Perú: Prolegómenos a la Cultura Runa, por Víctor Laime Mantilla
El problema del indio de hoy, es que sigue concibiendo y profesando credos ajenos, no confía en su propia sangre, duda de sus propias capacidades, duda de su lengua. Pareciera que las secuelas de la colonización han quedado impregnadas más en la mente que en la sangre. Necesitamos sacudirnos de estos bretes internos, para liberarnos en pensamiento y acción.
La cultura, entendida como el conjunto de conocimientos y maneras de vida que toman los pueblos, las familias o las personas dentro de un territorio y su propia cosmovisión, hacen que sean distintas unas de otras. Esta diversidad de filosofar y desfilosofar; sobre, el entorno y el universo, promueven que las culturas convivan, supervivan y encuentren puntos a veces coincidentes, a veces contradictorios hasta diametralmente opuestos dentro del equilibrio natural de la vida social que se encapricha en el tiempo.
En una de estas perspectivas, la cultura «RUNA» vive y se desarrolla enmarcada; como, una de las diversidades de la cultura universal que cohabita en su lecho, con el valor, la ética, la conciencia dual, pluralista y sostenible hasta el momento; pero ello es totalmente adversa a la concepción y a las aspiraciones urbano-centralistas y hasta, hiper-centralistas. Su visión y su actuar, no sólo es incomprendido, más bien es juzgado, hasta considerado como obstáculo para «el Desarrollo del país» y obviamente inaceptable en nuestra concepción.
Entonces está claro, que, es momento que los indios tengan la oportunidad no sólo de buscar espacios o de mendigar comprensiones, sino, de protagonizar iniciativas propias y acciones convenidas que permitan reconquistar nuestra autoestima colectiva como pueblos y como individuos inherentes y cobijados en una lengua dulce, expresiva, aglutinante y adecuada a nuestras esperanzas sociales.
Se agradece a los peruanos que pensaron y piensan en la sangre india o runa, que actuaron y actúan en nombre de millones que andan confundidos con los Apus, los Awkis y la Pachamama; empero, nos falta «re-auto-descubrirnos» como raza en el tiempo y en el espacio actual circundante; hoy, es nuestra obligación moral para auto-reafirmarnos, auto-impulsarnos y fortalecer nuestro legado histórico; no, para petrificar o fosilizarlo, mas bien para dinamizar y reivindicarla ante el mundo, rehaciendo, perfilando y puliendo nuestra cultura en la contemporaneidad universal, apoyados en la gran experiencia científica y cultural de nuestros ancestros que se tiene de sur a norte, de este a oeste, momentáneamente enterrada; es hora del «AYARACHIY», es hora de exhumar espiritualmente a los «Ñawpaq kawsaqkuna» (seres ancestrales), para que oxigenen y revitalicen nuestra sangre y nuestro pensamiento.
No es para nosotros favorable la manera de existir o coexistir, imitando concepciones occidentales de economía, traducidos solamente en lo monetario y no en la productividad integral y solidaria del ser humano; necesitamos creer en nuestras propias capacidades y confiarnos entre nosotros los indios, lejos de seguir creyendo y obedeciendo al poder externo como lo venimos haciendo hoy.
Nos empecinamos en aquello que muchos prefieren resumir en el concepto de que la única forma de subsistir en el mercado globalizado es siendo «competitivos», con esta aseveración sencillamente ya por inanición estaríamos fuera de ello, porque ¿Quién pone las reglas de juego en la Globalización?, por ejemplo el ALCA; a pesar de que muchos prefieren aceptar que ya somos «globalizados». Creo, mas que globalizados somos las albúminas que servimos para cebar las economías de algunas culturas que dicen ser «Desarrolladas», que pregonan el humanismo; sin embargo, sus prácticas son contrarias y para ello nos quieren concienciar diciendo que absolutamente todos, estamos en esta «oportunidad horizontal de la globalización».
Creemos que para participar dignamente de las oportunidades de la globalización, tenemos que empezar a auto-reafirmarnos en nuestra identidad, en nuestras formas productivo-recreativas y en la autodeterminación de nuestras aspiraciones que generen espacios interculturales retributivos, en la que las fortalezas del globo terrestre no se expresen en culturas superiores e inferiores, en culturas desarrolladas y en culturas embrionarias u otro similar; sino, que el país y el mundo entiendan que sólo existen culturas diferentes, que tienen formas distintas de interactuar en el contexto. Entonces, demandamos una relación simétrica y equitativa.
Definitivamente, para este fin lo único que tenemos en las manos es nuestra potencialidad histórica y estas potencialidades tienen que ser desarrolladas de manera creativa; no solo para integrarnos sino, para actuar protagónicamente dentro de ello, sin caer en el «oportunismo»; pensar, en el eterno orgullo de nuestro pasado, sería como haber muerto en carne y alma o daría a entender que los herederos de la cultura milenaria nos hemos quedado en el conformismo, añorando nuestro pasado.
El indio de hoy debe ser el Awki (espíritu) viviente del presente siglo, que se alimenta de su historia; para, mirar firmemente el futuro adverso y con firmeza convertirlo en prominente y coherente la visión cultural india, labrada en roca firme que perdure en el tiempo, construyendo y reconstruyendo inquebrantablemente con las generaciones venideras de acuerdo a los contextos, sin perder la raíz de nuestro árbol genealógico, con una identidad ideológica y cultural. Por ello, pueden cambiar, hasta variar el ritmo, la vestimenta de nuestras danzas, como del Wayliya, el Wiphala, el Anti, etcétera; empero, lo que debe quedar es el espíritu, el alma, la mentalidad mágica de la persona, del danzante, del músico y del ayllu que convive, disfruta y comparte en su realidad con la naturaleza.
Invoco a las organizaciones campesinas e indígenas del país, a luchar por un movimiento cultural de unidad indígena. ¡¡Multipliquémonos para sumarnos; no, para dividirnos!!.




Señor Víctor.
Después de haber leído su opinión y creo que es la opinión de mucha gente, planteo algunas inquietudes propias de un lector.
Frente En l actualidad en tema indígena como tal, se convierte en una de los temas más discutidos y debatidos, por políticos, intelectuales y la sociedad en general que tienen distintas formas de posiciones frente al tema.
Sin embrago, un sector de los intelectuales y políticos, plantean la problemática de pobreza de país y la extrema pobreza de las zonas rurales y en espacial de la andes del perú y las comunidades campesinas, como la problemática del incremento demográfico no planificado de la población, que básicamente tienen su nicho en las poblaciones rurales del ande y selva peruana; en donde el número de hijo por familia en promedio es de 5 a 6. Frente a esta problemática, sostienen que los bolsones producción y reproducción de pobreza y extrema pobreza descansan en las comunidades campesinas y poblaciones indígenas del ande y selva peruana: Bajo este argumente surgen posiciones radicales o muchas veces paternalista o los Mesías que vienen a salvar con ideas geniales a mundos en decadencia.
Sin embargo desde los políticos surge de inmediato la pregunta ¿Qué hacer con ellos?, ¿Cuál debería ser la política del estado para estas poblaciones?. Y, también surgen posiciones desde el otro lado académico y política de la interculturalidad (talvéz mal concebida) o simplemente como ocurre en Ecudaor y Bolivia, la posición multicultural (que dice somos diferentes y respeta mi diferencia y yo te lo respeto el tuyo, y con vivamos con la diferencia sin ningún punto de encuentro), y plantean en aras de la convivencia multiculturalidad , se debería dejarlo y que ellos por su propio móvil inicien su cambio social, para mejor su vida, adecuandosé a los contextos actuales de la globalidad, “modernidad”, e n general al desarrollo del conocimiento global.
Frente a esta forma de posicionamiento político, surge de inmediato surge la inmediato¿ Qué capacidad y posibilidad tienen estas poblaciones de insertarse, con igual de oportunidad y posibilidades, a un contexto social actual “moderno” y globalizado? Sin emabrgo, en una raciedad altamente racista como eel caso peruano; su situación de discriminación y exclusión, ya le niegan de antemano esa posibilidad de insertarse. Así, innegablemente, estas poblaciones se encuentran en una situación de desventaja comparativa, frente a las poblaciones urbanas o ciudadanos urbanos, que tienen una educación más acorde a los contextos actuales de la globalización y transformación social global y local.
Frente a esta situación polémica de que hacer o no hacer con estas poblaciones indígenas y sus diferentes manifestaciones culturales, usted toma una posición de auto reconocimiento, auto –reafirmación de nuestra diversidad cultural la pregunta es ¿Cómo debe ser ese proceso de auto – reconocimiento, o auto – afirmación? ¿Cómo hacer esto? ¿Cuál debería ser la posición de la política estatal frente al tema? ¿El estado y la política tiene responsabilidad con estas poblaciones o no? ¿Cuál debe ser ese proceso de auto – afirmación y reconocimientos desde las poblaciones campesinas? Y por último ¿cómo hacer para que mejoren sus formas de vida, se de aparte de ellos o de parte de terceros a su vida?
Frente a estas reflexiones, me encantaría recibir una respuesta.
Gracias.
Comentario de Edwin — 2 Febrero 2007 @ 11:26
Un saludo al yachachiq Víctor, quien nos invita a reflexionar sobre nuestra condición. Efectivamente, para la alegría temporal de los que hegemonizaron y hegemonizan el poder político y económico, la colonización ha entrado y permanece (todavía)en la mente de nuestros hermanos, pero no creo por mucho tiempo. Los estados siempre se han encargado de anular otras posibilidades, otras racionalidades y otras cosmovisiones. Yo no le echaría la culpa a nuestros propios hermanos indígenas, sino a los que gobernaron el país. Este estado uniformizante, monolingüe y monocultural es el responsable. Nunca ha promovido la legitimización de la diversidad. Ante ello nos queda asumir un rol histórico como la vienen haciendo nuestros hermanos de Bolivia y del Ecuador.
llaqtanchikkunam hatarinan, ñawpa kawsayninchikta qawarispa musuq ñanta maskanapaq.
Comentario de Oscar Chávez Gonzales — 2 Febrero 2007 @ 11:36
La opinion de Victor es una opinion que llega al clavo en la discusion del rol de estado, las nacionalidades, y las organizaciones populares. Es totalmente extrano que nuestras organizaciones no logren una comphension cabal de la realidad y solamente estamos forjando una debil estrategia frente a los terminos de la globalizacion. Si es verdad que algunos alpectos el movimiento indigena esta logrando a nivel mundial algunos logros, esta no esta reflejada necesarimente en el pueblo indigena que tiene que batallar contra la media que avasalla todo relicto cultural en los refugios cuasi oldidades de las montanas y los bosque tropicales. Estonces hay de discutir esto las parabolicas tv avanzan mas rapido que nuestras inocuas formas de organizarnos. La decidia, el burocratismo, el oportunismo estan afectando tanto mas que los extirpadores de idiolatrias de nuestro tiempo. A mi me parece que la opinio de Victor es un gran comienzo, un comienzo autocritico, severo y valedero.
Comentario de Miguel Ibanez — 2 Febrero 2007 @ 13:38
Esta situación tiene que cambiar en las etapas de la evolución que se vive, pero si es que la educación también toma un giro hacia la conversión en un instrumento de liberación y desarrollo social.
Comentario de Luis De la Torre — 3 Febrero 2007 @ 10:28
Gracias por compartir éste espacio y reflexiones; Hermano Edwin tus preocupaciones la comparto, trataré de responderte de la siguiente manera: ¿Cómo debe ser ese proceso de auto – reconocimiento, o auto – afirmación? Creo que en el Perú aun nos falta entendernos a nosotros mismos, vivimos en un proceso en la que cada ves se nos es facil dejar a lado nuestra propia historia, incluso hay quienes se animan a decir de que nuestra cultura no tiene sentido en este mundo de “modernidad” etc, etc. Empero, una forma de iniciar un proceso de autoreconocimiento es partir de una verdadera y petinente implementación desde los contenidos curriculares para iniciar con los estudiantes, para que no renieguen de su pasado ni se averguencen de su lengua y de su cultara, sino al contrario para sentirnos orgullosos y por otra parte reconstruyendo nuestra historia como colectivo para desarrollarlas desde una perspectiva de globalidad y no de globalización, la globalización busca uniformisarnos y la globalidad promueve diversidad, respeto y dinamismo en la interacción de los pueblos. ¿Cuál debería ser la posición de la política estatal frente al tema? El estado en realidad somos nosotros mismo, pero el estado está dirigido por personas, entonces la pregunta es, si las personas que son encargados de implementar políticas del estado, aun no tienen una visión de tolerancia, diversa sino totalmente una visión monocultural ¿Cómo se podría garantizar un verdadero “desarrollo” de los pueblos y de nuestras culturas? ahí es donde empieza el problema, como alternativa entonces es necesario compartir espacios de decisión no porque somos indígenas; sino por derecho, ademas el pais es diverso como algun hermano decía somos edquicitos, por lo tanto nos debemos dar ese trato como país diverso linguística y culturalmente en la que no haya pue ni los que piensan que “gobiernan” para los indígenas mas. Bueno amigos en realidad el tema es amplio, espero haberles picado los dientes y con el compromiso de seguir escribiendo otras ideas a partir de estas interogantes para compartir nuestros ideales y construir un país mas justo y equitativo. Gracias
Comentario de Víctor Laime M. — 3 Febrero 2007 @ 18:44
Estimado Víctor Laime. Tu artículo ha generado interesantes comentarios. Te invitamos a seguir desarrollando tus reflexiones en nuevos artículos que nos interesa compartir con nuestros lectores y lectoras. Es muy interesante la diferencia que haces entre globalización y globalidad.
Servindi
Comentario de admin — 3 Febrero 2007 @ 19:10
hola Indio literato (seguramente en dorado escritorio y eminente intelecto de gabinete y/o vitrina) SR. VICTOR LAYME MANTILLA, APRENDISTE A PERFECCION A DESCRIBIR LA VIVENCIA ANDINA, SIN EMBARGO CREO QUE TU CONCEPCION MAS REALISTA Y GENUINA SERIA CUANDO CONVIVAS y COMPARTAS CON LAS FAMILIAS CAMPESINAS DE LAS ALTURAS y que probablemente tus dosis de EMINENCIA literal contendrían calibres suaves y NO HUMILLANTES AGRESIVAS NI MARGINANTES, cuando usas los términos INDIO-RUNA I otros sencillamente son totalmente denigrantes letalmente agresivas. I te discrepo a tu concepto “concibiendo y profesando credos ajeno, no confia ni en su propia sangre. DUDA DE SU LENGUA” EL POBLADOR ANDINO MANTIENE Y PRACTICA SU PROPIA CULTURA CON CREDOS ANDINOS PROPIAS Y TODO, SE REAFIRMA SIN TITUBEOS en SU LENGUA, expresa y demanda sus requerimientos en su propio idioma (quechua)así como se conduce autónomamente
organizado en sus AYLLUS.
FELIZMENTE,al menos concibes el auto-estima, auto nomias etc, que son las únicas vías de ejercer
la auténtica democracia capáz de revertir y retrocer todas las politicas coyunturales globalistas neoliberales y capitalistas con el protagonismo y jornadas de lucha del poblador andino campesino.
Finalmente quiero recordarte algo: Los LAYMES son conpoblanos andinos auténticos de la Provincia de Chumvibilcas - CUSCO PERU, por lo que además podrás cerciorarte de donde uno proviene.
Por favor ójala no te lo haya devuelto un remanente pasivo, i que estas relaciones no acerquen hacia los vínculos de amistad, sus comentarios hágamelo saber con toda su libertad que no me incomodará
Atentamente
ROBERTO CCORIMANYA C.
Comentario de ROBERTO CCORIMANYA CONDE — 29 Enero 2008 @ 23:00