Servicios en comunicación Intercultural

El agua en la agricultura familiar campesina

Portada de la revista LEISA

Servindi, 6 de enero, 2019.- El último número de la revista LEISA correspondiente a 2018, está dedicado a difundir experiencias de organización y gestión del agua, como resultado de prácticas con base en el conocimiento ancestral de los campesinos.

También nos presenta experiencias derivadas del aporte del conocimiento proveniente de técnicos e investigadores que, mediante trabajo participativo con los campesinos, lograron de forma conjunta soluciones o alternativas para el manejo del agua en sus territorios.

Compartimos en seguida el editorial de la revista.

El agua en la agricultura familiar campesina

En este número de LEISA nos interesaba destacar la organización y el conocimiento para la gestión del agua de los mismos protagonistas de la agricultura familiar: los campesinos. La agricultura familiar tiene un “rol clave en la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe” (Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2014: una mirada hacia América Latina y el Caribe. 2013. FAO, CEPAL, IICA), pero una alta proporción de las tierras de la región son áridas o semiáridas lo que hace necesario preservar el agua, tanto en cantidad como en calidad, para la producción y el consumo de las familias. Sin embargo, a pesar del reconocimiento oficial de los organismos supranacionales de la importancia de la agricultura familiar en la región y del recurso agua para su actividad productiva y la vida de sus protagonistas, los actuales conflictos entre agua para el consumo y la agricultura versus la requerida por las industrias extractivas, especialmente la minera, constituyen un amenaza constante a la sostenibilidad de la actividad agropecuaria en la región, sobre todo en zonas como la montaña andina donde las políticas gubernamentales optan, generalmente, por estrategias de crecimiento económico que necesitan de inversiones de gran tamaño, como es la minería. Mientras tanto, el apoyo del Estado –a nivel local, regional o nacional– para las comunidades dedicadas a la actividad agropecuaria ha dejado de ser prioritario en América Latina y el Caribe.

Un ejemplo de las consecuencias de la explotación minera por la ausencia de medidas oficiales de prevención para garantizar la calidad del agua y su preservación ante los efectos de esta actividad, así como de los generados porel crecimiento de las ciudades, lo ilustra el caso de la cuenca alta del río Vilcanota, Perú (De la Torre Postigo, p. 29).

Es importante tener en cuenta que el agua, un recurso natural crucial para la vida y la producción, es por lo general escasa, especialmente en épocas de estiaje cuando la sequía limita el desarrollo de los cultivos. Sin embargo, su abundancia excesiva puede llegar a ser muy destructiva al causar inundaciones, deslaves o huaycos que destruyen sembríos y muchas veces alteran las características del ambiente natural y social. Es por ello que la gestión apropiada del agua cobra singular importancia para la producción agraria. Las experiencias de organización que ahora difundimos son pocas, pero son el resultado de prácticas con base en el conocimiento ancestral de los campesinos (Alencastre, p. 18), también denominado vernáculo (Romero-López, p. 21). Otros artículos presentan experiencias derivadas del aporte del conocimiento proveniente de técnicos e investigadores de centros universitarios u organizaciones de investigación y desarrollo que, mediante trabajo participativo con los campesinos, han logrado de forma conjunta soluciones alternativas para el manejo del agua en sus territorios, ya sean estos caracterizados como zonas de desierto, de montaña con escasa lluvia o como cuencas tropicales (Tonolli y otros, p. 13; Maldonado y Vidal, p. 9).

También en esta edición se presentan soluciones de comprobado éxito que aseguran el suministro de agua para el consumo humano y el riego en épocas de escasa precipitación pluvial, como es la llamada “cosecha de agua” que permite captar el agua de lluvia de manera eficiente a “nivel familiar y microregional”, frente a las grandes obras de infraestructura hidráulica que exigen inversiones cuantiosas de capital (Hendriks, p. 5). Otro ejemplo de alternativa para la agricultura de pequeña escala productiva es la propuesta técnica para un sistema de riego localizado y automatizado (Zeman, p. 16).

Hemos incluido en el presente número un artículo sobre el incremento del uso de plaguicidas altamente tóxicos que se registra actualmente en Bolivia (Ulrike Bickel, p. 36), dada la importancia de la información que presenta y no obstante que este tipo de contenidos se encuentran publicados en LEISA 34-1 “Manejo ecológico de plagas” (marzo de 2018).

Para esta edición, a pesar de que la convocatoria hacía referencia explícita al interés de LEISA de difundir experiencias de organización de los agricultores familiares para la gestión del recurso agua, hemos recibido pocos artículos con referencias concretas sobre organización, lo que nos ha obligado a acortar el título.

Acceda a la revista completa haciendo clic en el siguiente enlace.

- "Revista de Agroecología volumen 34, número 3" (Versión PDF, español, 44 páginas)

Valoración: 
0
Sin votos (todavía)

Comentarios

Ciertamente: la agricultura ancestral vino para quedarse y soportará cualquier ataque desarrollista

Añadir nuevo comentario