Servicios en comunicación Intercultural

Urituyacu: «No queremos convertirnos en un cementerio»

Instalaciones del Centro de Salud Maypuco, en el distrito Urarinas. Foto: Alfredo Sandi

Servindi comparte un informe especial sobre el enorme temor a que se expanda el contagio del COVID-19 entre las comunidades de la cuenca del río Uritayacu, en el distrito de Urarinas, provincia y departamento de Loreto, donde existen 18 comunidades nativas de los pueblos Urarina y Kukama.

El temor se acrecienta, luego que se confirmaron veinte casos entre los retornantes, actualmente aislados en la comunidad Nueva Alianza.

"No queremos convertirnos en un cementerio (...) ¡No nos dejen morir de esta manera" clama Regner Flores Cariajano, apu de Nueva Alianza, quién pide apoyo con pruebas para detectar la infección ante el clamoroso abandono sanitario de la Micro Red de Salud Maypuco de la zona.
 

Río Urituyacu: «No queremos que pase aquí lo que está pasando con nuestros hermanos achuar en el Corrientes»

20 casos de COVID-19 confirmados en el Distrito de Urarinas

Por Alfredo Sandi, Cynthia Cárdenas, Lucero Reymundo y Luisa Elvira Belaunde*

“Nosotros somos conscientes de esta pandemia, por esto estamos vigilando con nuestras rondas toda nuestra cuenca, pero queremos que nos apoyen con las pruebas. Si hacemos eso estamos seguros que evitaremos miles de muertes”
Regner Flores Cariajano, apu de la CCNN Nueva Alianza.

3 de junio, 2020.- El 17 marzo, al día siguiente del inicio de la cuarentena a nivel nacional, los pobladores del distrito de Urarinas, en Loreto, tomaron las debidas medidas preventivas y organizaron sus propias estrategias para mantenerse fuera del alcance de los tentáculos de la pandemia de COVID 19. En los ríos Marañon, Chambira, Cuninico y Urituyacu, que conforman el distrito, las autoridades distritales coordinaron con el personal de salud, las federaciones indígenas y sus comunidades para implementar estrategias, tales como: aislamiento, cierre de ingresos y salidas por transito fluvial, establecieron protocolos, conformación de comités de vigilancia comunal y campañas de comunicación radial.

Su empeño en controlar la entrada del virus ha sido ejemplar; sin embargo, ahora todos sus esfuerzos se encuentran en peligro debido a la confirmación del primer caso positivo de COVID 19. Sumado al desabastecimiento de medicinas, pruebas y oxígeno que afecta a la Micro Red de salud Maypuco, así como las dificultades de navegación entre sus comunidades y las deficiencias de alimentación debidas a la contaminación de los bosques. Una secuela mortal de recurrentes derrames de petróleo.

Las cuencas hidrográficas del distrito de Urarinas son el hogar de 102 Comunidades Nativas, con un total aproximado de 15 000 habitantes pertenecientes a los pueblos urarina y kukama, además de mestizos. Desde Maypuco, la capital distrital, se requiere 10 horas en bote rápido con motor fuera de borda para llegar a Nauta, pero desde las comunidades ubicadas en las cabeceras de los ríos, como el Urituyacu, el viaje puede durar tres días o más.

Mapa adaptado de información Microrred de Salud Maypuco

El virus traído por los retornantes: 20 casos confirmados de COVID-19

En el río Urituyacu existen 18 comunidades nativas urarinas y kukamas, afiliadas muchas de ellas a la Federación Kukama del Río Urituyacu (FEKURU). Como en las otras cuencas del distrito de Urarinas, las comunidades de este río aplicaron el aislamiento comunal desde el comienzo de la cuarentena. Inclusive, las familias dejaron sus casas habituales ubicadas en torno de la escuela y buscaron cobijo selva adentro, en zonas más alejadas donde empezaron a hacer nuevas chacras. Irse lejos es una estrategia indígena de sobrevivencia.

Cada dos semanas se permiten navegar río abajo a Maypuco para abastecerse de alimentos y averiguar las noticias sobre la expansión de la enfermedad en Loreto. Además, mantienen las rondas de vigilancia sobre las embarcaciones que pasan por el río y prohíben en sus puertos la entrada de personas extrañas. Un letrero grande expresa la orden: “Prohibido el ingreso a personas foráneas”.

Pero las noticias que les llegaron por radio sobre la triste situación de sus parientes varados en las ciudades de Nauta e Iquitos, sin recibir alimentos ni apoyo de las autoridades regionales, los llevaron a tomar la decisión de permitir que los varados regresaran a sus comunidades, tomando todas las medidas necesarias para seguir controlando y evitando el ingreso del virus.

Las comunidades del río Urituyacu acordaron crear un puesto de control sanitario en Nueva Alianza, comunidad ubicada en la boca del río, para aislar a todos los retornantes que pretendían llegar hasta sus comunidades. El reglamento que implantaron señala que los retornantes, sean mestizos o indígenas, antes de reintegrarse a sus grupos familiares deben guardar cuarentena un período aproximado de 25 días en un campamento instalado frente a la comunidad, vigilado permanentemente por los ronderos. En este lugar, a la fecha de hoy, 53 personas guardan cuarentena hace más de 20 días. Para alimentar a los aislados, la comunidad colabora con los recursos que puede proveer: plátano, yuca, arroz y las otras familias han reforzado la estrategia de alejarse de la comunidad.

Ni bien llegaron los primeros retornantes, el apu de Nuevo Alianza solicitó al personal de la Micro Red Maypuco que se realicen pruebas rápidas a estas personas. Tras muchos días de insistencia, el 27 de mayo el comando COVID 19 del distrito de Maypuco se dirigió hacia Nueva Alianza llevando solo dos pruebas rápidas. No había más. De las dos pruebas realizadas, los resultados de un joven mestizo de 17 años arrojaron positivo, pero las autoridades se pusieron sobre alerta porque otras personas en aislamiento empezaban a presentar sintomatología de COVID19. El caso 0 fue separado del resto de los retornantes y colocado en un local apartado donde recibe cuidados con un protocolo de seguridad.

Hoy 2 de junio, finalmente llegó la comisión de salud con las pruebas rápidas y detectó 19 nuevos casos confirmados de COVID-19

Hoy 2 de junio, finalmente llegó la comisión de salud con las pruebas rápidas y detectó 19 nuevos casos confirmados de COVID-19 entre los retornantes que estaban cumpliendo cuarentena en Nueva Alianza. En total, son 20 los contagiados confirmados hasta la fecha en esa comunidad.

Nueva Alianza tiene una población total de unas 1500 personas que son atendidas en un rústico módulo de salud que cuenta con dos camillas y, en este momento, su farmacia posee solo 100 pastillas de paracetamol y 100 pastillas de amoxicilina. Está a cargo de un técnico de salud, que para atender a los 20 pacientes de COVID 19 a su cargo solo cuenta con una mascarilla, la que usa diariamente y un equipo de protección personal. Además, este establecimiento de salud debe de prestar atención a 18 comunidades más dispersas a lo largo del río Urituyacu.

“No contamos absolutamente con nada, estamos en medicinas cero (…). No tengo apoyo del Estado, pido que el gobierno se centre en las comunidades de Urarinas. Señor Ministro, queremos que nos apoye, nosotros también somos seres humanos, estamos totalmente abandonados”, técnico del módulo de Nueva Alianza”.

Centenares de kilómetros de ríos, una Micro Red de salud desabastecida

La Micro Red Maypuco está conformada por un centro de salud ubicado en Maypuco, cuatro puestos de salud y un módulo de atención en la comunidad nativa Nueva Alianza. En total, la Micro Red cubre a 102 comunidades ubicadas en el río Chambira, río Marañón (parte media y alta), quebrada Patuyacu, quebrada Tigrillo y quebrada Urituyacu. El establecimiento de mayor nivel resolutivo es el centro de salud Maypuco, cuyo personal consta de dos médicos, cuatro enfermeras licenciadas, tres obstetras, un biólogo, tres técnicos de laboratorio, un odontólogo, nueve enfermeros técnicos y personal administrativo.

Antes de la llegada del COVID-19 la situación del centro de salud de Maypuco ya era bastante precaria: no tenían equipos ni insumos ni suficientes medicamentos. El distrito de Urarinas solo tiene energía eléctrica de 6 pm a 10 pm. Por más que el establecimiento cuenta con un generador eléctrico y un panel solar malogrado, la falta de energía eléctrica impide el funcionamiento sostenido de equipos y la ampliación de la cadena de frío. Debido a la falta de combustible y de movilidad, difícilmente el personal puede trasladarse a las comunidades más alejadas para atenderlas.

Frente a los reclamos constantes de los representantes de las comunidades nativas, las autoridades sanitarias, en el año 2018, establecieron el ingreso de brigadas para mejorar la calidad de la atención. Sin embargo, desde el inicio de la cuarentena, estas brigadas suspendieron sus visitas a las comunidades y actualmente la Micro Red en Maypuco solo atiende casos de emergencia. Si estas son las condiciones del centro de salud de Maypuco, imaginemos el estado de los puestos de salud en las comunidades nativas.

Si estas son las condiciones del centro de salud de Maypuco, imaginemos el estado de los puestos de salud en las comunidades nativas.

Esta era la situación en Maypuco cuando se detectó el caso 0 en la Comunidad de Nueva Alianza, además no disponían de suficientes pruebas rápidas. Sin embargo, no se han mantenido pasivos. Han desinfectado y fumigado el establecimiento y repartido a los pobladores algunas mascarillas que han sido donadas, pero la preocupación está en aumento. Sin pruebas rápidas no pudieron hacer un diagnóstico oportuno para saber si otros retornantes están contagiados desde el inicio. Ahora que 20 casos han sido confirmados, no tienen medicinas ni oxígeno para ofrecer un tratamiento: no hay implementos ni equipos para afrontar un posible brote en el vasto distrito. Desde el lunes primero de junio hasta el día 8, se ha prohibido el ingreso de nuevos retornantes en todo el distrito de Urarinas en un intento de evitar más casos importados.

El regreso de los parientes varados en Nauta e Iquitos también ha generado gran temor en otros lugares del distrito. En la Comunidad Nativa de Concordia, en el río Marañón, unos 20 retornantes han hecho la cuarentena y dos de ellos han sido apartados del resto, porque manifestaron síntomas de COVID-19. Pero aún no se han realizado pruebas rápidas. El apu de Concordia hace un pedido urgente de pruebas rápidas para que puedan descartar el mal. Pide abastecer el puesto de salud de su comunidad con medicinas y personal, pues solo una obstetra está trabajando, el resto no ha regresado luego de la inmovilización social decretada en marzo. La historia de la carencia de servicios médicos se repite en todas las zonas indígenas, y no indígenas, del distrito. Frente a esta situación, la desesperación del apu de Concordia por el riesgo que corren de un posible brote de COVID se concentra en un grito: “no queremos que nos pase lo que están viviendo nuestros hermanos achuar del río Corrientes”.

COVID19 en un bosque contaminado

En 2016, el Oleducto Norperuano dejó su cuota de petróleo y destrucción en Nueva Alianza. El derrame significó aproximadamente 4040 barriles de crudos vertidos en las aguas del río Urituyacu, afluente del río Marañon. Sin embargo, este suceso no era nuevo en la zona, pues además del Oleducto, el Lote 8 de la multinacional Pluspetrol tiene presencia en el distrito. Desde hace muchos años las comunidades urarinas y kukamas llevan sobre sus hombros el peso de las malas praxis ambientales de los proyectos de hidrocarburos.

Podría parecer un ejercicio retórico hacerse la pregunta sobre cuánto han cambiado las comunidades nativas de la zona a causa de actividad petrolera cuando se tiene un historial de derrames. Pero no lo es. Los trabajos de remediación del suelo no son suficientes frente a una comunidad como Nueva Alianza que depende de los recursos del río y de la agricultura para alimentarse y comerciarlos. El oro negro dejó zonas fangosas y estériles. Al despojo se suman las carencias históricas de servicios básicos que agravan la situación.

Foto: Alfredo Sandi

Sin energía eléctrica, ni agua potable, ni recursos del río ni de la chacra, las condiciones de salud de la población están venidas a menos. En general, las comunidades del distrito poseen altos niveles de desnutrición crónica, presencia de enfermedades como malaria y la anemia; un gran número de urarinas no cuentan con un documento de identidad, por tanto, no existen jurídicamente para el Estado peruano. Además, el hambre arrecia. Desde el inicio de la pandemia, el único apoyo de víveres se dio a través del Gobierno central a algunas comunidades del distrito.

Cuando tomaron la decisión de acoger a sus parientes varados en Nauta e Iquitos, las federaciones indígenas del distrito, como la Federación de Pueblos Indígenas Urarinas del Río Chambira (FEPIURCHA), la Federación Kukama del Río Urituyacu (FEKURU) y la Asociación de Comunidades Nativas Kukama (ACONAKU), solicitaron apoyo a las autoridades regionales y nacionales. Preocupadas por la situación de desabastecimiento de medicinas, oxígeno, materiales de bioseguridad y alimentos, las federaciones se movilizaron adelantándose a la llegada del virus. Por ejemplo, la FEPIURCHA ha cursado al menos tres comunicaciones oficiales solicitando la implementación de una estrategia sanitaria intercultural y apoyo con víveres y medicamentos. Uno de los destinarios era la Gerencia de Asuntos Comunitarios de PlusPetrol, en el lote 8. No obstante, a estos pedidos les ha seguido el silencio sepulcral.

Cartas sin respuesta:

  • El 21 de abril, FEPIURCHA escribe una carta abierta al gobierno peruano en que solicitan implementación inmediata de una estrategia sanitaria intercultural para pueblos indígenas en la pandemia COVID 19.
  • El 13 de mayo, FEPIURCHA cursa una carta a Gerente de Asuntos Comunitarios Pluspetrol Norte solicitándole el apoyo en medicamentos, mascarilla, víveres y combustible. Sin respuesta ahora.
  • El 20 de mayo, FEPIURCHA solicita al Gobernador de la Región Loreto su apoyo con víveres, medicinas e implementos de bioseguridad como mascarilla, jabón y alcohol, para así evitar contagios en nuestras comunidades.

Ninguna de estas cartas ha recibido respuesta hasta la fecha.

 

Durante los 74 primeros días de la cuarentena, el distrito de Urarinas se mantuvo valiente organizado luchando contra la expansión de la pandemia con las estrategias y los pocos implementos que tenía a disposición.  Hoy, 2 de junio, sabemos que tiene 20 casos confirmados y varios otros sospechosos con síntomas de COVID-19 y requiere apoyo urgente de la DIRESA-Loreto. Sin embargo, el distrito no figura entre las zonas prioritarias de expansión de la pandemia del coronavirus identificadas en el Plan de Intervención del Ministerio de Salud para Comunidades Indígenas y Centros Poblados Rurales de la Amazonía frente a la emergencia del COVID-19. El temor de los pobladores, mestizos y indígenas, es que las demoras y las trabas burocráticas del Ministerio de Salud y del Ministerio de Cultura los dejen esperando a la deriva durante varias semanas más mientras ven morir a los pacientes, como ha sucedido en otros lugares de Loreto.

Dirigiéndonos a todas las entidades del Estado para pedirles un apoyo, que sin duda de eso depende ahora nuestras vidas; la vida de más de 15 mil habitantes de todo el distrito, con 20 comunidades nativas que conforman la cuenca del río Uritucayacu.

Se ha detectado el primer caso de COVID-19 en nuestra comunidad y no queremos que eso se expanda, que se propague por la cuenca, y convertirnos en un cementerio. ¡No es posible, un solo técnico para atender toda la cuenca! Necesitamos sus apoyos señores. No queremos morir todavía. ¡No nos dejen morir de esta manera 

Regner Flores Cariajano, apu de la CCNN Nueva Alianza

---
Alfredo Sandi es enfermero técnico intercultural del pueblo Achuar; Cynthia Cárdenas es educadora y antropóloga, Luisa Elvira Belaunde es antropóloga e investigadora y Lucero Reymundo Dámaso es candidata a obtener una Licenciatura en Antropología por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Cynthia, Luisa Elvira y Lucero integran la Plataforma Pueblos Amazónicos en la Pandemia COVID 19.

 

Te puede interesar:

Crónica de un contagio anunciado en el río Corrientes

Atención de salud en Villa Trompeteros. Foto: Personal de salud.

"Hasta el día en que escribo esto, sábado 16 de mayo, un total de 24 trabajadores de salud del IPRESS I-4 de Villa Trompeteros han dado positivo a la prueba de COVID-19".

Seguir leyendo...

 

Madre de Dios: El oro que se come a los bosques. El caso de los arakbut de Karene

Servindi, 12 de abril, 2020.- En 1968 un grupo de indígenas arakbut de la Misión dominica de Shintuya, en Madre de Dios, huyó, entre otros motivos, porque su población estaba siendo diezmada por la gripe y la viruela. Seguir leyendo...

 

Tags relacionados: 
Valoración: 
0
Sin votos (todavía)

Comentarios

Este caso es plena responsabilidad del gobierno. LAS AUTORIDADES DEL ESTADO QUE NO ATENDIERON A LOS POTENCIALES RETORNANTES PARA QUE SE QUEDARAN EN IQUITOS, DEBEN RENDIR SU CUENTA ANTE LA FISCALIA. ESO NO TIENE PERDON; en justo aprecio LA CARCEL LOS ESPERA.

Añadir nuevo comentario