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¿La relación entre sociedad y bosques es disyuntiva o continua?

El olivo pensante, en Ginosa, Italia. Fuente: Pinterest

El marco epistemológico que ha guiado hasta ahora el trabajo forestal se ha agotado porque los bosques no son un depósito de cosas para ser extraídas solo para beneficio humano sacrificando la vida en el camino producto de millones de años de evolución.

Influencia de los enfoques ontológicos en la relación sociedad bosques

Por Rodrigo Arce Rojas*

18 de agosto, 2019.- La ontología puede ser entendida como “una disciplina que busca una clasificación definitiva y exhaustiva de las entidades en todos los niveles de la realidad” (Smith 2007; Hofweber 2014, citados por Vélez (2015, 313). También puede ser entendida como “la ciencia del estudio del ser y la naturaleza de la existencia” (Fernández, 2015, 32).

En la relación sociedad bosques la ontología se entiende entonces la manera cómo concebimos la sociedad (humana), los bosques y la propia relación entre ellos. Nuestra forma de relacionarnos con los bosques entonces depende de nuestro enfoque ontológico.

No existe una única aproximación ontológica en la relación con los bosques pero para efectos del presente artículo vamos a simplificar en dos visiones características: o consideramos que la sociedad es un concepto totalmente separado de los bosques o consideramos que la sociedad y los bosques constituyen una sola categoría. Pasaremos a revisar cada una de estas ontologías.

Ontología disyuntiva entre sociedad y naturaleza:

Bajo esta ontología la sociedad humana es completamente distinta y separada de la naturaleza. Se atribuyen atributos como inteligencia, conciencia, dignidad y moralidad, entre otros, como exclusivos de los seres humanos. Consecuentemente la naturaleza es tratada como una cosa, como una canasta de recursos o como depósito de nuestros residuos.

Aunque se reconoce la sintiencia, capacidad de sentir dolor y padecer sufrimientos, no es exclusiva de los seres humanos, pues también hay animales superiores sintientes, poco importa porque se considera que los animales son recursos que se han creado para beneficio del ser humano. Bajo ese marco podemos servirnos de los animales para alimentación, fines medicinales, culturales, espirituales o de entretenimiento, en tanto es su destino.

En relación con los bosques, entonces bajo esta ontología estamos autorizados y obligados a manejar y conservar los bosques para los fines de bienestar humano. Entonces estamos permitidos aprovechar los recursos en cuanto a sus bienes o servicios (servicios ecosistémicos de la biodiversidad forestal).

Por ello, podemos hablar fácilmente de incrementar la producción, productividad y competitividad forestal. En esta dirección podemos hacer todos los esfuerzos posibles para que los bosques (naturales o plantaciones) aporten con ingresos económicos para el crecimiento de la economía nacional y le damos la importancia del caso a la exportación de los productos forestales (que finalmente son recursos) para contribuir al desarrollo forestal y al desarrollo nacional. Para indicar que estamos haciendo bien las cosas decimos que inscribimos el manejo forestal en el marco del desarrollo sostenible, o en el marco de la economía verde, o del biocomercio, o de los bionegocios.

Ontología de continuidad entre la sociedad y la naturaleza:

Bajo este marco se reconoce que los atributos como inteligencia, conciencia, dignidad y moralidad no son exclusivos de los seres humanos y que también existen en mayor o menor medida en los animales no humanos e incluso en las plantas, aunque se reconoce en diverso grado e intensidad, según el particular desarrollo evolutivo que han seguido. Consecuentemente aquí se reconoce en su real dimensión el carácter de sintiencia y diversos grados de sensibilidad en las plantas. De ahí que ampliemos la comunidad moral a los animales y a las plantas en un enfoque de ciudadanía ecológica (Beck, 2006) o del reconocimiento del otro significativo (Herrera, 2012).

En esta ontología se reconoce que no hay tal separación entre la sociedad y la naturaleza, sino que formamos una unidad continua, somos naturaleza (...) Nosotros mismos somos la conciencia de la naturaleza

En esta ontología se reconoce que no hay tal separación entre la sociedad y la naturaleza, sino que formamos una unidad continua, somos naturaleza, o somos una unidad que a veces tiene expresiones humanas y en otras tiene expresiones propias de animales y plantas. Nosotros mismos somos la conciencia de la naturaleza (Castro, 2018, 327). Esta es una postura similar que se propone desde una visión de los bosques como socioecosistemas (Arce 2018) y de las ontologías relacionales (Escobar, 2014, 2005).

En la relación sociedad y bosques significa reconocer que los bosques no están ahí solo para ser aprovechados (o explotados) exclusivamente con fines maderables, carbono u otros productos y bienes forestales, sino que además hay responsabilidad moral para con toda la comunidad de vida independientemente de su clasificación taxonómica y abarcante de todos los reinos de la vida.

En el reconocimiento de la relación estrecha entre sociedad y bosques no basta hablar de manejo forestal sostenible si es que no hay absoluta conciencia que lo sostenible no solo alude a la primacía de los valores económicos sino también, de manera simultánea, los valores de la vida misma, en todas sus manifestaciones, independientemente de la valoración humana.

Este nuevo marco ontológico, acorde con los tiempos de comunión con la naturaleza y los bosques, requiere grandes desafíos. No solo se trata de ser más productivo o competitivo con grandes dudas (sentidas, obviadas o invisibilizadas) sobre la sustentabilidad ecológica de los bosques (que abarca a toda la vida y no solo las especies más comerciales, emblemáticas o carismáticas). Se requiere verdadera ciencia para que las decisiones del manejo forestal sean tomadas sobre la base de una auténtica ética forestal, pero además se requiere una genuina apertura a los enfoques de trabajo interdisciplinarios, transdisciplinarios e inclusive indisciplinarios. El marco epistemológico que ha guiado hasta ahora el trabajo forestal se ha agotado porque los bosques no son un depósito de cosas para ser extraídas solo para beneficio humano sacrificando la vida en el camino producto de millones de años de evolución. 

Los bosques también son el santuario de la vida y los valores espirituales, aspectos que el modelo dominante nos han hecho perder.

Se requiere por tanto incorporar consideraciones de auténtico respeto y de la ética del cuidado. Por ello, aquí lo decimos sin reservas, incorporar elementos que han estado ausentes como el amor, la sensibilidad, la compasión y la ternura en el trabajo forestal. Esta es una de las formas de atacar los problemas de tala ilegal, comercio y tráfico de vida silvestre, corrupción de involucrados forestales. Es la propia sociedad la que reconoce los valores múltiples de los bosques que no se agota en la madera, el carbono u otros bienes. Los bosques también son el santuario de la vida y los valores espirituales, aspectos que el modelo dominante nos han hecho perder.

En estos momentos de crisis planetaria y crisis ambiental no es congruente hablar únicamente de qué tan capaces somos de convertir los bosques a soles o a dólares, si no cuán capaces somos de producir en el marco de una sana convivencia entre la sociedad y los bosques, que como ya hemos indicado, conformamos una unidad, una continuidad. No puede haber desarrollo forestal sostenible si es que no vamos al encuentro, si no recuperamos nuestra esencia.

Referencias bibliográficas:

- Arce, Rodrigo. (20 de mayo, 2018). Los bosques como socioecosistemas: una nueva perspectiva para el abordaje del desarrollo forestal [Mensaje en un blog]. SERVINDI. Disponible en: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/20/05/2018/los-bosques-como-socioecosistemas-una-nueva-perspectiva-para-el

- Beck, Ulrich. (2006). La sociedad del riesgo global (2ª. ed.). Madrid: Siglo XXI.

- Castro, Augusto. (2018). El desafío de un pensar diferente: pensamiento, sociedad y naturaleza. 1ª. Ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CLACSO.

- Escobar, Arturo Sentipensar con la tierra. (2014). Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia/ Arturo Escobar --Medellín: Ediciones UNAULA, 184 p. (Colección Pensamiento vivo).

- Escobar, Arturo (2005) El “postdesarrollo” como concepto y práctica social. En Daniel Mato (coord.), Políticas de economía, ambiente y sociedad en tiempos de globalización. Caracas: Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, pp. 17-31.

- Fernández, Anisleivy. (2015). Modelo ontológico para la recuperación de la información para la toma de decisiones en la gestión de proyectos. Tesis Doctoral. Granada, La Habana, Universidad de Granada, Universidad de la Habana, 767.

- Herrera Guevara, Asunción. (2012) ¿Cómo integrar la globalización a mi otro significativo? En: En: Keller, S.R. y Wilson, E.O. (Edit.). The biophilia hypothesis. Washington Island Press, pp. 141-153.

- Vélez León, Paulo. (2015) ¿Ontología u Ontologías? Disputatio. Philosophical Research Bulletin Vol. 4, No. 5, Dic. 2015, 299–339.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: [email protected]

 

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Comentarios

Rodrigo, ¿cuál es la "verdadera ciencia para que las decisiones del manejo forestal sean tomadas sobre la base de una auténtica ética forestal"?. No lo es sinó como complementaria espiritualidad naturista las formas como "el amor, la sensibilidad, la compasión y la ternura en el trabajo forestal. ... para "atacar los problemas de tala ilegal, comercio y tráfico de vida silvestre, corrupción de involucrados forestales". Pero, ¿cuál es esa ciencia integral?. Te acercas a ésta, al decir que "se requiere ... enfoques interdisciplinarios, transdisciplinarios e inclusive indisciplinarios". ¿Cuál es la ciencia que interdisciplina, que transdisciplina? Pues, como dices: "... entre la sociedad y la naturaleza, ... formamos una unidad continua", esa ciencia es la Sociología Política, que estudia a esta unidad no como quisiéramos que sea "amorosa", "tierna" y "compasiva", en el aspecto de sociedad: La Sociología Política estudia la Unidad Sociedad-Naturaleza, tal como es de codicia por el dinero, del lado de la Sociedad y de sintiensa por el lado de la Naturaleza. Por eso, una de las teorías que están contenidas en la Sociología Política, es la del Conflicto Social entre los que odian a la Naturaleza y los que amamos a la Naturaleza; lo cual ya nos están enseñando los Pueblos Indígenas y los Pueblos Campesinos que defienden la Territorialidad de su hábitat y de su trabajo. Otras teorías son la de la Integración Social Organizadora cuya forma práctica es el Partido Amazónico Demócrata y Republicano (PaDRe); y la de la Integración Cultural Comunicadora cuya forma práctica es el Movimiento Amazónico Demócrata y Republicabo (MaDRe); el resultado de ambos es la Construcción de Poder Democrático y Republicano. No va a ser por las buenas, que la mala gente deje de odiar y destruir a la Naturaleza. Tenemos el ejemplo de Poder, en el Gobierno Territorial Autónomo de la Nacionalidad Wampís.

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