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Aprueban extraditar a Assange. Golpe a la libertad de expresión

“Este es un día oscuro para la libertad de prensa y para la democracia británica”, dijo Stella, la esposa de Assange. “El camino hacia la libertad de Julian es largo y tortuoso. Hoy no es el final de la lucha. Es solo el comienzo de una nueva batalla legal”.

Servindi, 18 de junio, 2022. Golpe a la libertad de expresión. La ministra del Interior británica, Priti Patel, aprobó el viernes 17 la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a Estados Unidos para enfrentar 18 cargos penales, incluido el de espionaje.

Las autoridades estadounidenses acusan a Assange por la publicación por parte de WikiLeaks de grandes cantidades de registros militares confidenciales de Estados Unidos y cables diplomáticos que, según Washington, pusieron vidas en peligro.

Sus partidarios dicen que es un héroe antisistema que ha sido victimizado porque expuso las irregularidades de Estados Unidos en los conflictos en Afganistán e Irak.

Natural de Townsville (Australia), donde nació el 3 de julio de 1971, alegan que su enjuiciamiento es un ataque al periodismo y la libertad de expresión por motivos políticos.

Su esposa Stella dijo que Assange apelaría después de que el Ministerio del Interior dijera que su extradición había sido aprobada.

“En este caso, los tribunales del Reino Unido no han determinado que sería opresivo, injusto o un abuso de proceso extraditar al señor Assange“, dijo el Ministerio del Interior en un comunicado.

“Tampoco han encontrado que la extradición sería incompatible con sus derechos humanos, incluido su derecho a un juicio justo y a la libertad de expresión, y que mientras esté en Estados Unidos será tratado adecuadamente, incluso en relación con su salud”.

Antes, un juez británico dictaminó que Assange no debería ser deportado, porque su salud mental significaba que estaría en riesgo de suicidio si fuera declarado culpable y recluido en una prisión de máxima seguridad.

Pero esto fue anulado en una apelación después de que Estados Unidos dio un paquete de garantías, incluida la promesa de que podría ser transferido a Australia para cumplir cualquier sentencia.

La decisión de Patel no significa el final de la lucha legal del australiano Assange, que lleva más de una década y podría continuar por muchos meses más.

Puede presentar una apelación ante el Tribunal Superior de Londres, que debe aprobar la impugnación. En última instancia, puede tratar de llevar su caso a la Corte Suprema del Reino Unido. Pero si se rechaza una apelación, Assange debe ser extraditado dentro de los 28 días.

Fuente de la imagen: Contrainformación

“Día oscuro para la libertad de prensa”

“Este es un día oscuro para la libertad de prensa y para la democracia británica”, dijo Stella, la esposa de Assange. “El camino hacia la libertad de Julian es largo y tortuoso. Hoy no es el final de la lucha. Es solo el comienzo de una nueva batalla legal”.

Nick Vamos, el exjefe de extradición del Servicio de Fiscalía de la Corona de Gran Bretaña, dijo que Assange podría usar nuevas pruebas, como sus acusaciones de que la CIA había planeado asesinarlo.

En tal sentido, podría volver a impugnar la extradición por los motivos que argumentó originalmente, incluido el hecho de que motivado políticamente. La CIA se ha negado a comentar sobre sus acusaciones.

“Creo que podría ganar algo de tracción”, dijo Vamos a la agencia Reuters. Dijo que los veredictos de extradición fueron anulados regularmente por el Tribunal Superior.

Julian Assange estudió matemáticas y física en la Universidad de Melbourne –si bien no se llegó a licenciar– y en 2006 cofundó el portal WikiLeaks con el objetivo de sacar a la luz información gubernamental.

WikiLeaks saltó a la fama por primera vez cuando publicó un video militar estadounidense en 2010 que mostraba un ataque de helicópteros Apache en Bagdad en 2007 que mató a una docena de personas, incluidos dos miembros del personal de noticias de Reuters.

Luego publicó cientos de miles de archivos secretos clasificados y cables diplomáticos en lo que fue la mayor violación de seguridad de este tipo en la historia militar de EU.

Los fiscales estadounidenses y los funcionarios de seguridad occidentales consideran a Assange como un enemigo imprudente del Estado cuyas acciones pusieron en peligro la vida de los agentes mencionados en el material filtrado.

Él y sus partidarios argumentan que está siendo castigado por avergonzar a los que están en el poder y enfrenta 175 años de prisión si es declarado culpable, aunque los abogados estadounidenses han dicho que sería más bien de cuatro a seis años.

“Permitir que Julian Assange sea extraditado a Estados Unidos lo pondría en un gran riesgo y enviaría un mensaje escalofriante a los periodistas de todo el mundo”, dijo Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

Agregó que si procede la extradición, a Amnistía Internacional “le preocupa enormemente que Assange se enfrente a un alto riesgo de reclusión prolongada en régimen de aislamiento, lo que violaría la prohibición de tortura u otros malos tratos”.

“Las garantías diplomáticas proporcionadas por los EU de que Assange no permanecerá en confinamiento solitario no pueden tomarse al pie de la letra dada la historia anterior”.

La organización solicitó a Reino Unidos que “se abstenga de extraditar a Julian Assange, que Estados Unidos retire los cargos y que Assange sea liberado”.”

La saga legal comenzó a fines de 2010 cuando Suecia solicitó la extradición de Assange de Gran Bretaña por acusaciones de delitos sexuales. Cuando perdió ese caso en 2012, huyó a la embajada de Ecuador en Londres, donde pasó siete años.

Cuando finalmente lo sacaron a rastras en abril de 2019, fue encarcelado por violar las condiciones de la fianza británica, aunque el caso sueco en su contra había sido desestimado.

Ha estado luchando contra la extradición a los Estados Unidos desde junio de 2019 y permanece en la cárcel.

Durante su tiempo en la embajada ecuatoriana tuvo dos hijos con su ahora esposa, con quien se casó en la prisión de alta seguridad de Belmarsh en Londres en marzo en una ceremonia a la que asistieron solo cuatro invitados, dos testigos oficiales y dos guardias.

 

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