¿Decrecer o colapsar?

Servindi, 4 de agosto, 2023.- ¿Decrecer o colapsar? La pregunta es pertinente si consideramos que el actual sistema socioeconómico está colapsando porque el crecimiento continuo es imposible en un planeta finito como la Tierra.

La interrogante que plantea Pedro Domínguez en un artículo publicado en el portal Rebelión señala que la capacidad de regeneración de la biosfera es también limitada y estamos sobrepasándola.

La opción de decrecer “no implica necesariamente vivir peor, si lo hacemos de manera racional y justa podemos incluso vivir mejor” indica el autor.

El dilema civilizatorio es decrecer de manera racional, planificada, atendiendo a las necesidades primordiales o decrecer “de una forma caótica, catastrófica, probablemente violenta, en un colapso civilizatorio cómo nunca antes se ha conocido”.

¿Decrecer o colapsar?

Por Pedro Domínguez*

Rebelión, 4 de agosto, 2023.- Récord de temperaturas en continentes, océanos, mares, en todas partes (1). Noches tropicales que no bajan de los 20ºC y noches ecuatoriales con temperaturas de 25ºC o más, que mantienen las temperaturas interiores de nuestras viviendas por encima de los 30ºC, dificultándonos descansar y dormir. Tormentas potentes que sueltan un alud de agua en minutos y lo inundan todo o arrasan las cosechas con una feroz granizada. Incendios forestales que la sequía y las altas temperaturas amplifican hasta hacerlos casi imparables. Subida del mar y tempestades furiosas que se llevan la arena y destrozan las playas, etc.

Los amos de las compañías petroleras, gasistas, automovilísticas, bancos, fondos de inversión, turismo, comercio y otros, aunque controlan los grandes medios de comunicación y con ellos la opinión pública, ya no pueden negar el cambio climático ni calificarlo de fenómeno natural como han venido haciendo durante décadas. Ahora lo sufrimos todos y cada año suele ser más caliente y más duro, con fenómenos climáticos más extremados que los anteriores.

Las clases altas no tienen problemas porque disponen de segundas y terceras residencias en zonas frescas y seguras, y se van de vacaciones lejos del calor. Las clases medias todavía podemos capear las olas de calor con el aire acondicionado y otros paliativos. Son las clases bajas, como siempre, quienes sufren duramente el problema porque viven en casas o pisos mal aislados y no tienen dinero para comprar aparatos de aire acondicionado ni para pagar tanta y tan cara electricidad.

Así pues, por el calor, cada año mueren millones de personas al mundo (en España (2) el año pasado 4.700), sobre todo enfermos, mayores, niños y pobres. Otro efecto que golpea directamente a las clases bajas es la subida de precios por la reducción de las cosechas, porque llueve menos o porque graniza y porque los intermediarios y especuladores aprovechan para subir más los precios, hasta niveles casi prohibitivos para los pobres, y el hambre crece globalmente afectando ya a 828 millones de personas (3).

Y la crisis ecológica es todavía más grande por los plásticos y los tóxicos que se vierten por todos lados, por la destrucción acelerada de ecosistemas tan vitales como las selvas y los bosques, por el aumento de zonas sin vida en los océanos (4), etc. La señal más clara de la gravedad de la situación actual es la extinción de miles de especies cada año, la VI gran extinción.

Por si todo lo anterior fuera poco, después de siglos de consumir recursos naturales de forma creciente como si no hubieran límites, ahora se están agotando muchos elementos fundamentales: Hg (del cual ya hemos extraído el 92%), Ag (79%), Ave (75%), Sn (75%), As (75%), Sb (72%), Pb (72%), Cu (59%), petróleo (48%), incluso el agua dulce y las tierras fértiles han tocado techo. Y empiezan a originar graves problemas ya, antes de agotarse; al petróleo concretamente le quedan la mitad de reservas pero las de extracción fácil y de mayor calidad se han acabado y cada año resulta más difícil y más caro seguir extrayendo millones de toneladas, de forma que su producción ha sobrepasado el peak oil, está declinando y se encarece (5).

 

Ante ello, ¿Qué hacen los dirigentes de las grandes naciones y los de las grandes compañías que controlan la economía mundial? Pues pisan el acelerador y buscan apropiarse de los yacimientos más importantes, con armas incluso. Y las guerras aumentan y se agravan, a pesar del riesgo, cada vez mayor, de que en cualquier momento provoquen la III (y última) Guerra Mundial (6).

este sistema socioeconómico está colapsando porque el crecimiento continuo es imposible en un planeta finito como la Tierra y porque la capacidad de regeneración de la biosfera es también limitada y estamos sobrepasándola.

Sin duda este sistema socioeconómico está colapsando (7), porque el crecimiento continuo es imposible en un planeta finito como la Tierra y porque la capacidad de regeneración de la biosfera es también limitada y estamos sobrepasándola. El calentamiento del clima es lo más peligroso hoy porque influye en todo: supervivencia, calidad de vida, alimentos, tierras, etc., y después de 44 años hablando de él sin hacer prácticamente nada efectivo ya no podemos aplazarlo más: en esta década hemos de reducir a la mitad las emisiones de gases invernadero (IPCC, ONU) (8) y por tanto los combustibles fósiles, sobre todo el sector transporte que es el que más combustibles quema. Si no lo hacemos, el mundo no se acabará pero los fenómenos autoalimentados (fusión de hielos, tundra, acidificación de océanos, etc.) harán irreversible la situación y el calentamiento se acelerará más y más.

Inevitablemente, las soluciones pasan por decrecer, no hay sucedáneos. Pero quienes se han lucrado y acumulado fortunas milmilionarias no quieren cambiar para no perder beneficios, aunque estén agotando los principales recursos y nos lleven al desastre climático, ecológico y humano, al colapso de esta civilización, quizás incluso a la extinción de la humanidad. Son psicópatas, adictos al dinero y el poder, muy poca gente, pero ellos gobiernan el mundo y controlan los grandes medios informativos.

Todos tendríamos que ser ecologistas por puro instinto de supervivencia, pero sobre todo las clases bajas (y los jóvenes) porque son quienes más van a sufrir el desastre climático y medioambiental, de hecho ya estando sufriéndolo y cada vez será más grave, con el impacto creciente de los fenómenos climáticos extremos y el hambre amenazando a la vuelta de la esquina. También las clases medias tendrían que ser ecologistas y radicales porque desde arriba las van expoliando y echando hacia abajo, y cada vez son más clase baja y menos media, y sufrirán más todos los impactos de la emergencia climática. Incluso las clases altas tendrían que ser ecologistas, si no por ellas mismas por sus hijos y nietos, a quienes están dejando un mundo moribundo.

Lamentablemente los gobiernos no nos hacen caso y las clases altas nos boicotean, negándonos a los ecologistas poder informar a la población desde sus grandes medios de comunicación. Y las clases medias y bajas nos ven con desconfianza y apenas nos escuchan. Cómo estarán de manipuladas éstas que muchos trabajadores en vez de votar a quienes les han subido el salario mínimo un 22% han acabado votando a los corruptos que sólo les subían un 1% y muchos pensionistas a los que ahora les habían subido la pensión un 8’5% han votado a quienes se la subían sólo el 0’25%. Así no resulta extraño que pasen del ecologismo y que buena parte voten a negacionistas climáticos que nos llevan directamente al colapso.

Porque ignorar los problemas y engañar a la gente no va a resolver nada, ni siquiera lo aplazará, todo el contrario, lo agravará y acelerará. Hemos de elegir, todos, entre decrecer o colapsar, y pronto. Si seguimos como hasta ahora también decreceremos (porque se acabarán los recursos, el clima se calentará más, etc. En 1972 los científicos ya avisaron con Los límites del crecimiento), pero lo haremos de una forma caótica, catastrófica, probablemente violenta, en un colapso civilizatorio cómo nunca antes se ha conocido. Y no os equivoquéis, nadie nos salvará a última hora, sólo podemos salvarnos nosotros mismos si empezamos ya.

Y decrecer no implica necesariamente vivir peor, si lo hacemos de manera racional y justa podemos incluso vivir mejor.

Y decrecer no implica necesariamente vivir peor, si lo hacemos de manera racional y justa podemos incluso vivir mejor. Por ejemplo, si en nuestras ciudades circularan la mitad de autos esto ayudaría mucho a resolver la emergencia climática y el agotamiento de recursos, además tendríamos el aire la mitad de contaminado, habrían menos accidentes de tráfico, disfrutaríamos de más salud, ahorraríamos dinero, etc. Y algunos sectores todavía pueden crecer, como los del ahorro y la eficiencia, las reformas y mejoras de viviendas, las reparaciones de aparatos, las instalaciones fotovoltaicas sobre cubiertas y sólo degradados (9), etc.

Notas:

(1) https://cnnespanol.cnn.com/2023/07/27/julio-mes-mas-calido-registrado-planeta-y-el-mas-caluroso-120-000-anos-cientificos-trax/  

(2) https://www.rtve.es/noticias/20220907/muertes-atribuidas-calor-espana/2397831.shtml

(3) https://www.who.int/es/news/item/06-07-2022-un-report–global-hunger-numbers-rose-to-as-many-as-828-million-in-2021

(4) https://www.biodiversidadla.org/Principal/Prensa/Oceanos_que_son_desiertos._Hay_220_zonas_sin_vida_en_los_mares_por_accion_humana

(5) Petrocalipsis: https://www.youtube.com/watch?v=k0o3wWg3RFk

(6) https://rebelion.org/nos-llevan-hacia-la-iii-y-ultima-guerra-mundial/

(7) https://www.ecologistasenaccion.org/188042/obsolescencia-no-programada-del-capitalisme/

(8) https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2022/04/IPCC_AR6_WGIII_PressRelease_Spanish.pdf

(9) https://aliente.org/wp-content/uploads/2022/12/ALIENTE_RENOVABLES-SOSTENIBLES-FOTOVOLTAICA.pdf

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Fuente: Publicado por el portal Rebelión con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes: https://rebelion.org/decrecer-o-colapsar/

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