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Mundo: Declaración de derechos indígenas no se cumplen en los hechos

Por Haider Rizvi

IPS.- La comunidad internacional ahora reconoce el derecho de los pueblos nativos de proteger sus tierras y estilos de vida. Pero la mayoría de los 370 millones de indígenas del mundo aún sufren abuso e injusticia a manos del Estado y las empresas.

"Debemos observar los progresos sustanciales que hemos podido lograr, pero también el largo trecho que nos falta por recorrer", dijo a IPS Ben Powless, activista de la Red Ambiental Indígena y miembro de la nación mohawk, hoy repartida en los territorios de Estados Unidos y Canadá.

Powless y otros activistas muestran satisfacción por la aprobación de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, votada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2007.

Pero señalan que no encuentran razones para creer que quienes ocuparon sus tierras tengan la voluntad de cambiar su actitud.

En vísperas de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, que desde 1994 se conmemora todos los 9 de agosto por decisión del foro mundial, los activistas se muestran desconfiados, y se basan sobre su experiencia histórica.

"En el pasado, los gobiernos han sido cómplices en genocidios, apropiación de tierras, masiva degradación ambiental y muchos otros abusos, negando a los pueblos indígenas sus derechos y libertades fundamentales", agregó Powless.

Canadá y Estados Unidos figuraron entre los pocos que votaron en contra de la declaración de derechos de los pueblos indígenas aprobada por la ONU.

El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, que depende de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), criticó a ambos gobiernos.

Este organismo es responsable de verificar las violaciones a la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial, adoptada por la ONU en 1968.

El Comité reclamó al gobierno de Canadá que tome "las medidas administrativas o legislativas adecuadas para prevenir los actos de corporaciones transnacionales en territorios indígenas".

Asimismo, le pidió que enviara un informe sobre el efecto de la actividad de esas compañías sobre los pueblos indígenas en otros países.

Esa decisión fue la respuesta a una petición de organizaciones indígenas, que acusaron a empresas privadas canadienses de explotar ilegalmente sus tierras en territorio de Estados Unidos.

La queja se refirió particularmente a la situación de la tribu shoshone, cuyas tierras se extienden por los estados de California, Idaho, Nevada y Utah. Esa región es actualmente la tercera productora de oro del mundo.

Muchas empresas multinacionales operan allí y otras planifican hacerlo pronto. Varias de esas empresas, según la denuncia presentada, están registradas en Canadá.

Los activistas indígenas señalan que diversas áreas donde se realiza la actividad minera fueron escenario de ceremonias espirituales y culturales de sus comunidades durante miles de años.

Asimismo, han señalado reiteradamente que los desechos tóxicos de la explotación minera causan un enorme daño a la salud y bienestar de su pueblo y al ambiente.

En 2006, también en respuesta a una petición de los shoshone, el Comité criticó al gobierno de Estados Unidos por violar los derechos de la comunidad, en contravención a las disposiciones de la Convención contra la discriminación.

Los 18 expertos de ese organismo de la ONU señalaron que tenían "información confiable" acerca de que se estaba negando a los shoshone su tradicional derecho a la tierra, y manifestaron que el gobierno estadounidense debía poner fin a todas las actividades comerciales en área tribales, incluyendo las operaciones mineras.

Washington reconoció los derechos de ese pueblo nativo en un tratado de 1863, pero en 1979 la Corte Suprema sostuvo en un error en ese instrumento otorgó al gobierno la administración fiduciaria de las tierras.

Las autoridades estadounidenses justificaron su posición con el argumento de que los miembros de la tribu habían abandonado las formas tradicionales de tenencia de la tierra, y mencionaron el "gradual avance" sobre las mismas de personas no nativas para reclamar buena parte de ellas como territorio federal.

Los shoshone respondieron que el "gradual avance" era parte de una política gubernamental que se proponía robarles sus tierras y que eso constituía un acto de racismo.

Conscientes de que las relaciones entre las comunidades indígenas y los gobiernos permanecen tensas en muchas partes del mundo, funcionarios del secretariado de la ONU están tratando de organizar seminarios y encuentros para crear una atmósfera cordial, que permita el entendimiento mutuo y la reconciliación.

Esa reconciliación, señalan en el foro mundial, puede tomar diversas formas en los distintos países, pero "generalmente implica el reconocimiento de injusticias pasadas y justicia para las víctimas".

La ONU considera que la adopción de la declaración sobre los derechos indígenas en 2007, tras más de 20 años de negociaciones entre los Estados y representantes de esos pueblos, fue "un acto histórico de reconciliación".

En un mensaje con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que esa declaración "ofrece la oportunidad para que los Estados y los pueblos indígenas fortalezcan sus relaciones, promuevan la reconciliación y aseguren que no se repita el pasado".

Pero Powless cree que algunos países poderosos no cambiarán su actitud hacia las comunidades nativas si no existe una mayoría de ciudadanos informados que pida cuentas a quienes definen las políticas públicas.

"El público debe entender los derechos y preocupaciones de los pueblos indígenas. Y tiene que actuar para protegerlos, porque siendo el grupo más marginalizado del mundo muestra cómo seremos tratados el resto de nosotros. También representa la forma más segura de proteger los ecosistemas que aún quedan", afirmó.

Muchos expertos en cambio climático comparten ese punto de vista. Consideran que los pueblos indígenas pueden jugar un papel clave en la preservación de la biodiversidad y los recursos del planeta porque viven en estrecho contacto con la naturaleza.

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Fuente: IPS

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