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Vidal Villanueva Chávez y Gutemberg Aliaga: dos poetas, dos biografías

Gutemberg Aliaga Zegarra, Vidal Villanueva Chávez y José Luis Aliaga Pereira

Servindi, 26 de junio, 2022.- Esta semana el escritor celendino José Luis Aliaga Pereira nos comparte una reseña de dos poetas originarios de la provincia cajamarquina de Celendín, y a los cuales tuvo el gusto de acompañar este mes.

El texto no solo nos proporcion algunos avatares de vida de ambos personajes entrañables para el autor y la cultura de Celendín, sino para retratar a una generación sensible a la poesía y a la naturaleza.

Ambos autores: Vidal Villanueva Chávez y Gutemberg Aliaga Zegarra tienen poesías donde el río gravita como un actor clave en la constelación telúrica de los sentimientos y afectos.

Se trata de una sensibilidad rural, andina, humanista, que como dice Aliaga Pereira, “va más allá del amor”. 

 

Vidal Villanueva Chávez y Gutemberg Aliaga Zegarra: dos poetas, dos biografías

Por José Luis Aliaga Pereira*

Celendín, 26 de junio, 2022.- Parece increíble; pero los quehaceres en la tierra que nos vio nacer hicieron que olvide algo que para mí es importante y no debe quedar desapercibido: el Encuentro de dos poetas.

Una llamada telefónica me sorprendió la mañana del martes 7 de junio de 2022. Era el profesor Gutemberg Aliaga Zegarra (GAZ) el que hablaba al otro lado de la línea. La novedad que traía esta comunicación era que en Celendín se encontraba su colega y promoción de colegio "Javier Prado", el sorochuquino Vidal Villanueva. Me pedían que los acompañe a dar un paseo por tres de los distritos de nuestra provincia: José Gálvez, Jorge Chávez y Sucre. Acepté gustoso. 

Conocí a Vidal Villanueva hace tres o cuatro años, cuando pasó por Celendín como si se tratara de un turista en su propia tierra. Al profesor Gutenberg Aliaga lo conozco de mucho antes, fue mi profesor de literatura los cinco años de educación secundaria. 

A las dos de la tarde de ese día, puntuales, nos embarcamos en el vehículo del también llamado Guto o GAZ, recogiendo, de la casa del popular "Pecorín", a Vidal Villanueva y su sobrina Paquita. 

Primero, nos dirigimos al distrito de Sucre. Seguro, tras el volante, conducía Gutemberg. Como copiloto, vestido con una sencilla chaqueta azul, un gorrito del mismo color y un polo plomo se encontraba Vidal Villanueva. En el asiento posterior íbamos doña Paquita y el que escribe estas líneas.

Gutemberg Aliaga, Vidal Villanueva y su sobrina Paquita. Foto: Aliaga Pereira.

Luego de los saludos protocolares como: "No has cambiado nada, hermano", "Estás igualito" y otros cumplidos, ya en confianza, los amigos y promociones llegaron a las verdades que la vida nos depara y de la que nadie podemos escapar; pero que, también, como buenos celendinos, tercos y nashos, disfrazamos con floridos discursos, con evasivas o fanfarroneando de una juventud que ya fue. Felizmente, lo dicho antes, no cabe aún en el saco de estos amigos. 

— Estoy acompañando al tío. No lo puedo dejar solo —doña Paquita contestaba la llamada telefónica de un familiar del vate sorochuquino —. No lo puedo dejar solo—repitió. 

Todos sabemos que en nuestro Celendín aún no existen asaltantes ni matones. Pero así, como doña Paquita, muchas veces, exagera el amor familiar. 

Ya en el trayecto, se acordaron de uno de sus promociones que vive en el distrito de José Gálvez, antes llamado Huacapampa: Félix Horna. 

Abrazos, sonrisas y todo lo que acompaña a un encuentro que se da después de más de 50 años. Imaginaran ustedes la emoción que embargaba a estos amigos y compañeros de colegio.

Félix se sentó junto a nosotros, en el asiento trasero del vehículo, al costado derecho de mi persona. Doña Paquita, como ya lo dije, iba a mi izquierda.

Don Félix, muy risueño él, una de sus características principales, aparte de ser uno de los hombres más altos de Celendín, es sincero.

— Guto, ¿ya no usas tus audífonos? —preguntó, de repente, Félix Horna. 

— Estoy probando, cuánto tiempo aguanto sin ellos —respondió el profesor.

— A los míos —afirmo Félix—, se le han acabado las pilas.
 

Tres compañeros de promoción: Vidal Villanueva Chávez, Félix Horna y Gutemberg Aliaga Zegarra. Foto: Aliaga Pereira.

— Somos cohibidos —me contestó el profesor Gutemberg cuando, emocionado, les propuse hacerles una entrevista al llegar a Sucre. Había llevado mi pequeña cámara fotográfica, compañera de aventuras, y una especie de trípode porque lo sostiene una sola pata.

— Me basta con las fotografías, que ya es mucho —dijo Vidal respondiendo así a mi intención de hacer una conversación grabada—. No me gusta figuretiar —agregó, rotundo. 

Respeté su decisión y, en todo el periplo, estuve atento a su conversación, tanto así que hasta olvidé, luego que GAZ nos convidara, en su casa de Sucre, un delicioso café con pan y queso, mi agenda de notas en la que aguardaban las preguntas que tenía preparadas para nuestro amigo visitante y para el anfitrión. 

A continuación comparto y desarrollo la pregunta principal anotada en mi agenda: ¿Quién es Vidal Villanueva y quién Gutenberg Aliaga? Conozco, en cierto modo, a Vidal Villanueva y también, por supuesto, al profesor Gutenberg Aliaga Zegarra.

Vida y poesía: Vidal Villanueva Chávez 

Vidal Villanueva es un tipo sencillo y hasta, podría decir, tímido. Nació en Sorochuco, Celendín en el año 1945. En 1969 se graduó de profesor en Castellano y Literatura en la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta. En 1978 obtuvo el grado académico de Doctor (Ph D) en Filología en el Instituto de Lingüística de la Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, grado registrado en la UNESCO y reconocido en el Perú por el organismo correspondiente.

Poemario: Río de Ausencias.

"Río de Ausencias", es un tierno poemario que va más allá del amor. Vidal Villanueva aprende y enseña, luego de sufrir la pérdida de su hijo. "Ni pises la hierba del camino / que su sombra sirve mucho a los gusanos / las más indefensas criaturas / que la naturaleza alumbró", afirma.

¡Cuánto duele la partida de cualquier ser querido y cuánto enseña!: "Me avergüenzo de mí mismo / y de mi humana condición / ¡cómo hubiera querido ser como una planta!", nos dice un Vidal, reflexivo, convencido que la bondad y madurez salvan: "A esta hora de la consumación de las hojas / de las hojas verdes de la vida / no niegues el beso al niño más callado / ni derrames dos veces la sal sobre la mesa".

Elegía azul

A Camilo, en su otra dimensión,
con inagotable amor, hasta más allá 
de la consumación del tiempo.

I

Una mañana de invierno 
se nubló el resto del camino
te desprendiste de la vida
y nos dejaste como flotando
como partidos en mitades
con el dolor más cristalino 
en el lado izquierdo
petrificado
que nos golpea
y nos golpea 
en lo más hondo de la sangre.

Tus cosas han quedado 
en su lugar
como han quedado
los sueños truncos
las esperanzas rotas
y el corazón fracturado
por cuyas rendijas 
se escurre la pena
gota a gota
gota a gota
y nos deja inclinados 
y sumidos en el silencio
con los lirios blancos en la mano.

También el dolor forma parte
del andar
y tiene un lugar
en algún repliegue del corazón. 

16

Cuánta gratitud guardo 
a las gotas de la lluvia 
que enjuagan
y depuran
mis malos pensamientos 
y paso luego
mis dedos por mis ojos
a la alegría infinita 
y en saltitos
de la diminuta Perlita
que siempre me espera 
en la ventana
moviendo la colita 
cuando llego a casa
y me llena de besos
sin pedirme nada
a la oportunidad de mirar de cerca
el piquito anaranjado
de las avecillas amarillas
que llegan a mi jardín 
y les alcanzo granitos de arroz 
y también de contemplar a lo lejos
en la agonía de la tarde 
la lenta caída del sol
que desaparece
como una moneda encendida
en el filo del horizonte en llamas.

En fin
cuánta gratitud guardo 
a tantas cosas buenas
que sostienen mi existencia
y no esperan de mí 
ninguna recompensa. 

5

En tu quieta mirada
de esa nublada tarde
junto al mar
y bajo el vuelo de las gaviotas 
¿te acuerdas?
solo pude medir la distancia
de los días caminados
que nos separan 
para no ser 
las dos alas del amor.

No fue posible 
entonces
soñar con un jardín 
con su sauce llorón 
a un costado
para luego
con los años encanecidos 
sentarnos en su sombra
cogidos de la mano
y mirar agonizar la tarde
en las hojas gachas de los helechos. 

Nada de eso fue posible 
y nada pudo remediarlo. 
Tengo lastimado el corazón:
me estoy desangrando.

Vidal Villanueva Chávez ha publicado: 

Libros y revistas:

- Expresión 1 Revista literaria 1969.
- Expresión 2 Revista literaria 1971.
- Manual de Tildación, texto Universitario. 1972, 1988, 1990.
- Latín I. Separata, 1984.
- Latín II. Separata, 1985.
- Puntuación y redacción. Texto universitario, 1990, 1996.
- Lengua española I. Texto universitario, 1995, 1996.
- Ortografía, redacción y gramática. Libro de consulta, Editorial Bruno, 2007.

Traducción del ruso:
Los Incas - quechua, de Yuri Zubritsky. Editorial Progreso. Moscú, 1979.

Poemarios:
Canciones de Hogar, 1970.
Baladas de la sangre, 1980.
Río de ausencias, 2014.

Gutemberg Aliaga Zegarra

Un 8 de marzo de 1945, escuchando "el cadencioso repiqueteo de los cascos" de las bestias que apuraron el paso desde Malcat, Gutemberg Aliaga Zegarra, llegó al distrito de Sucre en el vientre de su madre para dar allí su primer grito. Los dolores, a los nueve meses de embarazo, eran fuertes. En esos momentos se había desatado una tormenta y, don Clodomiro Aliaga Sánchez, padre de Gutemberg, tuvo que enjaezar los animales y conducirlos con sumo cuidado porque su compañera, doña Gudelia Dalila Zegarra Sánchez, iba a ser madre por primera vez. 

Años más tarde, el niño Gutemberg Aliaga, corría alegremente al aire libre, chibrinqueaba las cuestas y bajadas de Malcat; allí se hizo joven y, como él mismo lo dice, "creció entre bellos paisajes andinos y dichos y decires de campesinos faineros".

Es el mayor de once hermanos y realizó parte de sus estudios primarios en Malcat (Comprensión de Celendín) y en la ciudad de Huánuco donde su padre se dedicaba al comercio de telas. Por la gravedad de la salud en que se encontraba su abuelo paterno tuvieron que retornar a Sucre, terminando allí el tercero, cuarto y quinto años de educación primaria. Los estudios secundarios los hizo en los colegios "Javier Prado", hoy "Basilio Cortegana", de la provincia de Celendín y "San Ramón" en Cajamarca, promoción "Aníbal Zambrano Tejada", 1965.

La vida del escritor sucreño no fue fácil, como podría imaginarse. Su padre sufrió un grave accidente cuando él era aún estudiante y cursaba el cuarto año de educación secundaria (sucedió el 8 de septiembre de 1964, cuando don Clodomiro Aliaga, cayó de su caballo que se asustó al pasar cerca a la casa donde unos niños jugaban pelota) Después de haber sido trasladado a la ciudad de Lima para ser operado de la cabeza, quedó inválido hasta los últimos años de su existencia. Falleció el 23 de septiembre de 1970. A consecuencia de éstos lamentables sucesos, para salir adelante, Gutemberg, estuvo a la cabeza de su familia, con la ayuda de su madre y hermanos.

Gutemberg, conocido también como "GAZ", iniciales de su nombre y apellidos, ingresó en 1966 al I.S.P. de Celendín. Antes había intentado, vanamente, ingresar a la Policía Nacional. Cuentan también que por las circunstancias o momentos difíciles que atravesaba su familia estuvo a punto de viajar al oriente peruano para trabajar en algún oficio como muchos de sus paisanos lo hicieron, en aquel entonces. Fueron diversas las actividades a las que, el futuro escritor cajamarquino, tuvo que dedicarse para solventar sus estudios y los de sus hermanos y hermanas; entre éstas estaba la orquesta musical "Los GADALUF" que el mismo formara con artistas novatos de su pueblo, entre ellos podríamos nombrar a Juan Luna y David Silva Escalante.

Después de graduarse de profesor en Lengua y Literatura, tuvo la suerte de laborar durante 15 años en el Colegio Nacional Mixto San José de Sucre, al que, en esos momentos, cubría una serie de cuestionamientos respecto a sus profesores por parte de los padres de familia; cuestionamientos que terminaron con la expulsión de su director.

En 1989 fue profesor en el I S.P. "Arístides Merino Merino" de Celendín; luego de un semestre académico, fue requerido como docente por el I.S.P. "Hno. Victorino Elorz Goicochea" de Cajamarca, en el que laboró durante diez años.

Radicado en la ciudad del Cumbe, GAZ, fue uno de los fundadores de la "Asociación de Sucrenses en Cajamarca". Fundó, junto a los sucrenses Onésimo Silva, Tito Zegarra, Eutimio Camacho, Óscar Velázquez, Enrique Horna, entre otros, la revista cultural "El Labrador" que se editó por más de veinte años consecutivos.

La perseverancia ha hecho que la figura de Gutemberg Aliaga Zegarra sea capital en la tierra que lo vio nacer (distrito, provincia y región). Figuran en sus diversas publicaciones las distinciones o premios de los que fuera objeto por su labor artística tanto en poesía como en narrativa: 

—Mención Honrosa en el concurso nacional de "Cuentos Andinos", realizado en 1989 por el Ministerio de Educación, la FAO Holanda, Ecología y Comunidad Campesina. En 1991. 

Llanto en el río

(...)
Río de mi jalca,
donde las cumbres crecen
cuando el sol se detiene
detrás de las nubes a observarnos.
(...)

Río de genio fuerte,
engreído de las alturas,
río de agua limpia,
de inspiración eterna, de marzos
tristes
(...)

Río... Vine a recoger un poco de tu
dulzura
para mi vida amarga,
y otro tanto de tu alegría
para mi vida amarga,
y otro tanto de tu alegría
para mi alma joven
de tus aguas que ascienden
como un deseo a perderse
en las infinitas cumbres.

La ordeñadora

A las tres de la mañana,
no recuerdo
si llovía o helaba,
pero vi...
A la pobre ordeñadora 
engullirse en el secreto
de las calles solitarias 
que cruzaba.

Y escuchar en lontananza, 
el eco agónico 
de los pasos que ella daba.

Prosiguió mi sueño,
y la vi ...
Con la bayeta raída 
llorar amargamente. 
Le dolía los pulmones 
y los dedos se aguantaban
por la dureza de los pezones. 

El sudor la perlaba lentamente 
entre lágrimas y légamo;
porque,
seguirá bregando mañanera,
igual que la humilde sombrerera 
junto al noble animal
en bien de una transaccional. 

El sino del batán 

En hoyo fuerte, eterno y brillante
de un labriego y agreste batán, 
se muelen recuerdos con mucho afán 
entre sal, pimienta y ají picante.

Devora el "chungo" en vaivén cimbreante 
el último estrago del fuerte azafrán, 
epicúreo esmalte de guisos y pan
nobles aderezos de la olla humeante. 

Mudo testigo de ñusta amable,
ufano estás en alar risueño 
de humilde choza, tu hogar materno.

¿Soportarás el avance cultural inalcanzable
de esta era cibernética y ensueño...
o quedarás palpitante, en el recuerdo eterno?

Gutemberg Aliaga ha publicado las siguientes obras:

- El sueño del Floripondio, (cuentos, 1999)
- Fibras del tiempo (poesía, 2003)
- Avatares y relatos al paso (cuentos y relatos, 2011)
- Radiografía de una expropiación (2015)
- Parece mentira, pero es verdad (autobiografía y relatos, 2017)
- Revista Pasos Sanjosefinos.

Es integrante de varias asociaciones de escritores a nivel nacional. Participó en diversos encuentros de escritores. Es, también, uno de los gestores de la creación de la biblioteca particular más importante de la provincia "Nazario Chávez Aliaga", junto al párroco José Esteves y los señores Raúl Torres Marín y Felipe Rojas. 

En mayo de 2018 organizó la primera Feria del Libro "Nazario Chávez Aliaga", en el distrito de Sucre, antes llamado Huauco. En 2019 realizó la Feria del Libro y Arte Celendinos "Alfonso Peláez Bazán" — "Miguel Ángel Díaz Dávila", distinguiendo, en esta última, con Diploma y Medalla de Honor de la ciudad a destacados personajes.

La revista Cultural Bicentenario Celendín, de sobrio contenido, así lo demuestra: no se ha entintado en ella propaganda de ningún tipo, ni oportunismos electoreros, peor aún intereses particulares, menos personales.

En fin, el profesor Gutemberg Aliaga Zegarra, no es un artista de pupitre, es un centrado y maduro escritor que, pese a la pandemia en la que le ha tocado desarrollar sus funciones como regidor de la comuna celendina, viene realizando esta labor, principalmente cultural, de manera responsable, comprometida, inteligente y con verdadera vocación de servicio y entrega.

Gutemberg, así como llegó a sentir el caer de la lluvia y los truenos en el vientre de su madre cuando ésta bajaba embarazada para que su vástago diera su primer grito en el pueblo de Sucre; ahora siente, mucho más, lo que pasa a su alrededor y alrededor de su pueblo. No es únicamente a la pandemia COVID19 a la que nos referimos; el escritor sucrense apunta más allá porque, como nos lo gritó César Vallejo en uno de sus poemas, “Hay, hermanos, muchísimo qué hacer".

© José Luis Aliaga Pereira.

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