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Internacional: Pueblos del Abya Yala hacen frente al Coronavirus

Diferentes pueblos indígenas del continente se organizan frente a la primera gran pandemia del siglo XXI, como esta comunidad q'eqchi’ de Guatemala. (Foto: Olivia Ácte).

¿Qué medidas están tomando los pueblos indígenas de la región frente a la pandemia mundial del Covid-19? Desde cuatro países diferentes nos llegan testimonios que nos confirman la fortaleza espiritual de los pueblos del Abya Yala en estos tiempos de crisis y adversidad, y nos demuestran con hechos que todo es posible recurriendo a la comunidad y al conocimiento ancestral.

Por Arnol Piedra*

Servindi, 3 de abril, 2020.- La pandemia del Coronavirus, que a la fecha ya ha infectado a más de 200 países alrededor del mundo, continúa expandiéndose a diferente ritmo por los países de Latinoamérica, significando un gran riesgo para la salud de las poblaciones vulnerables. Sin embargo, son los diferentes pueblos indígenas quienes conforman gran parte de este grupo, desde las comunidades conectadas a la ciudad —mediante sus actividades económicas— hasta los pueblos que viven en el aislamiento más recóndito.

A pesar de que los diferentes Gobiernos de la región han activado políticas irregulares de protección para sus poblaciones vulnerables, algunos pueblos indígenas han decidido tomar sus propias iniciativas frente a la expansión del virus, apelando a sus conocimientos tradicionales y su capacidad organizativa. Sin olvidar su constante espíritu de lucha que, durante siglos, ha dado muestras a través de la defensa de sus derechos, de la tierra, y del medio ambiente.

En este artículo recopilamos cuatro experiencias desde diferentes puntos del Abya Yala, que nos enseñan lo que se puede lograr mediante la unidad de los pueblos, aun en contra de los riesgos y obstáculos.

Vigilando el acceso al territorio en el Cauca (Colombia)

En la comunidad nasa de Jambaló, en el nororiente del departamento del Cauca, se elaboró un plan de acciones frente a la pandemia, el cual fue detallado en la Resolución 004, emitida por los Nej We’sx o Autoridades Ancestrales. La principal medida es el control en los ingresos a la comunidad y la restricción en el acceso de personas ajenas o comuneros miembros que se encuentran en las ciudades. Esta tarea está a cargo de los Kiwe Thegna, guardias indígenas cuidadores del territorio.

“En este punto de control nos vamos a permitir que cualquier comunero quiera venir a interrumpir en nuestro territorio. No debemos bajar la guardia. La estrategia es que no podemos estar más de 10 personas por vereda y que se debe trabajar las 24 horas. Debemos quedarnos en casa para seguir apaciguando esta epidemia, así no tengamos mucho que comer; pero sabemos que sí tenemos cómo defendernos y cómo curarnos en salud, pues la salud está en nosotros mismos”, manifiesta Alonso Dagua, Kiwe Thegna de la vereda de Ullucos Picacho.

Por otro lado, recurriendo al valor que representa la espiritualidad para el pueblo nasa, se realizó un ritual sagrado del Apagado del Fogón Ipx Kuet, el cual es una manera de eliminar todas las enfermedades y pensamientos malignos que se acercan al territorio. Esta tradición la desarrollan las comunidades bajo la orientación de los Mayores Espirituales, quienes orientan los pasos y el procedimiento para quemar los males como enfermedades, vicios, y malas costumbres, tanto a nivel familiar como territorial, con el fin de preservar el equilibrio y la armonía dentro de la comunidad.

Otras medidas mencionadas en la Resolución 004 son la restricción de los eventos sociales, el fomento al consumo de alimentos propios y plantas medicinales, y el fortalecimiento del trueque familiar como principio de solidaridad. “Una de las prevenciones en cada familia es el sahumerio en la vivienda con hojas de eucalipto, ramas de pino, entre otras plantas medicinales, que sirven para ahuyentar diferentes pestes. A esto se suma la sana alimentación para tener buenas defensas ante cualquier virus”, añade Luz Dary Cuetia, radialista de la emisora Voces de Nuestra Tierra.

En la comunidad de Jambaló, en el Cauca, se puso énfasis al control de los accesos al territorio. (Fotos: Emisora Voces de Nuestra Tierra).

Difundiendo en lenguas originarias en Pastaza (Ecuador)

Al igual que sus vecinos del norte, los pueblos indígenas de la Amazonía ecuatoriana también están tomando medidas en uno de los países con más contagiados de la región. El dirigente de Comunicación de la Confeniae (Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana), Andrés Tapia, señaló que su organización realizó una asamblea que dispuso el trabajo de una campaña de prevención para enfrentar la pandemia, centrándose en el uso de las lenguas originarias, considerando que son 11 nacionalidades indígenas las que integran esta confederación.

“Empezamos a traducir y generar contenidos interculturales con mensajes de prevención. Tenemos hasta el momento seis lenguas originarias —incluyendo el kichwa y el shuar— en las cuales estamos socializando la información sobre los contagiados, las cifras actualizadas y las medidas preventivas. Los contenidos en formatos como gráficos, videos o cuñas radiales, no solo se transmiten por medios comunitarios, sino también por medios comerciales que se han sumado a esta iniciativa”, relata el dirigente desde la comunidad de Unión Base, en la provincia de Pastaza.

Por otro lado, Marlon Vargas, presidente de la Confeniae, advirtió los riesgos que enfrentan las comunidades pese a las medidas tomadas, especialmente los pueblos con acceso carrozable. “Hay empresas que siguen operando, como una petrolera italiana llamada Agip, que trabaja con técnicos italianos, siendo su país uno de los focos mundiales de contagio. Ahí no hay garantía de que el virus no se filtre. Lo mismo sucede con la minería, en la cual opera una empresa de China (otro foco de contagio). Hemos pedido que se paralicen estas actividades a pesar que el Estado ecuatoriano dice que deben seguir produciendo”.

A estos riesgos señalados, se suma la falta de mascarillas y guantes en las comunidades. Las organizaciones indígenas demandan la presencia del Estado para poder enfrentar la pandemia de forma efectiva. Ya empezaron con un intensivo trabajo de comunicación, pero el desafío sigue siendo grande. Asimismo, algunos de estos pueblos amazónicos vivirán una crisis económica debido al cierre de sus puertas al turismo, una de sus principales fuentes de ingreso.

En el Pastaza se colocaron mensajes bilingües indicando a los comuneros que se queden en casa. (Fotos: Colectivo Lanceros Digitales).

Cuidando la salud mental en Yucatán (México)

En la boscosa península del sur de México, en la cuna de la civilización maya, el pueblo maya yucateco de la comunidad de Sanahcat decidió acatar la cuarentena decretada por el Gobierno frente al coronavirus. Sin embargo, ellos añaden sus propios aportes desde su cosmovisión, empezando por el cuidado de la salud mental.

“No es lo mismo estar encerrado en la ciudad que estar encerrado en la comunidad. En estos tiempos se presume que existen internet y plataformas de entretenimiento, pero esto no es lo mismo para la gente adulta, como lo es el contacto con la naturaleza, el aire, las plantas y las aves; o estar ocupado en una actividad para despejar la mente y evitar los pensamientos catastróficos“, explica Albert Chan Dzul, miembro del Centro Interdisciplinario para la Investigación y Desarrollo Alternativo “U Yich Lu'um”.

Otro aspecto importante es el de la alimentación sana como factor de resistencia antes las enfermedades. Chan comenta que se están abordando los temas de soberanía alimentaria y producción agroecológica desde sus organizaciones para que las comunidades indígenas consuman más sus cultivos tradicionales y plantas medicinales en estos tiempos de coronavirus, algo que también se acostumbra en el periodo de huracanes. Estas acciones también están relacionadas con el contacto con la naturaleza para no caer en la crisis del encierro, como ocurre con la gente de las zonas urbanas.

Finalmente, desde la organización se está trabajando el rescate y revalorización de las ceremonias tradicionales relacionadas con las prácticas agrícolas, las cuales son otra manera de conectarse con la naturaleza. Estas ceremonias se efectúan para pedir permiso para cortar los árboles, para la cosecha o para pedir lluvias, etc. Aunque actualmente se han interrumpido por el tiempo de cuarentena, la idea es preservar su valor cultural a largo plazo como otro medio de afrontar tiempos difíciles. “Para hacerle frente al virus no hace hace falta inventar el hilo negro, solo hay que voltear a ver atrás”, sentencia Chan.

La comunidad maya yucateca de Sanahcat aprovecha sus propios recursos para enfrentar la pandemia, como la caza de iguanas para autoconsumo y el corte de leña. (Fotos: Albert Chan Dzul).

Resistiendo con organización y soberanía alimentaria en Petén (Guatemala)

Al otro lado de la frontera, en los bosques de Petén en Guatemala, los pueblos q'eqchi’ del municipio de Sayaxché viven su propia lucha ante la amenaza de la pandemia. Entre sus primeras acciones se encuentra el acato a la cuarentena dictada por el Gobierno y un mayor cuidado de los hábitos de higiene, aunque muchos pobladores —quienes veían el 2020 como un año de esperanza— están recibiendo una ola de noticias o informaciones falsas sobre el coronavirus. Es ahí donde los comunicadores comunitarios son fundamentales.

“Sabemos que diferentes comunidades, aldeas y caseríos no cuentan con acceso a Internet o a la televisión. Para ellos, la radio es su único canal de información, y es ahí donde los comunicadores tomamos la batuta para informar, aclarar y prevenir; pero sobre todo, mantener la calma ante la pandemia del Covid-19”, sostiene Marileny Choc, integrante de Radio Sayaxché, quien también enfatiza la importancia de comunicar en q'eqchi’, su lengua originaria.

Además del rol vital de los medios comunitarios, las comunidades de Sayaxché se han organizado con sus líderes, alcaldes o Concejos Comunitarios de Desarrollo (COCODES) para ejecutar acciones de emergencia como el cierre de los accesos a turistas, visitantes o vendedores ambulantes. Sin embargo, estas comunidades aún enfrentan varios riesgos como la falta de centros médicos especializados o la falta de transporte para el momento en que aparezcan los primeros contagiados.

Por otro lado, una de las ventajas de los pueblos q'eqchi’ de Petén es que cultivan sus propios alimentos como maíz, frijol, yuca, camote, naranja, mango, etc. Esto les asegura el sustento y les permite realizar el trueque, aunque la falta de acceso a la tierra constituye un problema para muchos comuneros. “Si no contamos con un pedazo de tierra, es muy difícil generar soberanía alimentaria. Necesitamos de la unidad como pueblos y de las energías espirituales para enfrentar esta pandemia. En casa uno puede sembrar un huerto en su jardín y producir sus alimentos, sin necesidad de salir a buscar”, recomienda Marileny, sin olvidar compartir sus buenas vibras con sus oyentes.

A través de la soberanía alimentaria, las comunidades de Sayaxché resisten cultivando sus propias frutas, verduras y plantas medicinales. (Fotos: Jorge Ical de Radio Sayaxché).

La lucha no termina aquí

Estos testimonios son las vivencias de solo cuatro de los centenares de pueblos indígenas que existen en el continente. No son solo un mensaje de resistencia, también son voces que esperan ser escuchadas por los Gobiernos de sus países. Los pueblos del Abya Yala no pierden la esperanza y esperan que la humanidad entera, así como está tomando conciencia del respiro que vive el planeta por la cuarentena mundial, también los considere y los empiece a valorar por su cuidado de la naturaleza y el medio ambiente.

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*Arnol Piedra es periodista especializado en temas culturales, miembro de Servindi y de la Red KANQ en el marco del proyecto de Deutsche Welle Akademie (DW-A).

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