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Arce: La Forestería Inclusiva frente a la Forestería de las Ausencias

Foto: @LaTribunahn

Como respuesta a la Forestería de las Ausencias entonces se plantea la Forestería Inclusiva de personas y de toda expresión de vida. Es simplemente mirar hacia nosotros mismos que somos ecosistemas caminantes en una red global de relaciones y de interacciones, entreverados entre bosques e información.

La Forestería de las Ausencias

Por Rodrigo Arce Rojas*

23 de setiembre, 2020.- Tomo prestado el concepto de “Sociología de las Ausencias” del gran pensador portugués de Sousa Santos (2006) para aplicarlo al contexto de la forestería, entendida como tal al conjunto de interacciones en los bosques y en torno a los bosques, para hablar de la Forestería de las Ausencias.

Si hablamos de una Forestería de las Ausencias entonces tenemos que reconocer que existe, en contraste, la Forestería de las Presencias, entendida como tal la forestería de lo institucionalizado, lo legitimado, lo normalizado, lo estandarizado, aquellas acciones que se concentran sobre lo visible, sobre lo que se presta atención, sobre lo que moviliza hegemónicamente al sector forestal.

Por el contrario, la Forestería de las Ausencias refiere todo aquello que no se ve, se ve de reojo, se ven con recelo o simplemente no se quiere ver. A veces se ve, pero se niega o se evade. Lo que se ve o se quiere ver está en función de los paradigmas personales y colectivos que predominan en un contexto social cultural que no escapa a la configuración del tiempo.

En este artículo se habla de corrientes predominantes no de una generalidad absoluta. Se reconoce el esfuerzo y la buena voluntad de algunos actores (mujeres y hombres) de relacionarse con el bosque por la vía del asombro, del respeto, del cuidado, de la comunión universal de una única comunidad moral que une naturaleza y cultura, la vida y la no vida.

Mi reconocimiento y mi esperanza por ellas y ellos que hacen la diferencia. A veces voces solitarias e incomprendidas pero que resuenan como los buenos poemas.

Si el paradigma reinante que gobierna los pensares, sentires, discursos, narrativas y acciones se encuentra el marco de una ontología disyuntiva y en el concepto culturalmente construido de desarrollo entonces estaremos frente a una concepción antropocéntrica a través del cual se considera que el ser humano es la medida de todas las cosas.

El paradigma antropocéntrico se traduce también en un sistema económico capitalista neoliberal que reduce la naturaleza a cosa que puede ser explotada para satisfacer las necesidades humanas.

Esta cosificación de la naturaleza convierte a los bosques en recursos forestales, en bienes y servicios, en capital natural

Esta cosificación de la naturaleza convierte a los bosques en recursos forestales, en bienes y servicios, en capital natural porque todo tiene que inscribirse en el lenguaje de la economía que solo valora lo que tiene dueño, lo que tiene precio y por tanto es susceptible de poder hacer contratos de compra venta, de poder comercializar.

La mercantilización de la naturaleza se fundamenta en que el valor se sustenta en el carácter escaso y en su utilidad. Bajo esta lógica lo que es abundante (los bienes comunes) no tienen valoración (según esta lógica, el aire, los suelos, el agua atmosférica, los microorganismos, entre otros) y lo que no es útil para el ser humano entonces no puede recibir el “honroso título” de recurso forestal.

De ahí que para que la naturaleza pueda valorarse tiene que ser apropiable, vendible, debe tener precio. Bajo esa premisa existe entonces la necesidad de valoración económica de la naturaleza, de los servicios ambientales.

Hecho el modelo perfecto, con gráficos y con matemáticas y todo, entonces todo lo que no calce en el guion será llamado fallas, imperfecciones que son necesarios corregir. Se entiende entonces porqué se ve lo que se ve, pero también se entiende por qué no se ve o no se quiere ver.

Si lo tangible es un producto forestal, la madera, por ejemplo, entonces no se ve el bosque

Si lo tangible es un producto forestal, la madera, por ejemplo, entonces no se ve el bosque, solo se verá la madera, el tronco, el tablón. Lo que se quiere ver es la materia prima, la cadena productiva, el abastecimiento a la industria forestal, las exportaciones, el aporte al PBI, eso es lo que se quiere ver. Todo lo demás se invisibiliza por arte de magia.

No se ve el ecosistema forestal, se ven los árboles comerciales, no se ven los entramados de relaciones en el bosque, se ven los rendimientos, la producción, la productividad, la eficiencia, la competencia, la competitividad.

Ante la necesidad de seguir aportando al crecimiento económico entonces se ve el aprovechamiento integral que quiere decir sacar más recursos forestales, incrementando los volúmenes de extracción, aumentando el número de especies a explotar.

Bajo esos lentes de desarrollo forestal entonces se exigirá mayores facilidades para acceder a los recursos forestales, simplificación administrativa, desregulación, incentivos a la producción. Pero por ver la madera no se ve la vida en todas sus manifestaciones.

En ese contexto, el plan de manejo en teoría sirve para asegurar que el bosque siga siendo bosque, pero es más un requisito administrativo que un documento de gestión ecológica.

La institucionalidad, incluyendo las normas, están teñidas del paradigma antropocéntrico y mercadocéntrico por lo que ni siquiera cumplir las leyes asegura la sustentabilidad ecológica de los bosques.

La institucionalidad forestal predominantemente ve al bosque como recurso que aporta a la economía más que ver la vida en todas sus expresiones

La institucionalidad forestal predominantemente ve al bosque como recurso que aporta a la economía más que ver la vida en todas sus expresiones. Se dice entonces que el bosque debe ser visto como sector productivo y tratado como tal, no se puede perder el tiempo, la energía y los recursos en radicales exigencias ambientalistas que para eso ya existen las Áreas Naturales Protegidas, como si el respeto a la vida solo se aplicara a esas áreas.

Consecuentemente no se ve a los pueblos, no se ven sus culturas, sus cosmovisiones, sus cosmosentires y sus cosmolenguajes o si se los ve es para que entren en la lógica de la cuadratura del círculo del desarrollo forestal hegemónico.

Cuántas injusticias sociales, ambientales, epistemológicas, lingüísticas que se imponen oficialmente en nombre de bosques para el desarrollo de la economía.

Tampoco se ven las interrelaciones e interdependencias de los ecosistemas forestales, no se ve el suelo forestal, no se ven los ciclos biogeoquímicos, no se ven los ciclos hidrológicos, tampoco se ven las cuencas y menos los espíritus, las madres y padres de los bosques, no se ve la Pachamama, se ve la madera.

La administración pública forestal está pensada en casilleros estanco (legitimadas por las funciones y competencias) no está pensada en términos de territorios, paisajes, cuencas, de ahí que sean tan difícil implementar enfoques de gestión sistémica, siempre convocada, pero nunca implementada.

Toda ética y estética de los bosques predominante entonces se inscribe en el paradigma del bosque sometido, manipulado. No se ve al bosque como energía, como información, como conciencia pues todo se reduce a considerar al bosque como fuente de materia prima, no tanto de sabiduría, inspiración, ciencia, como la vida misma, como fuente de vida.

Como respuesta a la Forestería de las Ausencias entonces se plantea la Forestería Inclusiva de personas y de toda expresión de vida. Es simplemente mirar hacia nosotros mismos que somos ecosistemas caminantes en una red global de relaciones y de interacciones, entreverados entre bosques e información.

Referencia

De Sousa Santos, Boaventura. Capítulo I. La Sociología de las Ausencias y la Sociología de las Emergencias: para una ecología de saberes. En publicación: Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social (encuentros en Buenos Aires). Agosto. 2006. ISBN 987-1183-57-7 Disponible en la World Wide Web: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/edicion/santos/Capitulo%20I.pdf

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México. Su correo es [email protected]

 

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A M I G A/O

Yo…, lo único que pido

Es que…, cuando estéis conmigo,

Os guardéis las banderas

Destruyáis las fronteras

Y olvidéis la palabra enemigo.

No vengáis a mí en son de Paz

Si en verdad vais cargados de pólvora,

Pues a cambio de ofreceros mi mano,

Vosotros me apuntáis con un fusil.

No es la fuerza de las balas

Las que se han de imponer,

Es la fuerza del sentir,

Quien nos debe dirigir,

Hacia un nuevo amanecer.

Que no nos manchemos de sangre,

Ni demos rienda suelta al odio;

¿Quién puede poner cadenas al aire?,

¿Quién a la Luz someter?;

¡Dejad libres los cielos!

Que se llenen de aves,

¡Dejad correr el agua!

Que nos permita beber.

Caminar en Paz por la Tierra

Que nos ha de mantener

Y sembremos de esperanzas nuevas

Nuestras maneras de ver.

A TI CIUDADANA/O DEL MUNDO

J. Híades

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UNIÓN UNIVERSAL DESARROLLO SOLIDARIO
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