Hacia una arquitectura de financiación climática más inclusiva

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El documento que nos proporciona Forest Trends, escrito por Chris Van Dam, de la Iniciativa de Comunidades y Gobernanza Territorial de Forest Trends, nos brinda la información necesaria y otras capacidades para evaluar los pro y los contras de la Iniciativa LEAF y negociar con iniciativa en este tipo de proceso que involucran a los bosques.

Servindi, 7 de setiembre, 2022.- La organización internacional Forest Trends busca fortalecer a las organizaciones indígenas y de comunidades locales para negociar en un plan de igualdad con los gobiernos la construcción participativa de políticas ambientales y climáticas que los afecta.

Con tal finalidad comparte un documento que brinda elementos de reflexión y discusión para que las organizaciones indígenas de la Amazonía y Mesoamérica puedan tener mayores elementos y trazar mejor un curso de acción e incidencia.

En este caso específico se refiere a las propuestas jurisdiccionales REDD+ que los gobiernos buscarán presentar e implementar en el marco de la iniciativa LEAF (Reduciendo Emisiones a través de la Aceleración del Financiamiento Forestal).

Luego del regreso de Estados Unidos al Acuerdo de París – después de 4 años de negacionismo de parte del gobierno Trump – LEAF es la propuesta insignia de la administración Biden para contribuir la frenar la deforestación en el planeta. 

Importancia de LEAF

LEAF es especialmente importante por varias razones, entre estas por que como iniciativa pública-privada moviliza significativos recursos, inicialmente 1000 millones de USD.

Asimismo, por que cuenta con el aporte financiero de tres países que han estado entre los principales donantes en este tema, Noruega, Reino Unido y EEUU.

Cabe mencionar que también involucra a algunas grandes empresas multinacionales – algunas de dudosa reputación en el tema ambiental– mitovo por el cual LEAF se visualiza a sí misma como una Coalición.

LEAF opta por un abordaje de REDD+ Jurisdiccional que “dormía el sueño de los justos”, con pocos ejemplos de gobiernos subnacionales (jurisdicciones) que pudieran mostrar las bondades del modelo.

Otra razón importante es que considera como potenciales beneficiarias las áreas de bosque bien conservadas, llamadas HFLD (High Forest Low Deforestation, en castellano Alta Cubierta Forestal y Mínima o Nula Deforestación).

Se trata de áreas que hasta ahora no tenían cabida en un mecanismo que hacía de la adicionalidad (reducción de emisiones) un requisito.

Finalmente, LEAF tiene, al menos en teoría, una especial consideración por los Pueblos Indígenas y Comunidades Locales, que, como sabemos, son dueños de una porción significativa de los bosques tropicales del mundo.

Interesa notar que, hasta cierto punto, LEAF ha decidido ignorar varios de los esquemas que parecían muy asociados a REDD+: por un lado los estándares de certificación o verificación que existen y ya tienen un reconocimiento como certificadores (VERRA, JCM, FCPF, etc.).

En tal sentido los reemplaza por uno nuevo, diseñado expresamente para LEAF denominado ART-Trees.

Por otro lado, hace su propio llamado a propuestas frente a quienes venían desde hace años abordando el tema jurisdiccional, como el Governors Climate and Forests (GCF) o la Earth Innovation Initiative.

Asimismo, frente a los esquemas de financiamiento climático ya existentes, como el FCPF o el Fondo Verde del Clima (GCF) se inventa uno nuevo.

Por las razones expuestas el documento que nos proporciona Forest Trends, escrito por Chris Van Dam, de la Iniciativa de Comunidades y Gobernanza Territorial de Forest Trends, nos brinda la información necesaria y otras capacidades para evaluar los pro y los contras de la Iniciativa LEAF y negociar con iniciativa en este tipo de proceso que involucran a los bosques.

 

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