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Mundo: Las represas y los pueblos indígenas

En momentos en que el Ministerio de Energía y Minas y la bancada oficialista pretenden poner en marcha un programa de construcción de tres centrales hidroeléctricas en las cuencas de los ríos Ene y Tambo, territorio ancestral y considerado el último refugio del pueblo ashaninka, conviene releer el informe de la Comisión Mundial de Represas (WCD, por sus siglás en inglés) en lo que se refiere a los pueblos indígenas.

Informe de la Comisión Mundial de Represas

Extracto referente a los pueblos indígenas

Las grandes represas han causado graves impactos en las vidas, medios de subsistencia, cultura y existencia espiritual de grupos indígenas y tribales. Debido a la negligencia y falta de capacidad para garantizar la justicia, los grupos indígenas y tribales, por razón de injusticias estructurales, disonancia cultural, discriminación y marginación política, han sufrido de manera desproporcionada los impactos negativos de las grandes represas, además de que a menudo se los ha excluido del reparto de beneficios.

En Filipinas, casi todos los planes de grandes represas que se han construido o propuesto estaban en tierras de los 6-7 millones que conforman los grupos indígenas del país. De igual modo en India, donde entre el 40 y 50% de los desplazados por proyectos de desarrollo fueron grupos tribales, quienes representan sólo el 8% de la población de mil millones del país. Estos costos no se compensan con la percepción de servicios de las represas ni con los beneficios de servicios auxiliares o multiplicadores económicos indirectos en la economía formal.

En general, la planificación e implementación de infraestructura se han ocupado de manera insuficiente de las necesidades y vulnerabilidades especiales de los grupos indígenas y tribales. En muchos casos, las grandes represas sólo han perpetuado esta desconsideración, y han exacerbado el problema, incluso causando desplazamientos múltiples de estos grupos. Los Waimiri-Atroari de Brasil septentrional llegaban a 6 000 en 1905. Ochenta años después, entre masacres y enfermedades, quedaban sólo 374. En 1987, la represa Balbina inundó dos de sus pueblos, desplazando a 107 personas. De igual modo, en la región única del Biobio en Chile, los Pehuenches fueron empujados hacia zonas cada vez más altas en el valle durante todo el siglo pasado. Los proyectos Pangue y Ralco inundarían gran parte de la tierra ancestral remanente de los Pehuenches. Para el grupo indígena Ibaloy, que vive en la actualidad en la fértil cuenca del río Agno en Filipinas, las represas San Roque sería el tercer impacto en sus tierras.60 Experiencias similares se registran en Indonesia, Malasia, Tailandia, Brazil, Argentina, México, Panamá, Colombia, Guatemala, EE UU, Canadá y Siberia.

Para los grupos indígenas y minorías étnicas, el desplazamiento inducido por las represas puede desencadenar una espiral de eventos que se difunden más allá del área de inmersión. Un caso pertinente es la situación de los 100 000 miembros del grupo Chakma, desplazados por la represa hidroeléctrica en los Chittagong Hill Tracts, Bangladesh. El proyecto sumergió dos quintas partes de su tierra cultivable; como consecuencia de ello 40 000 Chakma se fueron a la India y otros 20 000 se supone que se desplazaron a Arakan en Burma. Los Chakma nunca consiguieron la ciudadanía india ni para sí mismos ni para sus hijos. El conflicto desencadenado por la escasez de tierra entre el grupo Chakma budista y los moradores bengalíes musulmanes ha costado 10 000 vidas desde que se completó el proyecto en 1962.

Con frecuencia los derechos de los grupos indígenas y minorías étnicas están mal definidos o mal incorporados en los marcos legales nacionales, y en consecuencia sus títulos no han gozado de una protección eficaz. La represa Bayano en Panamá, que obligó a los grupos indígenas Kuna y Embera a abandonar sus territorios tradicionales, los reasentó en terrenos menos fértiles y sujetos a interferencias de los madereros. El gobierno panameño en forma sistemática incumplió acuerdos alcanzados con el grupo indígena afectado en el momento de la construcción, así como compromisos negociados más adelante. Entre las violaciones se cuenta el incumplimiento del gobierno en cuanto a compensar en forma adecuada por la pérdida de territorios tradicionales y a otorgar títulos legales para las nuevas tierras. Lo que sucedió en Panamá en los años 70 es parecido a lo que ha ocurrido en Malasia en los años 80. En el caso del proyecto Bakun, ni se reconocieron ni se evaluaron debidamente los derechos a la tierra comunal indígena en el sitio Ulu Belaga.

La experiencia de los países industriales con los grupos indígenas en la era de la construcción de grandes represas no fue muy diferente de la de los países en desarrollo. Las represas construidas durante los años 50 y 60 costaron a las naciones indígenas de la cuenca del río Missouri en EE UU unas 142 000 hectáreas de sus mejores tierras, incluyendo una serie de sepulcros y otros sitios sagrados, lo cual condujo a un mayor empobrecimiento y graves traumas culturales y emocionales. Una garantía que se utilizó para racionalizar el plan, que unas 87000 hectáreas de tierras indias se regarían, se eliminó cuando el proyecto estaba casi concluido. A pesar de cambios a lo largo de los años, los nuevos proyectos en países industriales plantean problemas similares. Un caso que lo ilustra es la segunda fase del proyecto del río Churchill en Labrador, Canadá, que consiste de dos represas y dos desvíos de ríos que inundarán una gran área de territorio de caza del grupo Innu que viven a ambos lados de los límites provinciales. Todavía no se ha reconocido a los Innu como dueños de sus tierras, y toda el área es sujeto de una reclamación sobre la tierra por parte de los Innu, que no ha sido resuelta y que en la actualidad se está negociando con el gobierno canadiense.

En las dos últimas décadas, leyes internacionales y nacionales han intentado en forma progresiva otorgar poder a grupos indígenas para que desempeñen un papel decisivo en la planificación e implementación del desarrollo. Las constituciones en algunos países reconocen la vulnerabilidad de los grupos indígenas en procesos importantes de desarrollo que nacen de su peculiar cultura e historia y han incorporado salvaguardas para proteger sus derechos. La dimensión del derecho internacional se ha ampliado y en la actualidad incluye un cuerpo de normas convencionales y consuetudinarias referentes a grupos indígenas, basadas en la autodeterminación. En un contexto de un reconocimiento creciente de la autodeterminación de los grupos indígenas, el principio de consentimiento libre, previo e informado en cuanto a proyectos y planes de desarrollo que afectan a dichos grupos se ha convertido en la norma que hay que aplicar en la protección y promoción de sus derechos en el proceso de desarrollo.

Patrimonio cultural

Aunque en años recientes se han constatado mejoras, los impactos potenciales en el patrimonio cultural siguen casi siempre en el olvido en el proceso de planificación, sobre todo en países industrializados. Las grandes represas han tenido impactos negativos significativos en ese patrimonio debido a la pérdida de recursos culturales locales (templos, altares y elementos sagrados del paisaje, artefactos y edificios) y a la sumersión y deterioro de recursos arqueológicos (restos de plantas y animales, sepulcros y elementos arquitectónicos). Estos últimos pueden formar parte de la vida cultural de las comunidades locales, o pueden ser anteriores a la llegada de quienes en la actualidad viven en el sitio de la represa. Los procesos de erosión de las riberas pueden dejar al descubierto restos arqueológicos, lo cual fomenta el saqueo y la excavación ilegal para extraer artefactos y restos valiosos. Las represas también pueden causar la pérdida o daño del patrimonio cultural debido a la recuperación de tierra y a proyectos de irrigación y a la construcción de líneas de transmisión eléctrica, carreteras, ferrocarriles y pueblos para trabajadores.

En la mayoría de los casos no se han tomado medidas para minimizar o mitigar la pérdida de recursos culturales o arqueológicos. Las comunidades afectadas plantearon una y otra vez el asunto del tratamiento de sepulcros en las Consultas Regionales de la Comisión Mundial de Represas (CMR) y en otras audiencias públicas. Durante la construcción de la represa Ananda en Sudáfrica, se exhumaron restos de cuerpos humanos enterrados debajo del lugar del embalse y se enterraron todos en un hueco, lo cual afectó mucho a las comunidades locales. El Estudio de Caso Grand Coulee menciona la sumersión de cementerios de los nativos por aguas de la represa. Las tribus utilizaron fondos que les proveyeron las autoridades, y sus propios recursos, para reubicar los sepulcros que quedaron al descubierto al retirarse las aguas del embalse. El riesgo de sumergir sepulcros ancestrales es una de las razones principales de que el grupo Himba en Namibia se oponga a la represa propuesta Epupa . a evaluación de recursos del patrimonio cultural perdidos o enterrados no relacionados en forma directa con las personas del lugar ha sido por lo menos igualmente significativa, pero a menudo más difícil de estimar.

La dificultad radica en el hecho de que no se han realizado investigaciones de recursos culturales y arqueológicos como parte del proceso de planificación de la mayoría de las represas. Dado que los valles fluviales han sido sede de la mayoría de las civilizaciones antiguas, la importancia de las pérdidas debido a represas actuales sólo se puede evaluar en forma marginal, sobre la base de la calidad y cantidad de hallazgos en áreas afectadas por represas donde sí se realizó alguna evaluación del patrimonio cultural. Cuando la represa Madden en Panamá bajó a su límite mínimo histórico en 1998, dejó al descubierto miles de artefactos, de elementos culturales y de sepulcros humanos.92 En 1998 en India, los estudios de reconocimiento en 93 de los 254 pueblos que iban a sumergirse al cerrarse el área de la represa Narmada Sagar identificaron centenares de sitios arqueológicos desde el paleolítico inferior hasta templos históricos y sitios de fundición de hierro. En los Estudios de Caso de la CMR, dos represas, Pak Mun y Aslantas, se rediseñaron para evitar impactos en recursos culturales y arqueológicos.

La represa Aswan High, (ver Recuadro 4.5) sin discusión un caso excepcional, ilustra no sólo cuán importantes pueden ser las pérdidas potenciales de patrimonio cultural, sino también cómo los esfuerzos por conservar recursos culturales pueden mejorar la comprensión del patrimonio cultural. Un estudio realizado en EE UU demostró que si bien la sumersión puede ser una forma de preservar recursos arqueológicos, es más costo eficiente excavar y gestionar dichos recursos que dejarlos a la suerte de posibles expediciones arqueológicas submarinas futuras .

A pesar del potencial bien establecido de que se produzcan pérdidas significativas y a menudo irreversibles de recursos culturales debido a la construcción de represas, en el proceso de planificación se sigue sin tomar suficientemente en cuenta la gestión del patrimonio cultural. En Turquía, por ejemplo, sólo 25 de los 298 proyectos de represas existentes han sido estudiados desde el punto de vista del patrimonio cultural, y de éstos sólo en cinco se han realizado trabajos sistemáticos de recuperación. En Argentina, a pesar de que muchas provincias han actualizado su legislación en cuanto a patrimonio cultural, las actividades de gestión de recursos culturales relacionados con represas grandes o se llevaron a cabo en forma deficiente o no se realizaron. El Estudio de Caso de India pone de manifiesto que si bien proyectos como Narmada Sagar, Tungabhadra, Barda y Nagarjunsagar han prestado algo de atención a templos importantes y a lugares de culto, la mayoría de las represas construidas hasta ahora sufren de falta de estudios de patrimonio cultural (y mucho más de medidas de mitigación). En China, el proyecto Three Gorges ilustra el potencial de causar daño debido a no prestar atención al patrimonio cultural. Los problemas combinados de limitaciones de tiempo, presupuesto insuficiente y escasez de personal calificado están dificultando gravemente la salvación y preservación de los impresionantes sitios culturales y arqueológicos en las áreas que van a verse afectadas.

Setiembre 2001

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Fuente: Ecoportal y Centro de Información Mapuche

Usted puede acceder al informe completo en el siguiente enlace:

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Comentarios

(strong) Este gobierno no tiene polÃtica ambiental,esta como un loco en busca de inversion por la inversion no vee futuro,no le interesa potencialidades ni reservas no le importa la vida, ni tampoco la sobrevivencia de los nativos.

gusto de saludarles, los felicito por su inquebrantable lucha en defensa de las poblaciones originarias, acción que comparto con ustedes, es importante que a través de la apertura del debate podamos encontrar puntos de coincidencia sobre la viabilidad referido a la Construcción de la Central Hidroeléctrica de Paquitzapango sobre el rÃo Ene, quién le escribe es la persona que desempolvo de la Biblioteca de la Electricidad de Electroperú, este proyecto de gran envergadura para el desarrollo energético del pais, por ello en el trabajo de elaboración del proyecto de ley se establecio que esto debe hacerse en armonÃa con el medio ambiente y la población de la zona de influencia, que es un requisito básico en la consolidación, por ello estoy a sus ordenes para la información que se le pueda brindar sobre el tema, Un abrazo.

y ay otra que se llama "yaaonamisisisi

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