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ONU: Celebran quinto aniversario de la Declaración sobre Derechos de los PP II

La celebración quedó un poco deslucida al cambiarse de manera imprevista el local. No se usó el auditorio principal para la celebración de alto nivel

Servindi, 17 de mayo, 2012.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró hoy el quinto aniversario de la adopción de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 2007 tras veinte años de negociaciones.

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Para tal efecto la undécima sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas celebró una sesión especial de alto nivel como parte de sus actividades.

Sin embargo, a pesar de su importancia, el evento se deslució un poco al cambiarse a último momento la sesión que se iba a realizar en el auditorio principal de sesiones de las Naciones Unidas, en New York.

Más allá de ese inconveniente las delegaciones oficiales y delegaciones indígenas saludaron de manera unánime la aprobación e importancia de la Declaración, considerada uno de los más importantes instrumentos internacionales de derechos humanos.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente de la Asamblea General, el catarí Abdulaziz al Naser, expresaron su saludo a través de un video.

James Anaya, relator ONU sobre pueblos indígenas, sostuvo que los Estados deben individual o colectivamente renovar su compromiso con el estandar de la Declaración.

Para ello deben reconocer su carácter solemne e imperativo como derechos humanos contenidos en la Carta de las Naciones Unidas y en diversos tratados de derechos humanos.

“No debe haber espacio para el equívoco sobre la necesidad de adherirse a la Declaración sobre la base de afirmaciones legalistas acerca de su carácter no vinculante. La buena fe exige un esfuerzo decidido de adherirse al claro significado de los términos imperativos de la Declaración” expresó Anaya.

Embajador Luis Enrique Chávez. Foto: Jorge Agurto / Servindi

El embajador Luis Enrique Chávez, de Perú, y ex presidente – relator del Grupo de Trabajo sobre la Declaración, recordó algunos de los pasajes más importantes del proceso.

Chávez es reconocido por haber propuesto una versión modificada que contribuyó -no sin dificultades- a lograr un consenso que se expresó finalmente en la aprobación final de la Declaración.

La delegación oficial de Ecuador y algunas delegaciones indígenas lamentaron que la sesión no se haya podido realizar en el auditorio principal de las Naciones Unidas y atribuyeron los supuestos problemas logísticos a la supervivencia de un sesgo discriminatorio.

El embajador mexicano Luis Alfonso de Alba también expresó su extrañeza por que no se haya utilizado el auditorio principal como lo ameritaba esta sesión de alto nivel y señaló que espera las explicaciones debidas de los responsables.

La Declaración se constituye en el eje de una nueva relación de derechos humanos y para el sistema de las Naciones Unidas constituye un eje transversal, destacó.

Más que celebrar lo alcanzado hasta la fecha la ocasión es un llamado a redoblar nuestros esfuerzos a favor de los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo, concluyó De Alba.

Proceso de la Declaración

La aprobación de la Declaración no ha sido nada fácil. Durante 23 años indígenas de todo el mundo han librado una dura y larga batalla hasta conseguir su aprobación final.

La elaboración del proyecto de Declaración inició a principios de la década de 1980 en el marco del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas.

El primer proyecto quedó listo en 1993 y, a partir de 1995, comenzó a ser revisado en el seno de un grupo de trabajo constituido con ese fin: el Grupo de Trabajo sobre el Proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

De conformidad con uno de los objetivos del Primer Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, el Grupo de Trabajo debía haber finalizado su tarea en 2004.

Sin embargo, las complejas discusiones sobre los diferentes artículos del proyecto, especialmente en relación con cuestiones como la libre determinación o los derechos sobre los territorios y los recursos, impidieron el cumplimiento de esa meta.

En la sesión de la Comisión de Derechos Humanos de 2005, las presiones de las organizaciones indígenas y el apoyo de gobiernos amigos consiguieron que este organismo pida a todas las partes implicadas realizar sus mayores esfuerzos para terminar con éxito el mandato del Grupo de Trabajo y presentar un borrador final.

Durante la undécima sesión del Grupo de Trabajo, celebrada en febrero de 2006, se decidió que el borrador elaborado por el presidente-relator del Grupo, el peruano Luis Enrique Chávez, en busca de un amplio consenso entre todas las partes, fuera presentado a la Comisión de Derechos Humanos para su consideración.

La primera sesión del Consejo de Derechos Humanos, en el mes de junio, aprobó finalmente la resolución presentada por Perú y co-patrocinada por un amplio grupo de países , en la que se proponía la adopción del texto propuesto, pese a la abierta oposición de algunos otros como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda o Canadá.

La aprobación definitiva del texto de la Declaración dependía, a partir de ahí, de la decisión que se tomara durante la celebración de la 61ª sesión de la Asamblea General.

En principio parecía bastante probable que la Asamblea asumiese la que ya se había tomado en el Consejo de Derechos Humanos, pero una enmienda presentada por Namibia al texto de la resolución a la que habíamos aludido cambió drásticamente el rumbo de los acontecimientos.

Por 85 votos a favor y 89 abstenciones, la Asamblea decidió aplazar la consideración de la Declaración con el propósito de ampliar el plazo para llevar a cabo consultas, frente a la decepción generalizada de los representantes indígenas y las organizaciones que apoyan las causas que defienden.

Finalmente, la citada Declaración fue aprobada el 13 de septiembre de 2007 por 143 votos a favor, 4 en contra (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y once abstenciones.

Significado de la Declaración

La Declaración constituyó un hito histórico para el movimiento indígena, que durante años vio cómo sus intentos por lograr que se respetaran sus derechos se deshacían en los pasillos del organismo internacional.

Los pueblos indígenas del mundo representan la mayor parte de la diversidad cultural del mundo pero a pesar de esto viven una situación vulnerable, de injusticia, empobrecimiento y despojo de sus territorios y recursos.

El documento de 46 artículos establece los estándares mínimos de respeto a los derechos de los pueblos indígenas del mundo, que incluyen la propiedad de sus tierras, acceso a los recursos naturales de sus territorios, la preservación de sus conocimientos tradicionales y la libre determinación.

La Declaración es un instrumento jurídico de derecho internacional que reafirma que los indígenas, a nivel individual y colectivo, gozan de todos los derechos reconocidos a escala mundial.

Además, como pueblos discriminados y despojados de sus derechos ancestrales durante largo tiempo, requieren atención particular de los Estados y de la comunidad internacional para superar su situación.

La Declaración reconoce el derecho a la libre determinación, entendida como el derecho de los pueblos indígenas a “determinar libremente su condición política y perseguir libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

La Declaración reconoce que los “pueblos indígenas tienen el derecho a tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o de otra forma utilizado o adquirido.

La Declaración va más allá de la consulta y señala que los Estados deben celebrar consultas y cooperar de buena fe con los pueblos indígenas interesados antes de adoptar y aplicar medidas legislativas y administrativas que los afecten, para obtener su consentimiento libre, previo e informado.

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