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Perú: La Teta Asustada y la Descolonización

Por Federico Helfgott Seier*

Sin duda, La Teta Asustada no es una película perfecta. El guión es por ratos extraño, la actuación no siempre es buena, y la secuencia de escenas es a veces confusa. El mayor mérito de Claudia Llosa, sin embargo, no reside en los aspectos estéticos o técnicos.

En estos aspectos ella es una directora que promete mucho pero que aún tiene mucho camino por recorrer, lo cual es natural. Más bien, lo que hace de Claudia Llosa una creadora original es el hecho que sus películas constituyen uno de los primeros momentos en que la cultura popular y mayoritaria del Perú es retratada con respeto, interés y hasta con cierto cariño en el cine peruano “de élite”.

Digo “de élite” por falta de un mejor término para referirse al cine hecho por gente que ha estudiado cine y que tiene acceso a recursos y aspiraciones a la pantalla grande y los festivales internacionales. Este cine, producido principalmente en Lima, es distinto por ejemplo al nuevo cine ayacuchano, que por lo general dispone de menores recursos y se enmarca en otro proceso de producción y distribución, y que en sí constituye un fenómeno interesante.

Llamarle al cine limeño “de élite” es un poco inexacto pues a lo que realmente quiero referirme es a lo que en algunos países se llama cine “A” o “mainstream,” lo cual es bastante más amplio que una “élite” – me refiero en realidad a películas que se muestran en los cines comerciales. También se le podría llamar cine “profesional” o “nacional,” pero pienso que es mejor no contribuir a reproducir estos términos normativos y en parte excluyentes.

Para mi Madeinusa fue una revelación a pesar de algunas cosas que no me gustaron – el exotismo con que se representaba a los pobladores andinos, el excesivo dualismo (la idea que el Perú está dividido en dos) que me parece que ya no se ajusta del todo a la realidad nacional, la presentación del incesto sin mencionar que este es condenado en la cultura andina, el desenlace final de la historia, etc.

La revelación estaba en que era la primera vez que cine de esta envergadura y manejando este tipo de recursos intentaba mostrar aspectos de la vida rural andina con alguna semblanza de veracidad y autenticidad. Podemos como mínimo estar de acuerdo que por lo menos el film intenta mostrar este mundo, punto, aún si algunos dirían que veracidad y autenticidad no son conceptos que se puedan aplicar a Madeinusa. Podemos decir lo mismo de La teta, esta vez no en un pueblo andino sino en los barrios populares de Lima.

Si las dos películas de Claudia Llosa resultan pioneras en este sentido, es porque el cine y, más aún, la televisión peruana, han estado tan influenciados por la mentalidad colonizada de la cual padecemos en el Perú.

El Perú ha tenido unos pocos buenos cineastas como Lombardi, a quien respeto, pero él casi no toca temas populares y si lo hace utiliza los mismos actores que utiliza para todo lo demás, actores de clase media o alta que no conocen el tema (además que el cine de Lombardi es más como teatro y por eso mismo no intenta mostrar tanto del mundo que lo rodea – aún en películas como La Boca del Lobo). En los 80 el grupo Chaski hizo películas como Juliana y Gregorio que trataban temas populares, y lo hicieron bastante bien, pero únicamente desde el ángulo de la denuncia social y la miseria, no de la naturalidad y la vida cotidiana.

Y bueno, en cuanto a la televisión casi no hay buenos ejemplos de que hablar – el racismo ha estado siempre a la orden del día, en programas como el de la Paisana Jacinta hasta hace un par de años, y también en la manera en que los trabajos de actor de televisión han sido tradicionalmente reservados para actores blancos o de piel clara (esto ha empezado a cambiar un poco, pero solo en las miniseries).

No tiene nada de malo tener la piel clara, por supuesto, pero nadie tiene derecho a tener un monopolio racial sobre una profesión, mucho menos cuando esta profesión carga con tanto poder simbólico. Esta característica de la televisión peruana se da en el resto de América Latina también, por cierto – amigos de otros continentes me han mencionado que ellos crecieron creyendo que todos los latinoamericanos eran blancos, pues eso es lo único que se ve en la gran mayoría de telenovelas venezolanas, mexicanas, etc. que se exportan al resto del mundo.

En el Perú es muy fuerte este racismo por color de la piel. Pero se manifiesta también en la manera de volver invisible a la cultura de las mayorías, en el cine, en la TV, y en diversos otros espacios. Es que el Perú no es un país normal – es un país donde todavía es la minoría cultural/étnica la que tiene el poder, en ese sentido es como Sudáfrica antes del fin del apartheid (con la diferencia que en el Perú las segregaciones y discriminaciones no están en las leyes sino en el accionar cotidiano y la estructura económica, que son más difíciles de cambiar).

Aunque si realmente vamos a hablar con precisión, no se trata tanto de grupos raciales o étnicos sino de relaciones de opresión y explotación que se basan entre otras cosas en la ideología de la supremacía blanca/occidental, lo cual hay que eliminar para que podamos vivir en una sociedad realmente libre.

Esa mediocridad, esa mentalidad colonizada, se expresan en la casi inexistencia en el Perú de cine de calidad que incluya la representación de la cultura de las mayorías del país, como si lo tienen países como Irán, China, India, etc.

Eso es lo que ha empezado a cambiar Claudia Llosa, y en mi opinión es en ese aspecto que se encuentra su mayor mérito. Se podrá decir que pegar secuencias de gente bailando en matrimonios no es para tanto, no es un acto descolonizador ni un cambio en los paradigmas estéticos nacionales. Ya, pero es más de lo que otros han hecho hasta ahora. Y bueno, yo tampoco creo que eso sea todo lo que ella ha hecho. La teta asustada, a pesar de todos los problemas en el guión, la actuación y la edición de la película, sigue siendo una película de calidad hecha con arte y originalidad y con cariño por el mundo que intenta representar.

Un problema adicional que si hay que señalar es el ritmo pausado y algo distante, casi frío, de la película, que sin proponérselo le da un cierto aire de exotismo y una mirada casi etnográfica a veces. Claudia Llosa tiene derecho como artista a hacer películas tan pausadas y distantes como quiera, por supuesto, pero dado el tema que trata y el contexto del Perú, tiene que cuidarse de no producir este resultado. Es que con esto se expone a los que quieren tildarla de racista por mostrar costumbres y realidades que a ellos les incomodan (debido a que son ellos en realidad los que son racistas, pues no pueden concebir que sea posible representar a la culturas andina, popular o chicha sin denigrarlas). Quizás hubiera ayudado que la película trate a la “cultura chicha” con más naturalidad (y menos como objeto de estudio), como parte de la vida cotidiana de la gente que se niega a ser derrotada por la adversidad y que más bien construye un mundo nuevo y original, muchas veces con pocos recursos.

En fin, el Perú necesita más artistas talentosos y prometedores como Claudia Llosa que se esfuercen por crear un espacio representativo menos colonizado, donde la cultura popular (andina, afroperuana, amazónica, nikkei, criolla, lo que sea) sea tratada como cultura nacional, vida cotidiana y espacio para la construcción de un país y de un pensamiento cosmopolita y universal, y no simplemente como “folklore,” como lamentablemente se acostumbra decir en el Perú.

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Fuente: Mundo Laberinto:  http://mundolaberinto.blogspot.com/2010/02/la-teta-asustada-y-la-descolonizacion.html

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Comentarios

otro caviar alabandola pelicula racista, señor helfgott seier usted no es indigena, no se han burlado de su gente, no lo venden ni usan como objeto de exposicion cinematografica. Por favor Servindi tomen posición la pelicula es racista, discrimiandora no pongan articulos que la alaban o en todo caso pongan articulos que la critican que abundan.

Felicito el artículo. Agregaría que la película es buena porque ha sabido reflejar algunos modos culturales vigentes en el país. No aceptar que en parte del Perú, específicamente Lima, así ocurren las cosas es negarse a ver la realidad o desconocerla. Quienes se escandalizan por la Teta Asustada deberían darse su vuelta por zonas como Manchay.

El argumento es bueno y puede creerse como real, sin embargo, lo que le faltó fue rescatar con veracidad, el esfuerzo y lucha de las clases populares en su diario vivir; se forzó visualmente y excesivamente, que en la pobreza también se puede ser feliz. Eso es lo que no me agradó, ya que muestra una clase popular como "juerguera", ridiculizada y aparentemente frívola; cuando lo más rescable de dichas poblaciones, es que a pesar del dolor y carencias en sus vidas, siempre buscan un espacio de alegria dentro de su pobreza.

Hubiera sido interesante que desarrollará más el tema de vivencia real de las clases pobres, creo, le faltó a la productora mayor información al respecto, para construir vidas adicionales e interesantes, pero bueno, como se dice, ella aún está en crecimiento y puede sorprendernos más adelante.

De todas formas ¡Viva la teta asustada!

Lizbeth U.

hipocritas quienes criticaron madeinusa por que ahora estan felices con la teta asustada, como dijo alguien hasta la cultura ha sido mercantilizada e instrumentalizada para someter a otros pueblos o culturas. La teta asustada es una pelicula colonizadora.

Oye Sirwuq. No todos somos indígenas acomplejados como tú que vemos racismo en todo y paramos llorando con que el cuento de que nos están utilizando. Deja ya de llorar. No te das cuenta que una hermana nuestra está triunfando. No te das cuenta que la cultura opresora ya no tiene valores y tiene que acudir a las culturas originarias para hacer algo de valor. Deja de llorar y alégrate. Una hermana quechua está triunfando y el quechua está ganando notoriedad en el mundo. Jallalla, la voz de nuestros apus está regresando con fuerza y se desborda por todos lados. Viva Magalie Solier, Viva la Teta Asustada...

Gracias a Servindi por reproducir mi artículo, y a los que han comentado. Lizbeth, estoy de acuerdo contigo que a la película le faltó resaltar más la vivencia digna y lucha cotidiana de las clases populares (la mayoría del país), y su triunfo a pesar de todos los obstáculos. Lo que pasa es que su mirada es un poco distante, fría, exotificante, ese es quizás su mayor defecto.
Sirwiq: No, no soy indígena, respeto demasiado lo indígena como para apropiarme de esa identidad, mi origen es otro, en el mundo hay muchos pueblos y ojalá algún día podamos tratarnos todos con respeto, aún si todavía la actual estructura socioeconómica y cultural lo impide. ¿Por que le parece que la película se burla de la cultura andina o indígena? Yo creo que la exotifica un poco, es un poco distante, pero por otro lado es una película que no se averguenza del verdadero color de nuestra gente (es decir, de la mayoría de nuestros conciudadanos peruanos) o de sus costumbres y vivencias. Algunos detalles, como lo de la papa y el cadáver guardado, más me parecen ser intentos de Claudia Llosa por apelar al realismo mágico (para bien o para mal) que de representar a cualquier elemento real de la cultura andina. Si me parece que la Teta es superior a Madeinusa pues esta última caía más en el exotismo y no me gustaba como mostraba el incesto como algo normal y como el final parecía estar influenciado por una paranoia clasemediera u occidental frente al supuesto salvajismo de los "otros." No que no se puedan mostrar elementos como los que aparecían en la película, pero necesitaban algo más para balancear. La Teta no cae en esto, por eso me parece un avance. Sin duda hay algo de exotismo y otras cosas negativas, pero hay que ver lo positivo que la película contribuye, comparado con lo que ha venido antes en el cine peruano. En fin, talvez depende de lo que uno quiere ver en la película y lo que uno está buscando en el cine nacional. Ojalá futuros cineastas hagan cosas mejores, y que se realze más el cine regional.

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