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Perú: En respuesta al Sr. Althaus

Por Pedro García-Hierro*

Por segunda vez un editorialista de El Comercio, el señor Althaus, toma mi nombre para introducir el relato, francamente alucinado, de una intriga que intenta ubicar la problemática indígena nacional en el contexto de una maquinación internacional perversa orientada a terminar con el capitalismo internacional. O algo así.

Se trata con ello, al igual que la primera vez, de desorientar a la opinión pública del verdadero problema de las comunidades y pueblos indígenas del Perú. Pero a decir verdad, el señor Althaus practica un periodismo tan predecible y evidencia tanta sujeción a intereses económicos específicos que realmente siempre se puede adelantar por dónde irán sus opiniones, se trate de indígenas, de la sentencia a Fujimori, del TLC o de cualquier otro tema de interés nacional.

Su desinformación, fruto de su desmesurado fundamentalismo, sería preocupante en el seno de un diario serio como El Comercio si no fuera porque, a mi parecer, genera en amplios sectores de la intelectualidad nacional sentimientos de rechazo para las causas que defiende, generando benéficas suspicacias en relación a su información.

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Jaime de Althaus es director y conductor del programa de televisión "La Hora N" y columnista semanal en el diario "El Comercio"

Comienzo por refutar sus afirmaciones sobre mi persona para salirnos de lo anecdótico: dice que hice un pronunciamiento ideológico radical que fue plasmado en un documento solicitado por Ibis en 1992: Ibis en ese tiempo no existía en el Perú; dice que soy asesor de AIDESEP, lo fui y con mucho orgullo hasta 1994, hace mas de 13 años; dice que se trata de una intriga internacional puesto que yo soy un abogado español: soy además abogado peruano y he viajado a España en los últimos 37 años solo para conocer a mis nietas.

Digo que fui asesor de AIDESEP con mucho orgullo. Porque, entre otras cosas, ha sido una institución capaz de promover permanentemente los derechos indígenas a nivel nacional e internacional y porque se debe al impulso de AIDESEP la titulación de la mayor parte de las tierras y territorios indígenas del Perú; por ello cuenta con un amplio historial de reconocimientos internacionales.

AIDESEP o alguno de sus programas o filiales ganaron premios como el AntiSlavery (por combatir la esclavitud generada por los madereros en Atalaya), el Bartolomé de Las Casas y el Andrés Bello (por haber instituido FORMABIAP un programa de formación de profesorado bilingüe e intercultural modélico para América) y otra vez el Bartolomé de Las Casas (para la FENAMAD de Madre de Dios por su defensa del medio ambiente frente a la extracción petrolera irregular).

Sus representantes, tildados por Althaus como personajes secuestrados por ideologías perversas, han sido reconocidos con premios como el Goldman, en dos ocasiones (por defensa del medio ambiente) o el Right Livelihood Award - "Premio Nobel Alternativo" (del Parlamento sueco por su contribución al desarrollo y defensa de los derechos humanos). Como puede entenderse, las alucinaciones del Sr. Althaus son tan solo lo que parecen ser.

Se dice que AIDESEP, y su estrategia internacionalista, está ampliamente financiada por instituciones radicales extranjeras. No sé a cuáles se refiere pero en mi tiempo AIDESEP fue financiada, por poner un ejemplo, por agencias o programas vinculados a AECI (oficina de cooperación española), DANIDA (sistema de cooperación del gobierno danés) HIVOS y otras pertenecientes al sistema de cooperación holandés, Terra Nova, del sistema de cooperación italiano, GTZ y otras del sistema de cooperación alemán, NORDECO del sistema de cooperación nacional de Noruega, etc.

Si todas estas instancias son de corte radical y fueran por ello estigmatizadas, Perú debería salir definitivamente fuera del circuito internacional de la cooperación solidaria. Por lo que hace a la amplitud de ese financiamiento, el Sr. Althaus, como suele ocurrir con personas mucho menos formadas, insinúa perversamente cifras faraónicas. Es fácil concretar esa información que personalmente desconozco. La tiene el Estado, la supervisan las instituciones competentes, la auditan los donantes. Dudo mucho que la mayor parte de los empresarios y políticos que defienden los intereses que AIDESEP combate puedan mostrar la misma apertura y disponibilidad para el control. El Sr. Althaus demuestra muy poca seriedad periodística en sus afirmaciones.

Por lo que hace a los siempre mencionados sueldos fabulosos de los asesores de AIDESEP, o mucho han cambiado las cosas últimamente o le puedo asegurar que cualquiera de ellos cambiaría a ojos cerrados su cuenta bancaria por la del señor Althaus.

Con respecto al fondo del asunto: el Sr. Althaus habla de una supuesta estratagema subversiva orientada a generar territorios étnicos autónomos.

El editorialista se quedó en el siglo pasado al respecto del derecho internacional de los derechos humanos. Si observa textos como el Convenio 169 o la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros que no son del caso, verá que la tesis que él replica como inaceptable fue hace ya muchos años superada por el derecho internacional. Los pueblos indígenas no sólo tienen derecho a gobernar con autonomía sus territorios, eso ya era muy claro en los textos de la década del 90, sino que tienen reconocido por Naciones Unidas su derecho de libre determinación.

"En cualquier caso sí es importante aclarar que por mucho que se recurra al pataleo y le parezca inaceptable al Sr. Althaus, la libre determinación de los pueblos indígenas es irreversible y más bien lo que resta es una progresiva concreción de ese derecho en las Constituciones de cada país americano.

Por eso corre tanta prisa a determinados sectores económicos de Perú y Colombia para hacerse con los recursos y tierras indígenas antes de que ese derecho, ya establecido, se precise en su verdadero significado por sentencias de jurisdicción internacional"

Puede el editorialista consultar en los manuales qué es lo que eso significa. La libre determinación de los pueblos, que Perú ha suscrito al firmar la Declaración, supone que estos pueblos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural pudiendo disponer, libremente para el logro de sus fines de sus riquezas y recursos naturales. En este contexto la consulta previa, a la hora, por ejemplo, de declarar un lote petrolero o minero o de dictar una ley que les afecte, no es una cortesía o un trámite. Es una consecuencia obvia del derecho de libre determinación que tienen todos los pueblos y naciones del mundo sobre sus propios recursos.

En estados plurinacionales como los americanos(1) , esto no es un más que un reto a la creatividad jurídica, al diálogo entre iguales, a la modernización y puesta al día de Estados fraguados por la mentalidad colonial y que necesitan entrar con una dignidad recuperada a los nuevos tiempos. El gritar que todo esto es inaceptable tiene un rancio sabor inquisitorial y pareceres como el expresado por el Sr. Althaus están destinados a ser condenados eternamente por la historia de este país, como ya lo dijera Haya de la Torre al dirigirse a aquellos que negaran a los indígenas sus derechos.

En cualquier caso sí es importante aclarar que por mucho que se recurra al pataleo y le parezca inaceptable al Sr. Althaus, la libre determinación de los pueblos indígenas es irreversible y más bien lo que resta es una progresiva concreción de ese derecho en las Constituciones de cada país americano. Por eso corre tanta prisa a determinados sectores económicos de Perú y Colombia para hacerse con los recursos y tierras indígenas antes de que ese derecho, ya establecido, se precise en su verdadero significado por sentencias de jurisdicción internacional.

El planteamiento de que con la autonomía territorial se atenta contra la soberanía nacional o se propicia el separatismo es ya muy antiguo y las organizaciones indígenas ya lo han escuchado en infinidad de ocasiones. Pero habitualmente fue esgrimido por gobiernos militares y no por un periodista civil de un diario decente.

Salvo algunos casos que se amparan en derechos históricos especiales (como pudiera ser el caso de la Mosquitia) no he escuchado a ningún pueblo indígena americano hablar de separaciones o cosas similares. No es ese el punto. Y por supuesto que los indígenas no aspiran, como insinúa el editorialista, a que no se cumpla la ley nacional en sus territorios. Muy por el contrario, sus luchas se orientan a que los Estados cumplan las normas y los compromisos jurídicos, que las empresas se sometan a los derechos constitucionales, que las reglas del juego no sean el arreglo furtivo y la exclusión.

En diversas ocasiones, el Sr. Althaus se ha mostrado preocupado por el carácter vinculante o no de los pactos y acuerdos internacionales que defienden los derechos indígenas (y que a él tanto le sorprenden por cuanto traslucen rebeldía internacional al sistema monopólico de concentración de poder económico y político en el que tan cómodamente se maneja).

En definitiva pone en duda si deben ser de obligatorio cumplimiento, o no, compromisos que Perú ha asumido en el seno de la comunidad internacional. Es una duda que podría aducir una banda de mafiosos, no el gobierno legítimo de un país democrático. Pacta sunt servanda, los romanos ya lo sabían. Los pactos son para cumplirlos y, en el caso de la Declaración, está obligación, se precisa de manera tajante con fórmula inusual en los textos internacionales: ... los Estados promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración (artículo 42º).

Así lo ha entendido la Corte Interamericana que ya recoge la Declaración como fuente de derechos de manera reiterada en sus sentencias. Por cierto: la Declaración se alcanzó después de varias décadas de debates, no en una noche de serenata, y Perú fue, curiosamente, uno de sus impulsores más fervientes durante muchos años y hasta el propio día de su firma.

Al Sr. Althaus debe preocuparle que instituciones como la Defensoría del Pueblo o los obispos amazónicos o las diversas instancias especializadas de derechos humanos y los gremios del país o la comisión multipartidaria del Congreso de la República vean con ojos solidarios y comprensivos las pretensiones de los pueblos indígenas. ¿Es una trama? ¿Son todos contra el Sr. Althaus?

El Sr. Althaus reclama que el único problema de los decretos es que violaron el derecho a la consulta. Supongamos que fuera así, lo que dista mucho de la realidad, entonces, si las normas se han generado violando un derecho del más alto rango, deben ser derogados. Y se supera el problema. Punto, tranquilidad para todos. El poder judicial y el Tribunal Constitucional colombianos ya lo han hecho, por esa misma carencia de consulta, en repetidas ocasiones y con normas tan importantes como el régimen agrario y el forestal de aquel país.

"hace falta diálogo honesto, voluntad política democrática, comprensión intercultural, respeto a las instituciones representativas, sumisión a los compromisos internacionales sobre derechos humanos y atención a las prioridades constitucionales"

Y no son solo los famosos decretos, hay mucha legislación anterior inconsulta y perjudicial, como todas las que diseñan el nuevo régimen de titulación de tierras, las servidumbres mineras y tantos otros. Así como diversidad de actos administrativos y concesiones realmente impactantes para la vida y los bienes de los pueblos indígenas que debieran ser revisados para ajustarse a ley.

El Sr. Althaus pide un diálogo extremo y hasta las últimas consecuencias, todos lo piden. Pero, los pactos internacionales reclaman una condición al diálogo: que sea de buena fe y que se busque obtener acuerdos o el consentimiento. La Mesa de Diálogo que se instaló por Decreto Supremo Nº 002-2009-MIMDES (por supuesto de manera inconsulta) es un complot entre amigotes, no una Mesa de Diálogo orientada por la buena fe: los acuerdos ya se habían establecido antes de constituir esa Mesa con determinadas contrapartes indígenas que, por supuesto, se prestaron al consentimiento ya hace algunos lustros. No hacen falta Decretos, hace falta diálogo honesto, voluntad política democrática, comprensión intercultural, respeto a las instituciones representativas, sumisión a los compromisos internacionales sobre derechos humanos y atención a las prioridades constitucionales.

"Los problemas indígenas están originados en una historia de despojos y falta de respeto a las leyes y se mantienen hoy en base a una alianza mafiosa entre lo peor de un empresariado internacional extractivo y una maquinaria nacional corrupta de funcionarios que subordinan los intereses nacionales y que cuenta con impunidad y que, además, se la aseguran a largo plazo (con algunas inesperadas fallas del sistema como la sentencia a Fujimori)"

A pesar de lo que quiere hacer creer el Sr. Althaus, y que ha sido repetido por políticos y demás interesados, los problemas indígenas no son problemas creados por ideólogos. Algunos, como el padre Bartolomé de Las Casas, los obispos de la selva o el actual Relator de Naciones Unidas, han generado discursos posiblemente mucho más "radicales" que el que yo haya podido aportar al movimiento indígena (y que, lejos de ser clandestino, está explícito en diversos textos accesibles en el entorno universitario).

Los problemas indígenas están originados en una historia de despojos y falta de respeto a las leyes y se mantienen hoy en base a una alianza mafiosa entre lo peor de un empresariado internacional extractivo y una maquinaria nacional corrupta de funcionarios que subordinan los intereses nacionales y que cuenta con impunidad y que, además, se la aseguran a largo plazo (con algunas inesperadas fallas del sistema como la sentencia a Fujimori).

Los efectos de esta conexión delictiva son nefastos para la economía nacional, muy contrariamente a lo que se propugna; es también letal para la democracia, la transparencia y la gobernanza del país.

Pero sobre todo está siendo criminal para la supervivencia de los pueblos que formaron el Perú, hoy inmersos en un marco territorial de concesiones viciadas en donde no se les quiere otorgar otro rol que el de víctimas, al margen de los discursos y fantasías con que se trata de ocultar una realidad que, para quienes conocen la selva, se evidencia a cada momento. Una realidad que la prensa citadina oculta apretando los dientes y muchos intelectuales olvidan oprimiendo su nariz.

¿Quiere saber el Sr. Althaus lo que yo creo que enerva a los comuneros?

- El saber que mientras que la titulación de sus territorios (ocupados durante cientos de años) está obstaculizada por toda una serie de requisitos burocráticos, colonos y grandes empresarios obtienen todas las facilidades para hacerse dueños de unas tierras que ni siquiera conocen.

- El saber que, aún las tierras tituladas no cuentan con las más mínimas garantías de parte de las instituciones del Estado de tal manera que, cada día, junto con sus esposas y sus hijos, los comuneros indígenas están sometidos a tensiones, riesgos y provocaciones que les impiden emprender su desarrollo familiar con tranquilidad. Y que este permanente menosprecio de la propiedad privada es avalado e impulsado por el propio gobierno.

- El ver que mientras que las empresas extranjeras disfrutan de todas las reglas de juego necesarias para explotar las materias primas del país (incluyendo la impunidad ecológica y laboral) el Estado no ofrece la más mínima atención al desarrollo de las comunidades ni a su conocimiento sobre la biodiversidad ni a sus tecnologías ni le ofreció nunca otro apoyo que la represión, la limosna y el olvido.

- El saber cómo se dictan diariamente normas tendientes a recortar más y más sus derechos y a fortalecer el derecho de sus agresores. El escuchar del señor presidente de la República sus afecto hacia el capital extranjero y su insulto reiterado a los pueblos originarios del Perú.

- El ver cómo el Estado intenta acabar con las propias instituciones educativas de los pueblos indígenas que, como FORMABIAP, fueron diseñadas para afrontar lo que el propio Estado no hace, educar profesorado bilingüe e intercultural, a fin de que los niños y jóvenes puedan estudiar no en un idioma desconocido sino en su propio idioma.

- El ver cómo se mantiene instituciones cercanas a la esclavitud en los escenarios locales del proceso de extractivo de la madera, mientras que ministros y especialistas amigos dan alabanzas al sistema y proclaman la necesidad de seguir extrayendo lo que ya prácticamente no existe gracias a la actitud depredadora de sus socios.

- El ver cómo cientos de niños y niñas indígenas se ven obligados a abandonar sus hogares y son explotados de manera abominable y desprotegida en las zonas mineras o de "expansión del desarrollo extractivo", como Madre de Dios y Chanchamayo. El escucharle al Sr. Presidente que "las malas prácticas mineras" son cosa del pasado cuando vemos los desastres de Ananea, Inambari, Guacamayo, Carabaya, Huancabamba, o tantos otros, algunos propiciados por empresarios del entorno palaciego.

- El ver cómo después de 30 años de explotación petrolera en sus territorios, los achuar del Río Corrientes cuentan sus distritos entre los últimos de la lista de extrema pobreza del Perú y sus hijos sufren con enfermedades irreversibles y un altísimo porcentaje de plomo y otros metales en su sangre; el ver que el alimento que comían, los lugares donde se bañaban, el agua que bebían, el aire que respiraban ya no existe o se ha podrido a vista y paciencia de un Estado permisivo.

- El salir cada mañana a buscar comida a un monte o a un río que ya perdió su vitalidad y el regresar a ver a su familia enfermándose sin ninguna atención de los servicios de salud del Estado.

- El que miles de asháninkas dieran su vida por la pacificación del país mientras madereros y otros colonos azuzados por el aparato estatal invadían y usurpaban los territorios comunales que debieron abandonar para enfrentarse al terrorismo. Y que esos territorios hasta hoy no hayan podido recuperarse.

- El haber sido burlados una y mil veces en los trabajos concertados con el Estado, como el caso del Parque de Ichigkat Muja, componente sagrado del territorio awajum y lugar de extrema vulnerabilidad ecológica, que fuera acordado proteger como Parque Nacional para luego, por presión política ser recortado y entregado a empresarios mineros.

- El saber que esa frontera, para cuya defensa los awajum y wampis ofrecieron la vida de sus jóvenes durante el conflicto, estaba en esos mismos momentos siendo objeto de negociaciones con empresas mineras extranjeras, algunas vinculadas con el entorno castrense ecuatoriano y ver cómo hoy se va a instalar minería a cielo abierto allí donde están todas las nacientes de sus ríos.

- El ver cómo se silencia con el mayor celo la realidad de las comunidades indígenas amazónicas y andinas y cómo se confunde diariamente a la opinión pública a través de medios de comunicación bajo control de un círculo muy pequeño de la élite económica nacional; el observar cómo son insultados sus dirigentes y sus políticos; el sentir que para el país no son más que un recurso folklórico y para el gobierno el más molestoso obstáculo para el libre juego del despojo de las riquezas nacionales.

- El ver cómo se empobrecen en sus propias tierras y cómo se les acusa de empobrecerse y cómo se les aconseja salir de la pobreza practicando un poco más de lo mismo que les empobrece.

Podría seguir infinitamente porque he vivido a diario estas injusticias durante 39 años de mi vida. Lo que pasa a los pueblos indígenas es que ya no pueden más. Que se les ha cercado y que saben que no pueden sobrevivir como pueblos en las actuales circunstancias. Sienten que después de 500 años de resistir agresiones, el actual gobierno se ha empeñado en escribir el capítulo final a la Conquista y se rebelan por consideración a sus abuelos y a sus hijos.

Se dice que no quieren el desarrollo. Yo trabajé en las comunidades del Cenepa y Marañón durante 16 años, y allí se había logrado un desarrollo muy propicio, a pesar de que el Estado no tenía en aquel entonces la más mínima presencia. La Central del Cenepa contaba con un sistema de bazares bien organizado, vendía regularmente cacao, artesanía y otros productos agrícolas, molía y distribuía piensos, promovía gallineros, piscigranjas, había logrado un cierto desarrollo de la salud en base a servicios propios y capacitaba a sus sanitarios y laboratoristas, promocionaba talleres de costura y artesanía y vendía sus productos, realizaba capacitación técnica en muchos aspectos, habían incursionado en empresas tan modernas como el Serpentario o un incipiente tratamiento del oro extraído artesanalmente.

El gobierno del señor Alan García acabó con todo eso hundiendo en la hiperinflación los pequeños negocios que habían surgido. Como ocurrió con tantos a los que hoy el gobierno califica (¿o acusa?) de pobres y "apoya" con las limosnas humillantes de programas como Juntos o Crecer.

Y ahora este mismo Presidente, les acusa de perros del hortelano. Eso es lo que a mi juicio les enerva. Y a la ciudadanía debiera enervarle también.

En estos últimos días la impotencia, la rabia y la exclusión han llevado a los dirigentes de AIDESEP a expresar su hartazgo con medidas y proclamas que a todos nos han sumido en preocupación. No es otro cosa que furia ante el menosprecio. En términos prácticos significa muy poco más que eso.

Mucho más preocupante, y posiblemente mucho más amenazante en términos prácticos, es la nueva provocación del Sr. Presidente. En su expresión "las tierras de la Amazonía son de ustedes, son de todos los peruanos" hay un llamado explícito al Far-West, a la limpieza étnica, a la invasión. Porque no habló metafóricamente. Si así fuera, hubiera continuado diciendo que, en ese mismo sentido, son de todos los peruanos las fincas de Ica, los palmerales de Cainarachi, las haciendas azucareras, los terrenos del club de Golf o los solares y patios de cada vecino de Lima. Pero no dijo así, dijo "las tierras amazónicas", buena parte de ellas propiedad privada o posesión legítima de las comunidades y pueblos indígenas. Lo que dijo es que una es la propiedad de los ciudadanos nacionales y otra cosa es la propiedad de los indígenas: esa es de todos. Es el retorno del General Custer. Una proclama tan imprudente e irresponsable como esta es un verdadero llamado al genocidio.

Ojalá la ciudadanía se de cuenta de ello.

En fin Sr. Althaus, no son los pueblos indígenas los que violan la soberanía nacional ni nunca lo pretendieron. Sí la violan aquellos que negocian los recursos mineros fronterizos, los que generan "los faenones" petroleros, los que negocian por debajo de las mesas la vida de los pueblos y la salud del ambiente, los que traicionan a sus ciudadanos originarios vendiéndoles dentro de lotes petroleros sin la más mínima consideración por su vida y su salud.

Si el Sr. Althaus, como dice, está dispuesto a "desnudar la verdadera naturaleza de ese movimiento" empiece por investigar los negociados del chuponeo telefónico y los entretelones de cada concesión minera o petrolera en este país, los nombres y las firmas detrás de cada habilitador forestal ilegal, las cesiones de tierras de San Martín a los grupos bancarios, las concesiones mineras fronterizas del Cenepa, .... Hay mucho por descubrir se lo aseguro. Y ahí obtendrá una explicación, mucho más sencilla que la que usted propone, de la intriga internacional que subyace a esta problemática.

Termino diciendo que estuve pensando en reaccionar judicialmente frente a las difamaciones del editorialista del Comercio, pero creo que ser difamado es un asunto más serio.

El que se ponga mi nombre al lado de los indígenas es normal, eso ha sido mi vida y no me queda ya mucho para cambiarla. Siempre me enorgullecerá el ubicarme de ese lado.

Pero sí quiero pedir disculpas a las organizaciones indígenas por la insolencia del Sr. Althaus de despojarles a ustedes de su protagonismo. Saben que siempre trabajé en una segunda fila y así me gustaría poder seguir colaborando.

Ocurre que los hay que todavía dudan de que ustedes tengan alma, de que piensen por sí mismos y de que no haya una mano negra que mueve sus inocentes designios. Ellos saben de eso: si no, ahí están los otros indígenas, los "indígenas buenos" que ofrecen al Estado sus servicios para doblegar a sus paisanos, como ha ocurrido desde siempre, por desgracia, en toda la historia de la conquista del Perú.

Notas:

(1) ¡Sí, ya veo al Sr. Althaus, retorcerse!: el derecho internacional me permite decir que los awajum o los asháninkas son una nación, y en caso de dudas lea el Artículo 9º de la Declaración.

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* Pedro García-Hierro es abogado por la Universidad Complutense de Madrid y la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha trabajado durante los últimos 35 años con diversas organizaciones indígenas tanto peruanas como internacionales en temas referidos a los derechos colectivos de los pueblos indígenas y el impulso de reformas democráticas interculturales.

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Comentarios

No me es posible expresar con palabra, al menos por ahora, el imapcto que me ha causado leer los comentarios de Pedro GarcÃa, que más que la respuesta a un periodista de opiniones sesgadas, es una reflexión veraz y cruda sobre lo que se vive en los últimos años en el paÃs. Mi más sincera felicitación a Pedro GarcÃa por su análisis y mi apoyo solidario.

qué orgullo (del bueno, del sano, del que no busca que hablen de ti, sino de lo que haces sin mencionarte)que tu nombre sea asociado a los pueblos indÃgenas (a los que perteneces).

y qué orgullo (y qué miedo) estar en el punto de mira del tal althaus.

y qué orgullo (el mÃo) de conocerte

La respuesta de Pedro GarcÃa al conocido defensor de las multinacionales es una reflexión de años de trabajo junto a los pueblos indÃgenas que siempre fueron marginados y a los cuales se intenta desaparecer para vender las riquezas de la amazonÃa. Es una respuesta clara y recoge lo que muchos opinamos y sentimos. Nuestra solidaridad con Pedro

Pedro no le de importancia a althaus es un pobre imbecil que comienza a divagar...

Indios amazonicos, vamos adelante carajo¡ no vamos a dar ni un paso atraz asi nos metn balas. Estamos reclamando lo justo, y el estado no respeta la amazonia. Basta de saqueaos a la amazonia. Defendamos el futuro de nuestras familias. El Estado solo sirve para explotar nuestras riquezas y nos dejan en la miseria. No hay desarrollo para nosostros. Hoy en dia Brack se llena la boca diciendo de conservacion, la conservacion es gracias a los Pueblos Indigenas. Alan Garcia nos ofende al decIr que la amazonia es de todos los peruanos, salvejes inhumanos explotadores. Vivimos contaminados. La amazonia es de los indios, existimos antes que el Estado explotador y discriminador. rECONOZCAN QUE SOLO EXPLOTAN LA RIQUEZA SIN RESPETAR NUESTRAS VIDAS. El Peru y sus riquezas es de un grupo de millonarios explotadores, mientras nuestras familias mueren y sufren las consecuencias devastadores de la explotacion irracional. ADELANTE AIDESEP, NUNCA NOS PONDREMOS DE RODILLAS, DEFENDAMOS LA VIDA DE NUESTRAS FAMILIAS Y NUESTRAS GENERACIONES VENIDERAS. NO HAY TEMOR, MORIREMOS DEFENDIENDO NUESTROS BOSQUES QUE SON LA UNICA FUENTE DE NUESTRA SUBSISTENCIA.QUE EL GOBIERNO NOS META BALA DEFENDEREMOS NUESTROS TERRITORIOS GRITANDO LIBERTAD.....VIVA LOS INDIOS AMAZONICOS

Muy buena respuesta Perico, una explicacion de catedra que no se necesita ser abagodo para entender la problematica indÃgena. Estoy seguro que el sr. Althaus debe estar retorciendose al enterarse que la libre determinación de los pueblos indÃgenas ya es un derecho internacional aprobado por las Naciones Unidas. Ahora tendra que hacer su replica orientando su reflexion hacia cómo el Estado Peruano debe implementar la Declación de la ONU. Va mi sincera felicitación y solidaridad.

Me une a las felicitaciones a Pedro por su contundente defensa no solamente de su propia vida y actividades dedicadas al apoyar a los pueblos indÃgenas de la AmazonÃa sino de los derechos de los pueblos. La presentación y explicación de lo que algunos llaman "la agenda indÃgena" es ejemplar y didáctica y merece la más amplia difusión. ¡Felicitaciones y en buena hora!

Excelente réplica! Ese malestar que siente el señor Althaus es un buen indicio: "ladran luego cabalgamos".

mis felicteaciones para mi gran amigo perico, la respuesta que estas dando a este personaje ignorante es una leccion muy bien aprendidas para la gente ignorante.

animo a los indios amazonicos peruanos, defiendan sus derechos y sus territorios, la lucha es de nosotros.

ingena amazonica de colombia

Cuando se trata de Althaus, recomiendo no hacerle caso. Este señor se ha puesto a la altura de periodistas como Chichi Valenzuela que cuando no encuentran dudas razonables que apoyen su paranoia neoliberal, recurren a ficticias intrigas internacionales y buscan fantasmas por todos lados, lo cual dice mucho de su fundamentalismo ideológico o, por qué no decirlo, de su oportunismo mediático.

En su caso, señor GarcÃa, creo que ha hecho bien en responder a las difamaciones de Althaus. Gracias por ponerlo en su sitio.

PD: En este link http://mermeladag.blogspot.com/2007/08/la-revolucin-capitalista-en-el-pe... pueden encontrar un video sobre el libro de Althaus "La Revolución Capitalista", comentado por el maestro Julio Cotler.

Jallalla Jilata yatichiri Pedro GarcÃa,

Cada una de la palabras, frases y oraciones escritas por el Dr. Pedro, creo que expresa el sentimiento de quienes somos o de quienes se sienten originarios e indÃgenas. Somos conscientes de que tenemos limitaciones para expresarnos en la lengua de los q'aras; pero através de personas como "pedro" es posible mostrar la humanidad que los originarios siempre defendimos, defendemos y defendemos "la vida" para un "suma qamaña" (buen vivir - en aimara) no solo de los humanos sino de todas las especies o elementos visibles e invisibles con quienes convivimos en esta planeta y en el cosmos.

Felicitaciones al Dr. Pedro por su reflexión.

Willlka.

Qué alivio, Perico, que contestaste a este cavernácula Althaus en la forma muy oportuno, extensivo y como le merece. Hace semanas casi todos los dÃas estoy sufriendo los prejuiciosos ataques de este señor “antropólogo†en la Hora N de Canal N. El ha hecho el desprecio para los indÃgenas y el paro amazónico a su tema preferido y nunca le ocurre tratar sobre los verdaderamente responsables del paro que son el Gobierno de Alan GarcÃa con sus amigos empresarios extractivistas y el lento Congreso. El invita en la mayorÃa a gente para entrevistar que más o menos están de su opinión y cuando alguien como Hernán Coronado del CAAAP le dice las verdades mencionando las leyes violados rápidamente corta la entrevista.

Es sorprendente que el Canal N que en los primeros años de su existencia ha bastante contribuido a la democratización del paÃs ahora como único programa polÃtico mantiene un periodista cavernácula que no sólo en el tema indÃgena muestra permanente sus prejuicios y en sus entrevistas habla más que los invitados dejando saber sus neoliberales opiniones.

Bueno, Perico, felicitaciones y un abrazo muy solidario.

Althaus no representa a nadie, sólo a si mismo, dado el amplio autobombo generado en ese medio"decente", que no es tal, dados los negociados conocidos en los que se involucra. Creo que Pedro Garcia con justo derecho debe procurar tener un espacio en ese medio para decirle a ese publico que ve canal n -que no es muy masivo que digamos- las cosas como son, haciendo uso legitimo de su derecho de replica. Mis saludos solidarios y mi gratitud a Pedro por todo lo avanzado con los indigenas peruanos. E.S.

Me pregunto, ¿Cómo se sentirÃa el Sr. de Althaus si un dÃa pusieran un pozo petrolero al lado de su casa en La Rinconada?

ImagÃnense todos esos enormes jardines de lujo manchados de petróleo, y esas fuentes de agua volviéndose negras al mezclarse con agua salina llena de metales pesados que saldrÃa a 90º desde el pozo petrolero.

Pobre señor de Althaus al tener que ducharse con esta agua tóxica. Me pregunto si seguirÃa tan "neoliberal" si él y sus hijos tuvieran que almorzar peces contaminados con cadmio, plomo, mercurio, etc. DÃa a dÃa sin otra cosa que comer.

¿Y si sus hijos tuvieran altos contenidos de dichos metales en la sangre? ya no podrÃan ser los profesionales que él supongo querrá. Qué pena, tal vez ya no podrÃan entender el libro que su papi escribió en defensa RADICAL de la inversión extranjera.

No puedo imginar la paz de La Rinconada perturbada por explosiones de la exploración petrolera ni por los helicópteros ni por la presencia repentina de cuadrillas de trabajadores.

Lamentablemente es el costo del "progreso" señor de Althaus asà que tendrÃa que aguantarse los prostÃbulos en su vecindario y el acoso sexual sus vecinas y familiares.

A esas alturas, si es que tuviera usted dignidad y valor, ya deberÃa estar pensando en protestar, pero... ¿qué tal si si se topara con un gobierno que le diera la espalda y en vez de defenderlo fomentara más pozos petroleros en La Rinconada?

Ya lo imagino cogiendo su lanza y pintándose la cara con achiote, aunque dudo que tenga el valor de hacerlo.

Mientras usted lee esto desde su casita, miles de jóvenes se están jugando la vida por el futuro de sus madres, esposas e hijos. ¿No le parece injusto?

He visto trabajando a Perico, sin eludir ni una sóla vez el riesgo. Su opinión es fruto del conocimiento y la experiencia, de la entrega sin esperar nada a cambio pero sobre todo de que es un ideólogo cuántico, siempre lo ha sido, observa y modifica al observar, trabaja y se implica hasta el punto de haber tenido en riesgo su vida y a más de una con las carnes abiertas. Esa una, tiene el lujo de ser su hermana y me vine de Perú, después de dos meses de entornos amazónicos con Perico que me han cambiado la vida. Te quiero Hermano, dime ¿que puedo hacer desde donde estoy?. Como puede ayudar mientras tú cambias la realidad a mejor, mientras sigues peleando en busca de entendimientos más exteligentes.

Solamente para expresarle mi solidaridad ante la arremetida de los intrumentos que utiliza la derecha para confundir a la opinión pública.

Tal como usted manifiesta, hay desesperación en los que siempre controlaron elpoder en nuestra patria ante el despertar de los pueblos que por muchÃsmos años estuvieron silenciados. También seguirán espforzándose por silenciarnos, pero los tiempos cambiaron, ya no son los mismos tiempos, tampoco somos los mismos de siempre.

Un fuerte abrazo y a seguir caminando.

Genaro

Mi afecto y solidaridad con Perico, de cuyo trabajo dedicado y desinteresado he sido testigo, con respeto y admiración.

No tengo la suerte de conocer a Perico personalmente, pero por Nadia Stoynic y por la respuesta a Althaus puedo percibir que se trata de un experto en la defensa de los derechos de los pueblos indÃgenas, de la amazonÃa y un verdadero defensor de la riqueza natural de nuestro paÃs.
Otros lo pregonan y son los primeros en violar las leyes de la naturaleza.
¡Felicitaciones!

Contundente respuesta frente a los enquistados prejuicios y la intolerancia tradiconal de los que se autoprevilegian con el "poder nacional". El movimiento indigena no es el capricho de un grupo de dirigentes amazonicos, es la expresion como bien a dicho P. Garcia del hartazgo ante un proceso historico atropellante. Lamentablemente no se quiere que el común de los peruanos sepamos esto y el problema sigue tapandose con consignas fundamentalistas y prejuicios racistas.

!Yo tambien soy su hermano¡.Hoy en una comida en España me hablaban de que "este es el modelo que hay( se referÃan al capitalismo y la democarcia) y es el único que funciona" y me explicaron que el modelo de funcionamiento europeo era al que se referÃan. No pude evitar recordarles que ese modelo incluye tanto a Manhattan como a Ruanda. Los que vivimos en el lado bueno del modelo no solemos ver la otra parte que va en el lote. ...Y luego están los perros que siempre se sacan a atemorizar en los momentos oportunos. Algo han de hacer para ganarse el hueso que roen. Un besazo.

Solo una cosa buena tiene el artÃculo del sr. Althaus, y es que reconoce que existen los indÃgenas. vergúenza deberÃa darle cusetionar a Perico GarcÃa Hierro, que hace 35 años ya peleaba porque en el Perú se reconociera la concidión de "personas" a los indÃgenas a los que ahora Althaus cuestiona su derecho a su propia tierra. Yo también soy periodista en una tierra dominada por las multinacionales que pretenden considerar "radicalismo" la defensa de la propia tierra, del propio medio ambiente, del propio derecho a la vida.
Pedro GarcÃa Hierro da toda una lección sobre la realidad de unas comunidades que para millones de personas son un sÃmbolo de dignidad. Con él y con quienes trata de ayudar muy por encima de su salud, su seguridad y sus propia vida, tenemos una deuda que nunca sabremos como pagar porque en cualquier lugar del mundo donde estemos, siempre habremos de sentirnos culpables por no haber hecho algo más tangible para cambiar tal estado de cosas.
No hay radicalismo indÃgena en los planteamientos de Pedro. Hay eterna indignación porque aún haya quienes no estén dispuestos a cambiar un estado de cosas que beneficia a una minorÃa que en Perú o en Irak es la misma y persigue solo el lucro en detrimento de la dignidad, el pan y el futuro de millones de seres humanos a los que niegan su derecho a vivir dignamente del fruto de su propio esfuerzo.

Quien dice que Alan Garcia no se interesa por las generaciones futura, si con estos decretos busca asegurar a sus desendientes hasta sus bisnietos. Que intereses tendra Althaus, que era un defensor acerrimo del TLC. Lo que es mas bien gracioso es como se sigue sosteniendo los mismos anacronicos argumentos para pisotear a los pueblos amazonicos, en benefico de una supuesta sociedad nacional. Se pone como modelo Camisea, como un ejemplo claro de un anexplotación limpia, pero han habido 7 rupturas de los tubos de gas, han disminuido rotundamente los peces en el Urubamba, los animales han sido auyentados por el ruido de los continuos helicopteros que entran diariamente. Y ade,as en virtud a ese beneficio nacional, casi la mayoria del gas ya ha sido vendido, ante la crisis energenica que tanto dice que estamos.

Creo que deberÃan publicar esto también en EL Comercio,en Opinion, asà todos los peruanos estarÃamos mejor informados y comprender mejor lo que está pasando.

Aca , no menciona nada sobre el degollamiento d elos policias por parte de los INocentes nativos.Ni sobre que punto de la ley requisito ecologico exigido para el TLC con EEUU sea contra derechos d e indigenas.Gracias.

Perico, al igual que Malena y Javier no soy tu hermano pero te quiero como tal, a pesar del tiempo que hace que no te veo, sigues siendo un referente en mi vida al igual que tus hermanos,Siempre has defendido tus ideales de forma tan desinteresada, que ni tu vida cuenta, por lo que te encomiendo a que no te ridas ante la injusticia y sigas luchando y quiero que sepas que desde España siempre tendras nuestro apoyo y estaras en nuestros corazones.
Un fuerte abrazo

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