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Georgette, la mujer que amó a Vallejo más allá de la muerte

Conversamos con Miguel Pachas Almeyda, maestro que dedicó un libro a la esposa de César Vallejo, rescatando la importante labor que tuvo esta mujer en la difusión de la obra del vate peruano. Hoy, 7 de enero, Georgette cumpliría un año más de vida.

Por Renzo Anselmo

Servindi, 7 de enero, 2021.- Se ha ido un año en que el poeta César Vallejo estuvo muy presente. Lo estuvo con el verso “Señor ministro de Salud, ¿qué hacer?” del poema “Los nueve monstruos” y también con el poema “Considerando en frío, imparcialmente” que recitó el presidente Sagasti en su primer mensaje a la Nación.

Un dato particular es que ambos poemas pertenecen al libro Poemas Humanos, obra que fue publicada en 1939, tras la muerte de Vallejo, y gracias al empuje y la abnegada labor de su esposa Georgette Marie Philippart Travers o simplemente Georgette Vallejo.

Georgette, que nació el 7 de enero de 1908, cumpliría hoy un año más de vida. Para conocer un poco más sobre la importancia de esta mujer en la difusión de la obra de Vallejo, Servindi conversó con Miguel Pachas Almeyda, maestro de profesión que en 2008 publicó el libro “Georgette Vallejo, al fin de la batalla”.

Miguel Pachas mostrando su libro "Georgette Vallejo, al fin de la batalla" (2008). Foto: Miguel Pachas.

- ¿Podría decirse que sin la labor de conservación de Georgette, estas obras (Los nueve monstruos y Considerando en frío, imparcialmente) difícilmente las conoceríamos hoy en día?

Por supuesto que sí. Si no fuera por Georgette, realmente no hubiésemos conocido, en este caso, Poemas Humanos, una de las obras más humanas, más extraordinarias que se hayan escrito y que es una de las obras que catapultó a Vallejo como un poeta universal. En ese sentido, creo que Georgette ha cumplido una labor extraordinaria porque ha publicado, precisamente, su obra póstuma.

- ¿Qué tan importante fue Georgette para la vida y la obra de César Vallejo?

En principio, en cuanto al afecto, al cariño y al amor, tengo siempre presente de que Georgette, al conocer a Vallejo, tuvo que dejar de lado sus condiciones económicas, sociales e incluso políticas porque ella era completamente conservadora. Vivía en París, apenas a unas tres cuadras de la avenida de La Ópera, una de las principales avenidas de la ciudad y muy cerca del Museo de Louvre. En este sentido, valoro muchísimo el hecho de que Georgette se haya enamorado de un poeta peruano, mestizo y que vivía en hoteles baratos en el centro de París.

Luego, sabemos que supo apoyar a Vallejo en cuestiones materiales. Por ejemplo, en su viaje que hizo en 1929 a Rusia. Posteriormente, ella decidió vender su departamento para vivir en hoteles más económicos al lado de Vallejo. Finalmente, cuando muere el poeta, imagínese, este no tenía donde enterrarse. Y para suerte del poeta, ella había comprado dos tumbas en el cementerio de Montrouge: una para su mamá, donde ya estaba enterrada, y otra para ella. Pero, quien iba a pensar, que esa tumba la iba a necesitar Vallejo. Entonces, [le cedió su tumba] y allí se quedó.

No obstante, Vallejo le había hecho un pedido a Georgette cuando caminaban por el cementerio de Montparnasse. Le dijo que a él le gustaría descansar en ese cementerio algún día. En ese momento, ella no creyó que eso fuera posible porque en ese cementerio estaban luminarias de la poesía y era muy caro. De tal manera que, cuando él murió, se quedó en el cementerio de Montrouge. Sin embargo, ya en 1970, después de ahorrar sol a sol y, gracias a que ella misma exigía el derecho de pago por autoría de los libros de Vallejo, logró juntar el dinero y trasladó los restos del poeta a donde están hasta ahora: al cementerio de Montparnasse.

Tumba de César Vallejo en el cementerio Montparnasse. Sobre ella, Georgette mandó a escribir: "Tanto he nevado para que duermas".

- La labor que más se le destaca es la de conservación de la obra de Vallejo. ¿Qué tan difícil le resultó a esta mujer parisina conservar la obra del poeta peruano para luego publicarla? ¿Contra qué adversidades se enfrentó?

Para empezar, publicó Poemas Humanos y España, aparta de mí este cáliz en 1939. Allí la apoyó Raúl Porras Barrenechea en el aspecto económico. Pero, ella tuvo toda una dedicación en la edición de los libros. Posteriormente, cuando vino a Lima, prosiguió con esa labor editora de la obra de Vallejo. Imagínate, ha publicado toda su obra completa, empezando por sus novelas, cuentos, ensayos, teatros. Prácticamente, lo realizó hasta 1979.

Cuando uno quiere publicar un libro, tiene que pasar todo un sinnúmero de penurias y eso es lo que le pasó a ella, ya sea por el costo o porque los editores no cumplían con las exigencias que pedía sobre cómo debía publicarse la obra o porque no cumplían con el tiempo establecido para la publicación. Por esto, en una de las cartas que le envía a un amigo escritor que se llamaba Jorge Wilson, ella le escribió: 40 años de helante soledad, 26 años en esta tierra ingrata y cruel, de calvario interior sangriento y mancillado con indirectos ataques de barriada, no habiendo más repugnante y cobarde que esa hampa…letrada. Se refería, específicamente, a los intelectuales, a los editores que tanto hablaban de Vallejo, pero que, en la práctica, les interesaba solo el aspecto económico. Entonces, vemos que sufrió muchísimo y fue incomprendida totalmente.

- Y justamente esta incomprensión hizo que, en algún momento, algunos cuestionaran su modo de administrar la memoria de Vallejo y la cuestionaran también por oponerse a la repatriación del cuerpo del poeta. ¿Considera que fueron cuestionamientos inválidos?

Pienso que sí son inválidos porque lo único que ha hecho Georgette, en este caso, es cumplir con un deseo especial de su esposo. Vallejo le dijo a Georgette que quería descansar en el cementerio de Montparnasse. Posteriormente, los políticos han creído conveniente traer a Vallejo para aprovechar que representa nuestras letras peruanas. En un principio le consultaron, pero Georgette dijo que no podía aceptar eso ya que no podía ir en contra del deseo de Vallejo. Luego, llegaron otros gobiernos y dijeron: “si la esposa se opone, entonces nosotros vamos a hablar con la familia, ya que al final no estamos seguros si ella [Georgette] es su esposa”. En la familia de Vallejo se dividieron y, por último, viajó una comisión del gobierno a París. Fueron a conversar con las autoridades del cementerio con la idea de traer los restos de Vallejo al Perú; sin embargo, les dijeron que la única persona que podía decidir si los restos del poeta salían del cementerio, era la esposa. Y la esposa estaba viva y si ella decía que no, entonces no se podía hacer absolutamente nada. Y así quedó.

- En una nota publicada en el portal de una radio nacional se señala que “la poesía y el marxismo eran dos cosas que unían a la pareja”. ¿Cuánta verdad hay en esto? ¿Hay evidencias de la identidad marxista de Georgette?

Claro que sí. En su obra ¡Allá ellos, allá ellos, allá ellos! Georgette cuenta un pasaje de su viaje a Rusia con Vallejo en 1929. En un momento, ella le dice a Vallejo que en Rusia había pocos carros y se sorprendió cuando, al llegar al hotel, vio a una señora de edad que cargaba las maletas. Ella se amargó y le dijo que cómo era eso posible, que ese era un país socialista, que no podía ser que a la mujer se le haga cargar las maletas.

Ella cuenta que Vallejo no le dijo nada en ese momento, pero al día siguiente, cuando salían del hotel a una reunión que Vallejo mantenía con escritores soviéticos, le dijo: “mira Georgette, aquí en el mundo no hay paraísos. Aquí el socialismo está en proceso revolucionario. En ningún lugar existe el paraíso y, por tanto, nosotros creemos que tiene que haber justicia social y económica. Eso es lo que estamos buscando”. Según ella, y lo cuenta así en su libro, a partir de ese momento cambió de posición y se convirtió en una mujer que siguió los pasos del marxismo con Vallejo.

Pero esta situación tenía que ser corroborada para saber si iba más allá de las cuestiones literarias o teóricas. Aunque todavía no he logrado tenerlo en un texto, he obtenido datos de que Georgette, estando en Lima, colaboraba con las guerrillas peruanas en esa época e incluso perteneció a un partido político de izquierda revolucionaria en Perú. Estos datos me dan un punto de apoyo fundamental para considerar que ella sí fue seguidora del pensamiento marxista de Vallejo.

Definitivamente: sin Georgette, no hay Vallejo.

- Han pasado más de 12 años desde que publicó originalmente “Georgette Vallejo, al fin de la batalla” (octubre, 2008). ¿Siente que hoy se conoce más sobre el rol que tuvo Georgette en la vida del vate o hay algunos aspectos que faltan inculcarse?

Sí, pienso que este libro, que fue muy criticado en su momento por algunas personas, ha logrado darle el sitial que le corresponde a Georgette, en esa labor difusora y defensora de la vida y obra de César Vallejo. Hace dos o tres años, leí un artículo de una escritora venezolana que afirmaba que, en los últimos años, gracias a este libro se está reconociendo la verdadera labor que realizó Georgette por Vallejo. También es cierto que, en estos últimos años, los vallejólogos —algunos de los cuales todavía viven y que estuvieron en esos momentos cruciales en los que se acusaba de todo a Georgette— ahora sí están reconociendo su labor. Sin embargo, es necesario seguir con la difusión para que las nuevas generaciones conozcan el gran trabajo que hizo Georgette por Vallejo.

- En una entrevista de 2008 con Marco Aurelio Denegri, precisamente, en el marco de la publicación original de su libro, defiende la idea de que “sin Georgette, no hay Vallejo”. ¿Sigue pensando lo mismo?

Bueno, esa frase en realidad es del doctor Max Silva Tuesta, que fue amigo y médico de cabecera de Georgette. En una conversación personal, él me dijo que sin Georgette, no había Vallejo. Entonces, en el libro yo compartí esa propuesta y hasta ahora concibo esto porque si no fuera por Georgette, en primer lugar, no tendríamos toda la obra póstuma de Vallejo, ya que, si a ella no le hubiese interesado Vallejo, rehacía su vida, vivía feliz en París y los manuscritos de repente los quemaba o vendía. Si Georgette no hubiese publicado esa obra póstuma, Vallejo hubiese sido un poeta conocido que terminó solamente con Trilce y no tendríamos ese Vallejo universal, que no solamente tiene que ver con la publicación de las obras, sino también con lo que ella escribió por y sobre Vallejo. Es decir, hizo toda una defensa total y una gran labor difusora. Definitivamente: sin Georgette, no hay Vallejo.

Georgette debería ser recordada como la mujer que amo a Vallejo más allá de la muerte.

- ¿Cuál cree que debería ser la imagen que las personas deberían tener al hablar sobre Georgette Philippart? O, en otras palabras, ¿cuál sería la forma más justa de recordarla?

En primer lugar, como una mujer que amó a un hombre, en este caso al poeta, más allá de la muerte. Fue una mujer consecuente que, a pesar de quedarse viuda a los 30 años, no se comprometió con otra persona, sino más bien se dedicó a difundir la vida y obra de Vallejo. Creo que debemos recordarla como una mujer trabajadora, abnegada y comprometida con el amor de su vida, haciendo que transcienda el esposo sin egoísmos, porque hay mujeres también que quizás se pregunten por qué hacer algo por alguien que ya murió, pero creo que esto es lo más valorable que debemos recordar en Georgette.
 

Aviso importante:

Las personas que estén interesadas en adquirir el libro “Georgette Vallejo, al fin de la batalla” pueden contactarse con el autor Miguel Pachas Almeyda a través de su cuenta de Facebook (buscarlo con su nombre) o también pueden comunicarse personalmente con él a su número 969-477785.

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Comentarios

Excelente entrevista que rescata el legado de Georgette Philippart Travers esposa de César Vallejo. Recomiendo leer el libro

Muy valiosa la contribución ensayística del autor que reconoce la generosidad y el amor de una pareja peruano-francesa en las letras de dos países. Brindo por el nuevo libro sobre Vallejo y Georgette.

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