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Colombia: Ãrboles que no dejan ver el bosque, por Pedro José Arenas

Bosque.jpgLa noche del martes 13 de Diciembre al ingresar al recinto de sesiones de la Cámara de Representantes, había más gente que de costumbre. La explicación es que el gobierno de Uribe movilizó a dos Ministros (ambiente y agricultura), asesores de palacio y lobystas de otras entidades para que "motivaran" a los congresistas que aun estaban indecisos en la votación de la Ley Forestal. El ejecutivo desplegó toda su "artillería", la que incluyó llamadas a los Representantes, presión curul por curul, sutiles amenazas de no colaboración en la gestión de sus intereses, hasta -según dijo un parlamentario- ofrecimientos de dinero a los que apoyaran la iniciativa.

La ley se aprobó en medio de una gran polémica. El editorial del Diario El Tiempo, un pronunciamiento del Contralor y otro del Procurador pidiendo el archivo del proyecto hacían prever que esta vez se hundiría, luego de 11 sesiones frustradas. Pero, para evitar el debate el Presidente de la Cámara anunció la votación en bloque de 25 artículos -los más criticados- sin dar lugar a que algunos, como yo, hablaramos para plantear los problemas que conlleva esta Ley y sus vicios de procedimiento.

Así votaron, sin dar la palabra, violando el reglamento, presionando a los congresistas que no estaban convencidos de las supuestas bondades de la norma, en bloque y sin discusión artículo por artículo.

Se aprobaron muchos temas que todavía hoy no se conocen. Es verdad que hubo un informe de una comisión que no fue presentado ante la Plenaria. Cuando los periodistas preguntaron a varios qué habían aprobado, la mayoría aceptó no saber qué contenía la Ley. Muchos votaron solo porque el gobierno se los pidió y se sienten en deuda por favores recibidos. He averiguado por el texto final aprobado y nadie da razón sobre su paradero.

Sin embargo, se aprobó que los bosques naturales se incorporen al mercado por medio de concesiones forestales que se otorgarán en licitaciones al mejor postor. Aunque el Ministro diga que la ley busca generar empleo mediante la siembra de arboles, es claro que si a un inversionista nacional o internacional le ofrecen simultáneamente pedir en concesión bosque natural, preferirá ésta opción, pues en la primera tiene que invertir dinero y esperar 15 o 20 años a obtener los resultados, mientras que en la concesión puede "aprovechar" inmediatamente los productos del bosque.

Se aprobó tambien, que el Ministerio realindere las reservas forestales del país, lo cual equivale a decir que se correrán los límites actuales de ellas. Tal es el caso de la Reserva de la Amazonia, la que por estar intervenida en el norte será redefinida. Los campesinos que la invadieron tendrán derecho a quedarse alli y con ello se quitará presión a los tenedores de tierras del interior. La demanda de echar atrás la contrareforma agraria que han adelantando narcotraficantes y paramilitares tendrá una demanda menos.

¿Cómo funcionarán las concesiones? No se sabe. Toda la ley será reglamentada por el Ministerio de Ambiente. Una entidad en la que hoy muy pocos confían cuando de ser autoridad ambiental se trata. Una entidad que ha perdido perfil técnico y que ante la tala de bosques los concesionará a firmas privadas "pues solo en la medida en que haya detrás ánimo de lucro, habrá explotación racional de ellos".

Tristemente está comprobado que quienes quieren "ayudarnos a administrar nuestros recursos" solo ven arboles. Arboles que son apetecidos por el mercado mundial de maderas. ¿Que le quedará al país? unos cuantos empleos para ingenieros forestales que serán pagos por los concesionarios, otros más de trabajadores de motosierra, algunos conductores de camiones, obreros de aserrío, nada de impuestos, unos pocos pesos por los derechos de aprovechamiento.

¿Y los bosques?, No se ven. Solo árboles, sólo madera en trozas que se va del país.

Pedro José Arenas García, representante a la Cámara, correo electrónico: [email protected]

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