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Europa: Epidemia causada por E. Coli evidencia los riesgos de su uso en transgénicos

Dar clic en la imagen para acceder a infografía de AFP

Servindi, 13 de junio, 2011.- Aunque las autoridades alemanas confirmaron que los brotes germinados de una granja en la Baja Sajonia causaron la epidemia de la bacteria Escherichia coli (E. coli), la alerta sanitaria visibiliza, una vez más, los riesgos de la producción industrial de alimentos, y el uso de la bacteria E. Coli en el desarrollo de transgénicos.

Las bacterias E. Coli se usan de forma intensiva en la industria, por lo que continuamente se crean nuevas cepas. Son un elemento clave en el desarrollo de transgénicos agroalimentarios, farmacéuticos y veterinarios; en la biología sintética; y en la creación de hormonas transgénicas, como la de crecimiento bovino para que las vacas produzcan más leche.

“A través de la evolución y por presión evolutiva (como el uso inadecuado de antibióticos y mutaciones en su genoma) se generaran variantes que pueden causar enfermedades y brotes, como la que apareció en Alemania", refiere el investigador en biología molecular Adrián Canizález-Román, de la Facultad de Medicina de la estatal Universidad Autónoma de Sinaloa.

Un informe de Emilio Godoy, publicado por la agencia Tierramérica, señala que la producción industrial de alimentos contribuye a propagar la bacteria E. coli. La mayoría de sus cepas son inocuas. La bacteria está naturalmente presente en los intestinos de los mamíferos y participa del proceso digestivo. De allí, con la materia fecal, pasa a las aguas servidas.

Se conocen seis cepas patógenas de E. coli, pero las más letales son las enterohemorrágicas, como la O157:H7, descubierta en 1982 en carne de hamburguesas en Estados Unidos, y la O104:H4, causante del brote europeo.

Las infecciones por E. coli son comunes en varios países en desarrollo. Argentina, con 40 millones de habitantes, tiene desde hace años la mayor incidencia regional de síndrome urémico hemolítico causado por E. coli enterohemorrágica. El contagio principal es causada por la carne vacuna mal cocida, y los más afectados son los menores de cinco años.

Al respecto, Greenpeace refiere que no se opone al empleo confinado de microorganismos transgénicos con finalidades médicas (como la producción de insulina), pero alertan sobre la posibilidad de que estas instalaciones pudieran no ser herméticas y de posibles pérdidas de material o microorganismos, aunque solamente fuera a la hora de deshacerse de los residuos.

Añade que la crisis sanitaria que vive Europa evidencia la debilidad de las agencias que controlan la seguridad alimentaria y sanitaria. “Nos parece curioso, por ejemplo, que Alemania haya invocado el principio de precaución a la hora de lanzar alarmas e informaciones, frenando el consumo de determinadas hortalizas”.

“Mientras que ecologistas, agricultores y sociedad civil llevamos años exigiendo que este principio se aplique, por ejemplo, a la producción y consumo de transgénicos... como si las grandes corporaciones del sistema agroalimentario se hubieran puesto de acuerdo con las instancias políticas”, refiere en su portal web.

Aunque se sabe que los germinados cultivados en una finca del estado de Baja Sajonia fueron los culpables del brote, el Ministerio de Agricultura del estado dijo que no está claro todavía si los trabajadores trajeron el microbio o si la bacteria llegó a la granja en semillas o por otros medios.

La bacteria letal

La virulenta cepa de la bacteria E.coli enterohemorrágica (ECEH), ha dejado hasta el momento 35 muertos y 3 mil 255 enfermos confirmados o sospechosos de haber sido contaminados por en 16 países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). A excepción de cinco casos, todos tienen vínculo con Alemania.

La bacteria ECEH se manifiesta después de la ingesta de algún alimento contaminado. Su período de incubación es de tres o cuatro días, y luego se presentan cuadros de diarrea con rastros de sangre hasta volverse sanguinolenta por completo. Otros síntomas son vómitos, irritabilidad, palidez, dificultad para orinar y a veces convulsiones.

Puede ser letal. Si no se trata a tiempo, ésta puede evolucionar hasta ocasionar una falla renal llamada Síndrome Urémico Hemolítico, que obliga a que el paciente requiera una hemodiálisis para salvarle la vida. De los infectados a nivel mundial, 600 desarrollaron esta complicación, puesto que la ECEH afecta el aparato digestivo en el tracto final, sobre todo en el colón.

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