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Bases conceptuales del pensamiento complejo

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Somos el límite de nuestros pensamientos, si expandimos nuestra conciencia, sentimientos y emociones, entonces tendremos otras perspectivas y podremos ver nuevas posibilidades que ya están agotadas en pensamientos supuestamente acabados, por más que se vistan de jerarquía del poder y la arrogancia de la ciencia, de la política o la economía. En ese contexto pensar lo que no ha sido pensado, mirar lo que no ha sido mirado y sentir lo que no ha sido sentido expande nuestro mundo más allá de la media, de lo establecido, de lo normalizado, estandarizado o instituido. Hay hermanos y hermanas, mucho que (re)pensar.

Bases conceptuales para el entendimiento del pensamiento complejo

Por Rodrigo Arce Rojas*

Definitivamente eres una ficción tal real que realmente pareces una leyenda, un bello mito, una ilusión óptica, un fantasioso sueño. Sin embargo, sé que existes porque después de tu sonrisa todo es energía y vibración. Estás tan presente que generas un inmenso vacío cuando te ausentas y te conviertes en una probabilidad de luz. En este pluriverso entramado cuando estás parece que no estuvieras porque estás en todas partes y cuando no estás paradójicamente estás tan presente. Por todo ello me encanta la perfección de tus imperfecciones que terminas siendo perfecta, tan angelicalmente humana, tan terrenalmente divina.

Introducción

Mientras la sociedad busca domesticar el mar de información a través de la simplificación parece un contrasentido hablar de pensamiento complejo. En este caso, el atributo complejo no quiere decir complicado ni difícil si no se refiere a una nueva forma de abordar la realidad escapando del marco convencional de pensamiento simplificante con el cual todos hemos sido formados.

En sentido estricto todo pensamiento es complejo porque el pensar es una actividad que está estrechamente interrelacionado con toda la persona humana como ser biopsicosocial (ahora tendríamos que decir tecno-biopsicosocial-espiritual). Pensar por tanto no se reduce únicamente a las interacciones sinápticas de las neuronas en el cerebro de una persona sino que alude a todo el cuerpo (sistema nervioso + cuerpo) y su relación con el ambiente. Se puede decir también que abarca la acción como extensión de la palabra.

Desde el pensamiento complejo se reconoce que el sujeto cognoscente es parte de la realidad estudiada y que no es posible una objetividad pura. La realidad es siempre interpretada a partir del sujeto que a su vez está sujeto a sus percepciones influenciadas por la sociedad y la cultura. Cada individuo conforma sociedad y la sociedad está en los individuos. Por ello se verifica la relación indesligable entre autonomía-dependencia.

La perspectiva del pensamiento complejo es consciente que existe una interacción entre lo subjetivo y lo objetivo. Además, la construcción de la realidad se da a partir de las intersubjetividades. Ello no desconoce nuestro propio diálogo interno pero cuyos significados siempre son construidos en la interacción entre la experiencia propia y el entorno.

La categoría “pensamiento complejo” corresponde a una aproximación moriniana (aludiendo a Edgar Morin) para dar cuenta de una forma de entender, comprender y explicar la realidad para transformarla. Como no hay una única manera de conceptualizar el pensamiento complejo moriniano. Trataré de precisar algunos de sus componentes centrales.

Naturaleza del pensamiento complejo:

El pensamiento complejo es reconocido como filosofía, estrategia, método, actitud, práctica y una vía para pensar los problemas que se diferencia de una forma simplificante de pensamiento que está signado por la disyunción, el reduccionismo, la linealidad, el determinismo que proceden de un enfoque cartesiano orientado a conocer la realidad mediante el análisis y el conocimiento de las partes con la pretensión de conocer el todo a través del entendimiento de las partes y su posterior integración. El problema es que esta integración se hace en un marco de sumatoria antes que de interacciones. De esta manera, fenómenos como la conciencia no pueden ser explicados sólo a partir del conocimiento profundo de cada una de las neuronas.

Elementos conceptuales del pensamiento complejo:

El pensamiento complejo refiere a las acciones orientadas a problematizar e interrogar sobre una situación definida de tal manera que sea factible entenderla, comprenderla y poder contar con elementos o posibilidades que permitan su transformación.

A diferencia del pensamiento simplificante el pensamiento complejo tiene capacidad de conjunción, integración, síntesis, no linealidad, dialogicidad con el entorno y convivencia con la incertidumbre. Además no busca respuestas únicas sino múltiples posibilidades.

A diferencia del pensamiento que separa, fragmenta, atomiza, aísla, el pensamiento complejo tiene en la articulación uno de sus atributos centrales. Es, por tanto, imbricado, entrelazado, entretejido, ecologizado. Su enfoque totalizador que valora la diversidad, pluralidad, heterogeneidad considera que todas las fuentes de conocimiento tienen su propia energía e información que es necesario considerar.

Así, articula diversidad formas de pensamiento, conocimientos, experiencias, percepciones y sensaciones. Articula la materia/masa con la energía, la información y el sentido; las múltiples dimensiones, escalas y temporalidades; los diferentes planos, niveles, jerarquías; los diversos enfoques, aproximaciones, lenguajes y métodos;  los diversos significados, sentidos y sentires; la mente con el cuerpo, el cuerpo con el espíritu; la razón con la emoción; la razón con la intuición; la sociedad y la naturaleza, la naturaleza y la cultura; la ciencia con la filosofía, con la ética, la estética, el arte, la literatura; la ciencia con la tecnología y con la técnica, la ciencia con la práctica; la ciencia con los saberes; la ingeniería con la poesía; las matemáticas con la poesía; valores con hechos, entre otras tantas dualidades que occidente ha generado. Pero no es una articulación cualquiera sino una que es crítica, reflexiva, ponderada y pertinente. Por esto, el pensamiento complejo tiene la capacidad de unir a través de la asociación e implicación.

El pensamiento complejo reconoce y valora la diversidad de los elementos de un sistema desde una perspectiva totalizadora. Al mirar las totalidades desde un enfoque articulador, dialógico, recursivo y retroactivo busca superar lo binario, lo dicotómico, las polarizaciones. De ahí la pertinencia de contar con una mirada estratégica que permita reconocer los elementos, factores o procesos críticos que son los que dinamizan o catalizan un sistema. Más que una perspectiva analítica es una perspectiva de síntesis.

Asimismo, el pensamiento complejo sabe reconocer las diversas interacciones entre sistemas tanto los directamente relacionados (como por ejemplo la relación individuo-sociedad-especie humana) como sistemas concurrentes (como por ejemplo cuando confluyen dimensiones sociales, económicas, culturales, psicológicas, ambientales, entre otros). Estas interacciones se ponen de manifiesto en interrelaciones, interdependencias e interdefinibilidades en una suerte de una trama o red no descomponible. De ahí la pertinencia del enfoque de redes que son acéntricas o policéntricas.

Por tanto, la religancia se convierte en uno de los atributos esenciales del pensamiento complejo. En tal sentido, el pensamiento complejo tiene una vocación de afrontar las totalidades sin caer al reduccionismo holista pues se entiende que es imposible lograr la completud de entendimiento de todos los elementos.

En la mirada sistémica interesa reconocer que todo sistema siempre está dentro de otro sistema por lo que es importante reconocer los diferentes niveles o jerarquías de organización que además están estrechamente interrelacionados. Por esto, el pensamiento complejo entiende que los sistemas adaptativos complejos son termodinámicamente abiertos, están alejados del equilibrio y tienen capacidad de diálogo con el entorno. El pensamiento complejo reconoce las propiedades de autoorganización y de emergencias (surgimientos) producto de la intensa dinámica no lineal al interior de los sistemas complejos. 

Al superar una visión lineal o de proporcionalidad entre las causas y efectos, el pensamiento complejo abre las múltiples posibilidades de pensamiento tales como el pensamiento sistémico, el pensamiento relacional, el pensamiento arborescente, el pensamiento divergente, el pensamiento crítico, el pensamiento filosófico, el pensamiento no lineal, el pensamiento cuántico, el pensamiento evolutivo, entre otras formas de pensar.

El pensamiento complejo, como se ha señalado, no se queda únicamente en el ámbito cognitivo. Requiere además de actitud para convivir con lo desconocido, con lo indeterminado, con lo irregular, con las singularidades, con lo raro y lo extraño. También considera las aleatoriedades, azares, bifurcaciones, cambios súbitos que se producen en los fenómenos complejos. El pensamiento complejo también tiene orientación por tratar las crisis.

Como pensamiento filosófico implica un irrenunciable amor a la sabiduría que es producto tanto de la razón, las emociones, las intuiciones, la historia y la poesía. Como enfoque filosófico el pensamiento complejo no se contenta con lo ya establecido o determinado, sino que a partir de una profunda capacidad de asombro, admiración, sospecha y duda estará siempre buscando la verdad del conocimiento que reconoce que no es única. Por esto, la capacidad inquisitiva y de estado permanente de inconformidad sobre los enunciados que gobiernan la realidad. La actitud de la filosofía es radicalmente reflexiva y crítica.

Esto quiere decir que no se queda con una forma convencional de pensamiento lógico o casuístico sino que tiene la suficiente permeabilidad para aplicar diversas formas metodológicas de pensamiento. Por ello, el pensamiento complejo no se reduce a la lógica tradicional ni tampoco a las matemáticas tradicionales sino que acepta las incertidumbres, las discontinuidades, las fronteras borrosas. Tampoco se reduce a las medidas de tendencia central de las estadísticas (media, mediana, moda). El pensamiento complejo es aquel que es capaz de pensar sobre su propio pensamiento, en tal sentido está abierto a la autocrítica y predispuesto a que aflore la fecunda actitud creativa e innovadora.

Esta es una forma revolucionaria de pensar pues se aleja de posturas que buscan únicamente objetividad, linealidad, predictibilidad y rechazo de las incertidumbres e indeterminaciones. Esto significa que el pensar complejo no se reduce a lo conocido, a lo normal, a lo instituido, a lo legal o a lo establecido. El pensamiento complejo también tiene la capacidad de abordaje de aquello que no habíamos visto o no habíamos querido ver.

El pensamiento complejo reconoce la flecha del tiempo en el que confluyen y se interrelacionan de manera no lineal el pasado, el presente y el futuro por lo que importa mucho la historia y el contexto para el entendimiento de la realidad en cuestión. Aquí se conjuga el tiempo entrópico de disipación de energía y el tiempo evolutivo de búsqueda constante de nuevas posibilidades.

Esta forma de pensar reconoce que la realidad es más compleja de lo que nos imaginamos y de la que nos habíamos acostumbrado producto de una fuerte tradición de pensamiento cartesiano y de ciencia positivista. Nuestras percepciones basadas en los sentidos están demasiadas limitadas para capturar la totalidad de la realidad. Sin embargo, es importante aclarar, que el pensamiento complejo no desconoce los grandes aportes que han tenido el reduccionismo y la disciplinariedad solo que entiende que ahora ya no son suficientes para entender la realidad.

Ahora bien, no toda la realidad permite el pensamiento complejo puesto que existen situaciones simples, complicadas y complejas. El pensamiento complejo tiene mejor aplicación frente a problemas complejos (llamados también problemas de frontera) que son aquellos que no pueden abordarse a partir de una única disciplina y por tanto requieren de enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios e incluso de enfoques indisciplinarios que borran las fronteras de las disciplinas.

El fascinante y enriquecedor mundo del medio:

Por economía mental muchas veces generamos pensamiento dicotómico o binario por lo que nos resulta muy fácil irnos a los extremos y creamos polaridades: bueno-malo, santo-demonio, derechista-izquierdista, sabes-no sabes, frío-caliente, tradicional-moderno, entre otras tantas antinomias.

Pero la vida no funciona siempre como una máquina que sólo sabe reconocer 0 y 1, la vida tiene enriquecedoras posibilidades en la que también tienen cabida las fracciones, las borrosidades e incluso los números negativos. Esto no significa decir que todo es relativo si no que la vida es flexible, es creativa, es innovadora, y presenta discontinuidades. De ello dan cuenta los principios de dialogicidad, recursividad y retroactividad en los que caben las interacciones que permiten tanto los encuentros como los desencuentros, los circuitos tanto como las fuerzas en tensión.

La vida permite que aflore la diversidad como un mecanismo de resiliencia y está en permanente síntesis. De todo ello se desprende que etiquetas, estereotipos, generalizaciones, sobregeneralizaciones no hacen justicia a la enriquecedora diversidad humana y sus múltiples posibilidades. 

El pensamiento complejo se ubica en el mundo del medio, esto es entre el micromundo y el macromundo, entre el caos y el orden, entre lo regular y lo irregular, entre la estabilidad y la inestabilidad y las fluctuaciones, entre el cambio y la resistencia al cambio, entre la homeostasis y la cinestesia. Desde una perspectiva de dinámica no lineal de los sistemas complejos se entiende que existen procesos de acciones y retroacciones, de desestructuración y estructuración, de degeneración y regeneración. Este conjunto de interacciones no lineales es lo que determina la autoorganización y las emergencias.

Por ello es importante reconocer el concepto de sistemas caórdicos que se mueven entre el caos y el orden producto de la dinámica no lineal de sistemas alejados del equilibrio. La capacidad de aprendizaje en un sistema es lo que le permite adaptarse y evolucionar. El pensamiento complejo busca patrones sabiendo que no necesariamente son estáticos.

Esto significa que el pensamiento complejo tiene la capacidad de moverse entre los extremos reconociendo que más que polarizaciones son diversas expresiones que se complementan y producen sinergias colaborativas. Por ello se afirma también que el pensamiento complejo tiene capacidad dialogante y negociadora. Pero ello no debe llegar a desconocer que existen elementos que no son complementarios y se verifican más bien procesos concurrentes o antagónicos/incompatibles.

El propósito del pensamiento complejo:

Frente a las grandes y múltiples crisis de la humanidad el pensamiento complejo cumple un papel transformador de la realidad tanto desde una mirada del interés humano como del reconocimiento de nuestro papel en la naturaleza y el cosmos. Este bien pensar a favor de la trascendencia humana es una forma de contribuir con ética a la sostenibilidad.

Pensar en términos complejos por tanto tiene que ver con indeterminar, indisciplinar, descentrar, desequilibrar, desparametrizar que no es si no abrir grados de libertad para las múltiples posibilidades.

El pensamiento complejo como actitud:

Una de las aristas del pensamiento complejo tiene que ver con la actitud. Para desarrollar pensamiento complejo se requiere las siguientes actitudes:

  • Observación y escucha activa
  • Apertura mental
  • Capacidad para enfrentar lo desconocido, lo no conocido, lo raro, lo extraño, lo singular, lo borroso, la incertidumbre
  • Flexibilidad, tolerancia,  respeto
  • Capacidad para problematizar, indagar, investigar, sospechar
  • Capacidad para preguntar, cuestionar
  • Capacidad crítica
  • Capacidad para provocar, indeterminar, desequilibrar, indisciplinar
  • Capacidad para argumentar
  • Capacidad para dialogar, discutir, debatir
  • Capacidad para articular, religar y sinergizar
  • Capacidad para soñar futuros posibles y deseables

En la medida que desarrollemos pensamiento complejo seremos capaces de salir de la trampa de las ideologías acabadas que nos han vendido y que seguimos disciplinadamente y “felices” porque nos hacen pensar que eso es lo mejor. Mejor para los grupos dominantes y conservadores pero no necesariamente mejor para nosotros. En este sentido, el pensamiento complejo se convierte en una opción transformadora y liberadora.

Pensar como resistencia:

Es muy cómodo pensar que ya todo está pensado o simplemente ser pensado por otros como ser hablado por otros. Pensar que ya todo está pensado te da comodidad, seguridad y equilibrio psicológico. Pensar que ya no hay nada más que pensar porque ya lo hicieron los grandes pensadores te aleja de la incómoda incertidumbre, de las irregularidades, de las incomprensiones. Es más fácil pertenecer al grupo que piensa en común.

Pensar que hay mucho que (re)pensar te vuelve incómodo, perturbador, desestabilizante, desestructurador, hereje iconoclasta. Es cuanto el acto de pensar se vuelve genuina resistencia y abriga un espíritu transformador, creativo e innovador.

Somos el límite de nuestros pensamientos, si expandimos nuestra conciencia, sentimientos y emociones, entonces tendremos otras perspectivas y podremos ver nuevas posibilidades que ya están agotadas en pensamientos supuestamente acabados, por más que se vistan de jerarquía del poder y la arrogancia de la ciencia, de la política o la economía. En ese contexto pensar lo que no ha sido pensado, mirar lo que no ha sido mirado y sentir lo que no ha sido sentido expande nuestro mundo más allá de la media, de lo establecido, de lo normalizado, estandarizado o instituido. Hay hermanos y hermanas, mucho que (re)pensar.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: [email protected]

 

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