerte de distorsiones tan fuertes en contra de la población. La mejor evidencia son los pasivos ambientales, la mejor evidencia es la gente que ha sido afectada en su salud por estas actividades, la mejor evidencia es que, los pueblos donde se ha fijado y se ha desarrollado más la minería como Cajamarca, siguen siendo pobres. Cajamarca es la región más pobre de este país. Esa es la mejor demostración de que este no es un modelo adecuado, que este modelo colonialista hay que empezar a descartarlo. Hay que empezar a entrar a procesos de transición.
 

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