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Jura la primera ministra italiana. Entre disparos

Imagen: Tg3

Por Gisella Evangelisti*

30 de abril, 2013.- Después de ocho extenuantes semanas de negociaciones, rechazos, traiciones cruzadas, chantajes, el 27 de abril ha nacido entre disparos el último gobierno de la República italiana, nombrado por el Primer Ministro Gianni Letta, del Partido Democrático (centroizquierda), que ganó por un soplo, en las últimas elecciones, al partido derechista de Berlusconi (PDL-Pueblo de la Libertad).

El PDL perdió más de seis millones de electores respecto a las anteriores elecciones del 2008, pero ahora logró colocar como vice Primer Ministro a Angelino Alfano, el delfín de Berlusconi, el mismo que hace años trató de borrar todos sus juicios por fraude y abusos varios con una ley que fue considerada ilegitima.

Se entenderá por eso como esta alianza entre los dos partidos, rivales por ideologías y prácticas, venga definida “un abrazo mortal”, por muchos de los italianos que votaron por un cambio profundo del sistema político (aproximadamente el 60% del electorado) y que ahora se sienten traicionados. Pero es la única posible, según el Presidente de la República Giorgio Napolitano, reelegido a sus 87 años, después que el otro ganador de las elecciones, el Movimiento 5 Estrellas de Grillo, con el purismo diamantino de quien nunca se ha mojado los pies en el pantano político, no accedió a gobernar con el PD, considerándolo parte del “sistema podrido” de los partidos.

Cécile Kyenge

Los disparos que saludaban el flamante gobierno venían de la pistola cargada de balas y de ira de Luigi Preiti, un hombre de 49 años, desesperado por haber perdido su trabajo en la construcción, los ahorros en el videopoker, la mujer que se hartó de este vicio, y el hijo de 10 años del que tuvo que separarse para regresar a vivir donde sus padres en el sur de Italia, en una ruina existencial que lo llevó al propósito de suicidarse. No antes de disparar a algún político, para hacer una acción efectista, y conseguir que pusieran atención al malestar profundo que atraviesa Italia. “Nunca ha sido violento”, precisa su ex mujer. Sin embargo sus disparos frente al palacio del gobierno no alcanzaron los políticos, (muchos de los cuales probablemente seguirán distraídos), sino a dos carabineros que lo resguardaban. Preiti y su familia ahora piden disculpa a toda Italia.

Laura Boldrini, recién nombrada Presidente del Parlamento, declaró que es hora que los políticos dejen las polémicas y se pongan a trabajar para dar respuestas a los problemas del país, golpeado primero por el despilfarro público y después por una cura de “austeridad” matacaballos. Se está desmoronando por falta de créditos (o por intereses del 10%) el tejido económico de las pequeñas empresas que constituían su fortaleza económica, aumentan las familias que no llegan a fin de mes, dos millones de personas no tienen como pagar el ticket (la contribución para los servicios sanitarios), y empeora la (otrora) buena calidad del sistema educativo. En un libro recién publicado de Roberto Ippolito, “Ignorantes”, se evidencia la regresión del saber en el país, después de veinte años de política berlusconiana, que se ha ensañado contra la escuela pública. Moralización del sistema político, reforma del sistema electoral y fiscal, impulso al empleo, son unas de las prioridades que deberán enfrentar el parlamento y el gobierno, con sus 21 ministros recién elegidos, de los cuales 7 son mujeres.

Alleluya. Por fin una buena noticia, comentarán nuestra lectoras y lectores. Las mujeres son ahora el 36% de los miembros del parlamento, donde la edad media es de 45 años. Entre las 7 nuevas ministras, 5 tienen una competencia y trayectoria admirables. La responsable de la cartera de Instrucción y Universidad es Maria Chiara Carrozza, una física experta en bioingeniería y bio robótica, y ex rectora de una Escuela de doctorado de altísimo nivel, la Sant’Anna de Pisa, abierta a la innovación y a los derechos humanos. Maria Chiara Carrozza ha trabajado en la agencia espacial europea y en el CERN de Ginebra, y ha vivido también en Japón. De ella esperamos que la alicaída investigación científica recobre su importancia y la meritocracia se afirme sobre el clientelismo.

Emma Bonino, leader radical, ex Comisaria Europea, ahora en la cartera de Exteriores, aspira a una reforma de la Unión Europea, para que sea más cercana a la gente que a los bancos. Es conocida por sus campañas para los derechos humanos y los de la Mujer, dato importante en un país donde hay un repunte de feminicidio. Soltera, curiosa y competente, habla siete idiomas, y es la única política que conoce el árabe, habiendo vivido en el Cairo e interesándose a los problemas del Medio Oriente.

Anna Maria Cancellieri, ex ministra de Interior y ahora Ministra de Justicia, apreciada en todas las ciudades donde ha trabajado como “prefetto” (representante del Estado en la provincia), desarrolla una lucha silenciosa contra la mafia. Ha llegado a la ceremonia de juramento con sus nietas.

Una rubia campeona de canoa multipremiada en 8 olimpiadas, Josefa Idem, de origen alemán y casada con su entrenador italiano, asume con entusiasmo la cartera de Deporte. En su familia, afirma practicar el “juego de equipo” con su marido, en el cuidado de los hijos y en las tareas del hogar. “Una mujer que trabaja, igual que el hombre, no debe sentirse en culpa por no poder dedicar todo el tiempo que querría a sus hijos”, agrega, “sino debe organizarse de tal manera, con el marido y los demás familiares, para que los hijos tengan toda la atención que se merecen, y la pareja se realice en todos los aspectos de la vida”.

"Pero la verdadera novedad del momento es la consigna de la cartera de Integración a una oftalmóloga nacida en Congo y nacionalizada italiana, Cécile Kyenge, primera ministra de color en la historia italiana, símbolo de un país que va perfilándose como multicultural, con sus 5 millones de inmigrantes, (la mitad de los cuales con trabajo), en una población de 60 millones de personas"

Pero la verdadera novedad del momento es la consigna de la cartera de Integración a una oftalmóloga nacida en Congo y nacionalizada italiana, Cécile Kyenge, primera ministra de color en la historia italiana, símbolo de un país que va perfilándose como multicultural, con sus 5 millones de inmigrantes, (la mitad de los cuales con trabajo), en una población de 60 millones de personas. Afirma que dará impulso a la ley de ciudadanía para los hijos de los inmigrantes, que según la actual ley podrán obtenerla solo a los 18 años, después de un engorroso papeleo. Más de un cuarto de los detenidos en las cárceles son extranjeros, (aproximadamente 25 mil personas), aumentados después de la aprobación de la ley Bossi-Fini, que introdujo el reato de clandestinidad .

La de Cécile Kyenge es una nominación “de ruptura”, en un momento en que la crisis acentúa la sensación de desconfianza, sino de abierto racismo, de muchos italianos hacia los inmigrantes. No hay el mismo rechazo, sin embargo, hacia los empresarios italianos que trasladan la producción a Rumania o Bangla Desh, para aprovechar los bajísimos salarios, o hacia los varones itálicos que disfrutan de los servicios sexuales de prostitutas senegaleses o polacas, sin preguntarse si son esclavas sexuales. Y no olvidemos que los italo-americanos son 11, 7 millones en EE.UU.

“Hay que recuperar decencia, sobriedad, espíritu de servicio”, ha declarado en su discurso inaugural el primer ministro Gianni Letta, después de los años oscuros del berlusconismo que han bajado la imagen de la política italiana a un teatrín de marionetas.

Esta Italia más sobria y honesta puede dar espacio a Cécile Kyenge, una mujer de piel oscura y claras intenciones, a quien toca la enorme tarea de abrir más puentes entre política y sociedad civil, y facilitar la comprensión entre ciudadanos y ciudadanas de diferentes orígenes. Le damos, a ella y a sus colegas que honran ética y profesionalidad, una cálida bienvenida.

*Gisella Evangelisti es escritora y antropóloga italiana. Nació en Cerdeña, Italia, estudió letras en Pisa, antropología en Lima y mediación de conflictos en Barcelona. Trabajó veinte años en la Cooperación Internacional en el Perú, como representante de oenegés italianas y consultora del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, en inglés) en países latinoamericanos. Es autora de la novela “Mariposas Rojas”.

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