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¿Se acerca una nueva crisis global de incendios?

Los indicadores apuntan a un verano como el de 2019, o peor. La Tierra no solo está más caliente, se quema. Los bosques, que deberían estar actuando como sumideros de carbono y mitigando el cambio climático, están ardiendo y emitiendo así grandes cantidades de gases de efecto invernadero, alejándonos todavía más del objetivo del Acuerdo de París de evitar que la temperatura del planeta aumente por encima de 1,5 ºC.

Por Nanqui Soto*

Greenpeace, 8 de julio, 2020.- La historia se repite. También este verano, como en 2019, Siberia está sufriendo las consecuencias del cambio climático: olas de calor, derrames de petróleo causados por el deshielo del permafrost y grandes incendios forestales.

En un pueblo remoto de Siberia, donde siempre hace frío, se alcanzó el 20 de junio una temperatura de 37 ºC. Esto está causando que el permafrost se derrita y creando perfeсtas condiciones para los mega incendios. Ya han ardido más de 3,3 millones de hectáreas… Y el verano no ha hecho más que empezar.

Ola de calor en Siberia 2020

Tampoco llegan buenas noticias desde Brasil. Las imágenes que envían los satélites con las alertas de incendio se multiplicaron en junio. La agencia gubernamental de investigación espacial de Brasil (INPE), detectó 2.248 incendios en la selva tropical amazónica el mes pasado, un aumento del 20 por ciento en comparación con los 1.880 incendios de junio de 2019.

Ha sido el peor mes junio para los incendios en Brasil desde hace 13 años. A medida que avanza la estación menos húmeda, apta para las queimadas que arrasan la selva y dan paso al ganado y la soja, vamos camino de repetir los devastadores incendios del año pasado.

El presidente, Jair Bolsonaro, lleva todo su mandato abonando esta situación de falta de gobernanza e impunidad con los intereses económicos que invaden la Amazonia para transformarla.

Focos de calor en la Amazonia
Fuente: Greenpeace Brasil con datos del Proyecto DETER (INPE, Brasil)

En Indonesia, tras identificarse más de 700 incendios forestales, el gobierno de la provincia de Kalimantan ha declarado la semana pasada el estado de emergencia, situación que durará hasta finales de septiembre. El año pasado, en 2019, los incendios fueron particularmente dañinos, con 1,6 millones de hectáreas de bosques y turberas quemadas.

¿Pero qué está pasando?

La Amazonia, en Brasil, Bolivia o Perú, arde para dar paso a la ganadería y la soja. Indonesia es el mayor productor mundial de aceite de palma y, cada año, los incendios están vinculados a las prácticas de tala y quema utilizadas para despejar la selva y ampliar el cultivo de palma aceitera.

En los bosques boreales de Siberia la permisividad del gobierno con el uso del fuego y, en algunos casos, la eliminación de los restos de tala de la industria forestal, lleva a los incendios forestales a vagar sin control durante semanas por la taiga hasta que se apagan solos.

No son unos pocos incendios, son decenas de miles. No son miles de hectáreas, son millones de hectáreas de bosques. Un dolor para el planeta, un gran chute a la atmósfera de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático.

Además, se produce un efecto boomerang. A más incendios, más cambio climático. A más cambio climático, más riesgo de incendios para los bosques. El pasado junio se alcanzó un nuevo récord en la concentración de CO2 respecto a los meses de junio anteriores, llegando a 416,39 partes por millón de CO2 en la atmósfera, 2,46 ppm más que en junio de 2019, agravando la crisis climática a la que nos enfrentamos.

Junio 2020: 416,39 ppm

Junio 2019: 413,93 ppm

Última actualización: 5 de junio

Media mensual concentración de CO2

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) acaba de confirmar el mal diagnóstico. La pasada semana presentó su primer informe anual sobre el estado del clima en España, que concluye que el calentamiento se está acelerando, aportando datos realmente preocupantes:

  • La temperatura en España ha aumentado 0,3ºC cada década desde los años 60.
  • La precipitación media anual España ha experimentado un moderado descenso en los últimos 50 años.
  • El año 2019 fue el segundo año más cálido en el mundo y el más cálido en Europa.
  • El último decenio, 2010-2019, ha sido el más cálido en la Tierra desde que hay registros.
  • Desde los años 80, cada década es más siempre más cálida que la anterior.
  • Estos cambios son más importantes en verano que en el resto de estaciones y es ligeramente superior al detectado para el conjunto de los continentes en el período 1850-2012.

Ante las señales que ponen en evidencia una grave enfermedad no podemos cerrar los ojos. Los indicadores apuntan a un verano como el de 2019, o peor. La Tierra no solo está más caliente, se quema. Los bosques, que deberían estar actuando como sumideros de carbono y mitigando el cambio climático, están ardiendo y emitiendo así grandes cantidades de gases de efecto invernadero, alejándonos todavía más del objetivo del Acuerdo de París de evitar que la temperatura del planeta aumente por encima de 1,5 ºC.

Acaba de empezar el verano y ya quiero que termine.

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Nanqui Soto es licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, Post-grado en Ordenación del Territorio por la Universidad Politécnica de Valencia y Diplomado en Educación Ambiental por la UNED. Responsable de las campañas de Bosques y Empresas y DDHH en Greenpeace España. Twitter: @NanquiSoto

 

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