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Perú: La irracional batalla a la hoja de coca, por Guillermo Giacosa

Estudios científicos de la Universidad de Harvard ("Nutricional value of Coca ". Duke JA, Aulik D, Plowman T.) advierten que la hoja de coca tiene un valor nutritivo superior a la kiwicha, la quinua, el trigo, el maíz, etc. Posee más calcio que la leche, tanto fósforo como el pescado y más hierro que la espinaca.

Además para crecer no necesita tierras especiales, requiere menos agua, da tres o cuatro cosechas al año, su hoja es perenne y su arbusto permanece productivo casi indefinidamente. La cocaína que contiene es parte de otros catorce alcaloides que pueden ser útiles en medicina e investigación científica. Su uso como "droga" se invalida en el proceso de elaboración de otros productos.

Más allá del papel que juega en la cultura andina investigaciones recientes indican, como parece saberlo muy bien el presidente Evo Morales, que una adecuada utilización de este producto permitiría combatir la desnutrición en los países andinos y podría convertirse en un valioso producto de exportación destinado a la industria farmacéutica.

Se podría abastecer parte del mercado mundial con ecgonina, atropina, benzoína, pectina, globulina, inulina, reserpina, etc., que son algunos de los alcaloides que contiene.

La Convención Única de Estupefacientes de 1961 de la ONU prohibió estúpidamente, no la cocaína, sino la hoja de coca (es como si se prohibieran la caña de azúcar, las uvas, las papas o la cebada, para evitar el alcoholismo por ron, vino, vodka o cerveza). En la práctica, no se puede comercializar mundialmente la hoja de coca para ningún uso industrial -fuera del farmacéutico-, que no sea vendérselas "reguladamente" a la transnacional que produce la gaseosa más popular del planeta.

Sustituir la coca como se ha intentado varias veces sin demasiado éxito significa introducir cultivos que tienen menor valor nutritivo, demandan más agua y son siempre más exigentes en cuanto a la tierra.

Por el momento su industrialización no parece rentable si se la compara con los precios que están dispuestos a pagar los narcotraficantes y es en ese campo, y no en el combate irracional en el que hay que dar la batalla para torcer el brazo de los productores y comercializadores de cocaína.

Para que esto ocurra el primer paso es derrumbar el estigma que se ha impreso sobre la coca y evaluar adecuadamente todas las potencialidades industriales que puede ofrecer.

Hay quienes creen que un esfuerzo concertado del Estado y la empresa privada podría demostrar acabadamente la capacidad de esta hoja para acabar con la desnutrición en el mundo andino y este hecho permitiría derribar, con razones demoledoras, el estigma creado por la Convención de la ONU.

Saber que en América Latina el número de personas desnutridas es de 130 millones, es un argumento más que sólido para darle una dimensión industrial a un insumo que abunda en la región y posee todas las virtudes necesarias para combatir esta desnutrición al más bajo costo.

Sabiendo científicamente, además, que "La coca supera a las 52 especies vegetales que alimentan América Latina en valor nutricional (Duke et al 1975, Bedford y Wilson 1981., Kantak 1991, Idrobo 1997) y que la ingestión de 100 gramos de hojas de coca supera la dieta diaria de calcio, hierro, fósforo, vitamina A, vitamina B2 y vitamina E recomendada por la OMS para una persona."

Fuente: Informalísimo.com periodismo informativo

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Comentarios

saludos amigos, una vez más Guiacosa, pone el disparo en el bull, la coca solo para los agenos es una planta "Maldita", para los peruanos que sabemos algo de nuestra patria, es la Hoja sagrada, si los medios de comunicacion tuvieran un poco más de apertura, entenderian que esta planta sobrevivio y sobrevira a pesar de todo, porque es parte de nuestro origen

Las actitudes y posiciones acerca de la hoja de coca y sus propiedades nutritivas y medicinales, asà como contra su uso cultural y ritual, tienen como causa común la ignorancia, el prejuicio y la alienación.
Guillermo Giacosa, con solo el "requisito de no estar embrutecido por el prejuicio", como decÃa José MarÃa Arguedas, ha leÃdo, entendido, valorado y ahora defiende a la hoja de coca del afán de exterminio. Gracias, por esta lección.

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