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Lo que debe corregir Pedro Castillo para derrotar al fujimorismo

Compartimos un análisis sustentado, crítico, pero propositivo, sobre las propuestas del partido Perú Libre y el candidato a la presidencia Pedro Castillo, quienes tienen la extrema responsabilidad de derrotar al fujimorismo y sus aliados.

El texto escrito por Roberto Espinoza, miembro de la Red Descolonialidad y Autogobierno, remarca que Pedro Castillo Terrones, "más allá de cualquier ideario o partido" debe impedir el retorno del fujimorismo y sus mafias.

Para alcanzar tal objetivo "será indispensable aclarar, precisar, corregir lo que fuese necesario", más aún considerando que los planes "no están grabados en piedra y los dogmas suelen llevar a estrellamientos".

Perú: más derechos y democracia, nunca menos

Por Roberto Espinoza*

15 de abril, 2021.- No tiene sentido escribir más de lo que ya se sabe: que Keiko Fujimori, aparentará y prometerá de todo, pero si gana en la segunda vuelta, aplicará lo que ha venido haciendo en estos años. La dictadura de las mafias empresariales, politiqueras y represivas, para generalizar la corrupción, salir libre de los 15,000 folios de acusación fiscal para 30 años de cárcel y “mano dura” ante la resistencia social por más derechos populares.

Por ello, nos centraremos en la otra opción, en la de Pedro Castillo y Perú Libre. Se comparte la visión de un proceso popular constituyente para cambiar la constitución del golpe de Estado de la banda criminal fujimontesinista, y se deja para otro momento, los detalles en esa apuesta común.

Ahora, urge debatir sobre como su posición de “primera minoría” de 19 por ciento pueda triplicarse al 50 por ciento en la segunda vuelta, y para esto, analizar en detalle, algo poco conocido como es su “Ideario y Programa” colocando entre paréntesis el número de página respectiva, y a partir de ello, señalar las precisiones, ajustes o correctivos, para avanzar en ese objetivo, y cumplir su deber de derrotar y no permitir el retorno de lo peor de la ya malograda clase política. Por ello, será un análisis sustentado, crítico, pero propositivo en el objetivo de derrotar al fujimorismo y sus aliados.

Hay la necesidad de superar tres sesgos difundidos por las derechas: la sumisión al extractivismo de recursos naturales como la “única oportunidad” (34) para salir de la pobreza; la ambigüedad de un indemostrable “extractivismo sostenible” (34) y la trampa de poner a las comunidades como “accionistas” de esas empresas extractivas (61,66).

La gran diversidad biológica y cultural y su valor agregado, debe valorarse como recurso estratégico, y no aceptar el dogma de siempre encarnado en el aluvión de proyectos mineros, petroleros, gasíferos.

Además, falta resaltar el derecho al consentimiento y no solo a la consulta previa a las comunidades (46) más aún cuando se resalta en el Estado, “toda la potestad” de profundizar el extractivismo, aunque coexistiría al lado de la “consulta previa y capacidad de veto” (63). 

Aclarar el sesgo, vago y peligroso de un supuesto “ecologismo neocolonial, oenegero y medio ambientalismo fundamentalista” (34) y luego aceptar que el Perú está dentro de los “contaminadores marginales” (34). Es obvio, que otros son los super contaminadores, que deben pagar su deuda ecológica, pero no se puede minimizar ni eludir la grave destrucción de la base natural del país, que hay que detener, ni atacar a los ecologistas, al igual que las derechas depredadoras. Al contrario, es esencial sumar fuerzas para establecer a la madre tierra/naturaleza como sujeto de derechos en una nueva constitución.

Falta en el Ideario, una evaluación de la corrupción en los gobiernos regionales (GORE) y las medidas correctivas, y no solamente proponer aumentar su poder con más “proyectos especiales” (31) y zonificaciones a su discreción (33). Los GORE no deben continuar con el tráfico de tierras, deforestación y agresión a derechos indígenas; y mucho más aún si se propone entregarles los grandes yacimientos mineros y gasíferos (62).

Hay grandes dudas de su visión sobre la Amazonía. No puede ser asumida como “llanura” sin valorar los bosques en sí mismos (26) y tampoco excluirlos como fuentes de recursos principales, dando el predominio a lo de siempre: hidrocarburos y minería (57). Tampoco imponer “todo tipo de infraestructura” (63) con la euforia de carreteras o trenes para desarrollar “fronteras vivas” (25, 26) como es la agresión de las derechas racistas y su engaño sobre el “gran vacío amazónico”.

Es necesario aclarar errores como aquello del control de la natalidad para salir de la pobreza (24); el supuesto “extremismo” del feminismo (55) y la ambigüedad de que “no se puede cambiar la familia sin antes cambiar el Estado y modo de producción” (55) que puede debilitar la urgente y enérgica acción para frenar todo tipo de violencia intrafamiliar contra las mujeres. Falta fortalecer la despenalización integral del aborto y la libre decisión al respecto de las mujeres, y aclarar las dudas con aquello de “no usar el aborto como especie de anticonceptivo” (25).

Todo lo anterior significa luchar por aumentar los derechos sociales, individuales y colectivos, cuya condición es tener más democracia social y no menos. Y atenta contra esto, decir no a la libertad de prensa, sino solamente a la “prensa” dizque “comprometida con el pueblo” (29) que supondrá el tutelaje del poder político. Tampoco ayuda, sino recorta, el salirse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH (52) donde se han librado y ganado muchas luchas y derechos populares.

Se necesita ampliar alianzas populares y no reducirlas y peor aún amenazar con represión, cuando se señala que los aliados de las luchas sociales, en las ONG que trabajan con “discapacitados, clubes de vaso de leche, derechos humanos, LGTBI, feministas, indigenistas, libertad de prensa, ecologistas” son “pagados por EE. UU. y buscan manipular y el control social, y son miles de mercenarios y contra revolucionarios” (71).

Los planes no están grabados en piedra y los dogmas suelen llevar a estrellamientos.

Pedro Castillo, tiene una extrema responsabilidad más allá de cualquier ideario o partido; porque debe impedir el retorno del fujimorismo y sus mafias, y para este objetivo, será indispensable aclarar, precisar, corregir lo que fuese necesario. Los planes no están grabados en piedra y los dogmas suelen llevar a estrellamientos.

Es urgente persistir en alternativas realmente nuevas y autónomas que articulen y no se alejen ni menos aún repriman a los movimientos indígenas, comunitarios, feministas, ambientalistas, juveniles, sindicales, campesinos, liberándose de los dogmas de cierta izquierda “estatalista” y sus telarañas de geopolítica internacional.

Las luchas por la efectiva descolonialidad del poder y saber en Ecuador, Bolivia, México y Nicaragua, contra todo tipo de extractivismo y autoritarismo sean de cualquier color político, dejan claras lecciones, del avance de la autonomía, el autogobierno y la autodeterminación popular, ante la crisis de la “autoridad” de los estados neoliberales, para construir nuevas formas de “autoridad pública social” con más derechos sociales (nunca menos) y donde resuena el clamor de José Carlos Mariátegui por la imaginación política y la creación heroica, sin calco ni copia.

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*Roberto Espinoza es miembro de la Red Descolonialidad y Autogobierno. El presente texto fue escrito el 14 de abril de 2021.

 

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Comentarios

Muy interesante y realista; sin embargo, se le debe alcanzar a Castillo en una forma más sencilla, de tal modo que lo pueda comprender y aplicar. Disculpen, pero veo en Castillo, aún con conocimientos superficiales y poca experiencia, por eso les pido lo dicho. Un abrazo:

De acuerdo! El profesor Castillo con Peru Libre deberán ir mas alla de de la Presidencia del Peru y entender que en estos momentos debemos salvar al PERU, al pais, al Pueblo de caer en las garras de una organización criminal, el Fujimorismo. Las izquierdas y los partidos y grupos progresistas tienen en sus manos el futuro de la Patria. Sepamos ponernos a la altura del compromiso que el Pueblo nos pide. Tenemos suficiente tiempo para una propuesta clara y digna de ser apoyada por la mayoria. Fujimorismo nunca mas!

Debería superar esa coincidencia entre izquierdas y derechas, que las hace sentir y pensar y decir, que el estado es la mejor forma, sino la única posible o inevitable, de organizar y ejercer la autoridad pública, y, también, ese común afán de acceder al control y administración del estado, para hacer uso de su capacidad coercitiva y disciplinar y controlar a quienes se oponen al “desarrollo", ya sea el asociado a los "gobiernos progresistas" y al "socialismo del siglo XXI", como el asociado a la "mano invisible" del mercado.

Parte sustantiva de ese mismo común afán, por cierto, es la idea de democracia asociada al acto de sufragar y a la representación de la "soberanía popular" o de la(s) ciudadanía(s) o de la sociedad, en los órganos del estado. Representación que por lo general se concibe y realiza como labor especializada y preferente de los partidos políticos y “clase política”, a la vez subordinante o excluyente de la voluntad y capacidad de autodeterminación y autogobierno de la sociedad y los pueblos (de la comunidad como entidad social también capaz de ejercer su autoridad pública en todo ámbito y escala social territorial).

A esto último que digo, aunque no sólo a eso, precisamente se refería Aníbal Quijano (AQ), cuando escribía o decía algo así, "esa rara mezcla de ideología de izquierda con epistemología de derecha", en alusión directa a las izquierdas y sus nociones y relaciones con el poder y el estado. Y digo no sólo a eso, porque AQ también hacía referencia explícita a lo “privado social" y lo “público social", a la configuración o conjunción de ambos en un mismo proceso de organización y ejercicio de una "autoridad pública social", con su epicentro basal es la comunidad. Lo que hoy es observable en la reciente experiencia del pueblo Wampis y la otrora CUAVES (1971-1983), en Chile y las miles de “asambleas/cabildos ciudadanos territoriales autoconvocados”, surgidos en el contexto del “estallido social” (2019, octubre), eso mismo que el historiador chileno Gabriel Salazar denomina “poder popular constituyente”; como en “los caracoles” y “juntas de buen gobierno” (2003) y el “congreso nacional indígena” (1996), al sur de México.

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