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Perú: Entre la memoria y el olvido. Batallas por el Museo de la Memoria

wari_zarate_detalle Detalle de cuadro de Wari Zárate

Por Jorge Agurto

La decisión del gobierno de rechazar una donación de dos millones de dólares para crear y mantener durante diez años un Museo de la Memoria en el Perú viene recibiendo un amplio rechazo de diversos sectores ciudadanos y revela su falta de idoneidad para conducir al país de acuerdo a los intereses de Estado.

Una muestra del rechazo es un comunicado público suscrito por más de mil ciudadanos, que van desde connotados escritores pro liberales como Mario Vargas Llosa hasta teólogos como el Padre Gustavo Gutiérrez, pasando por artistas como Claudia Llosa (directora de la Teta Asustada) y connotados intelectuales, escritores y periodistas independientes, de centro, derecha e izquierda.

El comunicado que ha sido firmado no solo por "izquierdistas", "caviares" o supuestos "resentidos sociales" viene recibiendo miles de adhesiones de ciudadanos de a pie, y es solo una de las diversas expresiones -ya sea por medio de artículos o declaraciones- de personas e instituciones que exigen un cambio inmediato de actitud en el gobierno.

La argucia que esgrimen los voceros del gobierno aduciendo que "la memoria está sesgada" no resiste el menor análisis. El informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) es muy claro en denunciar tanto la responsabilidad de Sendero Luminoso como de sectores de las Fuerzas Armadas en el mayor episodio de violencia que asoló al país en la etapa republicana. Ambas partes cometieron crímenes de lesa humanidad.

Pero lo que más preocupa en la actitud del gobierno es que parece ignorar que las causas estructurales que ocasionaron la violencia política se encuentran intactas y se siguen reproduciendo, más aún con actitudes indolentes como la que motiva este comentario.

"Promover el olvido" como lo intenta el Presidente Alan García, el Vicepresidente Luis Giampetri y su Ministro de Defensa Ántero Flores-Araoz no ayuda en nada a enfrentar un problema latente y real como es la injusticia y la desigualdad social en el Perú.

La actitud de echar tierra a la memoria revela el mezquino interés de personajes claves del actual gobierno por ocultar cuentas y procesos políticos y judiciales aún pendientes, por que los crímenes de lesa humanidad no prescriben, y estas cuentas pendientes alcanzan al propio Jefe de Estado y su Vicepresidente.

En consecuencia el rechazo a la memoria histórica responde a una mirada y un interés muy particular de determinados funcionarios antes que a un interés nacional y de Estado.

Es importante recordar que la CVR culminó su informe recomendando la necesidad de un Plan Integral de Reparación. Al respecto señala:

"La puesta en practica de este Plan es un acto de justicia absolutamente necesario para con quienes padecieron los mayores agravios durante las dos décadas de violencia que vivió el Perú. Constituye además un mecanismo indispensable para la consecución de la reconciliación del país" .

Los programas del Plan Integral de Reparaciones se organizan en seis programas complementarios y no excluyentes a saber, entre los cuales se halla también el Programa de Reparaciones Simbólicas. La CVR señala al respecto:

"La CVR propone que se desarrollen ciertas acciones de contenido simbólico que conformen un conjunto de rituales cívicos que, de un lado, apunten a la refundación del pacto social y, del otro, busquen establecer hitos representativos de la voluntad del Estado y de la sociedad de que no se repitan hechos de violencia y violación de derechos humanos como los ocurridos entre 1980 y 2000.

El objetivo de las reparaciones simbólicas es contribuir a restaurar el lazo social quebrado por la violencia entre el Estado y las personas, y entre las personas mismas, a través del reconocimiento público del daño que les infligió la acción de los grupos subversivos y la acción u omisión del Estado, en la búsqueda de favorecer la reconciliación nacional y el fortalecimiento de un sentimiento de solidaridad del conjunto de la sociedad peruana hacia las victimas." (Hatun Willakuy, Versión abreviada del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación - Perú, página. 419)

Precisamente, el Museo de la Memoria responde a esa necesidad tan importante formulada por la CVR luego de escuchar miles de testimonios y expedientes sobre cruentas agresiones a las poblaciones indígenas, que fueron precisamente las más afectadas por la violencia que las colocó en medio de dos fuegos.

En este, como en muchos otros temas de gobierno, se nos muestra de manera clara cómo el gobierno del partido aprista se ha distanciado no solo del interés y sentir ciudadano más amplio y común, sino que además está perdiendo la ecuanimidad y la solvencia moral para gobernar con legitimidad el país.

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wari_ayataki1 Cuadro del artista quechua Wari Zárate: Muestra Aya Taki en Blanco y Negro

Comunicado sobre rechazo de apoyo alemán a la construcción y mantenimiento del Museo de la Memoria

1. Entre los años 1980 y 2000, el Perú sufrió un intenso periodo de violencia armada iniciado por la organización terrorista conocida como Sendero Luminoso. En ese proceso, la subversión cometió masivas violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la humanidad, acarreando con ello que el propio Estado cometiera a su turno reiteradas violaciones de los derechos humanos.

2. A partir de la investigación realizada por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003), se ha hecho evidente que la única forma de lograr una reconciliación justa y de espíritu democrático es cumplir los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y las reparaciones. Elemento indispensable de ello es una amplia conmemoración de los hechos y una reflexión honesta sobre el pasado.

3. Como parte de esa necesaria conmemoración y también como motivación para un diálogo reconciliador fue creada, hace cinco años, la exposición fotográfica "Yuyanapaq" ("Para recordar"), cuyo valor reparador y artístico ha sido reconocido por la opinión pública nacional e internacional. Dicha exposición fue asumida por el Estado y se halla actualmente albergada en el Museo de la Nación. Su destino final, sin embargo, siempre ha sido el de integrarse a un conjunto monumental en un lugar céntrico de la capital donde ha de crearse el Museo de la Memoria.

4. Con la exclusiva finalidad de hacer posible ese conjunto conmemorativo, el gobierno de Alemania ha realizado el generoso ofrecimiento de más de dos millones de dólares, con los que se financiaría la concreción y el mantenimiento de tan importante gesto simbólico. Sin embargo, es sorprendente e ingrato constatar que el gobierno del Perú ha rechazado dicho ofrecimiento, lo cual indica su desinterés en realizar la obra. Semejante rechazo, por desgracia, se suma a otro dado por el anterior gobierno ante la posibilidad de recibir recursos internacionales que hubieran ayudado al Estado peruano a atender las reparaciones debidas a las víctimas de la violencia.

5. Reconocemos, por cierto, las facultades de las autoridades de nuestro Estado para tomar decisiones como la mencionada. Es necesario, sin embargo, llamar la atención sobre esta inexplicable negación a hacer un elemental gesto de reconocimiento ciudadano, tan necesario para el afianzamiento de nuestra democracia. La negativa del Estado no sólo empaña nuestras relaciones con un país amigo, sino que habla de la pobre comprensión de las autoridades sobre las tareas históricas que debemos afrontar para construir una verdadera democracia.

6. Es importante resaltar que la conmemoración de víctimas de la violencia, gesto humanitario elemental, es hoy en día un elemento básico del consenso ético internacional y una práctica adoptada por las naciones democráticas del mundo. Ella es aun más importante en países como el nuestro, donde la violencia se desarrolla sobre un telón de fondo histórico marcado por intolerables exclusiones étnicas y de género. Por ello, objetamos de manera respetuosa pero categórica esta insensible actitud del gobierno y llamamos a los peruanos de espíritu democrático a redoblar esfuerzos por redimir nuestro pasado violento, no mediante el silencio sino a través del recuerdo honesto, compasivo y justiciero.

Lima, 1 de marzo de 2009

Mario Vargas Llosa, Gustavo Gutiérrez, Carlos Iván Degregori, Claudia Llosa, Julio Cotler, Pilar Coll, Rocío Silva Santisteban, Natalia Majluf, Alonso Cueto, Gustavo Buntinx, Salomón Lerner, Manuel Burga, Francisco Lombardi, Juan Acevedo, Freddy Cooper Llosa, Eduardo Adrianzén, Natalia Iguíñiz, Walter Albán, Augusto Álvarez Rodrich, Rolando Ames, Leyla Bartet, Enrique Bernales, Cecilia Blondet, Juan José Beteta, Attilia Boschetti, Jorge Bruce, Leo Casas, Ana Correa, Manuel Iguíñiz, Gino Costa, Oscar Dancourt, Pedro Francke, Luis Freire, Ronald Gamarra, Gonzalo Gamio, Gastón Garatea, Miguel Giusti, Johanna Hamann, Billy Hare, Javier Iguíñiz, Baldo Kresalja, Luis Lama, Rafo León, Jeffrey Klaiber, Ramiro Llona, Nelson Manrique, Josué Méndez, Lika Mutal, Palito Ortega Matute, Augusto Ortiz de Zevallos, Luis Peirano, Gonzalo Portocarrero, Teresa Ralli, Susana Reisz, Hildebrando Pérez Grande, Fernando Rospigliosi, Miguel Rubio, Martín Tanaka, León Trahtemberg, Chalena Vásquez, Judith Vélez, Luis Vargas Valdivia, Susana Villarán... (siguen cientos de firmas).

Por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, suscribieron la declaración Ronald Gamarra (secretario ejecutivo) y Carlos Landeo (secretario ejecutivo adjunto), así como los dirigentes nacionales Francisco Soberón y Javier Torres, entre muchos otros integrantes del movimiento de derechos humanos.

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Comentarios

Los peruanos no debemos caer en la dependencia histórica lo que nos dictan los potentados extranjeros. Si Alemania desea donar dos millones de euros para hacer un "Museo de la Memoria", primeramente que los mismos alemanes y su clase polÃtica se pongan la mano al corazón (si tienen todavÃa)y que hagan en su capital UN MUSEO DE LA MEMORIA A LAS VICTIMAS DE LOS NEONAZIS. A ellos les hace falta ese tipo de cosas que a nosotros. Segundo, que si los alemanes se han acordado del Perú con sus años de violencia, que dejen de perseguirles y margirnarles a muchos peruanos que son acusados de terroristas en Europa. Y tercero, que los alemanes no se entrometan en la historia peruana, una cosa es ofrecer algo de buen corazón y otra es manipular a sabiendas por lavar su conciencia haciendo creer a todo el mundo que hay mucho más malos que los nazis que son los senderistas y colinas. Una mano lava a la otra como dice la téctica prusiana.
Cruz y cuadro.
Pedro.

En principio, nada de donaciones extranjeras con este fin; si el Perú y sus sociedades decidieran ponerse de acuerdo para hacerlo, la única manera de convertirlo en acto auténtico, es metiendo mano al bolsillo propio!...

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